LAS 5 MEJORES PELÍCULAS (nacionales) DE 2010

Es hora de hacer un repaso de lo que nos dejó el 2010 en la cinematografía vernácula. A diferencia de años anteriores, donde contábamos con esporádicas gratas sorpresas; el 2010 nos dejó un puñado de buenas películas. Innovadoras, frescas y creativas, más allá de la puesta en escena, el buen sabor que nos deja es que ante todo prevalece la historia. La historia narrada, el hecho. A continuación, las 5 mejores películas argentinas de 2010.

1. "EL HOMBRE DE AL LADO". Mariano Cohn y Gastón Duprat

TITULO ORIGINAL: El hombre de al lado
DIRECCIÓN: Gastón Duprat, Mariano Cohn
GUIÓN: Gastón Duprat, Mariano Cohn.
REPARTO: Rafael Spregelburd, Daniel Aráoz, Eugenia Alonso, Enrique Gagliesi.
GÉNERO: Comedia. Drama.
AÑO: 2010
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 110 minutos.

La película narra un conflicto entre vecinos que parece no tener fin. Una simple pared medianera puede dividir dos mundos, dos maneras de vestir, de comer, de vivir. De un lado Leonardo, fino y prestigioso diseñador que vive en una casa realizada por Le Corbusier. Del otro lado Víctor, vendedor de autos usados, vulgar, rústico y avasallador. Víctor decide hacer una ventana para tener más luz, y ahí empieza el problema: cada uno toma conciencia de la existencia del otro. (FILMAFFINITY)

Existe una figura amenazante dentro del estandarte capitalista sobre la propiedad privada. El vecino. Aquel ser extraño que lindera nuestras puertas, que se pasea con todo un catálogo de actitudes diferentes, inextricables para nuestra idiosincrasia, nuestra forma de vivenciar el mundo. Una representación forzosa y abigarrada de la práctica más inmediata sobre el pacto social.
Entonces, ¿qué pasa cuando ese ser “extraño” amenaza con irrumpir con todo ese catálogo nuestra ceremoniosa rutina? Nace una película (una de las mejores argentinas de los últimos tiempos). Porque existe tensión, y donde hay tensión consecuentemente hay drama. Para fogonear más el drama, se intenta ubicar a los dos puntos en cuestión en bandos totalmente opuestos, sin grises, sin matices, totalmente radicalizados. Entonces el choque no tendrá nada de extravagante, será una pieza que se inserte perfecta dentro del diagrama narrativo. Cuando se intenta polarizar a los personajes (el acierto más grande de Cohn y Duprat), se los ubica en veredas totalmente opuestas, se realza aún más el conflicto, creando un suspenso casi insoportable, una tensión dramática que se hace evidente paulatina y silenciosamente. Entonces el cine se revaloriza, porque la historia se cuenta a través de la imagen, sin apelaciones directas ni explicaciones dialogadas. Todo converge en un cauce preciso. No sabremos nada, nos sumergimos en ese universo casi en puntas de pie, atormentados por el relato que sutilmente se nos va descubriendo con la información que nos da la cámara. Que es todo lo que vemos, nuestros ojos entre tanta intensidad.
Ese “extraño” llega, algo bruto pero sincero, esconde algo de perversión quizás; o tal vez, se trate de que esa mirada sobre las cosas sea inocente, casi infantil. Su interés radica en obtener unas pocas horas de sol en su pequeño monoambiente. Cuando el “extraño” llega y amenaza con perturbar la vida diáfana y frívola de Leonardo, no sabremos quien ocupa el rol prohibido. Quien está alimentando la trama desde el lado oscuro. Quien es realmente el hombre de al lado. Una sutil mirada por la cotidianeidad de estos personajes, lenta y lejana, como quien mira un paisaje desde la más pura ignorancia o el más distante extrañamiento, nos hará replantear un sistema de valores implícitos que se ponen en juego en este conflicto.
¿Qué se pone en juego realmente? Una ventana sobre la medianera que amenaza con romper la armonía arquitectónica de la Casa Curutchet1 (única casa diseñada por Le Corbusier2 en América, emplazada en La Plata, provincia de Buenos Aires) es la figura metafórica que se utiliza para plantear esta forma de conexión entre el extraño (¿el hombre de al lado?) y el hombre de la sociedad normalizada (el hombre de al lado). Una figura utilizada (siempre desde la narrativa) con la intensión de agudizar un cambio (lo placentero de la comodidad se ve conminado por la comparición de un nuevo espectáculo de lo extraño, lo detestable, lo opuesto), una nueva perspectiva sobre las normas de sociabilidad y la tensión generada por dos grupos tan interpolados como difusos.
Por un lado, tenemos el resultado de una sociedad que se ha atomizado, vuelta a reinventar. Se le ha robado una visión crítica del mundo y se ha internado en la supuesta visión cosmopolita, dinámica y de ascenso social. Una pequeña burguesía convertida en clase media alta, refugiada en la seguridad de sus cuatro paredes (o más, en el caso de la casa de Le Corbusier), con los símbolos difusos de una ideología/identidad también difusa. El gran acierto de la dupla Cohn-Duprat en agregar simbologías que describen al pequeño burgués: las formas de un pensamiento progresista – como el cuadro del Che –
materializado en bienes adquisitivos o en esa mirada frívola y acrítica de la realidad. Esa ambigüedad que roza permanentemente en el pequeño burgués entre pensamiento y acción, o bandera y pensamiento. Para ellos, entonces, una realidad virtual; la que observan a través de los vidrios polarizados de sus 4x4, la que se contenta con una mísera caridad y se jactan de sus proezas. Por un lado, entonces, Leonardo: el pequeño burgués, el resultado de un vaciamiento crítico – el gran bohemio del siglo XX (diseñador, arquitecto, uorever...). Siempre victimas del “intruso”, siempre temerosos, siempre agazapados consumiendo, consumiendo.
Por otro lado, tenemos la mirada más simple y contundente sobre las relaciones interpersonales. Un pensamiento precario pero que conlleva una gran responsabilidad, ya que, si no fuera por Víctor, la maquinaria narrativa no seguiría su curso. En este caso, esa pequeña excusa (o ese pequeño favor a “El hombre de al lado”), la ventanita al sol, es el “pertenecer”, el querer mirar un poco más adentro del otro para imitar formas de vida, desde la ignorancia y la suerte congraciada del descubrimiento.
Como resultado, tenemos un thriller escalofriante en clave de comedia negra. Todo es prejuzgado con una sutil intención de ver las cosas más claras, de interpelar afablemente a los espectadores si somos o no “aquellos hombres de al lado”; los que intentan mirar hacia dentro, buscando unas gotitas de sol o se cierran temerosos en la comodidad que ofrece el bien material.
“El hombre de al lado” suele ser de esas osadas jugadas que, en la pyme cinematográfica argentina siempre lleva las de perder. Sin embargo, esta vez, un pequeño aparato se puso en marcha y resultó beneficiario para la cinta. Algo que estaba impreso implícitamente, algo que apelaba directamente a nuestra conciencia. Acá hay algo que nos conmueve a todos.

