3. "PLASTIC BEACH". Gorillaz


¿Qué pasó con todo aquello de que Gorillaz es esa banda de dibujitos animados que tocan canciones pegadizas, se estampan en cartucheras y mochilas o wallpapers, y se erigen como la cara visible de que hoy, la música es, ante todo, imagen? Toda esa teoría parece diluida con el sólo hecho de escuchar “Plastic Beach”. Porque parece que Damon Albarn se ha tomado en serio, finalmente, el proyecto y ha definido un álbum que es tan amplio y abarcativo, tan indefinido como perfecto.
Quizás sea el desfile incesante de invitados (desde los ex The Clash, Mick Jones y Paul Simonon hasta Snoop Dogg, pasando por el actor-rapero Mos Def, De La Soul y Lou Reed). O quizás, la variación de ritmos y colores que aportan sus vibrantes canciones (“Rhinestone Eyes”, “Empire Eyes”, “Plastic Beach” o “Stylo”, por citar algunas).
Gorillaz es cosa seria, no sólo porque se desprendió de cualquier efecto comercial sino que a esto le agregó un cancionero refrescante que lo convierte en un gran disco, totalmente independiente de su anterior repertorio.

Destacada: “Stylo”

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