"NOSFERATU, VAMPÍRO DE LA NOCHE" (1979) Werner Herzog

TITULO ORIGINAL: Nosferatu: Phantom der Nacht
DIRECCIÓN: Werner Herzog
GUIÓN: Werner Herzog
REPARTO: Klaus Kinski, Bruno Ganz, Isabelle Adjani, Jacques Dufilho.
GÉNERO: Terror.
AÑO: 1979
PAÍS: Alemania del Oeste
DURACIÓN: 106 minutos.

Nueva adaptación de la mítica novela de Bram Stoker a cargo de Herzog, que toma como referente directo la insuperable adaptación de Murnau. Jonathan Harker se desplaza hasta el castillo del legendario conde en Transilvania con el fin de venderle una mansión en su misma ciudad, Wismar. Atraído por una fotografía de Lucy, la mujer de Harker, Nosferatu parte inmediatamente hacia Wismar, llevando con él muerte y horror. (FILMAFFINITY)

¿Qué es lo que las hace autónomas – una de otra – a las Nosferatu de los hijos pródigos del cine Alemán (Murnau y Herzog)? La capacidad creativa y reformadora de Werner Stipetic Herzog. Porque si una versión (la de 1922) es una obra de arte transformadora de tiempos, obra vanguardista y simultánea que forjó las nuevas formas del cine en germanía, la otra (la remake de WH de 1979) supo captar la esencia desde una postura aristotélica que implica una experiencia sensorial, imaginativa y por último, el amoldamiento de la forma. Porque de nada sirve volver sobre los mismos pasos. Murnau estableció un código de imágenes particulares con su determinado contexto socio-político y artístico.
Entonces, ¿qué le quedaba por hacer a Herzog? Correr de lugar el relato y llevarlo a un plano de abstracción e imbricarlo con su pedagogía cinéfila para darle cohesión a su filmografía sin que esto suponga un corte, sin que sean sólo los restos de una mala copia aggiornada a los tiempos contemporáneos. El lenguaje de Herzog es único e identificable (desde Aguirre, des Zorn Gottes hasta Woyzeck, Fitzcarraldo y Cobra Verde). Un cine de dialectos, de tierras adentro, histérico (por el maestro Klaus Kinski y por muchas cosas más: cine detallista, enfermizo, de pulso tembloroso y de cámara arremolinada; de cortes abruptos, de sintaxis solemne, etcétera… el cine de Herzog se define por una cosa: es cine de Herzog), de paisajes abiertos y tierras temblorosas, es, también el cine de Popol Vuh, creador de ambientes tétricos o introspectivos (y en Nosferatu también de Wagner y sus climas enfermizos). Decíamos, lo que hace particular a este Nosferatu es la impronta de su director que no copia la puesta en escena de Murnau sino la adultera o la perfecciona y la adecua a un correlato que adquiere una autonomía con respecto al otro.
Si la cinta de 1922 es una oda al claroscuro, a los ambientes claustrofóbicos, a la tensión dramática, a los planos deformados y a los juegos metonímicos. Ésta, la de 1979, es una salida a la intemperie, es una peste que se cuela desde la naturaleza (y éste hecho marca toda la filmografía de WH). Antes de toparse con el vampiro, el héroe debe sortear los insondables caminos naturales como primera imposición de una fuerza más grande que él (como sucedió en Aguirre, y sucederá con Fitzcarraldo y Cobra Verde). Los bosques, las montañas y la niebla (¡mucha niebla!) son las trabas que le anteceden al hombre en su constante lucha con la naturaleza y con su propia naturaleza. El hombre, de por sí, le teme al monstruo naturaleza, es un enemigo demasiado astuto que amenaza con suprimir su existencia. Por esta razón, el hombre se refugia y la ataca, desde la retaguardia, para su beneficio y hacerla más amena y no temerle tanto.
Pero Nosferatu también es una crónica de la tensión amor-odio. La imposibilidad de un amor, sufrida por el héroe, también sufrida por su amante, pero sobre todo, sufrida por aquel portador de la peste, el temido vampiro. Más allá de sus condiciones físicas, su padecimiento, que le impide relacionarse con los mortales sólo para cumplir sus propósitos de eternizar su cuerpo; la peste carga con un sufrimiento aún mayor. Ningún mortal puede acercarse a él. El mero contacto físico incurre en la transmisión del virus. Esto lo conlleva al ostracismo, a la individualización y a la posterior locura.
“La muerte es una crueldad para los que no la esperaban. Pero no lo es todo. Es más cruel no poder morir. Quisiera participar del amor que hay entre usted y Jonathan… Yo podría cambiarlo todo… ¿Quisiera venir a mí y ser mi aliada? Sería la salvación para su marido y para mí… La ausencia del amor es el peor de los dolores.”.

FRAGMENTOS DE "NOSFERATU: PHANTOM DER NACHT"

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