10. "LOS BUENOS TIEMPOS". Ricky Gervais y Stephen Merchant

TITULO ORIGINAL: Cemetery Junction
DIRECCIÓN: Ricky Gervais, Stephen Merchant
GUIÓN: Ricky Gervais, Stephen Merchant
REPARTO: Christian Cooke, Tom Hughes, Felicity Jones, Ricky Gervais.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2010
PAÍS: Inglaterra
DURACIÓN: 94 minutos.

La historia se sitúa en los años 70 y gira en torno a tres amigos, Freddie, Bruce y Snork, que comienzan a trabajar en una compañía de seguros. Allí, se verán las historias que tendrán dentro y fuera de la empresa, tanto en lo laboral como en lo sentimental. (FILMAFFINITY)

Perseguir un sueño moviliza una acción, la acción da vida a una historia, y en esa historia, donde todo parece inmovilizado, lentamente comienza a generarse una sinergia colectiva que hace movilizar imperceptiblemente a todos los componentes de la historia. Porque, si toda una comunidad (grande o pequeña, pueblos o ciudades) se encuentra atada a las mismas circunstancias, cualquier modificación (otra vez, grande o pequeña) genera una desestabilización.
Vamos a ver:
El protagonista se ubica en un determinado contexto. El protagonista no es nada sin ese determinado contexto.
El conflicto se origina en ese contexto, porque el personaje vive en ese contexto; entonces, el contexto está obligado a modificarse.
Si el contexto se modifica, el personaje está obligado a modificarse también.
Esa sinergia estructural conmueve no sólo al protagonista, porque, lo dicho, vive en ese determinado contexto. Trabaja, tiene familia, amigos, una novia quizás, divertimentos, algún que otro hobby. En fin. Indeterminadas posibilidades que se producen y que pueden ser útiles a la historia.
Entonces, ¿qué hay cuando es el contexto el que posee el conflicto y no una fuerza que proviene desde sus entresijos? Es necesario salir de ese contexto sofocante; pero antes, ese determinado contexto se encargará de cerrar sus puertas, imperceptiblemente, se volverá hermético e inviolable. Allí tenemos una historia (acá un cuento de hadas). “Cemetery Junction” es un cuento de hadas británico. Por tanto, gris y pesimista.
En la lúgubre e industrializada Reading, existe un pueblo que todavía no despierta de la fiebre del oro. Está estático, paralizado, cumpliendo los mandatos sistemáticos de su vida. Marchando pacíficamente a la jornada laboral. En ese pueblo dormido se centra la historia de un sueño, tangible, pero sueño al fin. No existe la utopía irrealizable e inmaculada de los príncipes azules ni las doncellas. En este cuento de hadas, el príncipe azul tiene las uñas mugrientas de hierro y aserrín. Este príncipe, llamado Freddie hará que lentamente esa maquinaria que funciona a su alrededor, lenta y quejumbrosa, comience a girar en otra dirección. Quizás sin saberlo, inconciente de sus posibilidades, porque, como todos en el pueblo, ha renunciado a perseguir sus sueños. O tal vez, nunca los tuvo, porque en Cementery Junction existen realidades, cosas palpables. Se aceptan y no se mueven. Se dejan ahí para seguir cumpliendo un rol minucioso y nada práctico dentro del esquema industrializado.
Este príncipe gris conocerá a su doncella (se reencontrará con ella). Alguien que le muestra el mundo a través de una revista. Para Freddie el mundo es eso, fotos en una revista. Imágenes irreales, enmarcadas y rellenada con textos. Su mundo se reduce a progresar económicamente, casarse, formar una familia y manejar (quien lo sabe) un Rolls-Royce. Su doncella le mostrará el mundo, le contará chismes del mundo, le promete un mundo. Y quizás allí, SU mundo comience a movilizarse. Porque cada decisión que toma repercute en todo aquel que lo rodea. Reconocerá que en su familia (una clase media-baja ignorante y prejuiciosa – pequeña aparición de Ricky, como siempre genial –) no tiene posibilidad de progreso; reconocerá en sus amigos que la aventura puede ser aún más grande si se toman riesgos. Pero, sobre todo, reconocerá en la familia de su doncella eso a lo que aspira inútilmente, y finalmente, caerá rendido ante la revelación.
Entonces, cuando toma la decisión de irse del pueblo, SU mundo comenzará cada vez más ágilmente a desestabilizarse y a recobrar nuevos aires, nuevas perspectivas. Porque todo es una sinergia que se mueve consecuentemente.
Ricky Gervais (y Stephen Merchant) sabe como manejar los tiempos de la comedia, de eso no hay dudas: son los padres de la comedia moderna (¿no? “The Office” y “Extras”). Saben como manejar las situaciones de una profunda incomodidad, teñirla de negro y buscar la salida más airosa. Pero en “Cemetery Junction” no todo es una gran risa (quizás, nada sea una gran risotada). Porque tiene cargada las tintas de la nostalgia por ese pasado que fue y por esa oportunidad que seguramente pudo haber sido; por toda esas canciones y ese aire viciado de los antros. Porque “Cemetery Junction” más que una comedia de Gervais-Merchant, es una optimista historia de la derrota.

TRAILER DE "CEMETERY JUNCTION"

1 crónicas póstumas:

Dulce Gomez dijo...

Es cierto que Merchant y Gervais son muy buenos para dirigir comedia, tienen ideas originales, ahora he visto a Lee Eisenberg con Merchant trabajando en Hello Ladies y me ha gustado también, no les he visto nada que no me agrade.