EL SEXO EN EL ARTE: ¿un artificio mercantilista?

La belleza más pura, cristalina, deforme, mutilada, multiplicada, retorcida de la historia del mundo fue y es siempre vista a través de la reproducción del cuerpo: materia tangible de la verdad de las cosas, de lo aparente-real; carne, hueso, piel, cosa viva de un mundo cada vez más diáfano, irreproductible, donde las certezas de un todo verídico se entremezclan con la intangibilidad, la apariencia, la materia transformada en otra cosa. En la fusión de esa reproducción verídica del mundo vivo se encuentra el mensaje que le da sentido, funcionalidad, alma y acción a ese agujero negro de la vida. El sexo (como coito, copulación, unión sexual), la preposición anamnésica de la existencia, el refugio, el catalizador, la esperanza que revaloriza o le da significado al cuerpo: le otorga una memoria, un alma, un medio, un fin; lo hace pertenecer a las cosas vívidas de la naturaleza.
El arte, manipulador de universos, paso previo entre realidad, imagen y transfiguración, se ha valido de esta experiencia para revalorizarlo, para tomarlo como parte instrumental de su lenguaje. El coito, entonces, adquiere una nueva reinterpretación, no sólo una acción concreta del cuerpo, sino como la representación fiel de los estímulos del alma: del creador, del creado, del acto mismo.
Pero aquí se dispara la ambigüedad del hecho; una vez reproducida en un formato artístico, se vuelve imagen, o sea, se pierde lo real, lo palpable. Esa imagen adquiere tantas dimensiones como reproducciones; se pierde lo privativo del acto sexual (el coito como acción privada del ser humano, puertas adentro) y se resignifica para el consumo: retrato publicitario, mercantilista. Se desprende la funcionalidad del deseo, de la necesidad, arma tiránica de los publicistas. Desde la polisemia de esa imagen, ese acto inocente, pueril, vago de la naturaleza humana, entonces, esconde algo más eficaz: jugar con el inconsciente del espectador, hacerlo voluble a lo fraguado desde una proyector de cine, un televisor, lienzo, fotografía; es, un medio de consumo, redituable económicamente. El sexo ya no adquiere formas de oneirismo, ni siquiera es reproducción de un mundo real: el arte lo ha transformado en cosa de explotación, ni desde los dogmas del naturalismo – que se expide de mostrar una aparente realidad, sino, reflejar la percepción del mundo “tal cual es” – se rescata la frescura del acto in situ. Entonces el coito pierde su naturaleza espiritual, dentro y fuera del hecho artístico. La saturación de la imagen, las enésimas reproducciones lo vuelven algo pagano, ridículo, y lo convierten en una posesión, un elemento más de acumulación de riquezas. El que no lo tiene, se refugia en la imagen, en el paroxismo de ese ritual comercial, víctima del sistema de reproducción y ganancia.

EL ARTE DEL SEXO

Hablábamos del sexo (coito, acto sexual) como un elemento de consumo; ya no, como una representación artística de las acciones de la naturaleza del ser vivo (que le da dotación de vida). La historia cinematográfica se ha nutrido de las experiencias sexuales como parte de un relato que esconde, detalla, exagera, pone en relieve las diferentes actitudes del ser; éste, preso de un cuerpo parlante, de un cuerpo en acción, manifiesta el deseo (¿primal?), convirtiéndolo en líquidos, fricción, sudor, gemidos. La transformación de una imagen mil veces rediseñada. Ya no se trata de un acto sexual graficado, explícito, donde la experiencia prevalece por sobre la necesidad narrativa: se convierte en un hiato, en un silencio del lenguaje cinematográfico, impulsado por el deseo comercial o las pautas publicitarias. El acto sexual ya no es entonces más que una intervención quirúrgica al relato, donde se le roba de sus entrañas la tensión, y se le coloca, ha modo de órgano plástico, de juguete, la figura impostada del costumbrismo, de la naturalidad, disfrazada con las fachadas de la belleza lumínica, los planos ilustrativos, la saturación del raccord.
Advierto: existen otros ejemplos, buenas intenciones, necesidades narrativas que obligan, ponen contra la pared a sus creadores entretejiendo sobre las capas creativas de una obra la necesidad del coito, pero en su más humillante, perversa y negra intención: Pier Paolo Pasolini, maestro.
En algo tiene que ver la pornografía: la simulación extrema de la actividad sexual (o cualquier otra situación impostada). La saturación de un plano, de una acción, lo explícito sin razón va de la mano del cine posmoderno. La reiteración del hecho ad nauseam, como parte de un esquema lingüístico sesgado por la imposición, por el simple hecho de introducirlo con naturalidad. El porno (como el cine posmoderno: erótico o no), con sus disfraces, sus matices, sus actores de genealogía aria, estrangulan al lenguaje cinematográfico minimizándolo a su más ignota expresión: la reiteración de patrones = modelos de consumo.
Ha partir de este momento, IMFREAKALOT les ofrecerá una variada lista de películas donde el sexo (explícito, solapado, perverso) tiene una preponderancia narrativa: impostada o no, verificada como una herramienta lingüística o, como decíamos anteriormente, formas de hiato, de silencios, de pauta publicitaria. Desde las invenciones del maestro Pasolini hasta el cine de culto sueco, pasando por el erotismo de Tinto Brass o Bigas Luna hasta el viaje onírico de Greenaway.
En cinco entregas, los invito a disfrutar: El arte del sexo.

