AMOR DE NOVIAS

Pasados los episodios infantiles de una vida sin demasiados apuros, con los entreveros típicos de la precocidad intelectual y la suerte en manos de cualquier contexto; el ser humano, hombre, comienza a andar en los ensortijados caminos del amor, empujados por los cambios hormonales y por la curiosidad sexual; una necesidad recíproca que nos encuentra, por primera vez, ante lo aterrador de la incógnita existencial, ante las dudas, las inseguridades y los pasos en falso. Un territorio preparado para la supervivencia del más apto, en una carnicería frugal que despierta en ese ser humano el instinto más primitivo y animal, allí, actúa el macho alfa rodeado de sus séquitos de hienas, sedientas de carne femenina. Una disputa de veleidades, de superficies de placer, donde el peso de la intelectualidad recae únicamente y por un tiempo determinado, en la exploración del género opuesto, en las estrategias de venta, en los prolijos cuidados de apariencia y fachadas.
Pero lo cierto es, que luego de alzarse con el preciado botín femenino (si, a esa altura es tan sólo un objeto), el hombre empieza a saborear con su paladar púrpura de inexperto el duro hueso de la heterodoxia conyugal, de los insondables vericuetos que tiene el incógnito arte de amar, de complacer, de experimentar y conservar fielmente lo cultivado con orfebrería, encanto, tensión y paciencia.
La industria empaca sus preceptos del amor: el romance idealizado como fundamento para afianzar la institución familiar, sostén del sistema capitalista; entonces, enmarcados hasta el infinito, se desprende la imagen incorruptible de la identidad filial, del amor indisoluble consumado e idílico. Claro, para la industria cinematográfica, televisiva, multimedial, el noviazgo o el acercamiento entre dos seres compatibles se realza en algo inasible en la realidad, confronta con los intereses de los que día a día buscan el aliado perfecto para la vida; los modelos que se desprenden de la pantalla – o cualquier soporte masivo – son inaccesibles, compatiblemente ficticios para cualquier ser humano.
En Hollywood, el noviazgo se entrelaza con esa condición perfectible e idealizada del amor, en la búsqueda, los caminos y resultados de ese encuentro. Mientras tanto, otros directores – independientes del dilema comercial, algunos – prefieren corregir la marcha, buscando nuevas posibilidades de contar la historia por caminos estrechos, marginales, fatales, apartados del cliché comercial y del final feliz.
A continuación, novias del cine. Personajes encarnados desde el lado salvaje, visceral, entrañable y carismático, que le confieren una vuelta de tuerca a las relaciones sentimentales entre hombre y mujer.

"ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS": CLEMENTINE KRUCZYNSKI

TITULO ORIGINAL: Eternal Sunshine of the Spotless Mind
DIRECCIÓN: Michel Gondry
GUIÓN: Charlie Kaufman (Historia: Charlie Kaufman, Michel Gondry, Pierre Bismuth)
REPARTO: Jim Carrey, Kate Winslet, Kristen Dunst, Elijah Wood.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2004
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 108 minutos.



CLEMENTINE KRUCZYNSKI (KATE WINSLET)

Joel se queda asombrado y aturdido cuando se entera de que su novia Clementine ha borrado de su cerebro los recuerdos de su tumultuosa relación. Desesperado, Joel contacta con el inventor del proceso, el Dr. Howard Mierzwiak para eliminar cualquier recuerdo de Clementine de su propia memoria. Pero sucede que, mientras los recuerdos progresivamente desaparecen, Joel comienza a redescubrir su pasión inicial.

Too many guys think I’m a concept, or I complete them, or I’m gonna make them alive. But I’m just a fucked-up girl who’s lookin´ for my own peace of mind; don’t assign me yours” (La mayoría de los hombres piensan que soy un concepto, o que los complete, o que los hago sentir vivos. Pero solo soy una jodida chica en busca de su propia paz mental; no me adjudiques la tuya). Con este simple corte de vísceras, Clementine se presenta ante Joel Barrish, el tipo más monótono, gris y parco que acaba de conocer y que será el que se entrelace con su existencia, derrumbándola en los vaivenes de la costumbre, depositándola inconscientemente en una inmersión de vida conyugal circular, pasiva, uniforme. No espera del amor grandes acontecimientos, ni resultados que le adjudiquen a su vida un cambio radical a su comportamiento. Quizás los impulsos de su conducta, los use como escudos protectores ante lo sempiterno del sentimiento que lo une con Joel, ante la irremediable cotidianeidad que sufre la relación y que, entiende, será el fin de su impulsividad, de sus caprichos inocentes, aunque consecuentemente explosivos.
¿Borrárselo de la memoria? Quizás, ese último intento, desesperado, inmolar, le sirva para entender que, más allá de su búsqueda de paz mental, su destino está atado a los patrones establecidos del amor; a la vida conyugal fiel y nada libertina, a la densa paradoja de la compañía duradera. Ni sus impulsos autodestructivos o desertores la mantendrán alejada del destino que le augura una vida de discreta monogamia, y que será, el fin de los cambios de pelo, de sus locuras infantiles, de sus caprichos enternecedores.

"(500) DÍAS CON ELLA": SUMMER FINN

TITULO ORIGINAL: (500) Days of Summer
DIRECCIÓN: Marc Webb
GUIÓN: Scott Neustadter, Michael H. Weber
REPARTO: Joseph Gordon-Levitt, Zooey Deschanel, Geoffrey Arend, Chloe Grace Moretz.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2009
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 95 minutos.




