IMFREAKALOT: EDICION MUNDIALISTA (El nene con frac)

Siguiendo con la fiebre mundialista, IMFREAKALOT se prende a la masa enfervorizada por este acontecimiento y presenta, en varios informes, los parentescos entre el fútbol y el arte. En este especial, desandaremos el camino de las películas que hablan sobre este maravilloso deporte. Empezamos con estas primeras cuatro.

"ESCAPE A LA VICTORIA". John Huston (1981)

TITULO ORIGINAL: Victory
DIRECCIÓN: John Huston
GUIÓN: Evan Jones, Yabo Yablonski
REPARTO: Sylvester Stallone, Michael Caine, Max von Sydow, Pelé.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1981
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 116 minutos.




La excusa del juego es la parte fundamental de esta película; un poco, quizás en lo recóndito del espíritu creador de sus autores, por traducir lo que rodea al fútbol, esa esencia emocional, sentimental y melancólica, esa pasión que inexplicablemente conjuga razón e ingenio, inconsciencia e incondicionalidad a millones de personas alrededor del globo. Otro poco parece ser la excusa perfecta para rejuntar a varios futbolistas de talla internacional como Pelé (debutó con un pibe), nuestro Ozzy Ardiles, Bobby Moore, entre otros. Y tal vez, un anhelo de convertir algo superfluo y recreativo en un guión con trasfondo político y social, apocalíptico y límite. Pero los resultados quedan en el interrogante de encontrar una verdadera contundencia narrativa ya que sintetiza algo ingenuo en un contexto aterrador; nadie, ni siquiera a través del idioma universal del fútbol, puede escapar a la inclemencia nazi, a la tortura, a la ignominia, a la posesión.
La inocencia de un guión reside en la premisa inicial y luego, el desarrollo inocuo: a un oficial nazi se le ocurre organizar un partido de fútbol contra un grupo de prisioneros de un campo de concentración. Los aliados se niegan, pero luego entenderán que puede ser la excusa para organizarse en la fuga.
Hagamos un ejercicio práctico: supongamos que, previas concesiones narrativas y lingüísticas, el autor decidió trasvasar la veracidad histórica, el contexto fáctico, entonces no hay límites para la imaginación y los juegos de engranaje para mutar la historia convirtiéndola en arma de pura divulgación ficticia en donde se une el contexto existente, las situaciones, el campo de desarrollo real y se sumerge una historia plenipotenciada, únicamente, por la capacidad de su autor.
Todo parece desvanecerse una vez iniciada la práctica propuesta. En principio, porque resulta irritante ver como interactúan en un mismo campo visual la masa de músculos de Stallone y Edson Arantes do Nascimento (Pelé) intentando recabar en lo más profundo de la propuesta stanislavskista*. Y porque nunca, pese a las artimañas de su director, John Huston, se llega a demostrar fielmente ese contexto terrorífico que rodea a la historia, sino, todo lo contrario, un cierto ambiente de camaradería tiñe la pantalla.

* Kostantin Stanislavski: creador de un método interpretativo actoral que, en resumen, intenta recabar en las emociones personales basadas en recuerdos y vivencias del actor para traducirlas en escena.

TRAILER DE "VICTORY"

"LA FIESTA DE TODOS". Sergio Renán (1979)

TITULO ORIGINAL: La fiesta de todos
DIRECCIÓN: Sergio Renán
GUIÓN: Sergio Renán, Hugo Sofovich, Adrián Quiroga.
REPARTO: Juan Carlos Calabró, Mario Sánchez, Ricardo Espalter, Luis Landriscina.
GÉNERO: Documental-Ficción.
AÑO: 1979
PAÍS: Argentina
DURACIÓN: 110 minutos.