"SALÓ O 120 DÍAS DE SODOMA" (1975) Pier Paolo Pasolini


TITULO ORIGINAL: Saló o le 120 giornate di Sodoma
DIRECCIÓN: Pier Paolo Pasolini
GUIÓN: Pier Paolo Pasolini (Novela: Marqués de Sade)
REPARTO: Paolo Bonacelli, Giorgio Cataldi, Umberto Paolo Quintavalle, Aldo Valletti.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1975
PAÍS: Italia
DURACIÓN: 117 minutos.

En una mansión, cuatro señores se reunen con cuatro ex-prostitutas y con un grupo de muchachos y muchachas, partisanos o hijos de partisanos, que han tomado prisioneros. En la casa impera el reglamento de los señores, al cual nadie puede escapar. Esta ley faculta a los señores para disponer de la vida de sus prisioneros en cualquier momento y de cualquier modo, y las transgresiones se castigan con la muerte. FILMAFFINITY

El golpe del martillo sobre la madera sonó estridente; un escenario en blanco, las miradas azoradas del estrado hacia el juez: Pier Paolo Pasolini. ¡Ya ha dado su veredicto! Ha mutilado a una sociedad, a una casta de imbéciles que tiempo atrás agitaban sus palmas frente al vozarrón del duce, las ha sitiado con su arte verdugo: decapitando sus miembros viriles y lo que quedaba de ellos, el último sorbo de orgullo bebido.
Pasolini siempre le ha dado al pueblo, en su misión evangelizadora de erotismo, el placer, el deseo, las fobias; febritante de un gozo que solo la prole puede tener como cobijo del alma. Con “Saló o 120 giornate di Sodoma” descubrió las máscaras, el velo burgués, le otorgó un poder (complementario del natural: económico, social, militante), los colocó en un determinado contexto invisible: Sodoma, la última locura fascista, el último acto grotesco; y finalmente, los mutiló de ese algo que gozan sus esclavos, sus condescendientes, sus plebeyos: el deseo de desear. En ese lugar perverso, donde reina una reglamentación caprichosa, predispuesta a la doctrina de un puñado (cuatro) de eunucos, convocan del modo más violento al cuerpo popular con el objetivo de interrogar (prostitución, seducción, tortura, sadismo) y suponiendo al fin, un camino allanado hacia la investigación intrínseca de sus placeres. Pero todo es en vano, imposible, sus cuerpos ya han sido castrados de antemano. Ese escenario, esa puesta en escena farsante, sádica, inhumana es incapaz de ofrecerles lo que andaban buscando: la llave al placer, a la satisfacción.
“Saló…” investiga más que nunca, con el cincel de la militancia, de la antipatía, perversidad y a su vez, la sensibilidad humanitaria, la historia de la humanidad: el poder de unos cuantos subyugando a miles de otros, la sodomización, el ejercicio irracional de sumisión en el poder, la enfermiza megalomanía. Pasolini en su juego inconsciente de mover fichas en el tablero entiende que no puede arrancarle la materia (parte fundamental de la construcción de la burguesía), ni la intelectualidad. Depositado en el campo de las experiencias empíricas sexuales, el ser burgués está mutilado, aniquilado del placer más profano, simple y elemental del hombre (la raíz animal y constitutiva): el deseo coital. Arrancada ésta única llave maestra de libertad, de esperanza, de felicidad, revaloriza al pueblo, le da un poder suficiente para perseverar en su afanoso desdén.
El juez batió las palmas por última vez, burguesía castrada.

TRAILER DE "SALÓ O LE 120 GIORNATE DI SODOMA" (perdón por el doblaje en inglés)

"BLIND BEAST" (1969) Yasuzo Masumura


TITULO ORIGINAL: Môjû
DIRECCIÓN: Yasuzo Masumura
GUIÓN: Yoshio Shirasaka (Historia: Rampo Edogawa)
REPARTO: Eiji Funakoshi, Mako Midori, Noriko Sengoku.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1969
PAÍS: Japón
DURACIÓN: 86 minutos.