SUMMER FINN (ZOOEY DESCHANEL)

Tom aún sigue creyendo, incluso en este cínico mundo moderno, en la noción de un amor idealizado, predestinado por el cosmos y que golpea como un rayo sólo una vez. Summer no cree lo mismo, para nada. La mecha se enciende desde el primer día, cuando Tom, un arquitecto en ciernes convertido en un sensiblero escritor de tarjetas de felicitación, se encuentra con Summer, la bella y fresca nueva secretaria de su jefe. Aunque aparentemente está fuera de su alcance, Tom pronto descubre que tienen un montón de cosas en común. La historia de Tom y Summer cubre desde el enamoramiento, las citas y el sexo hasta la separación, las recriminaciones y la redención.

Chico conoce a chica: las luces del cine se apagan, el proyector emana su onda azulina a través del polvo de la sala, y en la pantalla, los primeros acordes de una guitarra feroz empiezan a impregnarnos del mundo Indie; de esa fatal y ambigua conexión entre la taquilla y la imaginación, entre la novedad y el invisible lazo que nos ata a las alfombras rojas.
Entonces, conocemos a nuestro protagonista: un típico muchacho que no tendría problemas de liarse a cualquier jovenzuela que quisiera, inclusive, con escasos recursos de seducción. Sin embargo, cuando abandona todo por alguien y espera mucho más de lo que realmente existe, y finalmente, cuando termina destruido por la densidad de su relación, no podemos explicarnos por lo que atravesó. Pero cuando vemos los grandes ojos celestes de Summer (Zooey Deschanel) lo entendemos completamente. En ella depositó su acrecentada expectativa del amor, casi perfecto y onírico, casi espiritual y bastardo a otros. Simplemente, porque ella es perfecta, salvo por una condición: no cree en el amor; lo siente ajeno y superfluo, como una fachada que esconde lo más pueril del ser humano, que lo obliga, inconscientemente, a protegerse en él para no aguantar en solitario lo triste y desolador del mundo.
Tom – nuestro caballero errante – entiende que debe vencer esa fría barrera que se antepone ante ellos, y busca en los pasajes más eclécticos de su redada amorosa, doblegar la insensatez de su amante, a su vez, que siente la espada correr por su espalda, amenazadora y final, que sentenciará su relación.
Summer – nuestra perfecta asesina – mirará todo con distancia, elucubrará sus sensaciones, las tamizará de poesía y sin pensarlo, se perderá en los recovecos del amor, de los buenos momentos; aquellos que se tiñen en olores y conversaciones, en respiraciones, fotografías, tardes veraniegas, amigos, peleas. Sin embargo, nada le hará cambiar de parecer y la relación llegará a su fin, la espada traspasará impiadosa la espalda de Tom. Pero ¿qué se esparce entre medio de esta vida juntos? la invisibilidad de las respuestas, una nada enmascarada en el vacilar de su conducta; porque finalmente, Summer hallará el amor, se casará y renunciará paradójicamente a sus preceptos. O, a veces, las excusas pueden ser tan bien elaboradas, suspicaces y arteras, que ni el deseo vence a las ideas.

"ABRE LOS OJOS": SOFÍA

TITULO ORIGINAL: Abre los ojos
DIRECCIÓN: Alejandro Amenábar
GUIÓN: Alejandro Amenábar, Mateo Gil.
REPARTO: Eduardo Noriega, Penélope Cruz, Chete Lera, Najwa Nimri.
GÉNERO: Suspenso
AÑO: 1997
PAÍS: España
DURACIÓN: 117 minutos.




SOFÍA (PENÉLOPE CRUZ)

César es un atractivo y apuesto huérfano que ha heredado una gran fortuna de sus padres. Vive en una lujosa casa de su propiedad en la que organiza lujosas fiestas. Una noche su amigo Pelayo le presenta a su bella amiga Sofía, pero su anterior amante, Nuria, siente celos de ella. Al día siguiente intenta suicidarse junto a César en su coche. Cuando César se despierta en el hospital, su rostro se encuentra horriblemente desfigurado. Sin embargo, al despertarse todo le parecerá una pesadilla… o no.

Existe el amor platónico, claro. Existe en nuestros sueños, en nuestros deseos, en las poluciones nocturnas, en los momentos de sincero onanismo. A veces, etéreo, transfigurado, invisible; a veces, en la idealización de un ser humano que transitó por nuestra vida y nos dejó buenas impresiones, bellos momentos, alejados de ese patético romanticismo pomposo y banal. Es, la llama fluorescente, vivaz, perennemente alerta, que mantiene en vilo a nuestros corazones y nos alarma, nos escupe en la cara lo infeliz de la realidad, de la costumbre, de lo racional. Una realidad que permanece abierta, fluctuante, pero que en esos momentos de tensión dramática, donde se alían las vergüenzas con el sufrimiento, se tensa la soga de nuestros sueños y nos hipnotiza con su idealismo poético haciéndonos desestimar lo verdadero, lo vivo: los momentos irrepetibles del amor en el tránsito de una vida, la nuestra.
Sofía es el sueño. Lo eterno del amor, en un plano cósmico, irreal; plagado de olores, sensaciones y momentos, paradójicamente, nunca vivido, pero apresado en lo profundo del subconsciente como traducción de un deseo no realizado. Ese es el instinto más perfecto del ser humano, de César, pero de Juan, Pedro, Rodrigo, Santiago, Irma, Romualda o Graciela. Es la expresión (o impresión) de perfección de su mundo, lo intangible materializado por el deseo; allí se halla la fuerza de esa empresa.
Sofía es un representante de ese mundo que se contrapone con ésta realidad: no existe el ser humano perfecto, ni las relaciones perfectas, ni siquiera, en un contexto acomodado como el de César, existe el mundo perfecto. Y él que lo tuvo todo, tampoco lo creyó perfecto.

