1. "Amapola del 66". DIVIDIDOS


Ocho años esperamos. Ocho. Muchas idas y pocas vueltas. Llamados a silencio, al ostracismo. Algo estaban haciendo en la oscuridad. Mollo + Arnedo estaban inventando “Amapola del 66”. Estaban inventando la sacudida definitiva al rock argentino, como un grito de plegaria o un golpe seco a la nuca: ¡Despiértense, manga de vagos!
Por fin escuchamos lo nuevo de Divididos con un poco de temor: - ¿Qué nos traerán esta vez? ¿Lo de siempre, lo normal? –
No. Claro que no. Esa llama todavía sigue latiendo con el pulso de una aplanadora, alumbrando un oscuro camino sin retorno que hoy parece tener el rock en nuestro país (o aquello que llamábamos rock. Rock, ya casi da risa escribirlo). Porque en la vuelta a las raíces de aquello que realmente tenía el sabor de la música rock y en la conciencia de que todo esto puede desviarse para cualquier lado; Mollo y Arnedo construyeron un disco sin fisuras, cargado de momentos y paisajes, de golpes directos (e indirectos), de vuelos poéticos y musicales.
Porque Divididos necesitaba reinventarse (luego de 8 años de nada), lo mejor para encontrar ese “santo grial” era volver sobre las huellas. Encontrar en los sonidos que fundaron a Divididos (Zeppelin, Hendrix, Sabbath, Purple, Yupanqui, Parliament Funkadelic) la nueva razón de ser. No había otra alternativa. No existía otra posibilidad más que el-volver-a-hacerse.

RESEÑA AMPLIADA EN IMFREAKALOT

Destacado: “Muerto a laburar”.

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