1 Charles Édouard Jeanneret-Gris conocido como Le Corbusier ("El Cuervo"), fue un teórico de la arquitectura, arquitecto, diseñador y pintor suizo nacionalizado francés. Es considerado uno de los más claros exponentes del Movimiento Moderno en la arquitectura (junto con Frank Lloyd Wright, Walter Gropius, Alvar Aalto y Ludwig Mies van der Rohe), y uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX.

2 La Casa Curutchet es una vivienda unifamiliar diseñada por el arquitecto Le Corbusier construida en la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, en Argentina entre los años 1949 y 1953.
Constituye un curioso y logrado ejemplo desde el punto de vista plástico de adaptación de los principios característicos de la arquitectura doméstica de Le Corbusier a las particularidades del contexto urbano de una ciudad argentina.


TRAILER DE "EL HOMBRE DE AL LADO"

2. "EL MURAL". Héctor Olivera

TITULO ORIGINAL: El mural
DIRECCIÓN: Héctor Oliveira
GUIÓN: Héctor Olivera, Antonio Armonia, Javier Olivera.
REPARTO: Bruno Bichir, Luis Machín, Carla Peterson, Ana Celentano.
GÉNERO: Drama
AÑO: 2010
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 110 minutos.

El muralista mexicano, David Alfaro Siqueiros, llega al país en los años treinta para exponer y dar un conferencia en la Asociación Amigos del Arte y con el deseo de pintar un mural con temática revolucionaria en un gran silo de granos ubicado en La Boca. El millonario Natalio Botana, dueño del diario Crítica le propone colaborar en el flamante Suplemento Cultural del diario y también pintar un mural en el sótano de su quinta Los Granados, una gran mansión ubicada en las afueras de la ciudad.
Hasta la conclusión del Ejercicio Plástico, como Siqueiros llamará a su mural, se desarrollará un escenario de amores cruzados y tragedias familiares. (cinecartelera)