"ANTES DEL AMANECER": CELINE

TITULO ORIGINAL: Before Sunrise
DIRECCIÓN: Richard Linklater
GUIÓN: Richard Linklater, Kim Krizan.
REPARTO: Ethan Hawke, Julie Delpy.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 1995
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 101 minutos.




CELINE (JULIE DELPY)

Chico americano conoce chica europea. Al día siguiente él regresa a los Estados Unidos pero, ante la duda de qué hubiera pasado si tuvieran más tiempo para conocerse, ambos deciden pasar una romántica noche por Viena, hablando de la vida y de un futuro que no compartirán... o a lo mejor sí.

El destino tiene algo preparado para nosotros; nosotros, sin saberlo – ahí está el gag de la existencia – nos apresuramos hasta ese inminente paso, que nos habla de la vida (el trayecto) y la muerte (el final). Nuestro mundo de máscaras también nos habla de eso, de lo insospechado de nuestra próxima acción o pensamiento, de la incertidumbre del segundo consecutivo. Nuestras acciones están sujetas a los impulsos, al deseo o justamente a la inacción; una decisión nos puede virar el plan que el destino tenía escrito para nosotros.
Facto: Jesse se fue de vacaciones a Europa. Celine vive en Europa. Ambos se conocen. Conversan. Las conversaciones se extienden a lo largo de las horas. Antes del amanecer sabrán que nunca más podrán dejarse, que nunca más se repetirá el momento y por eso, renuncian a todo, nunca más se verán (aunque luego, por las demandas comerciales, se verán nuevamente, antes del atardecer).
Esto es amor: leal, sincero, compañero, empático, feliz. Prolongado en la duración de las conversaciones, en las risas, en los momentos de profundo placer cognoscente. Ambos se escurren en el otro como peces aleteando en lo profundo de sus consciencias, entregándolo todo sin pedir nada a cambio, buscando la mirada de reconocimiento, el aplauso, la llamarada fértil que semblanteará al otro. Celine es Jesse y Jesse es Celine; ambos comprenden el juego y se mixturan en uno, se varían y alternan, multiplican voces. Y simplemente, el amor no se traduce en mero romanticismo, es más poético, más autónomo y heterodoxo.
Antes de que amanezca abran encontrado el amor.

"ALTA FIDELIDAD": LAURA

TITULO ORIGINAL: High Fidelity
DIRECCIÓN: Stephen Frears
GUIÓN: D.V. DeVicentis, Steve Pink, John Cusack, Scott Rosenberg (Novela: Nick Hornby)
REPARTO: John Cusack, Jack Black, Iben Hjejle, Joan Cusack.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2000
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 107 minutos.



LAURA (IBEN HJEJLE)

Rob Gordon es el propietario de una tienda de discos de Chicago a punto de quebrar y en la que solamente se comercializan discos de vinilo. Rob comparte su afición por el clásico material con sus dos empleados, Dick y Barry. En la tienda Rob, Dick y Barry reflexionan sobre sus relaciones con el telón de fondo de la música que aman. Rob también quiere volver con su ex-novia Laura, quien está saliendo con un nuevo chico.

Laura quiere compromiso, espera que su novio se entregue plenamente al amor que le brinda, que siente cabeza y abandone por fin, su actitud juvenil, a sus treinta y tantos años. Laura, al fin de cuentas, no pide demasiado. Sólo, sentar las bases de su relación en el compromiso y la fidelidad; pero Rob no es más que un niño que todavía ansía jugar con sus compañeros de andanzas, hablar de música, perderse en las horas grabando compilados en casete y vivir la vida lo más ameno y sin sobresaltos posibles. Laura se cansa de la situación y abandona a Rob justificadamente.
Es que el hombre nunca abandona en su corazón esa suerte de hechicería melancólica que lo ata a su juventud, y renuncia a vivir la vida conforme a su edad y su tiempo; porque las ataduras que imponen los compromisos son la distracción de ese mundo idealizado de amigos, rock y alcohol, de soltería y banalidad.
Sin embargo, cuando se pierde algo de ese conformismo acostumbrado, la realidad cae como una masa sobre su cabeza y lo hace recapacitar. Algo se pierde. La extraña sensación de perder al aliado fiel de la vida comienza a sopesar en las otras actividades, las inunda con su fatalismo, con la derrota, y comienzan a brotar en la cabeza las expresiones más estúpidas del ser humano: los celos, la irracionalidad, el ostracismo, la alienación.
El final feliz entonces es reconocer que la vida antes vivida no era del todo dulce, ni del todo cómodo y ameno; sino, una especie de suspensión del pensamiento en que se cree un estado de espejismos de confort.

