"TIBURÓN" (1975) Steven Spielberg

TITULO ORIGINAL: Jaws
DIRECCIÓN: Steven Spielberg
GUIÓN: Peter Bentchley, Carl Gottlieb (Novela: Peter Bentchley)
REPARTO: Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss, Lorraine Garry.
GÉNERO: Terror
AÑO: 1975
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 124 minutos.

En la costa de un pequeño pueblo del Este de Estados Unidos, un enorme tiburón ataca a varias personas. Temiendo las fatales consecuencias que esto puede provocar en el negocio turístico, el alcalde se niega a cerrar las playas y a difundir la noticia. Pero un nuevo ataque del tiburón, en la propia playa, termina con la vida de otro bañista. El terror se ha hecho público, así que un veterano cazador de tiburones, un científico y el jefe de la policía local se unen para dar caza al temible escualo. (FILMAFFINITY)

Tengo la certeza absoluta que Steven Spielberg como director, ante todo, es un gran productor de películas. Esto significa una única argumentación: sabe establecer un código con el espectador más allá de lo que se le indique ver. Encuentra en el motivo que los impulsa a ir al cine en masa los temas que les preocupan, las historias que están deseando ser encontradas, los factores que irrumpen en sus inquietudes y en cómo, sobre todo en un cine que se regula por la cantidad de personas que uno mete en las salas, la forma de capturar esos deseos en películas que arrasen con lo que hasta ese momento los espectadores conocían.
Hagamos un simple ejercicio con las manos, enumeremos.
1. Año 1975: introduce en el circuito comercial la idea del terror que proviene de causas naturales. En “Tiburón” (el enemigo al acecho), busca las fórmulas de cautivar a un público ya harto de historias de terror inverosímiles, ya harto de cuentos de ciencia ficción tan alejados de sus butacas, tan alejados de sus desayunos y cenas. Interviene el proceso natural de manera rutilante, diciendo: - ¡Atención! Tenemos un enemigo tan cerca que no logramos verlo. ¡Acá un tiburón! (o un sobre con Ántrax, o un musulmán despechado, o lo que fuera que se presente extraño e intimidante a los habitantes del primer mundo). – Esa manera de intervenir en la historia, de generar el terror, lo ubicó en el espacio y tiempo exacto. Finalmente, el gran público que asiste derrumbado a ver el espectáculo de la aliteración, de los efectos visuales y las historias perecederas recobra vida con bocanadas de aire nuevo, se retira de las salas exaltado, ecuánime, porque el cine a iniciado en ellos el ritual de la bofetada.
2. Año 1982: Donde las revistas amarillas de lo desconocido planteaban rutilantemente la hipótesis de la vida más allá de la Tierra; donde las incertidumbres de la sociedad por el peligro y la amenaza de extraterrestres se mantenía latente (y esto provocaba en beneficio de las grandes corporaciones el sentimiento de comodidad, al fin y al cabo, la gente asustada consumía toda la información y se ofrecía como carne de cañón para los posibles ataques marcianos). El hombre de la barba, intercedió, una vez más. Esta vez, un mensaje de paz tranquilizó al pueblo que respiraba (en un gran ¡Uuuuuuuuuffff!). Para Spielberg el encuentro cercano (ya explorado antes con “Encuentro cercano del tercer tipo” y posteriormente en la remake de Byron Haskin “La guerra de los mundos” de H. G. Wells – a esta altura nada amistosos –) se presentaba de manera apegada y pacificadora. Pero (se preguntarán los otros, los que se habían alimentado de la furia consumista de “Jaws”) - ¿qué le pasó a nuestro gran compinche del miedo? – Absolutamente nada. Lo dicho, es un gran productor de cine.
Entonces, en esa profesionalización de los temas insertos tímidamente en la voz popular, Steven aprovechó para retratar una historia y promocionarla: el siempre inquietante tema nazi y la búsqueda de la identidad judía en “Munich” (3), “La lista de Schindler” (4) e “Indiana Jones: en busca del Arca Perdida” (5). El fantasma de la segregación racial que siempre acecha en el primer mundo, “El color púrpura” (6). Las grandes ciencias sociales como búsqueda manifiesta a través de los rastros de la historia: [la arqueología] “Jurassic Park” (7), otra vez, “Indiana Jones” (8 y 9), [la antropología] “Rescatando al soldado Ryan” (10), [la sociología] “Atrápame si puedes” (11) y “La terminal” (12).
Volvamos a “Jaws”. Este film, el primero de la larga filmografía de Steven, no presenta nada ostensiblemente novedoso. Spielberg no le debe nada a Hitchcock ni a Romero, porque el suspenso y el terror son demarcaciones naturales de cualquier cinta comercial que se precie. A través de estos puntos, el conjunto, la forma de reunirlas bajo un marco práctico de narrar es lo que potencia la película. Spielberg no le debe nada a nadie porque, ante todo, el sólo sabe contar historias, sabe desnudarlas y maquillarlas de tal forma que se disfrutan así, un tanto sugestivas (por la desnudez), un tanto glamorosas (por la brillantina). En Spielberg se condensa la forma más auténtica del cine yanqui y quizás, la forma más auténtica del cine universal: contar historia en imágenes. Y así, un tanto desnudas, un tanto adobadas, con mucha fatalidad y el final feliz completo y revitalizador, el cine vuelve a su lugar natural. El público lo agradece.

TRAILER DE "JAWS"

0 crónicas póstumas: