DEBAJO DEL MAR, DEBAJO DEL MAR

Existe un lugar físico donde el hombre, todavía, no ha sabido trazar una conciencia. Porque su inaccesibilidad desprende miles de fantasías que pueden ser traducidas en historias; entonces, si hay alguna historia fantasiosa, habrá un cine que se amolde a esa necesidad voraz de cuentacuentos. Porque se pueden aventurar miles de narrativas y no existirá un rigor científico que las desacredite. Entonces el realizador se siente libre de ser él quien elabore el artefacto y ponga a prueba a los espectadores; dándole el terror, el caos, las historias rosas, un poco de amor, la mecánica del hombre puesta al servicio de la ciencia, los monstruos y las odiseas.
El mar inabarcable es el depositario de historias, porque se lo puede corromper y salir beneficiado, nos podemos sumergir y rediseñar toda la vida que contenga porque el hombre común nunca llegará a conocerlo del todo (sobre todo, los espectadores, aquellos conejillos de Indias del creativo).
Debajo del mar existe un par de películas, algunas, bastantes. IMFREAKALOT eligió cinco para ustedes. Con sus matices necesarios para entregarnos buenas historias de terror o de ausencia. El suspenso de lo desconocido y también las fallas. El mar como epíteto poético, como una fuente inagotable de enumeraciones retóricas o como un recurso metafórico de la existencia humana. Aventuras, espanto, mutilaciones, humor. El mar inagotable tiene historias sumergidas en sus profundidades, aquí las sacamos a la intemperie.

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