EXTRAÑA CALABAZA: AMOR, AMOR, AMOR, AMOR, AMOR

(INTRODUCCIÓN DE LO QUE VENDRÁ)

La vida está trazada por los recónditos y oscuros vericuetos del amor. La funcionalidad del mismo, como una trampa para las almas en pena, se refleja en el idealismo, el lírico e inconsciente subrepticio momento de la compatibilidad, del abrigo, la compañía, la carcajada y el festín, luego, ante aquellos actos de prematura irracionalidad, el placer que se desprende casi invisiblemente como una hoja de árbol otoñal. Una vez trazados los encantos, los espejismos, las luces de colores entre dos seres o tres o más, el corazón inicia la batalla contra la razón, lo encandila, lo merma en sus posibilidades de análisis cognitivo de la situación. El amor encuentra allí su lecho de residencia, cobijado por el esplendor de lo desconocido, del idealismo magnético y luego, ata a las personas a una consecuencia inevitable, la tragedia, el desencanto, la tristeza, el dolor.
El amor es la infinita esencia del ser, lo que construye su percepción del mundo y la vida, lo que lo ata a las decisiones o la libertad, a su deseo anárquico de soledad y por esto, nada puede hacer, lo necesita para hacerse valer en el sinuoso camino de la vida; quizás, porque lo enaltece para poder soportar los arrebatos o quizás, lo haga permanecer abstracto en un mundo que, aunque parezca simplemente una sumatoria de experiencias, se le presenta inabarcable y por tanto, lo haga retroceder en sus intenciones. El amor está para cobijarnos del dolor de la existencia.
La vida no es más que eso, un repertorio finito de experiencias con la ciencia, el arte y el amor; quien no goce de estos privilegios, está destinado a la muerte segura, no física, sino espiritual.
El arte, sobretodo, se ha basado en los preceptos del amor para poder sobrevivir a través del tiempo, sin esa poción mágica que le proveyó un sustento retrospectivo, anacrónico y filial, hubiera desaparecido en el alma de sus creadores, en la consciencia del pueblo, perdido hasta inhumarse en las guerras, en las revoluciones, en los partidos políticos, en la propaganda o el destierro; pero prevaleció, porque fue rodeado del amor necesario, ya no como una experiencia de sentimientos afines, sino, como el arma más poética y sutil para vencer cualquier barrera, cualquier bomba atómica o dictador.
Todo el cine está basado en el amor. En cualquier película a través de la historia, el amor se presenta, a veces tácitamente, otras, como la búsqueda por encontrarlo para posibilitar que la historia siga su curso. Pero vayamos a los ejemplos más concretos. El cine industrial se ha apropiado del concepto básico del amor, haciendo sus prototipos filisteístas sobre el sentimiento, sobre la compatibilidad de seres y sobretodo, sobre la práctica heterosexual. Aquí existe algo más para hacer creer que el amor es solamente una construcción sensorial, emocional o sentimental entre seres humanos. El amor es perverso, estrecho, marginal, incomprendido, trágico, enfermizo, incondicional, melancólico, material seguramente y algo más; pero nada tiene que ver con los parámetros con que los mide el cine comercial, aquel celestial, inasible, perfecto, de canciones que encajan a la perfección, de barrocas palabras descriptivas, de composiciones armoniosas, de parejas perfectamente compatibles y ridículamente bellas. Nada tiene que ver con los finales felices, las sonrisas cómplices y el beso bajo la explosión de fuegos de artificio, más bien, es todo lo contrario: atrapado en el oscuro e inevitable cielo de la cotidianeidad, de los bostezos y de los esfuerzos por escaparse fatalmente a una nueva realidad amatoria.
Esto es solo la introducción de lo que vendrá. El amor y el cine en todas sus facetas: el erotismo, las mujeres, los hombres, la música. Todo es amor y el cine es el instrumento totalizador de esas pequeñas cosas que ha traducido en imágenes a lo largo de las décadas.

* Dedicado a la única persona que rodea mi calabaza de amor

"EL HINCHA". Manuel Romero (1951)

TITULO ORIGINAL: El hincha
DIRECCIÓN: Manuel Romero
GUIÓN: Manuel Romero, Julio Porter, Enrique Santos Discépolo
REPARTO: Enrique Santos Discépolo, Diana Maggi, Mario Passano, Renée Dumas.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 1951
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 102 minutos.



El fútbol en la Argentina nació de la mano de un par de aristócratas ingleses que despuntaban el vicio recordando la tierra lejana y añorada en los campos de las escuelas de Buenos Aires. Pero poco pasó para que ese deporte elitista se abrazara con lo popular: el arrabal, el tango, el burdel y la ribera, y lentamente, empiece a cautivar a los jóvenes inmigrantes que, en sus ratos de ocio, lo practiquen como una horda de salvajes, con el simple derecho a la diversión, al pasatiempo y correrías, con la única misión de entregar el cuerpo y espíritu a esa práctica, lejos del oficio, de la cruenta batalla con la rutina, del patrón hostil, etcétera. Ahí es cuando el fútbol nace realmente en nuestro país, cuando se refunda con la sangre y sudor de su pueblo, cuando se lo alberga y se le da una identidad definida, rioplatense. Luego vendrá el potrero, cuna de campeones, los cuadros de fútbol y finalmente, el lugar para aquellos que, no siendo hábiles con el dominio del balón, tendrán su lugar en el mundo: el de alentar a su equipo favorito, con inocencia y folclore, con bufonería, carcajada y cantito. El hincha es una necesidad, porque sin el hincha de fútbol no existe la pasión; lo que vino después (estamos hablando en términos de irracionalidad y violencia) es consecuencia de la involución de la sociedad, del progreso y la globalización, del sistema y su ranking de valoraciones; y el hincha, como parte de esa sociedad es voluble a esos cambios.
Con “El hincha” se hermanan, en Argentina, lo popular con el género cinematográfico; es que, si existe un exponente, un genio creador que logró niveles excelsos de pensamiento y los llevó a la masa del pueblo, ese es Enrique Santos Discépolo, el hombre detrás de esta película. En cierto modo, la búsqueda se haya en desmitificar al hincha como un lumpen ajeno a la realidad social, sino, como alguien comprometido con los deberes y la problemática del equipo de sus amores y con el contexto que lo rodea. Aquí, el personaje (sarcásticamente apodado “El Ñato”), busca desde la lógica de su pensamiento, desde una verborragia explícita y visceral, explicarle a aquellos, ajenos a la pasión, su misión devota por el club, por el fútbol, como la necesidad de escape de un mundo que hostiga al trabajador; cuando la semana gris termina, llega el domingo con sus colores de banderas y bombos para hacerles olvidar, aunque sea un rato, que al otro día, el gris tocará nuevamente a sus puertas.