¿Qué puntos de conexión pueden tener un revolucionario muralista mexicano, un magnate de los medios de comunicación argentino, una poetisa uruguaya, un Nóbel poeta chileno, una militante anarquista, una mártir escritora argentina, un presidente de facto y cuatro grandes pintores rioplatenses? Un mural. O una historia de tragedias, desventuras, pasiones y política.
En definitiva, el reencuentro con un cine argentino que se cobija en las sombras del pasado y se traduce en leyenda. Una película plagada de buenas intenciones (no todas acertadas), austero, sin falsas pretensiones. Que busca irreductiblemente conmover con su trama y fijar una sintonía (a veces díscola) sobre las tribulaciones que marcaron un tramo de la historia de este país. Acentuada por la naturaleza de sus protagonistas, por la huella que dejaron en cada decisión, en cada paso en falso.
En el año 2006, la realizadora Lorena Muñoz, documentó las desventuras que corrió un mural realizado por David Alfaro Siqueiros en la bodega de la quinta Los Granados, perteneciente a Natalio Botana, magnate de la prensa escrita en la década infame1, dueño del diario Crítica. Luego de varios litigios judiciales, la obra fue fraccionada y encerrada por años en un contenedor. Esta película narra lo que el documental omite. Las relaciones que se entrecruzan, las pasiones y las tragedias que dan forma a esta historia.
La historia comienza un tiempo antes cuando Victoria Ocampo, directora de la revista Sur (en la que escribieron entre otros Jorge Luis Borges, su cuñado, Adolfo Bioy Casares y Ernesto Sábato, entre otros) invita a Argentina a Siqueiros, uno de los máximos exponentes del muralismo mexicano, fuertemente comprometido con las causas sociales, para dictar unas conferencias sobre la pintura en tiempos de la revolución mexicana. Le proponían, además, realizar un fastuoso mural en los silos de La Boca. Pero durante su primera conferencia, la vanguardia intelectual porteña no soportó el extremismo revolucionario del pintor que atacó directamente a esa clase elitista que “concibe el arte como un objeto de lujo para su ornato” (en una clara demostración de la importancia de las palabras en la película, como protectora de la trama).
Aquí radica la primera decisión de dirección. Establecer un código accesible pero contundente sobre la visión del arte; ya no como una manifestación cultural o un hecho esporádico. Sino, como el esquema complejo que acompaña lo intrínseco del ser humano, el arte como manifiesto de la causa humana.
En ese rol enigmático del arte (no sólo la plástica) como un todo que contempla al mundo y lo interpela, deambulan los personajes. Porque, vamos a decirlo, el juego de la política no es más que un arte de máscaras y disfraces, de entradas precisas y salidas sorpresivas. Y como todo arte (o práctica social), se entremezcla con la condición del hombre, roza pasiones, sentimientos; una bola de arterias, cerebro, tejido y retículo sarcoplasmático. A través de la visión del arte que ensaya H. Olivera (con los trajes de Siqueiros, ya que es él quien habla), defendiendo al arte como una manifestación del y para el pueblo. Ese arte en la calle – del que habla Siqueiros y Olivera – es una forma de presentar al film. De hacerlo visceral, denso y totalmente explícito. De no buscar precisiones metafóricas ni enredos poéticos. Así, habla la historia: como una extracción de las pequeñas viñetas de los diarios, recortadas, y vueltas a armar en un nuevo álbum.
De eso se trata “El mural” (y el mural2). Una imperfecta pero cruda (y por tanto, trágica) mirada al pasado, sin vendas, acoplando el pasado como tal. Escudriñando a los personajes como tales.
Amores (Botana con Blanca Luz Brun, mujer de Siqueiros – Botana con su mujer, Salvadora Onrubia – Salvadora con el tropillero de la estancia – Blanca Luz con Pablo Neruda - otros) e ideologías o rol social (Botana, magnate de los medios, por tanto, con las ideologías que resguarden sus intereses – casado con Salvadora Onrubia, una militante anarquista que acepta el rol de la desesperanza – Brun, Siqueiros, Neruda, enredados en la sensiblería de todo artista, llevados por la venda que cubre sus ojos y destapa sus corazones) que se abren como flores gastadas, buscando aliento, en un torbellino de gran culebrón.
“El mural” más allá de alguna imperfección y vueltas algo añejadas, no deja de ser una buena película. Una forma de improvisar retruécanos sobre el pasado y de inventarse el futuro. Los dramas personales (allí donde no llega el documental de 2006 de Lorena Muñoz, “Los próximos pasados”) que hablan a través del arte y la política; la militancia y el poder; la debilidad de los artistas, el morbo y la ingravidez del tiempo que se vuelve pesadilla barriendo todo bajo la alfombra; todo convertido en un gran melodrama, mudando el pasado taxativo en una leyenda de esas que cuestan descifrar.

1 Se conoce como la "Década Infame", en la Argentina, el período que comienza el 6 de septiembre de 1930 con el golpe de Estado cívico-militar que derrocó al Presidente Hipólito Yrigoyen y finaliza el 4 de junio de 1943 con el golpe de Estado militar que derrocó al presidente Ramón Castillo.
De carácter nazi-fascista, agudizó la polarización de clases, convirtiendo al país en un constante período de revueltas populares y represión militar.


2 “Ejercicio plástico” es un mural que pintó en el año 1933, el artista mexicano David Alfaro Siqueiros en el sótano de la quinta que perteneció al periodista Natalio Botana. La obra “Ejercicio Plástico”, una pieza clave de la plástica latinoamericana, se encuentra hoy fragmentada y guardada en cuatro contenedores en un depósito, en la provincia de Buenos Aires. Encuentro.gov.ar

TRAILER DE "EL MURAL"

3. "LA MIRADA INVISIBLE". Diego Lerman

TITULO ORIGINAL: La mirada invisible
DIRECCIÓN: Diego Lerman
GUIÓN: Diego Lerman, María Meira (Novela: "Ciencias morales" de Martín Kohan)
REPARTO: Julieta Zylberberg, Osmar Núñez, Marta Lubos, Gaby Ferrero.
GÉNERO: Drama. Thriller.
AÑO: 2010
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 95 minutos.

Es el año 1982 en Argentina, y María Teresa es preceptora en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Cuando María Teresa, persiguiendo un vago, quizá inexistente, olor a tabaco, comienza a esconderse en los baños de los chicos para sorprender a los que fuman y llevarlos ante la autoridad, poco a poco hace de ello un hábito oscuramente excitante. Nada pasa inadvertido a su mirada. La mirada del carcelero, del amo... o de un perverso. No es de la violación de las reglas, sino de su aplicación a ultranza, de donde surgirán la torsión y el desvío, de la rigurosa vigilancia de una completa rectitud, de la custodia inflexible de una normalidad total y atroz. (FILMAFFINITY)