El Estado Fascista de Benito Mussolini tuvo su mundial de fútbol en 1934. La Alemania Nazi tuvo sus Olimpiadas en Berlín, en 1936. Y Argentina, en 1978, tuvo su mundial de fútbol. El telón, la pantalla, la fachada de un mundo de colores que cubría el holocausto, el terrorismo de estado, la prohibición, la muerte, la sangre derramada.
En Udaondo y Figueroa Alcorta, la estrechez del pueblo ciego arrojaba papelitos al aire en medio de un carnaval de la nada, de una existencia de cartón piedra, vitoreando los colores de una bandera que fue usada con el peor fin. El manto de una libertad violada, como excusa para arrojar cadáveres desde el cielo, para torturar ideas y personas, para expropiar bebés. Esa bandera que se batía en el aire de un Monumental repleto ya no era nuestra, no era la insignia de un país que se mantenía a flote pese a todo. Era la venda opalescente que cubría los ojos a la verdad y la empujaba al vacío de la ignorancia, del desprecio y del efecto avestruz, tapando la cabeza bajo la tierra cómoda e infértil.
Y a pocos metros, los goles que retumbaban por las subsiguientes avenidas se entrechocaban con los lamentos, los llantos desgarrados y la plegaria. En el mismo momento, el sonido seco de la pelota golpeando contra la red en el segundo previo al estallido. El silbido irritante de la navaja lacerando las carnes de un alguien en el segundo previo al estallido.
Hemos visto y distinguido a lo largo de nuestra adolescente democracia las voces que renacen de la mutilación, que crecen en la necesidad de la reivindicación de una sociedad dicotómica, de consciencia trashumante. Hemos sido partícipes de ese cambio radical de actitudes y consecuencias, y el cine como reflejo de nuestros actos. También en aquellos años, el sofocante espejo de una realidad alterada caía pesadamente sobre los cuerpos de la multitud: ojos que esperaban con rigor sanguinario el empujonazo final hacia la ignorancia, hacia la sumisión. Gracias a los hits cinematográficos de Palito Ortega, del Gitano Sandro, Enrique Carreras y Fernando Siro, los milicos tuvieron su arma letal de alimentación masiva, de propaganda terrorífica y de escapatoria intelectual sobre el pueblo. Y he aquí el producto definitivo de su obra magna: “La fiesta de todos”, un documental ficcionado coral que narra las andanzas de hinchas argentinos a través del mundial de fútbol del año 1978. El análisis escinde cualquier precisión de calidad. Porque el disyuntivo tratamiento así lo amerita, entre la elección de un director correcto como Sergio Renán y la derivación de tratamientos narrativos dedicados a las historias que se transfiguraban en la sequedad de la clase media, en los problemas nimios de la burguesía y en la alegría final que significaba obtener (para aquellos seres pequeños y ridículos) un campeonato mundial de fútbol. Y allí, el racconto de figuras de primera plana que prestaron su voz, su actuación y su “talento” para ser parte de la monstruosidad. “La fiesta de todos” es ni más ni menos que el resultado fantasmagórico de una realidad alterna, de la realidad moldeada en la perfección inhumana y educada en el garrote y el terror.

FRAGMENTOS DE "LA FIESTA DE TODOS"

"MARADONA POR KUSTURICA". Emir Kusturica (2008)

TITULO ORIGINAL: Maradona by Kusturica
DIRECCIÓN: Emir Kusturica
GUIÓN: Emir Kusturica
REPARTO: Diego A. Maradona, Emir Kusturica.
GÉNERO: Documental
AÑO: 2008
PAÍS: Francia
DURACIÓN: 90 minutos.