ESCENAS DE "EL HINCHA"

"DÍAS DE FÚTBOL". David Serrano (2003)

TITULO ORIGINAL: Días de fútbol
DIRECCIÓN: David Serrano
GUIÓN: David Serrano
REPARTO: Ernesto Alterio, Alberto San Juan, Natalia Verbeke, María Esteve.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2003
PAÍS: España
DURACIÓN: 118 minutos.



Los hombres pueden ser serviles, compañeros o doctrinales con sus esposas; pueden ser jefes amenos, instructores de leyes y desatinos laborales, o serán, aquellos que se sientan en el pedestal del egoísmo y la soberbia, quienes refunfuñan por los deberes incumplidos, los contratiempos burocráticos y la caída estrepitosa del dólar. El género masculino puede ser previsible, débil, impotente, frío, maniático, desesperanzado e inclusive, esperar demasiado de sí mismo. Los hombres ven como las décadas caen sobre sus espaldas, aumentando el abdomen y las urgencias, alienados por el cosmos metropolitano, por los vicios, por la competencia y sin embargo, más allá de los años recaídos sobre su masa corporal, nunca ha perdido al niño interior. Quizás, por momentos, lo suelte a pasear un rato para comprometerse en sus obligaciones, para no perder el tiempo demasiado pronto, para no caer en desgracia de antemano. Pero cuando todas las cosas en el mundo lo apremian, lo cautivan, lo someten y lo fusilan, el niño lo rescata de aquel indolente plan para devolverlo ajeno e inocente, rufián y desmedido, despreocupado y rebelde; para depositarlo en la más estúpida y gratificante tarea, el más banal, esplendoroso y sutil oficio que emplea el género masculino: la ociosidad.
“Días de fútbol” recrea ese espíritu de niño enfermo que todos los hombres llevamos dentro. Aquel infante ahogado por las preocupaciones de una vida al límite de la senectud, brota como una lágrima de desahogo o la sangre de una herida abierta, nos toma de la mano y nos arrastra al campo de juego para olvidar, al menos por un rato, de la rutina, las obligaciones, la familia, etcétera. Y allí la imagen, reencontrados todos, como una banda de niños que solo necesitan jugar para ser felices, pantalones cortos y prontitud en la determinación, como si todo se ligara a una sentencia de vida o muerte.
En ese estricto sentido, en esa conexión se encuentra la validez de una película que, apartados los gags reiterativos, el humor fácil y algunas situaciones trilladas, nos muestra encarnizadamente la naturaleza más pueril del varón.
Un grupo de amigos, cansados de las tragedias cotidianas en todos los aspectos de su vida, perdedores natos, deciden volver a formar el equipo de su juventud para conquistar el trofeo de un torneo zonal y de esa manera, remediar las derrotas de su vida y verse al fin sumidos en una victoria, aunque sea pasajera.

ESCENA DE "DÍAS DE FÚTBOL"

"AMANDO A MARADONA". Javier M. Vázquez (2006)

TITULO ORIGINAL: Amando a Maradona
DIRECCIÓN: Javier M. Vázquez
GUIÓN: Javier M. Vázquez, Nicolás Avruj.
REPARTO: Documental
GÉNERO: Documental
AÑO: 2006
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 75 minutos.