“Usted sabe Cornejo, que la subversión es como un cáncer. Primero toma un órgano, que puede ser la juventud. La infecta de violencia, de ideas extrañas. Pero después ese cáncer hace sus ramificaciones, que se llama metástasis. A esas también hay que combatirlas. Fumar en el colegio ¿qué es? un cáncer de la subversión que todavía nos amenaza.” Comienza diciendo el siniestro Biasutto, jefe de preceptores.
Mil nueve ochenta y dos, días previos a la Guerra de Malvinas. Hablamos de la decadencia dictatorial. De cómo unos pocos se iban despertando de la pesadilla sangrienta y entre el viscoso y criminal asedio de los militares, ninguno presentía el final. Se mantenía la regla, la conducta y la vigilancia obsesiva como punto doctrinario para no entrever ninguna debilidad, ningún punto de inflexión ante el “enemigo”.
En una parábola oscura y depresiva, Lerman (y Martín Kohan, autor de la novela que dio origen a la película) centran a María Teresa, una joven preceptora del Colegio Nacional de Buenos Aires. Un poco víctima inconsciente de esa obligación que conlleva hacer acatar las normas y el sentido del deber; se deja arrastrar por los pasillos, con la confusión que acarrea en sus espaldas. Una responsabilidad dual, donde se extiende no sólo el hecho de cumplir una obligación sino ser obligada a cumplirla. Allí cae el peso del rigor, la que ella imparte a sus alumnos y la que hombres como Biasutto, con su delicada astucia para inducir la severidad, imparten sobre ella.
De repente, se deja arrasar por toda esa siniestra persecución. Habíamos dicho “un tanto víctima inconsciente”. Presiente que existen alumnos que fuman en el baño, solo una presunción nada asequible. Entonces se vuelve invisible, asolada por toda la maquinaria puesta en funcionamiento.
¿Qué significa la invisibilidad? Es la cualidad de un cuerpo físico de no ser visto en condiciones de luz normales para un supuesto observador. “Marita” se torna invisible, transita como un espectro escudriñando las actitudes de los otros. Observa impaciente como gira el mundo montado a su alrededor. Esa sensación le resulta eufórica, apasionante; una simple y contundente aventura para poner en evidencia todo el rigor de la ley, para notarse responsable (quizás) o respetada.
Sin embargo ella también es víctima. Una mirada invisible la acecha, la cerca: Biasutto. Primero es quien da luz verde a la investigación de María Teresa. Ella no lo sabe, se deja arrastrar por sus fantasmas, en esa vuelta invisible, se conecta con algo que no había descubierto, con lo físico, lo real, lo terreno. Siente como el placer juega con ella, con un fetiche que había estado aguardándola. De repente, comienza a tornarse visible (sobre todo, ante los ojos de Biasutto) y es entonces cuando queda al descubierto.
“La mirada invisible” atrapa no solo por una trama perfectamente sincronizada. Frágil, macilenta y fría, es, primero un pequeño drama personal casi autista (el de Marita). Sin embargo, con un tratado casi kubrickeano, Lerman elabora paulatinamente un thriller espasmódico. Gran fotografía, pálida y lúgubre; buena ambientación. Pero sobre todo, una historia (¡una historia!) de esas que el cine argentino tiene pendiente hace tiempo.

TRAILER DE "LA MIRADA INVISIBLE"

4. "CARANCHO". Pablo Trapero

TITULO ORIGINAL: Carancho
DIRECCIÓN: Pablo Trapero
GUIÓN: Alejandro Fadel, Martín Mauregui, Santiago Mitre, Pablo Trapero.
REPARTO: Ricardo Darín, Martina Gusmán, Darío Valenzuela, Carlos Weber.
GÉNERO: Thriller Policial.
AÑO: 2010
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 107 minutos.

Sosa es un abogado que, después de haber perdido su licencia, ingresa en una sociedad ilegal que se encarga de provocar accidentes automovilísticos para estafar a las aseguradoras. Luján es médica de un hospital ubicado en algún lugar del Gran Buenos Aires. Un día los destinos de Sosa y Luján se cruzarán. (FILMAFFINITY)


