4. "EL ORIGEN". Christopher Nolan

TITULO ORIGINAL: Inception
DIRECCIÓN: Christopher Nolan
GUIÓN: Christopher Nolan
REPARTO: Leonardo Di Caprio, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Ellen Page.
GÉNERO: Thriller
AÑO: 2010
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 148 minutos.

Dom Cobb es un experto en el arte de apropiarse, durante el sueño, de los secretos del subconsciente ajeno. La extraña habilidad de Cobb le ha convertido en un hombre muy cotizado en el mundo del espionaje, pero también lo ha condenado a ser un fugitivo y, por consiguiente, a renunciar a llevar una vida normal. Su única oportunidad para cambiar de vida será hacer exactamente lo contrario de lo que ha hecho siempre: la incepción, que consiste en implantar una idea en el subconsciente en lugar de sustraerla. Sin embargo, su plan se complica debido a la intervención de alguien que parece predecir cada uno de sus movimientos, alguien a quien sólo Cobb podrá descubrir. (FILMAFFINITY)

El origen de los filmes de Nolan quizás tenga una explicación acorde cuando se trate de vislumbrar en el horizonte de toda esta parafernalia visual, la idea que conmueve al realizador y sus películas. Una relación perceptiva, influenciable y pirotécnica. Un inventario poco práctico a la hora de narrar (si se tiene en cuenta el gran bloque de espectadores que tiene enfrente), una idea escurridiza de sortear los pasajes más laberínticos de su trama (hasta ese momento, el público se tensa en las butacas) y adornado con la necesaria y explosiva carga visual que finalmente sueltan el anzuelo. Porque para entretener en el cine comercial de hoy no es necesario llevar a cabo una maravillosa idea (aunque Nolan sea el creativo del mes), sino hacer una ostentación del espectáculo de la imagen. Los estadounidenses aman el espectáculo de la imagen, le rinden un culto casi religioso a la inmaculada imagen, travestida de conceptos, pero lista y empaquetada para el consumo. No necesitan explicarse el fin de esa imagen. Si se logra esto, lograr una suerte de venta por catálogo de la pirotecnia visual, el éxito está asegurado.
No vamos a decir que Nolan no planifica sus películas. Quizás, se tome demasiado en serio la tarea del autor. Está tan inmerso en estos asuntos que por momentos olvida que debe encajar su producto dentro de un público que necesita saciar su apetito de imágenes. Pero, ¿qué es lo que se encuentra entremedio de su inventario poco clásico y la aceptación popular? Justamente, colocar de manera explícita lo que, al fin y al cabo, el espectador quiere ver (y no necesita, pero la fuerza comercial es más grande que ellos, que Nolan, e inclusive, que el mismísimo ORIGEN de esta cuestión). A “Inception” le sobran disparos, sangre y ruidos. Toda esa balacera que había ahorrado con gran esfuerzo pero meritoriamente en sus secuelas de Batman, aquí parece derrocharlas.
La idea de la bala es algo que trasvasa al cine de acción, por dos cuestiones fundamentales. La bala no se utiliza como un recurso de intimación, de estado de alerta, algo que nunca veremos que amenaza con quitarnos lo que sí vemos. Aquí se plantea una cuestión filosófica en este recurso. El film de acción lo utiliza en post del espectáculo. Muchas veces, utilizado como pulsión del sonido, de la saturación; y otras tantas, como un elemento de omisión de la trama. Aquí arrinconamos a Chris Nolan. Si ese desperdicio de pólvora se tradujera en algo verdaderamente positivo para la trama (intimación o recurso narrativo), “Inception” perdería su dotación de producto. Nolan decide jugar el juego al que entró casi por la puerta trasera y hoy se sienta en las primeras butacas. Más allá de sus perdurables (y legítimos) esfuerzos por construir un cine ¿reflexivo? o por dejar una impronta “de autor”. La maquinaria que puso a rodar, imperceptiblemente, lo devora, lo aniquila, como ese turbión de balas.
Pero volvamos al Origen de sus películas. A esta altura podemos identificar a Nolan clásico. Una aventura de la trama, ¿poco convencional?, si. Personajes librados al azar de sus conflictos y oportunidades. Ahí es donde se hace más fuerte como autor. Tiñe a sus personajes de un infierno personal, de conflictos clásicos y reconocibles, marcados por una tensión fríamente calculada. Two Faces de “The Dark Night”, el Alfred de “The Prestige”, el Pacino de “Insomnia”, Leonard de “Memento”. Ese es el primer acierto: personajes reconocibles por su infierno.
Punto dos, nos deja arrastrar en los laberintos y nos suelta la mano. Allí ofrece un divertimento un tanto fatal, porque, ¿a quién le gusta perderse en un lugar desconocido? ¿Qué certezas se tiene de volver a encontrar el camino de regreso? Una vez practicado esta teoría con el espectador; Nolan vuelva a tomar de la mano a su público y lo lanza hacia diferentes rincones, puntos e ideas sobre su película.
Finalmente, el punto de giro final. Otra vez los vestigios de la comercialidad. Porque, cuando todo parece acabar con el final derrotista y austero (en contraposición con los happyendings hollywoodenses): la posible muerte de Di Caprio en “Inception”, la muerte de Maggie Gyllenhaal en “The Dark Night”, etcétera. Nolan, gira el volante y vuelve a comprometerse con la historia; o mejor dicho, con su público que a esta altura no sólo se nutre de imágenes, ahora también, de historias.

TRAILER DE "INCEPTION"

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