Toda la ciudad es de espejos que nos refractan una realidad que asimilamos y destruimos cuando no la queremos presenciar; esos espejos, deformes, mal acabados, nos devuelven una imagen de lo que somos, de lo que exhibimos y tratamos de esconder o disimular. Funcionales a nuestra necesidad narcisista, se atreven a enaltecernos y de esa manera, luchar contra el peor enemigo. Contrariamente, cuando nos vemos doblegados ante el dolor o la suerte esquiva, aquel espejo se nos antepone, encontrándonos débiles, sumisos y perecederos.
Hay una imagen icónica que nos refleja como sociedad, como Estado, como masa de coterráneos, un espejo gigante que, ante el menor traspié, ante el vacilo de una caída, le brindamos la espalda y lo apartamos de nuestra vista. Ante los ojos del mundo, hay alguien que nos representa y nos retrata tal cual somos como argentinos, Diego Armando Maradona.
Contradictorios, geniales, grandilocuentes, enfermos, viciosos, consumistas, atrevidos, inteligentes, tramposos, entusiastas, fin. Y allí está él, la imagen, el prócer deportivo viviente, conocido en el mundo, que nos devuelve una sonrisa de orgullo cuando recorremos las calles foráneas y nos reconocen: “Arshentino… oh… Diego Maradouna”; y luego, ante la caída del tótem de cera, nuestros ojos impávidos ven crecer la chusma interior, frunciendo el ceño escondemos a aquel quiste humano que tan mal nos hace quedar en el exterior con sus atropellos, manga de chusma burguesa. Pero si tan sólo nos viéramos en ese espejo, sin tan solo tuviéramos el mínimo atrevimiento de espectarnos, entonces, caeríamos en la cuenta de que somos él y él es parte viva de esta sociedad que se ríe de las vivezas, que no hace la cola para algún trámite, que arroja papeles a la vereda, que no paga sus cuentas, que discrimina y agudiza el tono cuando es su pellejo quien corre peligro.
“Amando a Maradona” es la recopilación (con un cierto aire de fanatismo que, por ello, deja al margen el rigor documentario del film) de todos los atropellos y genialidades de este crack del fútbol, de este fantasma renacido que nos ha dado la mayor satisfacción deportiva del siglo pasado. Desde aquellos que se lo tatúan, como muestra desmedida de su devotismo, a los fundadores de la Iglesia Maradoniana – personas que le rinden un culto religioso, quiero creer, sarcásticamente –; mezclados, exageradamente, con testimonios de su entorno y del propio Diego sin conexión posible.
“Amando a Maradona” puede ser la aventura de uno o dos fanáticos que, con la excusa de exponer su hermenéutica sobre el cosmos maradoniano, invaden con imágenes inconexas, recopilaciones inexactas, tratando de acertar con el pulso una afirmación válida sobre el héroe (Maradona) y su fiel escuadrón.

TRAILER DE "AMANDO A MARADONA"

"RUDO Y CURSI". Carlos Cuarón (2008)

TITULO ORIGINAL: Rudo y Cursi
DIRECCIÓN: Carlos Cuarón
GUIÓN: Carlos Cuarón
REPARTO: Gael García Bernal, Diego Luna, Guillermo Francella, Felipe de Lara.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2008
PAÍS: México
DURACIÓN: 100 minutos.




¿Quién dijo que el camino del futbolista es simple y feliz? Nadie en sus cabales puede reconocer que más allá del séquito de ¿privilegiados? que ganan millonadas de dinero por correr detrás de una pelota de fútbol existe otro grupo, la mayoría, que hace esfuerzos inhumanos por perseguir su sueño de gloria, y que, a fuerza de intereses económicos o de caprichos deportivos quedan afuera de ese sistema, perdiendo quizás, todo lo obtenido hasta ese momento.
La mayoría de los films que fuimos desandando en esta sección nos mostraron el lado feliz de ese recorrido, entre personajes que logran cumplir su sueño, alcanzando el estrellato futbolístico o, aquellos que persiguen la utópica misión de solventarlo. Pero ninguno de los citados nos muestra la cara b de este deporte, el de los pasillos oscuros, las mesas de dinero y los intereses económicos. Aquellos que no calzan pantaloncillos cortos y viven a costa de los resultados de otros: el mundo intransigente de los dirigentes de fútbol.
“Rudo y Cursi” se presenta como una odisea de dos personajes (hermanos) pintorescos que tienen un sueño (hasta aquí, nada que nos despierte sorpresa; de hecho, se asemeja a la trama de otras películas ya citadas), uno de ellos quiere jugar al fútbol profesionalmente, el otro, quiere ser una estrella de la canción ranchera. Lo cierto es que un buen día, de casualidad, cae al pueblo en donde viven un representante de futbolistas que, al verlos jugar un picadito, decide llevarlos a probar suerte a las ligas mayores de futból mejicano. Ahora, ambos están atados a un destino, una vez que aprobaron esta idea, que ya no les pertenece y que se representará de maneras extrañas. El modo sutil y sarcástico de la cinta nos hace el trance más pasajero, porque, una vez depositado con firmeza el argumento, las situaciones subsiguientes, presas de la locura, el desatino, la ludopatía, el negocio y las decisiones sanguíneas, se vuelven anómalas, disonantes, oníricas y despiadadas para estos dos personajes interpretados por Diego Luna y Gael García Bernal que, por otro lado, muestran nuevamente esa química precisa entre ambos, ya lograda en “Y tú mamá también”, del hermano del director, Alfonso Cuarón.
El escenario es perfecto entonces para resolver las situaciones planteadas, un esquema entreverado de conflictos que se asocian en el caos: la oposición de fuerzas que, gracias a la competencia futbolística, se deberá dimitir entre los hermanos, y tras ellos, esa fuerza acometedora que les es ajena, los negocios empresariales, las apuestas, el fanatismo, resolverá la cinta de manera inesperada.
Hay que decirlo, Cuarón intenta confraternizar con el humor todo el tiempo, pero los inhóspitos y oscuros lugares que nos lleva el fútbol, no como espectáculo ni como reservorio de almas pasionales, sino, como el telón perfecto para plantear las desigualdades, la locura, el negocio y la competencia; lo hacen transitar una senda hacia un destino trágico irremediable.