En la unión benevolente de Crónica TV1, María Luisa Bemberg, Chaplin y la cintura narrativa de Pablo Trapero, nace “Carancho”. El primer film con más sensacionalismo y acción de la filmografía vernácula. En el barro donde se cuecen las pasiones y el fatalismo, en el núcleo del conurbano bonaerense, se da origen a la aparición de un personaje como Sosa. Un abogado que ha perdido su licencia por algún hecho oscuro en el pasado y que, llevado por la inestabilidad laboral, trabaja para un estudio jurídico donde captan víctimas de accidentes automovilísticos. El tal Sosa no es más que un personaje de esos que viven en las periferias, oportunistas del lucro, pacientes y arrebatadores. Más allá de su acción laboral, Sosa es un personaje que siente y respira. Que con el tiempo, ha ido fabricando una sólida carcasa que lo hace inmune ante lo trágico que gira su mundo.
Los pasillos del hospital son el lugar donde este personaje imparte su modo de salvataje. Al fin y al cabo, es un triste héroe del conurbano.
En contraposición tenemos a la iniciática Luján. Una doctora que trabaja a sol y sombra, perdiéndose en esos pasillos del hospital donde Sosa es amo y señor. Aquí la verdadera heroína del conurbano. Esos pasillos no serán más que la quimera del oro (The Gold Rush) para ambos personajes. Una idea laboriosa y forzosa para Luján, la mina de pepitas donde sin esfuerzo puede sacar provecho Sosa.
“La búsqueda, la conquista del oro, el Gold Rush ha sido el capítulo romántico, la fase bohemia de la epopeya capitalista. La época capitalista comienza en el instante en que se renuncia a encontrar la teoría del oro para buscar solo el oro real, el oro físico [...] Chaplin encarna en el cine al bohemio. Cualquiera sea su disfraz, imaginemos siempre a Chaplin en la traza vagabunda de Charlot. Para llegar a la más honda y desnuda humanidad, al más puro y callado drama, Chaplin necesita absolutamente la pobreza y el hambre de Charlot, la bohemia de Charlot, el romanticismo y la insolvencia de Charlot.”2
Como una separación de esa idea del oro, Luján es bohemia. Entiende que su profesión algún día la llevará al éxito (dentro de la teoría capitalista); por eso vale la pena el sacrificio (a veces, infrahumano) de darle cuerda a la máquina. De otorgarse varios minutos demás en su vida para llegar al objetivo-oro. “Como Don Quijote, Charlot tiene que enamorarse antes de emprender el viaje”3. Cuando conoce a Sosa, por fin entiende que la idea del oro es una representación algo imaginaria e irreal dentro del cuadro de sus posibilidades. Entonces, se deja desnudar ante el oro-real. La exaltación erótica es un cuadro propicio a la creación, al descubrimiento. Trapero, acierta allí, la tensión erótica exuda la pantalla. Enamorada, vehemente y bizarramente enamorada es imposible que no encuentre la mina de oro. Sin embargo, toda esa laboriosa inserción en el mundo capitalista, toda esa búsqueda quimérica, empezará a jugar en contra de la vida de Luján. Será la desesperanza de todo sueño posible. Caerá rendida ante la realidad, el oro se vuelve difuso y extraño. La mina no será tal.
“Carancho” es un cúmulo de tensión violenta. Esa que duerme en cada rincón del conurbano, de tanta miseria y desolación, de tanto lugar alejado del sistema que espera inoportunamente su inserción. Ese grano a punto de estallar es el contexto donde transcurre todo el film. Pero, ¿por qué no dejarlo todo ahí? Digo, ¿por qué no aumentar la tensión dramática con la idea del constante acecho, la constante explosión? Trapero opta por un cine hiperrealista. Sangre, cuero y sudor, se debaten inequívocamente en la cinta, manchando la pantalla, convirtiéndose en algo sensacionalista. Una obra que no es más que una extensión de los noticieros, de los diarios combativos y generadores de caos. Pregunto: ¿por qué te quedaste ahí, Pablo? Hay material y sobre todo, la cintura narrativa con que lo expresa Trapero se nota, el hiperrealismo asusta y genera ese nerviosismo latente. Pero el film se va apagando lentamente, más allá de la última secuencia explosiva; se apaga porque no tiene el suficiente fuego dramático para resistir.

1 Canal de noticias de la televisión argentina. Conocido por sus contenidos sensacionalistas: accidentes de autos, asesinatos y suicidios y mucha farandulería. Entretenimiento bizarro.

2 “Esquema de una explicación de Chaplin y otros escritos”. José Carlos Mariátegui. Ediciones de bolsillo, BN (Biblioteca Nacional), Buenos Aires, 2010.

3 Ídem


TRAILER DE "CARANCHO"

5. "EVA Y LOLA". Sabrina Farji

TITULO ORIGINAL: Eva y Lola
DIRECCIÓN: Sabrina Farji
GUIÓN: Sabrina Farji, Victoria Griguera Dupuy.
REPARTO: Celeste Cid, Mariela Vitale, Alejandro Awada, Juan Minujín.
GÉNERO: Drama
AÑO: 2010
PAÍS: Argentina.
DURACIÓN: 87 minutos.

El padre de Eva desapareció durante la última dictadura militar. Eva se entera de que el padre de su amiga Lola, con la que trabaja en el circo Cabaret Punk, también desapareció y que, cuando apenas era una niña, Lola fue apropiada por extraños. Eva ayuda a su amiga para que ella pueda escoger entre vivir en la mentira o buscar la verdad. (FILMAFFINITY)

