1. "EL HOMBRE DE AL LADO". Mariano Cohn y Gastón Duprat

TITULO ORIGINAL: El hombre de al lado
DIRECCIÓN: Gastón Duprat, Mariano Cohn
GUIÓN: Gastón Duprat, Mariano Cohn.
REPARTO: Rafael Spregelburd, Daniel Aráoz, Eugenia Alonso, Enrique Gagliesi.
GÉNERO: Comedia. Drama.
AÑO: 2010
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 110 minutos.

La película narra un conflicto entre vecinos que parece no tener fin. Una simple pared medianera puede dividir dos mundos, dos maneras de vestir, de comer, de vivir. De un lado Leonardo, fino y prestigioso diseñador que vive en una casa realizada por Le Corbusier. Del otro lado Víctor, vendedor de autos usados, vulgar, rústico y avasallador. Víctor decide hacer una ventana para tener más luz, y ahí empieza el problema: cada uno toma conciencia de la existencia del otro. (FILMAFFINITY)

Existe una figura amenazante dentro del estandarte capitalista sobre la propiedad privada. El vecino. Aquel ser extraño que lindera nuestras puertas, que se pasea con todo un catálogo de actitudes diferentes, inextricables para nuestra idiosincrasia, nuestra forma de vivenciar el mundo. Una representación forzosa y abigarrada de la práctica más inmediata sobre el pacto social.
Entonces, ¿qué pasa cuando ese ser “extraño” amenaza con irrumpir con todo ese catálogo nuestra ceremoniosa rutina? Nace una película (una de las mejores argentinas de los últimos tiempos). Porque existe tensión, y donde hay tensión consecuentemente hay drama. Para fogonear más el drama, se intenta ubicar a los dos puntos en cuestión en bandos totalmente opuestos, sin grises, sin matices, totalmente radicalizados. Entonces el choque no tendrá nada de extravagante, será una pieza que se inserte perfecta dentro del diagrama narrativo. Cuando se intenta polarizar a los personajes (el acierto más grande de Cohn y Duprat), se los ubica en veredas totalmente opuestas, se realza aún más el conflicto, creando un suspenso casi insoportable, una tensión dramática que se hace evidente paulatina y silenciosamente. Entonces el cine se revaloriza, porque la historia se cuenta a través de la imagen, sin apelaciones directas ni explicaciones dialogadas. Todo converge en un cauce preciso. No sabremos nada, nos sumergimos en ese universo casi en puntas de pie, atormentados por el relato que sutilmente se nos va descubriendo con la información que nos da la cámara. Que es todo lo que vemos, nuestros ojos entre tanta intensidad.
Ese “extraño” llega, algo bruto pero sincero, esconde algo de perversión quizás; o tal vez, se trate de que esa mirada sobre las cosas sea inocente, casi infantil. Su interés radica en obtener unas pocas horas de sol en su pequeño monoambiente. Cuando el “extraño” llega y amenaza con perturbar la vida diáfana y frívola de Leonardo, no sabremos quien ocupa el rol prohibido. Quien está alimentando la trama desde el lado oscuro. Quien es realmente el hombre de al lado. Una sutil mirada por la cotidianeidad de estos personajes, lenta y lejana, como quien mira un paisaje desde la más pura ignorancia o el más distante extrañamiento, nos hará replantear un sistema de valores implícitos que se ponen en juego en este conflicto.
¿Qué se pone en juego realmente? Una ventana sobre la medianera que amenaza con romper la armonía arquitectónica de la Casa Curutchet1 (única casa diseñada por Le Corbusier2 en América, emplazada en La Plata, provincia de Buenos Aires) es la figura metafórica que se utiliza para plantear esta forma de conexión entre el extraño (¿el hombre de al lado?) y el hombre de la sociedad normalizada (el hombre de al lado). Una figura utilizada (siempre desde la narrativa) con la intensión de agudizar un cambio (lo placentero de la comodidad se ve conminado por la comparición de un nuevo espectáculo de lo extraño, lo detestable, lo opuesto), una nueva perspectiva sobre las normas de sociabilidad y la tensión generada por dos grupos tan interpolados como difusos.
Por un lado, tenemos el resultado de una sociedad que se ha atomizado, vuelta a reinventar. Se le ha robado una visión crítica del mundo y se ha internado en la supuesta visión cosmopolita, dinámica y de ascenso social. Una pequeña burguesía convertida en clase media alta, refugiada en la seguridad de sus cuatro paredes (o más, en el caso de la casa de Le Corbusier), con los símbolos difusos de una ideología/identidad también difusa. El gran acierto de la dupla Cohn-Duprat en agregar simbologías que describen al pequeño burgués: las formas de un pensamiento progresista – como el cuadro del Che –
materializado en bienes adquisitivos o en esa mirada frívola y acrítica de la realidad. Esa ambigüedad que roza permanentemente en el pequeño burgués entre pensamiento y acción, o bandera y pensamiento. Para ellos, entonces, una realidad virtual; la que observan a través de los vidrios polarizados de sus 4x4, la que se contenta con una mísera caridad y se jactan de sus proezas. Por un lado, entonces, Leonardo: el pequeño burgués, el resultado de un vaciamiento crítico – el gran bohemio del siglo XX (diseñador, arquitecto, uorever...). Siempre victimas del “intruso”, siempre temerosos, siempre agazapados consumiendo, consumiendo.
Por otro lado, tenemos la mirada más simple y contundente sobre las relaciones interpersonales. Un pensamiento precario pero que conlleva una gran responsabilidad, ya que, si no fuera por Víctor, la maquinaria narrativa no seguiría su curso. En este caso, esa pequeña excusa (o ese pequeño favor a “El hombre de al lado”), la ventanita al sol, es el “pertenecer”, el querer mirar un poco más adentro del otro para imitar formas de vida, desde la ignorancia y la suerte congraciada del descubrimiento.
Como resultado, tenemos un thriller escalofriante en clave de comedia negra. Todo es prejuzgado con una sutil intención de ver las cosas más claras, de interpelar afablemente a los espectadores si somos o no “aquellos hombres de al lado”; los que intentan mirar hacia dentro, buscando unas gotitas de sol o se cierran temerosos en la comodidad que ofrece el bien material.
“El hombre de al lado” suele ser de esas osadas jugadas que, en la pyme cinematográfica argentina siempre lleva las de perder. Sin embargo, esta vez, un pequeño aparato se puso en marcha y resultó beneficiario para la cinta. Algo que estaba impreso implícitamente, algo que apelaba directamente a nuestra conciencia. Acá hay algo que nos conmueve a todos.