TRAILER DE "RUDO Y CURSI"

"GOOOL!". Danny Cannon (2005)

TITULO ORIGINAL: Goal!
DIRECCIÓN: Danny Cannon
GUIÓN: Adrian Butchart, Dick Clement, Ian La Frenais.
REPARTO: Kuno Becker, Alessandro Nívola, Stephen Dillane, Sean Pertwee (con las actuaciones especiales de Zinedine Zidane, Ronaldinho y David Beckham).
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2005
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 118 minutos.


Si uno busca interiormente el efecto que produce el fútbol en el sistema nervioso, encontrarán seguramente muchas coincidencias con otros, con muchos y con casi todos, que ese refrigerio espiritual, produce además de nerviosismo, una fuerte pasión que ataca lentamente a nuestra cabeza, la obnubila y la vuelve terca.
Coexiste el fanatismo inconducente: aquel que vuelve irracional a un ser humano, fundamentalista, elemental y patético con aquel que vive su pasión con dejos de grandilocuencia, charlatanería y esoterismo. El fútbol es así. Despierta emociones que hermana y enfrenta.
Esta es la historia de un apasionado del fútbol. Uno cualquiera. Éste, particularmente mexicano (podrían haberlo situado en Argentina, Brasil o Uruguay, pero bué… la historia lo requería) que vive intensamente su pasión y anhela, como cualquier pibe de su edad, ser un estrella del deporte profesional. Lo cierto es que sus padres emigran a Estados Unidos y allí donde comienza a ver trunco su sueño. Hasta que un buen día, un futbolista inglés retirado se muda a su barrio y lo ve practicar el deporte con soltura y predisposición. Entonces, claro, le propone ir a probar suerte a la liga inglesa. Sueño cumplido, porque el pibe, ya de grande, mete un gol en el último minuto, etcétera.
Existen pocas películas referidas directamente al juego del fútbol, a la práctica pasional, al enfrentamiento carne a carne, al baile con las estrellas en una gambeta; existen pocas, sino ésta sola. Y por ese simple deber cumplido, levanto el pulgar a la intención.
Ahora, si nos ponemos a escarbar en la historia, encontraremos, seguramente, los puntos flojos de la película. Una historia predecible que pondera, más allá del sueño cumplido, la calidad técnica, el espectáculo y el acercamiento a las cabriolas de playstation por sobre lo narrado. Allí se desnudan las falencias de la cinta, en expresar lo narrado en magníficas jugadas presintonizadas, en enjambres de piernas que denotan la falta de práctica del deporte pero sí de las artes marciales o de las técnicas de expresión corporal de conservatorio de artes dramáticas. Y la búsqueda, irresoluta y caprichosa por la redención del héroe que pondera, más allá de todo, que los sueños (por más superficiales o utópicos que sean) están para cumplirse.

TRAILER DE "GOAL!"

"EL SUEÑO DE JIMMY GRIMBLE". John Hay (2000)

TITULO ORIGINAL: There´s Only One Jimmy Grimble
DIRECCIÓN: John Hay
GUIÓN: Simon Mayle, John Hay, Rick Carmichael (Historia: Simon Mayle)
REPARTO: Lewis McKenzie, Robert Carlyle, Ray Winstone, Gina McKee.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2000
PAÍS: Reino Unido
DURACIÓN: 105 minutos.



La comedia inglesa, por más industrial que sea, se diferencia de su par estadounidense por una razón fundamental: allí, se desvisten las fachadas de cartón que recubren la historia, no hay barrios cerrados ni mansiones de tres pisos. El inglés juega con la paradoja del barrio obrero, en la niebla gris y tristona de los suburbios londinenses. La comedia no es el remedio para las desdichas de una vida dedicada al esfuerzo laboral. Tampoco, es la sumatoria de las consecuencias de la rutina, los pactos y las avenencias con el destino. Sino, es el trasfondo misceláneo para intervenir con soltura al rol de la sociedad de clase media como una fuente de posibilidades que determinarán el campo fértil para el chiste, el gag, el remate, el final feliz. Reírse de la condición, intentar un escape, huir hacia donde se pueda: los sueños, las imposibilidades, el destino circular. Sin embargo, el final feliz no está determinado en el carácter de cambio de esa condición. La comedia inglesa se conforma, en cierta medida, por el reconocimiento de su condición, porque finalmente, la felicidad no se halla en el trascender las fronteras sociales y económicas, sino, en la búsqueda espiritual de superación del ser. Citemos casos: “Billy Elliot”, “Full Monty”, “El jardín de la alegría”, “Secretos de familia” y, por supuesto, “El sueño de Jimmy Grimble”.
La temática, casi siempre la misma cuando se trata de fútbol. Un niño aficionado al deporte de pantaloncillos cortos sueña con jugar en el equipo de su ciudad, Manchester, y asimismo, ganar el respeto de sus compañeros y la chica (niña) que le gusta. Al parecer, todo va mal en la vida del niño; hasta que un buen día, una mujer le regala unas botas viejas que parecen tener poderes fantásticos. La historia, que se entrecruza con otras tantas, parece adquirir un vuelco final con ese toque ilusorio que le demanda no sólo acabar con las formalidades de la comedia costumbrista, sino, que la hace mantenerse al límite del precipicio. Porque entre la paradoja real que sufren sus protagonistas: nuevamente obreros castigados, nuevamente un niño y su sueño, nuevamente los pobres (Manchester City) contra los ricos (Manchester United). Nuevamente, el destino oportuno que parece filtrarse por la cortina gris de la ciudad, en relación directa con “Billy Elliot”, aunque uno prefiera el tutú y el otro la pelota.
La película roza la catástrofe, aunque, guarnecida por la sensibilidad que le imprimen los ingleses: un halo de ternura a sus protagonistas y la preferencia por el equipo pobre de la ciudad, la mantiene a flote con bastante esfuerzo.