Una vez más el cine nacional se rodea el camino. Cuando parece que despega una historia, se abre un conducto hacia la experiencia corpórea con un cine “que dice” y no parece haber intromisión alguna de un DF egocéntrico (vamos a decirlo de una vez, entre los directores y sus pares de fotografía se entabla una batalla que parece no tener fin; una Troya cinéfila). Una vez más, un seudo realismo mágico (de principio del siglo 2000) se apodera de la cinta y parece escindirla de su más valioso material: la narración.
Primero analicemos una situación que se da casi incansablemente en las obras cinematográficas argentinas (y quizás un poco en la televisión, pero allí se “vale todo”): ¿Por qué los guionistas/creadores se esconden detrás de personajes con nombres irreales, tratando de crear un universo literario, desatendido de la realidad? Alma, Eva, Lola (perdón, acá nadie se llama así). Es parte de un todo, de una ficticia caparazón donde maquillan un relato nunca más cercano con la no-ficción, con la veracidad de los acontecimientos.
Hay identidades robadas pululando este mundo; caras sin nombres (o nombres inventados por sus expropiadores) embestidas por la furia de este mundo monstruoso que les tocó vivir. Pero, los realizadores (hablo de todo el conjunto, empezando por la pata más importante – quizás la de atrás, que empuja toda la maquinaria hacia adelante – su directora) maquillan todo ese fuerte contenido denunciante, perenne a la historia, siempre sentido y crítico, en ese vicio asqueante y snob de los artistas argentinos: el recubrimiento sutil y embelezado (quizás, creyéndose demasiado artistas, demasiado demiurgos, demasiado geniales, demasiado egocéntricos) de toda la historia en la impronta creativa de la dirección de arte. Mucho confeti, mucho color centelleante en los personajes, mucho recubrimiento psicológico, demasiado manierismo en busca de un tratado poético-onírico que roza con la inverosimilitud y cae de boca en el pavimento (o “la historia oficial”).
¿Qué me dice Eva? Eva Duarte = hija de activistas de la izquierda peronista = padres desaparecidos = denuncia. Aquí, “la historia seria”. La pausa introspectiva de la historia-ficción en busca de la historia general, la que ya se contó, se interrogó, se hizo catarsis, se pidió justicia y verdad, no se olvida ni perdona. El marco donde la película ancla para borrar todo límite de irrealidad. Para firmar un pacto territorial dentro de la historia misma, donde discurre la fatalidad de la ausencia, la búsqueda del amor siempre esquivo y una soledad que parece amenazar a sus protagonistas.
¿Qué me dice Lola? Dolores = sufrimiento, tristeza, desaventura. La película especula con este default. Se abre intermitentemente para derrochar toda la maquinaria artística, toda la pompa y el colorido (algo barroco) de sus personajes. (A veces) líneas de diálogo fuera de contexto, arquetipos de la chica-posmoderna sufrida pero fuertemente instruida de valores morales, con amplios conocimientos de su contexto y circunstancia. Ahí se desaprovecha todo lo construido con antelación. ¿El amor que buscan es realmente eso? ¿La consistencia, el acto, el físico, la carne? O ¿La búsqueda siempre utópica de saber qué se es, qué gusto tiene la identidad?
Ambas buscarán la verdad identitaria, pero en el camino, descubrirán nuevos amores (realidades) que la bifurcarán en su recorrido. En ese fuerte cruce de contradicciones discurrirá “Eva y Lola”. Acertada en los momentos donde la historia global las une y las descubre como pequeñas células de un país donde todavía se buscan preguntas, donde todavía falta ponerle nombres a caras y vidas a cuerpos. Acertada, también, en su marco de optimismo poético en cuanto a un futuro no tan lejano, aunque incierto. Acertada, por último, en la elección del casting (porque, vamos a decirlo, Celeste Cid y Emme Vitale están hechas para esos papeles. ¡Sino, para cuales!), sobre todo, en la soberbia actuación del Lucas de Juan Minujín. Pero falla, simplemente, en esa intención de realzar la historia con la parafernalia artística, con el cuadro pintoresco que ofrecen sus personajes. Demasiado afiche y brillantina, mucho collage.
Sin embargo, ante todo esto, preferimos observarla con atención porque el cine argentino aunque trata, le cuesta mucho reinventarse; crear su propio lenguaje, su propia esencia. Por eso, es bueno revisar el pasado y transformarlo en nuevos paisajes, nuevos ritmos narrativos, nuevas lecturas para no agotar los temas con el costumbrismo derrotista de antaño ni la fotografía austera (un poco por falta de presupuesto, otro poco por factores creativos).
“Eva y Lola”, pese a la sobrecarga efectista de la dirección de arte, ese paisaje antinatural e inverosímil en donde transcurren sus dos protagonistas; no deja de ser un buen melodrama con la carga necesaria de denuncia social (o de pasado en copa nueva).

TRAILER DE "EVA Y LOLA"

LOS 10 MEJORES DISCOS (internacionales) DE 2010 (¡Chau 2010!)

Un nuevo año comienza. DosMil Once (wow, imponente). Enero es el mes en que se empezamos a recostarnos del cansancio del año anterior y lentamente, en un abrir y cerrar de ojos, casi inadvertidos, vemos como comienza nuevamente a florecer otro año. Con sus locuras, con sus ritmos, con su frenética maquinaria. Así, como enero empieza a despertarse y nos ofrece una calma (esa misma que retratan las grandes urbes en pleno verano a las 3 de la tarde), es buen momento para hacer una revisión sobre lo que el DosMil Diez dejó atrás.
Empezamos con los mejores 10 discos internacionales.

Muack, y feliz año para todos.
IMFREAKALOT

1. "THE SUBURBS". Arcade Fire


Los Arcade Fire, sin duda, son los músicos de hoy. Tienen una precisa capacidad camaleónica para adaptarse en cada disco a los diferentes síntomas globales, a una cierta nostalgia latente desprendida de la vorágine de la vida. Pero, sobre todo, a las sensaciones metafísicas de una generación escindida entre una ideología que ya no existe, una melancolía por un pasado de varias glorias (y monolitos) musicales y un retorno a la resignificación de la música como una poderosa herramienta que el arte tiene para manifestarse, para mantener un grito sostenido y elevado que nos despierte de la apatía y la zozobra.
“The Suburbs” es una obra fundamental, quizás, porque no trae consigo la grandilocuencia de pasadas ediciones de la banda canadiense (“Funeral”) o la rúbrica incontenible e intrincada de una obra profundamente introspectiva, y por eso, indefinida (“Neon Bible”). Esta vez, apelan a un mensaje directo, sencillo y emocionante. Un juego entre descorazonados lentos que se despiertan ferozmente por un riff de guitarra. Como siempre, excelente arreglos de cuerdas, y la profunda revisión interna que requiere varias miradas a una obra, sin dudas, significativa de los tiempos que corren.

