"VIAJE A DARJEELING" (2007) Wes Anderson

TITULO ORIGINAL: The Darjeeling Limited
DIRECCIÓN: Wes Anderson
GUIÓN: Wes Anderson, Roman Coppola, Jason Schwartzman
REPARTO: Adrien Brody, Owen Wilson, Jason Schwartzman, Anjelica Houston.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2007
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 91 minutos.

Francis, Peter y Jack son tres hermanos que se han ido distanciando con el paso del tiempo y ya ni siquiera se hablan. La muerte de su padre los reúne de nuevo y de ese reencuentro surge la necesidad de volver a estrechar los lazos familiares. Francis, el mayor de los hermanos, propone un viaje en tren por la India a modo de peregrinaje espiritual. (FILMAFFINITY)

Un cine que se mueve con la vertiginosidad de estos tiempos pop-modernistas; donde se inyecta las venas con toda la puesta en escena del video-clip (artilugio maléfico de borrar, quitar y extraer imágenes de la nada, sin matriz). Donde las lías que lo unen son imaginadas y no provistas, no se estructura porque no existe un rigor que lo disponga. Ese plato frío, cocido sin gracia, enchastrado de condimentos de los más exóticos, y donde, la ¿comedia? es el colchón de amortiguación para tanto exceso gastronómico-cinéfilo, artístico-comercial. Así es el cine de Wes Anderson, estrafalario, demencial, a veces, soso, a veces, demasiado picante (e irritante).
Si había mantenido una cierta coherencia, plasticidad y armonía (y ya estamos hablando en los términos que él dispone para analizar sus cintas) en sus anteriores películas, Bottle Rocket, Academia Rushmore, Los excéntricos Tenembaums y Vida Acuática, aquí rompe con toda lógica: border de la autosatisfacción. Es que nos inserta en un mundo tan caprichoso, tan conminado a sus fantasías más desvaídas que hace negar toda cooperación del espectador. Ya no para establecer el código explícito de quiénes buscan una historia y el hombre que otorga el beneplácito. Sino, desde un punto de vista más metafórico. Por un lado, aquel que intenta reconfortarse con una película que, durante un poco más de hora y media, lo deposite en la mente del realizador; que experimente sus vértigos, sus demonios, sus mentiras como la fórmula más segura de llegar al placer. Pero Wes, tozudo, mal-aprendido, adopta la postura del egoísmo. Peligrosa postura, claro que sí. Al fin y al cabo, ese onanismo visual lo conminará a explorarse a sí mismo y, definitivamente, negar a quien especte su película.
Esta ruptura (a esta altura irreconciliable) se produce en el momento más vívido de The Darjeeling Limited, en el inicio, cuando todavía estamos intentando empatizar con sus personajes (Brody, Schwartzman, Wilson). En esa pequeña obertura, donde el director debe plasmar toda su lógica y abrir caminos, los cierra, hermetiza todo recorrido. Los personajes se vuelven cascarudos, nada de las cosas que les pasarán después (algunos pasajes muy brillantemente resueltos, con gag incluido) no nos harán mella, siquiera, llegará a rozarnos con alguna de las astillas.
Pero, ¿qué podemos rescatar de Viaje a Darjeeling? ¿Su ilógica, su humor espiralado y desconcertante, su maravillosa puesta en escena? Pues, intentemos ver la totalidad. Paguemos a Wes con la misma moneda: neguémoslo.
La búsqueda de la identidad es el motor de la historia. Tres hermanos, separados durante años, se reencuentran luego de la muerte de su padre. Lo grandioso de esta búsqueda identitaria no será ya el motivo, algo que parece lo más indicado para desandar los rieles de la historia. Wes (perdonen, lo tengo que traer a colación), interviene muy sabiamente en el inicio del film mostrando todas sus cartas. Owen Wilson mientras se saluda con sus hermanos remarca: “Propongo un acuerdo: a. Quiero que volvamos a ser hermanos como antes; que encontremos los lazos que nos unen. b. Quiero que este sea un viaje espiritual donde cada uno busque lo desconocido y aprenda de ello. c. Quiero que tengamos una actitud abierta y lo aceptemos todo aunque resulte horrible y doloroso. ¿De acuerdo?” Está bien, decimos todos: De acuerdo. Wes nos vuelve a dar la mano. Dualidad si las hay: nos niega y nos advierte al mismo tiempo. Esta catarsis autoral propone dos caminos: a. Aceptamos todo y nos dejamos impresionar por su fanfarronería. b. Lo criticamos todo y perdemos de vista que, en el espacio del medio, hay una película. Retórica compadrita entre director y espectador. ¿Quién ganará? O mejor, ¿quién perderá el juicio? La mejor salida es hacer concesiones. Dejar de lado el mal humor y prestarse a la pirotecnia sarcástica que propone el film. Por otro lado, no dejarse abrumar por la propuesta, no caer en la alucinación que espeta. Realizadas las concesiones, ya existe una distancia entre un “él realizador” y un “nosotros espectadores”. Nada importa, aquí hay una película: lejana y, por momentos, aburrida; también, de un humor desopilante (varios gags funcionan en serio, vuelvo a repetir) y una visión lisérgica casi descomunal.
¿Terminamos en empate? Pitido final.

TRAILER DE "THE DARJEELING LIMITED"

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