TRAILER DE "THERE´S ONLY ONE JIMMY GRIMBLE"

"PAULA CONTRA LA MITAD MÁS UNO". Néstor Paternostro (1971)

TITULO ORIGINAL: Paula contra la mitad más uno
DIRECCIÓN: Néstor Paternostro
GUIÓN: Néstor Paternostro, Carlos A. Burone
REPARTO: Dimma, Federico Luppi, Juan José Camero, Leonor Manso.
GÉNERO: Policial
AÑO: 1971
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 83 minutos.



Demasiado lejos en el tiempo, fuera de las academias y de los dogmatismos, los artistas cinematográficos se movían por instinto, por esfuerzo, por experiencia y por propio ímpetu, abriéndose paso en la escasa industria, acomodándose de a poco con pequeños atisbos de su obra. Antes de mediar el siglo, en Argentina se desarrolló una basta carrera de películas que se la denominó “La Época Dorada del Cine Argentino”. Con el tiempo, esa generación fue cediendo el paso a una nueva, con esperanzas y expectativas. Pero como siempre, lo social y político va de la mano con las expresiones artísticas, y en aquellas acaloradas épocas, ya entrando en la década del setenta, el cine como elemento representativo de una cultura fue opacándose por los diferentes golpes militares.
Existían algunos intrépidos que lograban trascender por su espíritu revolucionario, con la imperiosa necesidad de transmitir el mensaje solapadamente. Y existían otros casos, más comunes y reiterativos, que el cine era la excusa para lograr un estatus que lo depositara en un lugar de inmunidad social, sin doblegarse ante el esfuerzo que representaba oponerse con su arte a lo vivenciado.
Este es el caso de “Paula contra la mitad más uno”. Una cinta naif de 1971, dirigida por Néstor Paternostro que relata la historia de Paula, una pillita al mando de una banda de secuestradores, que su único propósito es el de secuestrar al plantel del glorioso Boca Juniors. Así, vemos en pantalla, alternar a algunos actores de talla (como es el caso de Federico Luppi, Juan José Camero y Leonor Manso) con los extraños movimientos actorales de los jugadores del equipo xeneise: Rattín, Marzolini, Roma, Madurga, etcétera. En un intento fallido por otorgarle a la cinta un carácter de atención popular y a su vez, mezclarlo con las intrigas, las idas y vueltas del género policial. Todo queda en la nada, por más esfuerzo que le pongan los actores de talla y los jugadores de Boca, por más intensidad que el director quiera imponer en la pantalla. Las situaciones dadas desde el comienzo atienden a una urgencia filosofal ambigua con las estructuras cinematográficas porque, evidentemente, esa ensalada de situaciones que se exponen (por citar un ejemplo: las escenas en las que los secuestradores interactúan con los futbolistas) dan como resultado una inverosimilitud desmedida.

CLIP DE "PAULA CONTRA LA MITAD MAS UNO" (Con la gran actuación de Alberto J. Armando)

"EL VIAJERO". Abbas Kiarostami (1974)

TITULO ORIGINAL: Mossafer
DIRECCIÓN: Abbas Kiarostami
GUIÓN: Abbas Kiarostami
REPARTO: Hassan Darabi, Masud Zandbegleh.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1974
PAÍS: Irán
DURACIÓN: 70 minutos.




Las mejores películas, parten desde una historia simple, el desarrollo es simple y por ende, las acciones que se suscitan terminan siendo simples. No existe un director que trate mejor los tiempos de la simpleza, que imprima en sus colores cinematográficos el bello arte de lo minúsculo y desde allí, ingrese en el universo psicológico del personaje, como el iraní Abbas Kiarostami. Su escuela, la del cine iraní, parte desde aquella premisa. No hay espacios para la apoteosis narrativa, para el estruendoso saludo con las tecnologías avanzadas o las representaciones gráficas de universos inexistentes. Allí se levanta el velo de la costumbre, del hecho, del problema existencial de una vida entre bombas y escombros, entre postergaciones, indigencias, hambre y rebelión; ese es el mundo inhabitable, miserable y suicida donde el cine se regodea y expresa en formas simplistas lo más dificultoso, arduo e inexplicable de la vida humana: la misma condición de su existencia.
La película trata de un niño travieso, apasionado por el fútbol, al que no le va bien en su vida personal pero anhela viajar a Teherán, capital de su país, a ver un encuentro de su seleccionado. Tan simple y contundente como eso, Kiarostami ingresa en el mundo infantil para mostrar las inquietudes, los sueños y las vicisitudes que atraviesa un ser humano que está dando sus primeros pasos en la vida. Las decisiones, más allá de que impliquen engaños y timos son más fuertes, porque se llevan a cabo con una condición irrevocable presa de la inocencia, de la intrepidez y la voluntad.
En “El viajero”, el fútbol ha diferencia de otros Films citados, es el medio y no el fin por el que transcurre el personaje dentro de la historia. Es esa idea ensoñadora que quita al personaje de la realidad, de la obligación prematura de una escuela servil e inquisidora, de una familia resquebrajada por la situación social y de una necesidad por extraviarse, aunque sea un rato, de esa carga impuesta por los acontecimientos que lo obligan a crecer de golpe.

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