1. "THE SUBURBS". Arcade Fire


Los Arcade Fire, sin duda, son los músicos de hoy. Tienen una precisa capacidad camaleónica para adaptarse en cada disco a los diferentes síntomas globales, a una cierta nostalgia latente desprendida de la vorágine de la vida. Pero, sobre todo, a las sensaciones metafísicas de una generación escindida entre una ideología que ya no existe, una melancolía por un pasado de varias glorias (y monolitos) musicales y un retorno a la resignificación de la música como una poderosa herramienta que el arte tiene para manifestarse, para mantener un grito sostenido y elevado que nos despierte de la apatía y la zozobra.
“The Suburbs” es una obra fundamental, quizás, porque no trae consigo la grandilocuencia de pasadas ediciones de la banda canadiense (“Funeral”) o la rúbrica incontenible e intrincada de una obra profundamente introspectiva, y por eso, indefinida (“Neon Bible”). Esta vez, apelan a un mensaje directo, sencillo y emocionante. Un juego entre descorazonados lentos que se despiertan ferozmente por un riff de guitarra. Como siempre, excelente arreglos de cuerdas, y la profunda revisión interna que requiere varias miradas a una obra, sin dudas, significativa de los tiempos que corren.

Destacada: “Sprawl I (Flatlands)” y “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”



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