"EL TOPO" (1970) Alejandro Jodorowsky

TITULO ORIGINAL: El Topo
DIRECCIÓN: Alejandro Jodorowsky
GUIÓN: Alejandro Jodorowsky
REPARTO: Alejandro Jodorowsky, Brontis Jodorowsky, José Legarreta, Alfonso Arau.
GÉNERO: Western. Fantástico.
AÑO: 1970
PAÍS: México
DURACIÓN: 125 minutos.

El Topo, un pistolero oscuro y renegado que viaja por el desierto haciendo justicia por propia mano (acompañado de su hijo de 7 años), descubre el saqueó y aniquilación de un pueblo. Asumiendo su habitual papel de juez y verdugo, busca a los responsables de la masacre, los cuáles resultan ser una serie de militares desertores y fetichistas que pervertidos por el poder realizan toda clase de depravación contra quién se interponga en su camino. El Topo cobra con violencia la sangre derramada hasta sentir que la justicia ha sido servida. Posteriormente el Topo abandona su hijo, intercambiándolo por una mujer llamada Mara. A partir de este punto, e influenciado por Mara, el Topo se dedica a buscar y vencer a los Cuatro Maestros del Revolver, súper hombres místicos que habitan el desierto. Este nuevo viaje llevará al Topo a caer una espiral de decadencia que eventualmente lo aniquila. Sin embargo el haberse precipitado tan profundamente le otorgará la capacidad de redimirse de sus pecados y errores. (vía TAMPICO CULTURAL)

“El topo es un animal que cava galerías bajo la tierra buscando el sol. A veces, su camino lo lleva a la superficie. Cuando ve el sol, queda ciego”.

Los olvidados de Buñuel y Freaks de Tod Browning corporizados en una sola cinta. La Biblia y los símbolos apócrifos del esoterismo. Todo esto se mezcla con un western primitivo, mucho desierto teñido de rojo; y los viajes psicotrópicos de expansión de la mente con LSD. ¿El resultado? Un cuento sagrado, con reminiscencias zen y chamanistas, de un profeta errante y surrealista que vaga por un desierto inequívocamente infernal. Donde la búsqueda de este profeta, El Topo, por darle un sentido divino a la vida, se convierte en una intensa burla al género humano. Así, como habíamos detallado en Lynch su interpretación del mundo como un lugar asfixiante donde pululan seres deshumanizados, bestiales. En Jodorowsky, el humano es el sacrificio de un Dios burlón, que juega con las almas incompletas y las arrastra por un Todo vacío, colmado de aleatorias desaprensiones.
Pero apuntémonos desde la base porque es lógico sentirse desconcertado en un Mundo tan ajeno, tan extraño y también, que se reinventa en cada momento del filme. Como es una película de marcados tintes surrealistas parte exclusivamente de un idea general-inicial. Como también, su director (que también es actor, escritor, dramaturgo, poeta, director teatral, guionista, compositor de bandas sonoras, escultor, escenógrafo, guionista de cómics, dibujante, tarotista, mimo, psicoterapeuta y psicomago ¿WTF?) ha plasmado su experiencia chamanista y utilizado la película como una búsqueda espiritual, una constante expansión hacia el conocimiento interior; por lo tanto, esta búsqueda tiene su reflejo (y reflexión) en cada una de sus partes. Es decir, en esa búsqueda, autoconocimiento y control de las percepciones inconscientes de Jodorowsky, el filme iba avanzando progresivamente, paralelamente a las determinadas experiencias. Lo interno-externo. No como deseos reprimidos y plasmados en la película. Tampoco, como evidentes reacciones creativas que llevan al autor a moverse en un determinado terreno, ya demarcado, ya previsto y completamente estudiado. Siquiera, tiene relación con eso que hablábamos en Lynch. Un caos ordenado desde la traducción de sus sueños y pesadillas, de su lengua filosa y perversa que desnuda al ser. No. En El Topo se evidencia una interioridad en lo externo desde la sensibilidad misma del ser, desde sus reflejos espirituales. De manera que su narración no responde estrictamente a un patrón definido sino está sujeta a ese devenir introspectivo de su director/autor/protagonista. Dice algo como “la expansión al infinito”; abrir puertas, ventanas, al autoconocimiento no sólo creativo, también, de su propio yo.
Este Topo, como reza su prólogo (y el prólogo también de esta crítica), es un animal errante en constante búsqueda de lo externo desde el interior. Pero esa búsqueda presupone un peligro inminente, la ceguera. Ceguera divina, obstruido por el propio caos que conmueve al mundo que habita, a esa tierra arenosa de demasiadas incógnitas y bastos presagios de finitud. Tentaciones y fetichismos. El sexo obsesivo como espátula que remueve la consciencia, que la desanima y la lleva por caminos bifurcados. Allí El Topo cae en la ceguedad. Cuando su obsesión por cuerpos que cree poseer, cuerpos divinizados pero en realidad enfermos de mal; esa búsqueda profética lo lleva a realizar trampas a su suerte, a su vida, y por consecuencia, en la muerte. Posteriormente, los Salmos de la Resurrección. Era necesario caer en los márgenes espesos de las tinieblas para reivindicar su alma, para reconocer su enfermedad y aceptar la divinidad como regalo del cielo. La reivindicación por el pasado lo volverá un paria, peleando contra lo imposible del mundo: la crueldad de cuerpos enfermos.
Con El Topo, Jodorowsky apela al relato surrealista como evocación de un mundo que ya parece signado al mal y que nosotros, crueles habitantes de ese universo, atendemos a un destino prefijado: obrar de acuerdo a las reglas que ya están impuestas.

TRAILER DE "EL TOPO"

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