2. "CISNE NEGRO". Darren Aronofsky

TITULO ORIGINAL: Black Swan
DIRECCIÓN: Darren Aronofsky
GUIÓN: John McLaughlin, Mark Heyman
REPARTO: Natalie Portman, Vincent Cassel, Mila Kunis, Winona Ryder.
GÉNERO: Thriller
AÑO: 2010
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 103 minutos.

Nina, una brillante bailarina que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive completamente absorbida por la danza. La habitual rivalidad con su compañera Lily se agudiza extraordinariamente a medida que se acerca el gran día del estreno. Esta tensión provoca en Nina un agotamiento nervioso y una confusión mental que la incapacitan para distinguir entre realidad y ficción. (FILMAFFINITY)

¿Qué sucede cuando se tiene entre manos (o ante los ojos saturados de tantas historias gastadas) una película que describe como nunca el cine de hoy? Desbordado y desbordante. Lleno de remilgos, de astucias y también de desperfectos. Un cine que intenta ir hasta el final de las consecuencias, penetrando (y barriendo) todo lo que encuentra a su paso. Pequeños momentos que carecen de narración, simples hiatos por el mero espectáculo visual, por el mero simplismo estético.
Pero también, en las profundidades cavernosas de este cine (nunca anunciado, siempre alerta) comienza a crecer una profunda manía por romper compromisos con el pasado y vencer toda barrera impuesta, borrar huellas, sentirse excomulgado de toda presión histórica. Una separación del cine-historia. Porque, en ese viaje penetrante, en ese cauce infernal, va perdiendo memoria e inventándose una nueva. Va acopiando experiencias, problemáticas, imágenes, resultados nunca antes contemplados. Ese nuevo cine que se despierta con la actualidad, con el caos general, global, humano, atenta contra la capacidad autoral; pierde su función de generador de contenidos volviéndose una práctica de la prueba y el error. Aquí se ve la pulsión creadora de los directores, quienes dominan a la bestia o quienes terminan heridos de muerte.
Darren Aronofsky ha implementado una lucha marginal con este nuevo cine. Una práctica de reinvención, de corriente mimetismo. Seduciendo a la realidad y volviéndola sistemática a las imágenes, el lenguaje, la esencia cinematográfica. Con la capacidad de un demiurgo pobre pero sincero, racional y espontáneo, cincela en cada obra la psicología humana en su veta más alienada, solitaria, enrevesada y derrotista (a excepción del fracaso “The Fountain”).
“Black Swan” es una obra magnética, plagada de efervescencia narrativa. Un viaje caótico (y marginal) hacia la psicología de una bailarina de ballet novata que por fin, es elegida para representar una versión New Age de “El lago de los cisnes”. Lo que el guión intenta y acierta, por cierto, es en trazar un paralelismo con la obra de Chaikovski. Esa transmutación espectral entre un ser puro, sometido y temeroso que confronta con su hermana gemela, la representación del poder del mal. En ese marco donde la película se mueve y parece darle un propicio espacio para la increíble interpretación de Natalie Portman (camino al Oscar), es solo el sustento de la capacidad creativa de Aronofsky (un tanto emparentado con “The Company” de Robert Altman).
Allí se mueve con soltura, internándose lentamente (con sutiles travellings) en la cabeza cada vez más enferma de Nina. Sugiere el caos, atormenta al espectador, dota a la cámara de una subjetiva mirada hacia dentro del personaje. Nada de exhibicionismo, pura sugestión que le da a “Black Swan” el suspense, motor de su trama.
Quizás peque de tanta verborrea fílmica. Quizás, se ahogue demasiado en el melodrama o en las pasiones encontradas de la protagonista vs. antagonista (un espejismo creado por la protagonista). O quizás, todo ese universo oscuro, caótico e itinerante se vuelva el reverso perfecto de una historia que está simplemente invisible, y sea, simplemente, un espejismo del espectador.
Todo lo que se concede, al fin de cuentas, es una gran intención de filtrar en el cine una nueva lucha de temas y patentes con la realidad, con los demonios de nuevos intérpretes. Con algo que nunca se ha visto y parece nunca se verá jamás: una pequeña cámara inquieta y titubeante, encuadres asfixiantes e inductivos. Aronofsky deslumbra por su capacidad de moverse tan atentamente en ese caos general. Creando, borrando momentos, llenando el espacio con menos información, con mucho suspenso. Sin embargo, a veces, peca absurdamente de sensacionalista. Pero son las reglas del cine de hoy, mucho aspaviento, mucha artillería. Esa ingenuidad que persigue a la historia durante toda la película termina diluyéndose contra toda la maquinaria que el buen Darren ordenó prolijamente (dentro de ese caos, de esa sangre, de esa locura) para capturar al espectador.
Cine de hoy: “Black Swan”, por eso una buena mentira.

TRAILER DE "BLACK SWAN"

2 crónicas póstumas:

Todo pasa por una razon dijo...

Excelente pelicula, muy buena actuación de Natalie.

Saludos,


Lina Rejas

Imfreakalot dijo...

Muy buena película. Aunque muchos no crean en la inocencia narrativa de Aronofsky y en su juego de espejos.