1 Charles Édouard Jeanneret-Gris conocido como Le Corbusier ("El Cuervo"), fue un teórico de la arquitectura, arquitecto, diseñador y pintor suizo nacionalizado francés. Es considerado uno de los más claros exponentes del Movimiento Moderno en la arquitectura (junto con Frank Lloyd Wright, Walter Gropius, Alvar Aalto y Ludwig Mies van der Rohe), y uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX.

2 La Casa Curutchet es una vivienda unifamiliar diseñada por el arquitecto Le Corbusier construida en la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, en Argentina entre los años 1949 y 1953.
Constituye un curioso y logrado ejemplo desde el punto de vista plástico de adaptación de los principios característicos de la arquitectura doméstica de Le Corbusier a las particularidades del contexto urbano de una ciudad argentina.


TRAILER DE "EL HOMBRE DE AL LADO"

2 crónicas póstumas:

cecilia pando dijo...

me gusto esta pelicula porque me pareció original.
no esta planteada desde el drama pero sin embargo atraviesa un drama cotidiano y tampoco esta planteado desde la comedia, pero tiene cosas de ese género.

los acotores son geniales.

Imfreakalot dijo...

Coincido con vos.
Como decía al final de la crítica, creo que esta película tuvo su reconocimiento y su aceptación por parte de los espectadores debido a que nos atraviesa. Algo que no pasa inadvertido porque está ahí, en la puerta de "al lado".