Un escultor ciego obsesionado con la "belleza" de la piel femenina, Michio, vive recluido junto a su madre en un estudio lleno de reproducciones parciales o totales de mujeres. Decidido a crear su obra magna, secuestra a una bella modelo, Aki, y la retiene hasta que esta accede a posar para él. FILMAFFINITY

En un foro surrealista, bizarro, escatológico, fantástico, los orientales dominan el arte de los instintos moldeando una bestia mitológica, polisémica, heterodoxa: ésa es la verdadera bestia del film. Un arte combinado de sexo, acción, humor, suspenso, terror donde nunca se encuentra sitiado, resultando ileso de cualquier artificio capcioso de su director. Allí se encuentra la base de esta antropomorfa cinta, el resto, es un hermoso y perverso drama romántico, el canon sagrado de cualquier historia de amor: la tragedia, la inseguridad, el consumo, el fastidio, lo fatídico e idílico.
Masumura se interna en las formas, captura la esencia oculta tras los colorantes que visten a las relaciones de amor. En su tratado, no separa a los actores (actuantes), sino que los homogeniza, los hace parte de una cadena de necesidades conjuntas, de relaciones de poder: ya el artista ciego en doble sentido (física y sentimentalmente), con su obsesión inagotable de pertenencia, de posesión, ejecuta empecinada, irracionalmente, hacerse con la materia sagrada del cuerpo de una mujer que ve perfecta, ajena a ese mundo de nieblas que le proponen sus demonios: los artísticos y de los otros. Por otro lado, una inocente caperucita o la verdadera victimaria de esta historia paranoica; parece sumirse a la violencia de su captor, su desengaño le hará entender que necesita ser vejada, que necesita una admiración completa (ciega), porque, reversiblemente, ella es quien adopta la posición de poder: quien sume a su captor a una obsesión nerviosa, irracional, masoquista, casi mortal en sus intenciones.
Explorando al amor con sus juegos macabros de pomposidad que intenta afincar en los amantes, la desesperada necesidad de flagelo, las pequeñas victorias solapadas por el sufrimiento ajeno, las posiciones dominantes.
Y los monumentos al género. Los gigantes sexuales que se hamacan, mientras ellos, inmóviles, ruedan entre vellos púbicos de cartón-piedra, entre erectos pezones de madera, babas ficticias, flujos que no son. Para Masumura el amor es eso, gigantes que no son, carne que cartón, semen, flujo, transpiración de mentira. Ellos, rodando por ahí, son el último intento por aclararlo.

TRAILER DE "MÔJÛ"

"SAMSARA" (2001) Pan Nalin


TITULO ORIGINAL: Samsara
DIRECCIÓN: Pan Nalin
GUIÓN: Pan Nalin
REPARTO: Shawn Ku, Christy Chung, Neelesha BaVora, Tenzin Tashi
GÉNERO: Drama
AÑO: 2001
PAÍS: India
DURACIÓN: 145 minutos.

Después de tres años, tres meses y tres días de reclusión voluntaria en una ermita perdida en la región del Ladakh en el Himalaya, Thasi emerge de un trance profundo. De vuelta en el monasterio budista donde vivió desde los cinco años, el joven va recuperando poco a poco sus fuerzas vitales. Pero el regreso trae resultados inesperados. Fuera de los rigores de una vida entregada al desarrollo espiritual, Thasi empieza a experimentar el despertar a la vida sexual. Estos sentimientos coinciden con un viaje a una villa cercana donde Tashi conoce a Pema, una bella joven de la que se enamora. Entonces, por primera vez, el joven lama comienza a cuestionarse los valores de su vida monacal en el monasterio. FILMAFFINITY

Desde Descartes el hombre es, existe. Por lo tanto, tiene una privación en el mundo, en la realidad, en las ideas; ya no funciona como parte de un todo literal, servil, sumiso a un poder invisible implementado por ideas fantásticas de una institución, de un ser fantasmagórico, espectral, supremo, que regula la moral del mundo. El hombre es libre en pensamiento, acción y fe (de sí mismo).
En algunas culturas la espiritualización del ser humano se utiliza como paso intermedio a la liberación, a un estado cósmico donde se unen alma y materia; alejadas de una evolución del pensamiento racional, del status quo de la sociedad, de sus diferentes oscilaciones, de lo real, lo mundano, lo terrenal.
Nalin, en su primer film “Samsara”, indaga en el choque de esas culturas, ubicando a su personaje central: un hombre que permaneció durante largos años en estado nirvanico en busca de una superación, al despertar se choca con el mundo vívido representado en la carne femenina, en la sangre, en la roca. Este exiguo trabajo, aunque soberbiamente ingenuo, requiere un proceso de adaptación de la materia – en este caso, sus personajes –, para adaptarlo al mundo de la sensibilidad, del roce, del clímax. Esa mixtura supone una doble paradoja. La superación no sólo viene de la mano de la introspección, de la búsqueda espiritual, sino, que tiene que estamparse contra el mundo exterior, y viceversa. Nalin, rediseñando el camino de “Siddartha” de Herman Hesse, se encuentra en una encrucijada, aquí no se permiten mediatintas creativas, narrativas, artísticas; él, tanto como su personaje, debe escoger el camino a seguir, tomar una decisión artera que lo deposite en un campo o el opuesto. Cuanto más arduo el camino, la prolongación del estudio, más eterna se hace la búsqueda introspectiva. Finalmente descubrimos, casi de la mano del director/personaje/espectador que, al aproximarnos a los secretos espirituales de la religión más nos alejamos de ella, más fácil es darle un revés, una espalda, la otra mejilla.
El sexo es la representación de ese mundo real que se ofrece ante la ingenuidad del personaje, ante la criatura que abre sus ojos ante un universo desconocido, fértil, virgen: una boca, una lágrima, el sudor, es suficiente para comprobar la belleza del mundo real.

