7. "COPIA CERTIFICADA". Abbas Kiarostami

TITULO ORIGINAL: Copie conforme
DIRECCIÓN: Abbas Kiarostami
GUIÓN: Abbas Kiarostami
REPARTO: Juliette Binoche, William Shimell, Jean-Claude Càrriere, Gianna Giachetti.
GÉNERO: Drama.
AÑO: 2010
PAÍS: Italia, Francia, Irán.
DURACIÓN: 106 minutos.

Esta es la historia del encuentro entre un hombre y una mujer en un pequeño pueblo italiano del sur de la Toscana. Él es un escritor inglés que ha venido para dar una conferencia. Ella es una galerista francesa. Se trata de una historia universal, que podría sucederle a cualquiera. (FILMAFFINITY)

La película parte de una premisa: una buena copia es mejor que un mal original. A partir de este concepto, Kiarostami se pone en la piel de Rossellini viajando por Italia, desplegando sin ostentaciones un film reflexivo, una gema difícil de encontrar en estos tiempos de vorágine visual.
Kiarostami no trata de encajar su film como una obra autónoma, la hace parte de un círculo en el que confluyen los diferentes puntos de vista sobre la mutabilidad del cine. “Copie conforme” retoma una idea, una forma de estructurar los films: la idea del autor en pleno ejercicio de su capacidad para generar una obra. En él, todo confluye y se disgrega. El autor traduce sin tamices desde sus neuronas hacia el palimpsesto fílmico toda su capacidad. Ahora y en la hora de su muerte. Amén. Se filtra en el cine como quien busca un argumento sólido para una declaración final o una epifanía. Busca... cine de autor... ¿Autor?... Nouvelle vague, cine de vanguardia, neorrealismo... Roberto Rossellini, el padre del neorrealismo...Viaggo in Italia. Listo. El buen Abbas tiene un argumento sólido. Reelabora todo el mecanismo de vuelta. Lo retoma desde sus raíces. Y finalmente, se pone a delinear su tesis. Entonces dice: “una buena copia a un mal original”, pero no desde el punto de vista cinematográfico, sino, sobre la perdurabilidad de este arte. Así pasan las modas, el cine va quedando en desuso, va volviéndose proclive al tiempo. Entonces propone tomar las viejas estructuras y establecer, a través de ellas, una nueva idea para el cine de hoy. Kiarostami ya estableció el marco. Ahora, se pone a ensayar las diferentes bisectrices que propone el film.
El relato transcurre en un pueblito de Toscana. Museos y obras al aire libre, el escenario ideal para empezar con las disquisiciones al respecto. Un encuentro casual, que parece fingido, forzado o apresurado, será el eje en el que estos dos personajes (el de Juliette Binoche, conmovedora como siempre, y William Shimell, barítono inglés en su primer papel como actor) discurren a lo largo de la cinta. Entonces, no sabremos si ese encuentro es realidad la consecuencia de lo que estamos viendo; es decir, fue premeditado con una excusa cualquiera, o si se trata de un matrimonio de veinte años fuertemente relacionado. Nada sabemos ni sabremos al respecto. Kiarostami nos introduce sin premeditación en ese juego. Porque ahí está el núcleo de la película.
Ambos personajes existen, por tanto, son originales. Únicos e irrepetibles. Seres inmutables que, repentinamente, comienzan a disfrazarse, a imitar situaciones, a copiar circunstancias de vida. Hasta llegar al punto de no saber realmente si son un matrimonio o una excelente copia.
A partir de ahora, tampoco sabremos hacia donde nos dirigimos porque tampoco ESO importa. ¿En qué lugar existe las cláusulas para mirar una película, o mejor, para sentirla? Acá hay que vibrar con un cine que parece salido de una capsula del tiempo. Porque ya no hay tiempo, en el cine de hoy, para planteamientos filosóficos, para elucubraciones sobre la concepción del arte. Entonces, no hay que dejarse llevar por las ideas predefinidas, sino, por el contagio y la química que ejerce el realizador a través de sus actores. Cada discurso, cada gesto y cada voz, es la porción del manifiesto creativo de su realizador. “Copie conforme” se disfruta así. Profundamente arrastrados por la incógnita y el devenir. Por los espejos y las reacciones que genera.
En una de esas escenas donde nos reencontramos con aquel viejo cine, Kiarostami no fuerza nada, plano y contraplano en donde abunda el suspenso y el drama, donde todo está dado desde el eje primordial del cine de autor: la palabra, esa importante palabra; nos empezamos a confundir, a sentirnos parte de ese universo falso creado en complicidad por los dos protagonistas.
En esa profundidad que plantea el buen iraní, no quedan relegados los conceptos del arte; como si, lo que queda del amor y lo que queda del arte fueran, al mismo tiempo, dos cosas iguales, confundidos en un destino igual. En la descomposición de un todo original y las diferentes reproducciones exactas. Como si ya no existiera el amor original y todo se tratase de un nuevo disfraz, de una reproducción imperfecta pero con esfuerzo logrado, buena al fin.
Kiarostami ejerce toda su capacidad autoral a través de planos secuencias y pequeños raccords, a través de toda la carga literaria y de la dirección de actores magistral. Porque, para lograr una buena copia es necesario deshacer hasta las porciones más microscópicas el original. Sin embargo, en el afán de concluir algo olvida atar los cabos de su investigación. Todo queda librado al azar y a las subjetividades de cada espectador. No sabremos, en definitiva, si la respuesta a su hipótesis valió la pena la película.

TRAILER DE "COPIE CONFORME"

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