HEROES QUIJOTEANOS

Genio es aquel que crea, incita, provoca, persuade, intima, traza mundos paralelos, se abre de pleno a una realidad viciada y la somete a la rigurosidad crítica sin aliento, encontrando una respuesta a ese perfecto sistema de engranajes que se plasma ante sus ojos. Genios de toda índole habitan el cine, promulgando, en mayor o menor medida, una idea utópica sobre el devenir-hombre del futuro, abriendo investigaciones, conjugando cientificismos con maestría (porque, ante todo, el mejor profesor es aquel que sabe escuchar), deformando el caos en algo preciso y compacto para que pueda ser rebatido con ideas y fundamentos. De eso se trata el cine del genio quijoteano, de aquel que anda sólo no por bohemia ni vaguedad, sino por astucia, desparramando conceptos a lo largo y ancho del mundo; trazando hipótesis y dándole vida a través de historias que nunca imaginaron otros.
El cine es la mejor ventana al mundo, pero para lograr ver a través de ella, es necesario que se nos muestre el camino: que se construya la casa, los cimientos, las paredes, las aberturas; que se nos acerque una escalera para poder ascender hacia ese pequeño ventanal ubicado en lo más alto del muro. Entonces allí aparecen los arquitectos del cine. Los que construyen la estructura necesaria para que luego, nosotros enfermizos espectadores, podamos observar la totalidad del mundo. Odiseas de uno sólo, manías creativas de la soledad. Allí aparecen los Welles, los Chaplin, los Tati, los Eisenstein, los Tarkovsky. Genios de la posteridad, incomprendidos en su tiempo y en su espacio. Porque Welles, luego de ascender demasiado alto con su Citizane Kane, The Magnificent Amberson o The Lady From Shanghai, fue incomprendido con sus obras shakespearianas y desterrado al Viejo Continente; y porque murió olvidado, pobre, negado de toda gloria. A Chaplin lo incomprendieron con sus Tiempos Modernos porque hacia una defensa explícita del ser humano contra los intereses del capitalismo, ¡justo en el lugar del mundo donde mejor y más confortablemente se implementó! El tiempo le daría la razón. Porque Tati sufrió la soledad del intelectual incomprendido; porque su humor “de pocos” lo llevó a la pobreza hasta que fue reivindicado por los jóvenes turcos de la nouvelle vague y fue devuelto al pedestal. Porque Eisenstein luchó a favor de la Revolución hasta que vio sus fallas y no quiso pertenecer más a ese séquito ciego que asentía todos la ignominia del régimen estalinista y se autoexilió en España, México y Francia. Y porque Tarkovsky tampoco resistió que su cine sea catalogado de inexpresable, porque no respondía a los caracteres de simple realismo que imponía el régimen comunista de la URSS, y huyó a Italia donde tuvo un final feliz.
Esos son los héroes que hoy, los autodidactas del cine, debemos rendirles tributo. A ellos, HÉROES QUIJOTEANOS.

2 crónicas póstumas:

Дамиан dijo...

Premio a la actitud, creo que Terry Gilliam se merece una mención, debido a sus intentos por filmar "The man who killed Don Quixote" La adaptación libre del clásico, donde un temporal le destruyo la imponente escenografía, los problemas de salud de Jean Rochefort y problemas con la productora le obligaron a abortar el proyecto. Del que solo quedaron unos minutos dando vuelta por la net interpretados por Johnny Depp. Filmografia al respecto: muy buen documental de la Dupla Keith Fulton y Louis Pepe (Brothers of the Head) llamado "Lost in la mancha".

Saludos a todos los que viven batallando molinos

Damian
http://elmonoquetraduce.blogspot.com/

Imfreakalot dijo...

Gracias Damián, muy bueno tu aporte.
En la próxima entrega de Im freakalot le daremos a Terry lo que merece: como un creador de mundos imaginarios.

La seguimos en ambos blogs.
Abrazo