TRAILER DE "SAMSARA"

"LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER" (1987) Philip Kaufman


TITULO ORIGINAL: The Unbearable Lightness of Being
DIRECCIÓN: Philip Kaufman
GUIÓN: Jean-Claude Carrière, Philip Kaufman (Novela: Milan Kundera)
REPARTO: Juliette Binoche, Daniel Day Lewis, Lena Olin, Stellan Skarsgard
GÉNERO: Drama
AÑO: 1987
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 164 minutos.

Praga, 1965. Tomas, un mujeriego y consumado cirujano, está empeñado en la búsqueda de la felicidad. Está decidido a vivir con una levedad de ser inalterada por temas como libertad, compromiso y consumismo. FILMAFFINITY

El hombre vive una vida. Pasa automática como un suspiro, una pluma mareándose en la gravedad, un cuerpo que cae al vacío, tenso, despojado del peso de su alma, flotando en el espacio. Solamente una vida vive el hombre.
“The Unbearable Lightness of Being” se trata de la adaptación cinematográfica de la extensa novela, homónima, de Milan Kundera; el sueño realizado de todo artista, en manos de Philip Kaufman. Tres horas que pasan como una vida, tenues, leves, ágiles, fugaces. Se detienen un segundo, en flashbacks, miles de imágenes acurrucadas en la retina y se van, presas de un despotismo, vulgaridad, efervescencia insospechada.
Pero, ¿con que carga una vida? ¿El peso de vivir? ¿De sentirse parte de un ecosistema igual, adaptable, moldeable? ¿O la levedad del misterio que la circunda, de la incógnita de su propia existencia? ¿Peso o levedad?
Levedad: el ser humano no altera su condición, no transfigura; se adapta, si, pero vuelve a su posición inicial cuando siente el peso de la ausencia existencial. Sin embargo, lo forja una cálida misantropía y necesita cercarse de actores secundarios para devolverle la idea de su privación, de su unicidad. Ese magnetismo espiritual es llevado por el deseo desenfrenado, nuevamente, a lo real del mundo: lo tangible de las experiencias, el coito como primera medida de acción, comer, dormir, cagar. Lo real dentro de una vida (leve) que no se altera, que pasa inadvertida, transcurre invisible, como una pluma, un suspiro, etcétera.
Peso: ¿acaso la carga de una vida no es suficiente peso? Existen bombas pergeñadas para acabar de un segundo a otro con millones de vidas, por tanto, asumir cargar con una vida es demasiada responsabilidad, demasiado peso en la espalda. No sólo bombas, tiranos, guerras y totalitarismos; hambre, miseria, soledad, mutilación, pobreza, ignorancia. Sortear esos caminos, aunque a veces se encuentren allanados, también resulta un peso demasiado grave, acentuado.
Como una línea que atraviesa las formas del film, se encuentra la provocación, aliada perfecta, as en la manga, para batallar contra los infortunios, las circunstancias: el sexo es la mejor provocación visual, la imagen (no propagada en estándares) del erotismo es la balanza que regula entre el peso y la levedad, entre una vida y la nada.

TRAILER DE "THE UNBEARABLE LIGHTNESS OF BEING"

"SOÑADORES" (2003) Bernardo Bertolucci

TITULO ORIGINAL: The Dreamers
DIRECCIÓN: Bernardo Bertolucci
GUIÓN: Gilbert Adair
REPARTO: Eva Green, Michael Pitt, Louis Garrel, Robin Renucci
GÉNERO: Drama
AÑO: 2003
PAÍS: Reino Unido
DURACIÓN: 120 minutos.

París, 1968. Isabelle y su hermano Theo, solos en la ciudad mientras sus padres están fuera, invitan a un joven estudiante americano, Matthew, al que han conocido en el cine, a su apartamento. Los tres, dentro de la casa, comienzan a establecer unas reglas de conducta para alcanzar conocimientos recíprocos, explorando emociones y erotismo en una serie de juegos mentales cada vez más extremos. FILMAFFINITY

