"MELANCOLÍA" (2011) Lars von Trier

TITULO ORIGINAL: Melancholia
DIRECCIÓN: Lars von Trier
GUIÓN: Lars von Trier
REPARTO: Kristen Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Charlotte Rampling.
GÉNERO: Drama
AÑO: 2011
PAÍS: Dinamarca, Alemania, Suecia.
DURACIÓN: 136 minutos.

Una bella película sobre el fin del mundo. Melancholia es el título de este drama sci-fi sobre otro planeta [Melancholia] que está a punto de chocar con nuestro planeta, pero, y muy contrario al estilo que Hollywood nos tiene acostumbrados, no se basará en esto ni tampoco será una especie de “Deep Impact” o “Armageddon”. La historia girará en torno a una boda y las personas que allí se encuentran. (qiibo.com) (¿?)

Y de repente, el mundo se detiene. La vida se detiene. Lo que era comunión de cuerpos y naturaleza deja de reproducirse. Donde existía el sentido de vida y la conciencia de vida y del entorno carece de facultades para continuar su ciclo. ¿Qué pasa más allá de todo esto? La nada, el vacío, un silencio. Luego, un haz de luz que irrumpe implacable quizás invitando a nuevas formas de vida, quizás muertas, quizás también vacías, quizás estelas de todo aquello que fue y que alguna vez tuvo conciencia de esa existencia que trataba de darle sentido ontológico a todo lo que lo rodeaba. O quizás esa nada de paso a la nada y ya no habrá planteamientos ni respuestas metafísicas que dar a todo esto. Solo el paso leve, cansino, insondable, de una existencia que supone demasiadas teorías a interrogantes inocuos.
Y la melancolía (esta Melancholia) que irrumpe en la vida de nuestras dos heroínas no trata de despejar las dudas sobre la real coexistencia en el planeta Tierra sino todo lo contrario, el sentimiento de vivir una vida leve y en constante interpelación infructuosa.
La melancolía es aquel sentimiento principalmente anímico de profundo dolor, una cancelación del interés por el mundo exterior que repercute en la capacidad de amar y en la inhibición de la productividad o la autocensura de los placeres internos. En concomitancia, la melancolía trae aparejado otro sentimiento aún más complejo que es la consecuencia de lo perdido: el duelo. El duelo es una reacción frente a esa perdida, que puede ser propia, externa o de una abstracción, un ideal, la libertad, la ideología.
En Melancholia estamos ante un complejo análisis dual. A partir de la conciencia de ese duelo, los personajes reaccionan (o no accionan) ante el devenir caótico. Ante un inminente riesgo aún negado y minimizado como la colisión del planeta Melancholia contra la Tierra. Sin embargo, esa situación límite provoca la interpelación, el flash-back introspectivo, el duelo produce la melancolía. Es decir, la melancolía es la consecuencia sintomática de ese duelo por lo que podría perderse, pero sobre todo, por lo no realizado.
Allí nos conduce von Trier: a esa interpelación sobre la verdadera conciencia sobre nuestro paso por la Tierra, diciéndonos: ¿qué pasa si de repente (aprovechando este auge paranoico del apocalíptico 2012, hay que decirlo) todo lo que tenía vida pereciera, todo lo conocido, todo lo vivido, lo testeado, dejara de existir? ¿Qué pasa si nuestra propia existencia dejara de pertenecer a este mundo? ¿Empezaríamos a desnaturalizar el proceso de eso que llamamos “vida”? ¿Viviríamos en un estado anti-natural? Sobre este punto de vista, se produciría la separación de nuestra conciencia sobre el entorno; se produciría el heideggeriano Dasein, el ser-ahí, la absorción de nuestra conciencia sobre la acción inmediata.
La proposición de von Trier especula con ir un paso más hacia delante. Hasta las acciones mecánicas, directas e intuitivas se ven conminadas a la parálisis inconciente, a un estado melancólico generalizado. Por eso, no intenta narrar una historia desde planteamientos racionales, si se quiere profuso a teorías filosóficas, sino que intenta envolver a su película de un clima totalmente tenso, emotivo e irracional, con el suficiente agregado personal característico desde su Dogma 95 a sus 5 Obstrucciones, Dogville o Dancer in the Dark. De esa manera, crea (porque eso es el bueno de Lars, un demiurgo) una película bella, sutil, poética y tan encriptada como necesaria en estos tiempos de pirotecnia visual en tres dimensiones.
Porque la vida no es un complejo diorama de piezas racionalizadas de momentos vividos, sino huellas de emociones e imágenes, de sentidos que se reactivan e idealizaciones pasadas.

TRAILER DE "MELANCHOLIA"

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