Destacada: “Sprawl I (Flatlands)” y “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”



2. "CONGRATULATIONS". MGMT


Habían sonado incansablemente en la radio, revolucionando las formas bailanteras del electro-pop y fusionándolo con pequeñas piezas roqueras, funkys y maníacas. Había sonado hasta el hartazgo “Kids”, “Time to Pretend”, “Electric Feel” y “Weekend Wars” como nuevos panfletos de la moda. Excelentes piezas, claro está. La crítica, el público y los productores de raza infalible para el comercio, también habían sentido por fin, que existía un grupo para explotar y colmarlo todo por las radios, por los bares, por las discotecas.
Pero sólo bastaba la decisión artística-creativa de los dos genios al mando del proyecto MGMT para no tentarse con falsas promesas y reinventarse, dándole la espalda a todo aplauso, a todo pulgar en alto, a toda estrella colocada en vano. Porque en su segundo disco (como MGMT), Andrew Van Wyngarden y Ben Goldwasser, logran una obra totalmente diferente, evocando sonidos que tienen que ver más con un pasado oscuro y una sustancia principalmente psicodélica. En “Congratulations” parecer reírse de todas esas congratulaciones obtenidas en el camino y se reinventan, volviendo a las fuentes de la música: esa suerte de experimentación, libre albedrío e inocencia.

RESEÑA AMPLIADA EN IMFREAKALOT

Destacada: “Brian Eno”

3. "PLASTIC BEACH". Gorillaz


¿Qué pasó con todo aquello de que Gorillaz es esa banda de dibujitos animados que tocan canciones pegadizas, se estampan en cartucheras y mochilas o wallpapers, y se erigen como la cara visible de que hoy, la música es, ante todo, imagen? Toda esa teoría parece diluida con el sólo hecho de escuchar “Plastic Beach”. Porque parece que Damon Albarn se ha tomado en serio, finalmente, el proyecto y ha definido un álbum que es tan amplio y abarcativo, tan indefinido como perfecto.
Quizás sea el desfile incesante de invitados (desde los ex The Clash, Mick Jones y Paul Simonon hasta Snoop Dogg, pasando por el actor-rapero Mos Def, De La Soul y Lou Reed). O quizás, la variación de ritmos y colores que aportan sus vibrantes canciones (“Rhinestone Eyes”, “Empire Eyes”, “Plastic Beach” o “Stylo”, por citar algunas).
Gorillaz es cosa seria, no sólo porque se desprendió de cualquier efecto comercial sino que a esto le agregó un cancionero refrescante que lo convierte en un gran disco, totalmente independiente de su anterior repertorio.

Destacada: “Stylo”

4. "QUE ENTREN LOS QUE QUIERAN". Calle 13


Un viaje emprendido, dos años atrás, por toda la trouppe de Calle 13 a través de la Latinoamérica postergada fue el inicio para que todo aquel bullicio, toda esa rima filosa e ingeniosa basada en el movimiento pélvico o en la agitación hacia alguna danza pagana, tuviera un sustento eficaz, un mensaje importante, una referencia directa. En fin, para que Calle 13 se convirtiera casi inadvertidamente, en una banda que represente a las ideologías escindidas, que le diera forma representativa a una multiplicidad de voces que nunca estuvieron tan cerca como en este momento... tan parecidas e históricamente, tan lejanas.
Luego de varias pruebas, dos discos de por medio (“Residente o visitante” de 2007 y “Los de atrás vienen conmigo” de 2008), finalmente los Calle 13 logran pulir un sonido versátil que tiene una congruencia magnífica con la elocuencia de René Pérez, en su punto justo de madurez retórica e intelectual. Esta unión madura, musical (gracias a su hermano Eduardo y el productor Rafa Arcaute) y poética logra que “Que entren los que quieran” sea el eslabón principal para entender este movimiento que lentamente se va gestando y que cada día más (por suerte) acapara a más inquietos escuchas. Esa decisión artística también tiene sustento en la incorporación de varios invitados (Omar Rodríguez de The Mars Volta en “Calma, pueblo” o la fusión de voces latinoamericanas de Totó, La Momposina, María Rita y Susana Baca, en la excelente “Latinoamérica) que acaban de darle al disco una suerte de impostergable escucha.
Panfletario, a veces, aunque no peca por ello, “Que entren los que quieran” pide a gritos escucharse en este lugar de la Tierra, como una ofrenda musical, como un retrato inequívoco de los tiempos que corren.

Destacada: “Latinoamérica”

5. "BROTHERS". The Black Keys


Parientes cercanos de la estrafalaria y moderna consigna White Stripes, los Black Keys elaboran un disco que empieza a despejar todo fantasma que lo rodea. Esta vez, se atreven, casi sin advertirlo, a reconectar el primitivismo roquero con su esencial forma. Una aproximación inexacta pero atrevida de las variables que rodean a lo que alguna vez tuve una morfología parecida al rock. El blues, el Folk, posteriormente, el punk y finalmente, lanzados sobre un puente vertiginoso, un abismo llamado extrañamente garage.
“Brothers” es una profunda revisión sobre las huellas del pasado, entregando canciones verdaderamente introspectivas, con perfectos arreglos vocales y cálidos solos de guitarra. The Black Keys, finalmente, pueden desprenderse de sus sombras, pueden mutar en formas extrañas y reivindicar al rock (¿qué era eso?), como Jack White sin ser Jack White.