Hubo un tiempo que fue hermoso, donde el significado de las palabras pesaban más, herían más, asesinaban más que la opresión del poder. Donde la libertad del pensamiento fluía y llenaba de voces los ámbitos, los clubes, las galerías, los teatros, los centros culturales. Donde Sartre, Beauvoir, Camus, Huxley, Hendrix, Lennon, Godard, eran dioses y leyendas, y Mao las esfinge que regulaba el mundo. Un sueño que acabó demasiado pronto, en el marchitarse de una flor, en el llanto de una niña fotografiada por Nick Ut, en la ignominia del proceso estalinista y de la tiranía comunista. El sexo como liberación del alma, como prueba antropológica de vida, latidos de corazón, cuerpos estremecidos al compás de ideas de cambio, de progreso, de unidad universal.
París, 1968. Afuera, los universitarios copan en multitudes la ciudad. Una segunda revolución que proclama la igualdad, la fraternidad, la libertad, las vísceras de un pueblo agitándose como una bandera en alto. Adentro, en un departamento, tres jóvenes experimentando, regulándose por dogmas cada vez más laberínticos, mentales, perversos, ácratas de toda regla burguesa, de toda moral, toda prueba ficticia.
Adentro y (sobretodo) afuera, el cambio parecía posible; la utopía humanista parecía ponerse en marcha. ¿Dónde se corrompe el espíritu, ese sueño de libertad, de unificación de especies? En que la clase burguesa no puede renunciar a su condición, no puede mezclarse con la prole, usar sus uniformes, mancharse con la grasa de la máquina, con el olor a puerto, con el vomito de sus avatares diarios. No puede. Sus ideas se convierten en un simple palimpsesto, y mientras tanto, el sufrimiento de la casta de valientes que mantienen funcionando la maquinaria del sistema siguen comiendo mendrugos, siguen vistiendo harapos, etcétera.
El sexo es experimentación, rebasa los límites de la moral (moralina, diría) de una clase social que prefiere la corrección, los buenos modales, y no asume cualquier cambio sistemático de las relaciones sentimentales. La procaz relación entre hermanos se reviste de un aura poética, una figuración de la idea.
Bertolucci declara, con cierta nostalgia, su posición ante aquellos acontecimientos. Revisionista, entiende el fallo y lo presenta a modo de mea culpa, solícito, descriptivo, fatal.

TRAILER DE "THE DREAMERS"

NUEVA SECCIÓN: MACH´AY (cueva)

IMFREAKALOT presenta una nueva sección destinada a los que no tienen un voto de conciencia en el mundo del mainstream musical. Hoy, gracias a los avances tecnológicos, convertidos todos en cabezas 2.0, funcionando como pequeños eslabones de una cadena comunicacional ruidosa, caótica, pero a la vez, entrometida, inquieta, podemos acercarnos más a los movimientos pendulares de voces que se agitan en los garajes mugrosos de cualquier recóndito lugar. Punto para la Internet. Allí, la comunidad se expande y le abre paso al más precario sistema comunicacional, aunque efectivo, el boca en boca; o mejor, en este caso, el clic a clic, el twit a twit, el contacto a contacto.
Entonces, la informática ya no es el frío sistema binario de mecanismos inextricables, la ocasión mundana de saborear la fantasía, el espejo, la herramienta para satisfacer propósitos onanistas o mercantilistas o de información – tamizada, perpetrada, manipulada, pero información al fin –. Sino, que se ofrece de brazos abiertos a los espíritus inquietos que buscan expandir sus horizontes de satisfacción artística, de exploración material, auditiva, visual, perceptiva. Internet es un laberíntico mapa de ideas expuestas, mezcladas en un popurrí de propuestas, con la debida atención, lupa o conciencia, atravesando los sortilegios más pueriles, enfermizos o devastadores, se logra extraer matices positivos. IMFREAKALOT les presentará bandas en el interior y exterior de las propuestas que ofrece la Internet, musicalmente hablando; que se depositan por detrás de las ofertas filisteístas, de los grandes carteles publicitarios, extrayendo al fin con un rigurosa probeta emocional, las diferentes voces que hablan desde el sótano (o la cueva) y piden, con murmullos de murciélagos, un poco de atención.

Nota del autor: Me he dado cuenta con el correr del tiempo (ya casi un año y medio de vida) que utilizo (hasta el abuso) palabras anglosajonas. Tengo una dicotomía existencial con este tipo de términos; algunos, son necesarios debido a los tecnicismos e imposturas del género a tratar, otros, casi sin despabilarme, se cuelan en mi memoria haciéndome transcribir esos términos innecesarios. Vamos, soy un americanista, defiendo a nuestra raza originaria; y sin embargo, mi conciencia no puede apartarse, mutilarse del imperio y sus imposiciones.
Entonces, esta sección se llama Mach´ay. En quechua, cueva.

GANGLIANS (California, EE.UU.)


