1. "TOY STORY 3". Lee Unkrich (Pixar)

TITULO ORIGINAL: Toy Story 3
DIRECCIÓN: Lee Unkrich (Pixar)
GUIÓN: Michael Arndt
REPARTO: (voces) Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Michael Keaton.
GÉNERO: Comedia, Animación.
AÑO: 2010
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 103 minutos.

Sabiendo que su dueño Andy, que ya no es un niño, se prepara para ir a la universidad, el vaquero Woody, el astronauta Buzz y el resto de sus amigos juguetes comienzan a preocuparse ante su incierto futuro. Efectivamente todos acaban en una guardería, donde por ejemplo la muñeca Barbie conocerá al guapo Ken. Esta reunión de nuestros amigos con otros nuevos juguetes no será sino el inicio de un montón de trepidantes y divertidas aventuras. (FILMAFFINITY)

Y los tanques llegaron...
¿Qué hay del cine cuando no hay cine? Cuando se pierde toda la magia de la realización y se utiliza ya no como un procedimiento quirúrgico de capturar imágenes. Pues, el cine como tal, ya no existe salvo en esporádicas y utópicas aventuras solitarias. Recordemos, algunos de esos pregoneros todavía andan sueltos (Kaurismäki, Jarmusch, Godard, Kusturica, Herzog y algunos más). Pero el cine hoy, ya es una manifestación totalmente explícita (porno) de la ostentación de la imagen (rediseñada digitalmente), el sonido (expelidos los volúmenes hasta la saturación) y la tecnología. La historia oculta hipodérmicamente busca su lugar entre esos tanques. Cualesquiera sea la idea para llevar a cabo una película, termina adosada en el capricho de la parafernalia cinematográfica. Adosada, digo, porque comienza a deteriorarse, termina perdida en el camino, mientras otros protagonistas se exponen desvergonzadamente.
No hablo desde un despecho por la nostalgia de aquel cine. Hablo de una involución del fundamento cardinal cinematográfico: contar historias con imágenes. Entonces, ¿qué historias? ¿Dónde buscarlas sino hay? Quedan relegadas, perdidas, acorraladas. Entre el planteo y la realización.
En buena forma, Pixar ha reinventado el cine. No las formas prácticas ni estratégicas ni directivas del cine. No. Ha transformado al cine vivo en innumerables 1 y 0 con caras que cuentan, expresiones, acciones y sobre todo, ideas que van más allá de cualquier planteamiento tecnológico. Porque si, uno de los grandes aciertos de esta productora no es procurarse una terrible avanzada sobre el campo tecnológico (aunque claro, todo evoluciona tridimensionalmente). Sino, es tomar esa posibilidad con una probeta y desparramarla a favor de la historia, de la IDEA. En todas las películas de Pixar, sobrevuela por encima del monstruo visual, una idea. Y parece que en este cine comercial donde lo avasallador de la tecnología ha confundido organismo con bites, lo de Pixar es doblemente feliz: le ha conferido a la imagen virtual un humanismo natural.
Con “Toy Story 3”, Pixar se deja atravesar por la profundidad de los temas acordes con un público que, 15 años atrás, también vibró ante la felicidad desplegada por esos cacharros de plástico. Esto no se trata de un juego de niños. O si. Lo que propone Unkrich (el jefe al mando del tanque) es un juego de niños pero interpretado por adultos. Una ronda inconsciente que hace volver-atrás a los intérpretes/espectadores. Poniendo en juego el sistema de valores, se rozan sentimientos (sin golpes bajos) en un reencuentro figurativo con los años felices. En Woody, Buzz y el resto de la pandilla se encuentra expresado ese deseo de volver a vivir, a ser un niño. O a jugar a ser un niño. Pixar, con esa idea clara, da en la tecla. Esa es la idea que permanece por sobre todas las cosas. Más allá de todos los condimentos que se le agregue a la tercera parte de esta historia de juguetes. Sabemos que irían por más, teníamos esa presunción. Algo nos indicaba (antecedentes sobran) para creer que Pixar haría de la tercera parte (y final) un digno cierre. Por eso, la idea vuelve a adquirir la importancia primordial.
El cine identitario de Pixar (ya claramente identificable desde “Ratatouille”, “Wall-E” y “Up”, reforzado con las precuelas de TS3) es una perfecta búsqueda y concreción de todos los idiomas cinematográficos en uno. Un cine que promueve revalorizar al cine como tal. Desde Chaplin a Kurosawa, desde “Lethal Weapon” a “Love Story”; Tarantino, Renoir y Hitchcock conviven en una sola cinta, sin esfuerzos ni tirantez, en una perfecta armonía sincrónica. Porque eso hace que las películas de la factoría Pixar sigan adelante, atrapen al espectador con su suspense, inquieten con su terror, hagan lagrimear con su drama y estallemos con su comedia. Porque es una perfecta amalgama de la historia del cine, reinventada, revalorizada y puesta al funcionamiento de las nuevas tecnologías.

TRAILER DE "TOY STORY 3"

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