"LOS DESCENDIENTES" (2011) Alexander Payne

TITULO ORIGINAL: The Descendants
DIRECCIÓN: Alexander Payne
GUIÓN: Alexander Payne, Nat Faxon, Jim Rash (Novela: Kaui Hart Hemmings)
REPARTO: George Clooney, Shailene Woodley, Amara Miller, Nick Krause.
GÉNERO: Comedia-Drama.
AÑO: 2011
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 110 minutos.

Matt King (George Clooney), casado y padre de dos niñas, se ve obligado a replantearse la vida cuando su mujer sufre un terrible accidente que la deja en coma. Intenta torpemente recomponer la relación con sus problemáticas hijas -la precoz Scottie, de 10 años (Amara Miller), y la rebelde Alexandra, de 17 (Shailene Woodley)- al tiempo que se enfrenta a la difícil decisión de vender las propiedades de la familia. Herederos de la realeza hawaiana y los misioneros, los King poseen en Hawai tierras vírgenes de un valor incalculable. (FILMAFFINITY)

La familia es una institución donde uno siempre permanece incómodo. Tratando de acomodarse a las voluntades de terceros y haciendo prevalecer sus propias voluntades. En esa lucha de influencias hay quienes suplican, quienes otorgan, quienes callan. Por eso, la familia es el ámbito donde se desviste la naturaleza humana, donde la voluntad primaria (primal) se pone al descubierto. Se tejen alianzas, se manifiesta un poder negado, se conspira en nombre de una fuerza encubierta que pugna por develarse, se mantienen secretos; el olvido y el perdón resultan cartas escondidas en la manga. La única realidad es la concesión de voluntades, la armonía artificial que antecede al choque de fuerzas.
La armonía siempre es artificial en The Descendants. Siempre, la búsqueda de una paz exterior simulada como caparazón que recubre otros dolores, otros olvidos, otras faltas, prevalece. Sin embargo, todo lo que recubre al fin y al cabo le terminamos llamando amor. Amor automático, no buscado. Amor por desgaste o por pretensión. Por suplica o mejor, por acostumbramiento. Uno (o cualquiera) no elige lo que lo rodea, solo se acostumbra a amar, más allá de todo.
Ahora, ¿dónde se produce en Matt (el mejor George Clooney que yo haya visto) el traspaso de sentimientos espurios al reconocimiento de ese amor naturalizado? ¿En qué momento esa capa superficial de intenciones ficticias logra tornarse verdadera? Cuando entiende que el lazo sanguíneo es una fuerza conmovedora. Cuando se mueve del centro para interpretar que debe seguir el relato histórico familiar, es decir, internalizando el hecho de su propia realidad como eslabón corriente de un linaje que lo excede pero que, casualmente, lo hace ser. Lo artificial se vuelve orgánico; el film se vuelve orgánico. Payne documenta (si, The Descendants tiene vida propia, los actores están depositados en una suerte de corriente vívida. Las acciones no son presuntuosas ni se notan los hilos que los conducen hacia el devenir dramático. Proceso naturalizado). Todo se mimetiza con el todo para cumplir una función paternalista: el bueno de Matt se corre del centro, rodea con sus grandes brazos de pulpo a sus (a esta altura) inofensivas hijas, asume su historia personal, perdona a su comatosa e infiel esposa. Payne le devuelve su dignidad (a Matt), articula escenas que, en otros casos, podrían sonar demasiado engañosas, no buscadas, en un entronque con la realidad muy bien disimulado. Las niñas se adoptan unas a otras en constante búsqueda por modelos fraternos. Matt las agasaja, tiende a duplicarse, les otorga espacio para sus voluntades. Así se acomoda todo.
(En la familia) Las voluntades que pugnan por ampliar sus espacios demarcados, en una constante conquista de las voluntades ajenas, tienden a crear un ámbito de lucha, de esfuerzos y contradicciones. Los descendientes llevan la marca de las confrontaciones. El sujeto paternal es quien asume responsabilidades de tipo instructiva, cultural, social, quien demarca dichos espacios. En principio, en The Descendants esos espacios están plastificados. La mayor virtud de Payne y Clooney (en su rol paternal) es la de organizar los espacios, des-plastificarlos, tornarlos naturales, en un perfecto enlace de tragedia y comedia.
The Descendants es el perfecto cuadro de familia acomodado al vórtice de la mesa del living. Esa fotografía sacada en un determinado momento en la que todos posan sonrientes y olvidadizos de los acontecimientos recientes, del conflicto circundante. Esa foto engañosa que trasviste realidades íntimas. El proyecto de Payne es mostrarlo así, hacer olvidar esa foto y reconstruir el pasado en busca de una fotografía que se acomode a la realidad.

TRAILER DE "THE DESCENDANTS"

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