Las flores perfumadas de aquellas primaveras verdes, los tallos que sembró con orfebrería el gordito simpaticón de Brian Wilson, resuenan en los sonidos de Ganglians. Es que su música, huele a arena, a pasto seco, a sal, y se agita íntimamente en las ondulaciones del mar a través de un sol somnífero, abrasador. Una tarde, un planeta tendido a ese sol que todo lo calma, y en pequeñas líneas armónicas, las perfectas canciones pop: aquí se hallan verdaderamente los corazones pop, simpleza, sutileza, melancolía y sin embargo, unidos por un sentimiento de gozo, de quietud, de liberación espiritual.
No lo habíamos advertido. Quizás, ensordecidos por el grito de las adolescentes féminas ardientes o tal vez, enceguecidos por los estridentes colores de sus camisas hawaianas. Pero los chicos de la playa (los Beach Boys) nos dejaron muchas más cosas que buenas vibraciones y un sonido de mascotas. Es esa ondulación de guitarras, ese tríptico coral agudo como cortina reveladora de paisajes, de buenas sintonías, de calma, de ensoñación, que permaneció vivo a lo largo de todos estos años adormecido en nuestro subconsciente, naturalizado, invisibilizado por nuevas plataformas musicales. Sin embargo, cuando revive tácita o vorazmente en alguna canción radial, en algún disco desempolvado, en el descubrir de una nueva banda, lo asimilamos, vibramos, recobramos el sentido de la pertenencia; allí es cuando los vestigios de un pasado renacen y cobran el valor merecido, desde Peppers a Talking Heads, Sublime a Jack Johnson, Fight No More a Queens of the Stone Age le rinden un tributo inconsciente, presos de una identidad indeleble. Allí es donde Ganglians, esta nueva banda californiana no olvida sus raíces y concientes o inconscientes de su viraje, le hacen un altar musical al legado de los Beach Boys.
Fundidos en paranomasias surferas, le otorgan a su música un sentido casual de emotividad, quizás no buscada, quizás enfocada desde una perspectiva más panorámica. Es que no buscan la personalización de un algo ni intentan emparentarlo con la sofisticación, el ruido o la calma, sino que utilizan los momentos: emotivos, platónicos, inermes, volátiles, para lanzarlos al vacío en forma de bolas de sonido. Buscan el momento fotográfico, el ahora reinante en sus canciones, el instante preciso para fundirse en las ondulaciones de su sonido percutor de la armonía, del silencio y del ritmo.
Ganglians no es el paso previo a lo desconocido, sino la reinvención de un pasado, de una identidad musical que se coló en las formas de hacer una determinada música que nos transporta – por más lejana e inasible postal – a un paisaje, a un clima, a una cultura del sosiego y armonía espiritual. La apetecible mezcla entre folk, pop, noise y psicodelia.

"CRYIN´SMOKE" del disco "Monster Head Room"


"VALIANT BRAVE", mismo disco

AMOR DE NOVIAS, parte II

Recorremos la segunda y última parte del amor de novias. Estos exponentes del género femenino son, en definitiva, en mezcla y precisión, un acertado camino para dilucidar los enigmas que atrapan al corazón, develando las respuestas de las ensortijadas preguntas que trae aparejado el amor.
Allí se condensan todas esas expresiones: esotéricas, hipnóticas, repugnantes, inocentes, febriles, ideales, rosas, negras. El amor y sus vericuetos, y la mujer como artífice de que todo esto sea posible.

"DOS EN EL CAMINO": JOANNA WALLACE

TITULO ORIGINAL: Two for the Road
DIRECCIÓN: Stanley Donen
GUIÓN: Frederic Raphael
REPARTO: Audrey Hepburn, Albert Finney, Eleanor Bron, William Daniels.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1967
PAÍS: Reino Unido
DURACIÓN: 111 minutos.




JOANNA WALLACE (AUDREY HEPBURN)

Un viaje de Londres a la Riviera francesa hará que Joanna y su esposo Mark revivan los románticos comienzos de su relación, los primeros años de su matrimonio... y sus respectivas infidelidades. El tiempo ha transcurrido y ellos han cambiado, por lo que se enfrentarán al reto de aceptarse mutuamente y revivir su antiguo amor.

Un camino que guía el recorrido de una pareja será el escenario lineal, temporal, que enmarcará la historia de ambos: lo que dejaron atrás y, súbitamente, lo que vendrá.
Joanna no espera más; se acomete ante la vida como si fuera a devorársela en unos segundos, ya no tiene tiempo y corre, como si perdiera el último aliento en esa acción. Sus párpados, sus ojeras, son la marca indeleble de los tiempos juntos. Ese signo figurativo de su rostro esconde el peso de un amor, resistente e incalculable; pero también, los ensortijados recuerdos de luchas y frialdades, el paso vacío de la soledad premeditada, las venganzas, las infidelidades: todo se esconde en esos ojos inviolables, tiernos, hermosos, que ya no guardan la tesitura de vidas pasadas.
Sin embargo ese viaje les dará una lección. Expondrá ante sus ojos (y los de su marido), los instantes fotográficos, la felicidad remota, la lujuria enternecida, la calidez de sus abrazos, las pequeñas porciones de asfalto que construye el andar, que marca su camino, en la sobrecogedora nostalgia de los recuerdos mutuos. Entonces, aquellos recuerdos del pasado volverán a sus consciencias para cimentar el presente.
El tiempo lo modifica todo: vuelve voluble al destino, lo horroriza con su amenazador fastidio por el conformismo y la sobriedad. Joanna lo sabe, sus ojos lo demuestran, pero en ese pacto tácito de reconstrucción se vuelve frágil y se reconoce en él, o en el tiempo; inconscientemente acepta la recapitulación porque sabe que el tiempo pasado, vivido, explorado, explotado, son las huellas constitutivas de lo es, de su vida en pareja.

TRAILER DE "TWO FOR THE ROAD"

"UNA NOVIA ERRANTE": INÉS

TITULO ORIGINAL: Una novia errante
DIRECCIÓN: Ana Katz
GUIÓN: Ana Katz, Inés Bortagaray.
REPARTO: Ana Katz, Daniel Hendler, Carlos Portaluppi, Arturo Goetz.
GÉNERO: Comedia-Drama (inclasificable)
AÑO: 2007
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 85 minutos.



