3. "EXIT THROUGH THE GIFT SHOP". Banksy

TITULO ORIGINAL: Exit Through the Gift Shop
DIRECCIÓN: Banksy
GUIÓN: Banksy
REPARTO: Documental-Mockumental (Banksy, Thierry Guetta y otros)
GÉNERO: Documental, Comedia.
AÑO: 2010
PAÍS: Inglaterra
DURACIÓN: 87 minutos.

Narra la historia de Thierry Guetta, un francés residente en Los Ángeles, obsesionado con grabar todo con su cámara de vídeo. De cómo se metió en el mundo del arte urbano, y conoció al que es el artista urbano más famoso de la historia, Banksy. En los títulos de crédito oficiales no aparece ningún director o guionista, tan sólo "Un film de Bansky". (FILMAFFINITY)


Hoy más que nunca, inteligencia. Sobre los recipientes vacíos del celuloide. Donde cada casillero se viste con una camisa de fuerza, y no se dice nada porque tampoco hay demasiado que decir. Y se repiten las ecuaciones, y se repiten las recetas. La reiteración como fórmula para vaciar el contenido, volverlo mundano y asible, hasta destruirlo, perdiendo toda su valoración y su significado. El cine es imagen del Arte Pop. ¿Para qué es necesaria la inteligencia en un mundo que vive al ritmo de la figuración, de la competencia, la gloria y la reiteración? Para ocultarse y vivir como un fantasma, sacándole el jugo a ese mundo hasta exprimirle sus vísceras y luego, mostrándoselas, volverse a ocultar, mientras se redimen de sus anteriores pecados y todo vuelve a comenzar. ¿Vandalismo o reencarnación de la revolución artística que estábamos esperando?
Inteligencia es la que utilizó el artista plástico (más que graffitero) británico Banksy para pergeñar una de las películas más fascinantes de los últimos tiempos. ¿Para qué dedicarle palabras de congratulaciones (dinámica, explosiva, irónica, apasionante, etcéteras, etcéteras... hasta la reiteración, hasta saciar el apetito)? Si justamente en “Exit Through the Gift Shop” lo que sobra es ese colchón de aplausos y palmaditas en la espalda, lluvias de dinero, montos exorbitantes y tantas otras cosas que amortiguan la caída del artista con la realidad. O que alejan al arte de la verdad, del significado de su existencia: la subversión (o, mirar debajo de las faldas de la hipocresía).
Banksy propone una falsa teoría de complejidad, un juego de espejos. No revisado desde el punto de vista metafísico o, si se quiere, físico. Banksy (haciendo sus primeras intervenciones como realizador cinematográfico) lo hace de un modo visceral y autorreferencial. ¡Atención! Quien pone delante de los espejos es a Thierry Guetta, un francés que vive hace un tiempo en Estados Unidos, comerciante, padre de familia, etcétera. Un pequeño burgués harto de la comodidad. Thierry tiene dos pasiones, filmar (algo que se irá haciendo crónico, como un vicio enajenado) y el arte callejero (que irá conociendo de a poco). Cuando estas dos pasiones se cruzan en la vida de Thierry la película comienza a rodar con una efervescencia mágica. Porque, cuando parece que estamos mirando un documental algo desprolijo y superficial sobre el arte callejero, en realidad, ese espejo que tiene como protagonista a este francés inmigrante medio, proyecta la figura de Banksy. El demiurgo de todo ese caos. Entonces, el espejo rebota infinidad de veces sobre otros creando una imagen borrosa e imperceptible; esa imagen es la historia. Una historia que adquiere tantas aristas como imágenes reflejadas.
De allí se desprende la posición de la mirada. ¿Desde donde mira el film? ¿Mira el espejo que refracta a Thierry y no queremos saber nada de Banksy? ¿Mira a Banksy y junto a él, a todo este arte que comienza a despertarse? ¿Mira al arte como parte de esa circunstancia o a la historia del arte y el arte callejero como consecuencia? ¿Mira la tensión entre el arte concebido como un objeto de ornamentación y riqueza o como un arma letal contra la hipocresía del mundo? ¿La película mira al mundo? Probablemente, la película hace (o intenta, por lo menos) eso. Mira infinidad de veces, pone la mirada sobre las cosas y los hombres. Banksy ve, como el arte callejero fue consumiéndose y consumido por la elite cultural, ¿a cambio de qué? (sólo miren la película).
Esta obra no podía ser concebida según las leyes autorales rectangulares y finitas. Tenía que expandir un horizonte de oportunidades rechazando la concepción de la puesta en escena. Tenía que mover los hilos y filtrarse entremedio de las circunstancias dadas de por sí en una aparente realidad. Y a partir de allí, engañar. Subversionar. Romper las reglas impuestas por un arte rígido (el cine) y transformarlo en algo mutable, y paradójicamente, perdurable (en contraposición con el arte callejero).

TRAILER DE "EXIT THROUGH THE GIFT SHOP"

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