“Dicen que escapó de un sueño, en casi su mejor gambeta. Que ni los sueños respeta tan lleno va de coraje, sin demasiado ropaje, y sin ninguna careta. Dicen que escapó este mozo del sueño de los sinjeta, que a los poderosos reta y ataca a los más villanos, sin más armas en la mano, que un diez en la camiseta”.*
Su cabeza es el motor de la ausencia, del presagio, de la creatividad y la inocencia. Del desenfado y desenfreno, de la locura, la hidalguía y la rebelión. Su cuerpo serpentino al ritmo del viento, y su historia, la fotografía de millones que corren tras él, en el sueño roto de las esperanzas truncas.
Allí está, sentado, habano en mano, el hombre. Sólo un ser humano que ha muerto y renacido miles de veces. Al fin de cuentas, un hombre con ideas, con sensaciones y actitudes, con errores y aciertos. Sin dudas, un ser humano cualquiera. Querido por su familia y odiado por sus enemigos. Frente a él, Emir Kusturica, el artista que intenta desvestir al mito para encontrar desnudo (no por eso vulnerable) al hombre, sentado, con habano en mano, etcétera.
A través de toda la cinta, el artista nos tratará de llevar a lo más puro de ese ser humano y develar, si es que se puede, su universo, su materia y esencia, desnudándolo.
Es tan amplio ese universo, tan errático y dicotómico, tan disfuncional, excéntrico y maravilloso, que aquel que intente indagar por los rincones del cosmos maradoniano necesita si o si una guía, para no perderse en los recovecos, para asir su historia como un derrotero inconstante de situaciones que fundaron al mito, a la leyenda y fueron vistiendo al hombre hasta perderlo en el traje. Y eso le pasa al buen Emir. Se pierde en ese mundo en constante cambio y evolución, encontrando lazos inconexos que, sin querer, nos llevan otra vez al comienzo. Sin dudas es aquel héroe de los postergados. También, sin dudas, es el excéntrico hombrecito en traje de Armani o Versace. Claro, es el drogón. Pero por sobre todas las cosas, es el hombre que resiste al mito, a un mundo que lo venera y se le carga a sus espaldas.

* “Maradó” por Los Piojos; “Tercer Arco”. Andrés Ciro Martínez.

TRAILER DE "MARADONA BY KUSTURICA" (observen donde clava el tiro libre el Diegote)

"SHAOLIN SOCCER". Stephen Chow (2001)

TITULO ORIGINAL: Siu lam juk kau
DIRECCIÓN: Stephen Chow
GUIÓN: Stephen Chow, Kan-Cheung Tsang
REPARTO: Stephen Chow, Zhao Wei, Man Tat Ng, Yin Tse.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2001
PAÍS: Hong Kong
DURACIÓN: 111 minutos.



Que los orientales están dementes no hay dudas. La pregunta que viene a mi cabeza cada vez que me choco con lo insondable de sus propuestas es: ¿de qué se ríen? Acaso, no hay demasiado sufrimiento en esas almas que viven hacinadas en ciudades que crecen más rápido que su propio intelecto. Acaso, no hay desdicha en la infortuna de nacer en el lado opuesto de donde se cuece la torta que ellos saborean con gusto. O, sin embargo, son tan dotados, genios indefinidos, que se ríen de ese mundo que ellos – como casi nadie – se han encargado de alimentar, de usufructuar, de acrecentar, para luego, con alguna toma de karate, expulsarlo hacia lugares más inoportunos, más desesperanzados, terriblemente menos organizados. Lo extraño es que cada vez que se abren al mundo anglosajonizado, al mundo occidental, descubrimos que caminan por sendas de inextricable recorrido, que lo impecable de su arte no puede convivir con nuestras expectativas, experiencias o dogmas presintonizados. Cada día más cercanos, nos han devuelto verdaderas muestras de un mundo caótico, de un sinfín de experimentos actualizados y futuristas que podrían ser el epílogo de la vida humana. El animé, fuertemente afianzado en ciertos nichos de nuestra cultura, nos ha acercado a esa idea demente, y sin embargo, no logramos entenderlos aún.
Esos lazos cada día más estrechos, se ven reflejados claramente en su oportunismo por querer insertarse en el mercado occidental. Fruto de ese esfuerzo, lo vemos en esta verdadera freakeada cinematográfica: “Shaolin Soccer”. Una película que carece de un rigor intelectual, inclusive, a la distancia, de una fuerte línea narrativa con el solo fin de mostrarnos acrobacias en un contexto que parece sacado a la fuerza y que intenta, en situaciones confusas y de humor díscolo, el acercamiento a un universo que conocemos, seguramente, más que ellos. Lo cierto es que Stephen Chow, cerebro detrás de esta cinta, intenta arremeter con un film que se emparenta con las andanzas de uno de los héroes de nuestra infancia, Oliver Atom del genial “Supercampeones” (o “Capitán Subasa”), pero que más allá de eso, se pierde en migajas de exhibicionismo extremo de las cabriolas futbolísticas.
Desdeñable cinta que, repito, nos enseña que existe un recorrido mucho más largo entre Oriente y nuestra idiosincrasia.

