VIDA VAMPIRA

Existe una teoría bastante divulgada y científicamente comprobable que analiza las características básicas de un ser acosado por el vampirismo. Sin desviarnos demasiado de nuestra investigación cinéfilo (-filosófica-alucinógena-recreativa-ociosa-descontextualizada), propongo un camino de abordaje totalmente biologicista que definen al ente en cuestión. Muy bien, hablemos desde la evolución. Probablemente, el ser irresolutamente descrito por Stoker era víctima de alguna clara indisposición que afectaba su sistema inmunológico; una enfermedad que avanzaba rápidamente comiéndole las entrañas y que el ente, para disimular sus flaquezas, ocultaba con una serie de exóticos rituales y parafernalias sacras o infernales. Científicamente, un vampiro tiene dos enfermedades arraigadas en sus entrañas. La porfiria y la rabia. Ambas patologías coinciden con los síntomas que estos acarrean. Fotosensibilidad (es decir, el cuidado a la exposición de la luz solar), la falta de pigmentación en la piel, el aumento exagerado y contraproducente de algunos sentidos (vista, tacto y oído). De allí, también, es donde se relaciona a los murciélagos con los vampiros. Se conoce que éstos quilópteros son los principales transmisores de la rabia, que son hematófagos (es decir, se alimentan de sangre) y pueden volar. En este sentido, las características descriptas por Stoker en su Drácula, medicinalmente, condice más con un enfermo terminal que con un ente oscuro y demoníaco.
No sabemos muy bien sus preferencias, sus deseos más íntimos, sus represiones psicológicas, manías, defectos, modos de obrar. Al vampiro lo conocemos por lo que es: un vampiro; y nada más. Esto lo conmina exclusivamente a recusarse de todo otro andamiaje interior, de toda búsqueda por la satisfacción espiritual y los deseos que éstos provocan. El vampiro sólo quiere cuerpos jóvenes para succionarles la sangre. El resto de los autores han contribuido al Mito, inclusive más que el propio Stoker. Lo han adorado como un Dios Pagano del Mal, lo han ilustrado con pulposas mujeres (llamadas groseramente como vampiresas), graficado con rústicos y pomposos peinados, con trajes de marcada tendencia homo-erótica. Un hombre normal con veleidades un tanto extravagantes, como cualquier hombre normal, pero que, aquel héroe que se le enfrente, que cubra el velo y despelleje su piel se encontrará con algo que no es ni hombre ni murciélago (tampoco Batman) ni gárgola ni nada. Es algo que no es. Es nada. Ahí prende el catalogo bizarro del director de Cine B; ahí se usa una utilería barata, con mano de obra barata y se emparcha como se puede, disfrazando a alguien de lo que intenta ser. Bram Stoker tampoco lo describió específicamente. Entonces, ¿qué es un vampiro?
Existen dos ramas, adentrándonos en el mundo del cine, que defienden posturas diversas y esquivas sobre la verdadera matriz de este mito que deambula a lo largo de la historia del cine, como fantasía o certeza, como prueba contundente de vidas alternativas o leyendas urbanas, rurales. Metáfora o ciencia; literatura o crónica. Representaciones fieles al Mito Stoker o readaptaciones libres encuadradas dentro de contextos actuales. Propongamos un pequeño viaje a través de estas (y a partir de ahora, nos pronunciaremos de esta manera al respecto:) vidas alternativas.
Decíamos, el cine ha definido al vampirismo desde dos tendencias marcadas y anacrónicas. Algunos, reproducen el mito del Conde Drácula de Bram Stoker y ensayan sobre éste. Un ser poseído por extrañas patologías que lo arrastran a la oscuridad de opulentos castillos y que su único deseo, lo dicho, es alimentarse de la sangre de cuerpos jóvenes y dóciles para prolongar su vida, y si es posible, repetir este plato hasta la eternidad.
Pero existe otra rama, un tanto más interesante, que intenta resignificar el mito, que busca en el interior de estos seres y de allí marcar el rumbo narrativo de la obra. Es que, es un tema arduo e intrincado. Antes decíamos, ¿cómo es la vida del Eterno? ¿Cómo hace para desarrollar una vida en un entorno ajeno, reinado por mortales, por individuos con escasas responsabilidades sobre el otro? ¿Acaso su actitud lo conmina al mal? Diremos (y esto será un tema recurrente en las cintas que analizaremos a continuación) que los vampiros tienen otro deseo, tienen una vida alternativa y que esa acción suele enfrentarse y conflictúa con los deseos de los mortales; es por esto que siempre se lo describe y coloca del lado opuesto, desde las voces de los dóciles y buenos y ganadores de la historia. Intentaremos, a continuación, tratar de contar la historia desde el lado más íntimo de los vampiros. ¿Por qué son así y no de otra manera? ¿Acaso tienen algún tipo de escapatoria? Murnau y Herzog, Cronenberg, Del Toro, el sueco Alfredson y Tony (el hermano de Ridley) Scott, nos ayudarán en esta empresa.

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