INÉS (ANA KATZ)

La madrugada se estira en la discusión que tienen Inés, de 31 años, y Miguel, de 30, a bordo de un autobús con destino al balneario de Mar de las Pampas, donde pasarán unas breves vacaciones. El vehículo se detiene y ella baja. Cree que él la sigue. Se equivoca. Primero Inés espera al novio, pero luego, entre el afán de explicaciones, el desasosiego y la náusea, busca alivio en el bosque, el mar, un arco, la flecha.

El amor es así, o por lo menos, los rastros viciados de lo que queda de él. Hipnótico, repetitivo, frugal, vacilante. Inés, una mujer que ha perdido las riendas de su vida y corre ansiosa tras el último colectivo que la lleve a la última parada, donde se aloja la comodidad y la edificación de una vida en pareja. Es algo epiléptica, monótona, triste. En su espalda cuelgan las guirnaldas de la adolescente que fue: corriendo en la segunda fila de las prioridades masculinas, siempre rechazada por los artificios altruistas de la seducción; y en su rostro, las huellas indelebles de sus treinta y pico, el rictus semicontrolado de la desesperación.
Para aquellas mujeres que han transitado un camino aleatorio en el amor, con más experiencias funestas que satisfacción sexual, viven, irremediablemente, buscando al príncipe azul, el de los cuentos de hadas: los ven bajando del caballo alado para elevarlas hasta el celestial ritmo de la vida. Para ellas, la mala noticia de la realidad les cae como una piedra en la nuca, haciéndolas rebotar – quizás hasta su muerte – por los estrechos caminos de la espera, la náusea, el rencor.
Miguel lo advierte. Lo que parecía el festín ciego del noviazgo se transformó en un enfermizo choque contra lo circular del amor. Por esto la abandona, sin decir nada en medio de la ruta; ya nada había dicho sobre el final. E Inés, que tantas expectativas había depositado en esa relación, pierde todo. Queda varada, sin respuestas, vacía de lo que había tratado de conservar hasta lo más reductible de su existencia.
Por eso, el amor es eso – o como dije, los rastros viciados que quedan en él –, la expectativa idealizada de una vida; cuando esa vida fue puesta en juego, lanzada a la ruleta del destino, se pierde todo, nada pasa, el vacío envuelve a la existencia que se prepara, paradójicamente, a soportar la soledad.

TRAILER DE "UNA NOVIA ERRANTE"

"ÁTAME!": MARINA OSORIO

TITULO ORIGINAL: Átame!
DIRECCIÓN: Pedro Almodóvar
GUIÓN: Pedro Almodóvar
REPARTO: Antonio Banderas, Victoria Abril, Loles León, Rossy De Palma.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 1990
PAÍS: España
DURACIÓN: 97 minutos.




MARINA OSORIO (VICTORIA ABRIL)

Ricky es un huérfano que ha pasado gran parte de su juventud escapando de los orfanatos, y que ahora sólo sueña con una actriz con quien se acostó una sola vez. Para conseguir su amor la rapta, encerrándola en su propio edificio. El cautiverio derivará en una relación, aderezada con visitas y persecuciones que enloquecen definitivamente a Ricky.

Allí está Marina – una actriz porno melanco-narcótica – atada de pies y manos, semblanteando a su captor, Ricky. Él, merodea el cuarto, tratando de controlar sus arranques de sincera simpatía, ternura, romántica obsesión. Los dos atesoran en su memoria los intensos momentos de su vida, las heridas que no cierran, la supervivencia en soledad: en eso son idénticos, allí se igualan. Marina ha crecido olvidando los pormenores de la vida, sepultándose en los sets de filmación, el sexo como distracción y la devoción de su público onanista como escudo de protección. Ricky, en cambio, ha recogido de las cenizas de sus recuerdos un instante mágico: el día que la poseyó, años atrás, en la impulsividad de su juventud. Lo único que tiene en mente es enamorarla y, hasta el momento, Marina, lo único que sabe (y miente) es querer liberarse.
Luego, el reconocimiento. Llevado por la licuefacción de los acontecimientos, Ricky decide liberarla porque sabe que ese es el camino incorrecto; sin embargo, Marina, cautivada por la naturaleza franca de los motivos de Ricky se presta al juego, ya atraída por los encantos, por las viñetas tragicómicas que delinean la realidad. Finalmente, Marina será quien lo aprese y trasfigure el rito inicial, una vez que se desvistan y cojan como animales, ella reconocerá parte de su juventud robada y un halo de nostalgia complaciente definirá en su rostro un lágrima de felicidad.
Sin dudas, Marina ha aceptado ese juego porque, pese a las resistencias iniciales, ha detectado en eso una escapatoria al mundo en que estaba inmersa, entendiendo que el camino debía ser así, perverso. Pero que en su trasfondo escondía algo sincero, poéticamente colorido, y en su anti-héroe, el caballero errante de sus infortunios.

TRAILER DE "ÁTAME!"