Destacada: “I´m Not the One”

6. "LIFE IS SWEET! NICE TO MEET YOU". Lightspeed Champion


Una serie de arreglos soltados al azar, sobre las capas de la música pop que expande este afro-freak del cómic (Devonté Hynes), dan un perfecto ambiente para creer nuevamente en la música de la vida. Él dice: la vida es dulce, un placer conocerte. Y en ese plan optimista, se (y nos) reencuentra con los sonidos más sofisticados, un trabajo preciso de orfebrería (y guitarras centelleantes), logrando una mezcla sencilla. Una intensa y variada lista de 19 canciones repletas de melodías que invitan a cantar, de pasajes optimistas que fusionan las baladas condescendientes, reminiscencias bluseras y lo dicho, precisos arreglos de cuerdas, pianos y tambores que se sueltan al azar determinando un cuadro auténtico de la música actual: sobrevivir por y gracias a la creatividad.

Destacada: “The Big Guns of Highsmith”

7. "THIS IS HAPPENING". LCD Soundsystem


Abandonando la faceta más hitera e histérica de la electrónica; James Murphy (sobre todo, Murphy) luego de darle vida a varias bandas sonoras y Tim Goldsworthy, encaran éste, su tercer disco, dándole vida a un monstruo más intrincado, extenso y variado. Ribetes lisérgicos (algo inseparable en su música), mucho más power-roquero (el de la vieja escuela My Sharona) y puliendo aún más su faceta poética, donde a Murphy se lo ve asentado como un gran vocalista. Logran un disco dinámico (más allá de que esté conformado de nueve canciones con un promedio de seis segundos p/canción), en el que se encuentran, en un pacto implícito casi diabólico a Grateful Dead y Kraftwerk; Bowie, Jefferson Airplane, Konono Nº1 y Daft Punk.
“This is Happening” es el resultado de una profunda búsqueda por las raíces que nutren la música de toda banda; en esa búsqueda (y no en el resultado final), algo alocada y dispersa, se encuentra el verdadero significado de éste disco. Una reconexión y una pulida capacidad de expresarlo en música.

Destacada: “All I Want”

8. "ONE LIFE STAND". Hot Chip


Ni los éxitos de ayer, entre melancólicos, frugales y bailables, ni una rápida escapada hacia el ostracismo. Hot Chip vuelve al ruedo en este cuarto disco haciendo lo que mejor le sale: un electro-pop de calidad, basado en la plataforma sintética de los sonidos perfectamente esparcidos y las expansivas voces de Alexis Taylor y Joe Goddard. Entretejiendo simétricamente un disco que podría desprender varios hitazos decadentes, momentos que recalan en un nostálgico pasaje disco y versiones relajadas, explorando estilos más cercanos al house.
Lo cierto es que para entender perfectamente el universo Hot Chip, es necesario dejarse llevar por esa suerte de placer compartido, mientras juegan con los ritmos, buscan variantes en el tiempo y el espacio, y nos conectan con una profundidad sonora pocas veces concedida en otros formatos musicales.

Destacada: “Alley Cats”

9. "BEFORE TODAY". Ariel Pink´s Haunted Graffiti


¿Alguien recordará por primera vez (y reivindicará) el espíritu de Ian Curtis? Tal vez, por toda esta vorágine musical que los DosMil hicieron de nosotros olvidemos que la música actual es un cúmulo de viejas experiencias, de primitivas raíces que se reinventan. Tal es la importancia de Joy Division que hoy, atendemos el llamado de las nuevas olas por repentización; porque, en algún momento de nuestras vidas, esas extrañas, intrincadas y oscuras melodías que despabilaron el adormilado suburbio mancuniano (de Manchester) brotan en nuevos paquetes musicales.
Ariel Pink´s Haunted Graffiti a reelaborado el lenguaje ochentoso del baile, la resaca, el descontrol y la oscuridad a elementos tan prácticos como sensibles. Un sonido extremadamente influido por la Nueva Ola, The Cure y A-Ha, adaptado a las nuevas formas de comunicación: esa locura ordinaria de filtrarse entre tanto ruido de voces que bregan por la trascendencia y establecer un mensaje único.
“Before Today” lleva inscripto indisimulablemente el “no-me-olvides” y Ariel Pink´s... le confiere una suerte de nuevo ideal para lograr que no lo olvidemos.

Destacada: “Bright Lit Blue Skies”

10. "CONTRA". Vampire Weekend


Al escuchar “Contra” por primera vez tuve una extraña y alucinógena visión. Vislumbré una tormenta de arena. Terrible, oscura y arremetedora en un desierto; unas bestiales melodías: gritos femeninos, aullidos, bocinazos. Después de unos segundos, la calma. Un SuperMario abriéndose paso sobre el desierto, esquivando figuras tridimensionales, pixeladas, cayendo desde el cielo como lágrimas expulsadas furiosamente. Finalmente, color y música en 8-BIT.
“Contra” es todo eso y más. Una sustancia arraigada en la música africana, ese color rítmico tan bien calificado y demarcado, entremezclado con la cultura postmoderna de la tecnología: la televisión, los videojuegos, la Internet. Todo en perfecta sintonía de colores, armonías y sentidos.

Destacada: “California English”