"(CLOSER) CEGADOS POR EL DESEO": ALICE

TITULO ORIGINAL: Closer
DIRECCIÓN: Mike Nichols
GUIÓN: Patrick Marber (Obra de teatro: Patrick Marber)
REPARTO: Julia Roberts, Jude Law, Natalie Portman, Clive Owen.
GÉNERO: Drama
AÑO: 2004
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 98 minutos.




ALICE (NATALIE PORTMAN)

Una historia de pasiones, sexo, amor y abandono que involucra a dos parejas, con una situación que se complica cuando el hombre de la primera pareja conoce a la mujer de la segunda pareja.

Un enigma recorre la figura de Alice. Esos minutos iniciales, cuando todo transcurre lento y los ojos de él (chico) se chocan con los de ella (chica), produciéndose el estallido de toda guerra cinematográfica (se conocen), inclusive allí, advertimos que nos encontramos ante una puerta abierta hacia el abismo. Más tarde entenderemos, hechas ya las concesiones con el devenir de la historia, que Alice está allí para empujarnos al vacío, para encontrar más incertidumbres y elucubraciones que verdaderos actos de nobleza narrativa. De ella nada se espera, ni un sonido, ni un acto impune, ni una sola mueca. Todo parece fluir entre una perfecta armonía de estados: el enigma y la inocencia, la belleza fresca y los ojos sin respuesta. Ella tiene escondido, en lo más oculto de su ser, la llave que destrabe el conflicto.
Voluble, infantil, apasionada, deja cuerpo y alma en una relación que creyó – quizás por lo repentino de su encuentro – eterna e ideal; no sabe, ni espera ser traicionada. Acomoda los retratos impolutos de su ser amado, esperándolo, a ciegas, para transitar un armonioso camino de felicidad. Más tarde, al enterarse de las tretas de su amante, parece no conmoverse, no inmolarse, cuando cae rendida ante la gravedad de su situación; cuando ese retrato cae al suelo haciéndose trizas, despedazando los únicos momentos dignos vividos en esa ajena ciudad (ella es yanqui y está en Londres). Se hace invisible en la historia, se corrompe, se evade, se va; no parece que esa inocencia tan franca y servil eleve un espíritu de venganza al cielo. Ni siquiera se sospecha, dada la calidad del relato, que se entregue al barro de los acontecimientos. Sin embargo, allí está: bailando sexualmente con una peluca rosa, más erótica que nunca.
Eso es el amor para Alice: algo que parece inocente, hasta espontáneo, como un acto natural del ser humano; sin embargo, cuando esa burbuja es corrompida – y vaya que es fácil de hacerlo – es capaz de revolucionar su vida, de transmutarse, de vivir a otro ritmo, presa de otras sensaciones, porque finalmente, para ella, el amor no es más que una burbuja.

TRAILER DE "CLOSER"

"EMBRIAGADO DE AMOR": LENA LEONARD

TITULO ORIGINAL: Punch-Drunk Love
DIRECCIÓN: Paul Thomas Anderson
GUIÓN: Paul Thomas Anderson
REPARTO: Adam Sandler, Emily Watson, Philip Seymour Hoffman, Luis Guzmán.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2002
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 89 minutos.





LENA LEONARD (EMILY WATSON)
Barry, un tipo solitario criado entre siete hermanas. La sobreprotección que ha sufrido desde pequeño le ha impedido enamorarse, pero un día Barry descubre un fallo en un concurso, lo que le permite conseguir miles de millas en billetes de avión. Además, una misteriosa mujer entrará en su vida, y un romántico viaje comenzará para Barry.

El amor, a veces, es un golpe en la cara. Lo necesitamos para adormecernos de una realidad apabullante, cargada de prejuicios, de misterios, de sofisticación. Caer preso de un sueño, aunque sea distinto, aunque encuentre los mismos interrogantes y laberínticas respuestas, porque, más allá de que se lo encuentre en consonancia con una cierta realidad, nos hace escapar con sus artimañas de progreso, de felicidad, en fin, de evasión en sí mismo.
Barry es como cualquier otro, acomplejado, impulsivo, oscuro. Ha vivido a la sombra de sus siete hermanas y por tanto, ese sobreprotección femenina lo ha hecho apartarse del sexo opuesto, hastiado.
Lena no es más ni menos misteriosa que él. Excéntrica, también oscura.
Su historia de amor es el consuelo de esas ánimas errantes en busca del golpe de puño que los deposite en un estado adormecedor, preso del impulso y la excentricidad. Como ambos son dos bichos raros en la genealogía romántica se entiende que disputen su amor de esa forma, que se expongan a flor de piel y dejen entrever sus vísceras en cámara; pues, sólo son dos seres que necesitan contención y al no obtenerla nunca, ese es su medio para repeler lo desconocido, pero finalmente aceptarlo. Algo de los dos fue violado, los preceptos de Barry sobre las mujeres, el misterio incorruptible que recorre la figura de Lena; ambos, inconscientemente, hicieron concesiones con su corazón para dejar entrar, por fin, el puño del amor.

TRAILER DE "PUNCH-DRUNK LOVE"