TRAILER DE "SHAOLIN SOCCER"

FÚTBOL: OPIO DE LOS PUEBLOS (Y IMFREAKALOT FUMA OPIO)

Comienza una etapa donde la prensa olvida que existe un mundo anacrónico y dispar ahí afuera. Donde la efervescencia marquetinera juega con las esperanzas de la gente de creer que logrando una victoria con una selección de fútbol que representa a su nación se amenizan los problemas cotidianos, se resuelve el conflicto de la existencia, se mengua el día a día del lomo trabajador.
Sin embargo, el recreo sirve. Abstraerse de una forma superflua, claro está, es el antídoto irreal, en pompas de colores, para escaparse al menos un tiempo del engaño de la vida. Con esto no se justifica la locura, el extremo fanatismo, la irracionalidad que conlleva un juego del cual somos menos partícipes de lo que creemos. Lo que está en disputa son los intereses de aquellos que echan a rodar la pelota en el verde césped; nosotros, simples espectadores que, luego de noventa minutos, volvemos al mundo real, a la fiebre cotidiana, etcétera.
Comienza un nuevo Mundial de Fútbol, la carrera por la gloria (repito, la de otros, y muy sobre el final, la nuestra) que paraliza al universo futbolero (más aquí en donde el fútbol se lleva excelente con nuestras conductas mundanas), que contagia, por el juego de seducción mediático, por la relevancia explícita de los poderes interesados. Pero muchachos, no olvidemos que es sólo un deporte, un juego, una distracción que nos mantiene un rato alejados de nuestra cotidianeidad. No desesperemos, no entremos en pánico si Messi no rinde como esperábamos, no puteemos a Palermo porque en la última jugada no llegó a conectar de cabeza, ni siquiera, echemos cargos a Maradona, justo él, que en ese devenir de alegrías y plegarias, fue el artífice de los momentos más gloriosos de nuestra (o de ellos) camiseta. El fútbol es opio, claro. Pero que rico es el opio.

Este mes, acompañando la fiebre mundialista – como no podía ser de otra manera –, Imfreakalot les entregará un par de especiales dedicados al juego de once contra once. Música, cine y muchas cosas más.
Empezando con éste simple racconto de canciones para y por estrellas futboleras. Cantando, empujados quizás, por la ceguera que precede a la fama, por el dinero que oscurece, porque, simplemente, se animan a hacerlo. Porque fueron invitados más allá de preconceptos y deficiencias, o quizás, porque lo hicieron por una buena causa. Homenajeados por el contagio de su juego, por el sentimiento – ese que borda con la irracionalidad – que transmite a sus seguidores.
Aquí están, estos son los colores del campión.

"KUN AGÜERO". Los Leales con Sergio "Kun" Agüero

Sergio Kun Agüero apareció como una figura rutilante mediando la década del 2000. Debutó con quince años en la primera de Independiente e inmediatamente, por su juego, su gambeta corta y su slalom, se lo identificó con el juego práctico de goleador en analogía directa con el gran Chapulín Romario. Con el tiempo, a fuerza de habilidad, esa que escaseaba por aquellos años en la Avellaneda Roja, se convirtió en referente de un nuevo estilo futbolero: de picardía, de potrero, de barro, esa que caracterizó al fútbol argentino luego de Maradona y que nunca más (hasta ahora) alcanzó su pico de excelencia.
Como todo lo bueno dura poco, el Kun se fue a España, pero antes, nos dedicó esta pieza musical, con ritmos tropicales, acompañado de sus parientes lejanos, Los Leales, autohomenajeándose.

"KUN AGÜERO" de Los Leales con Sergio Kun Agüero

"EL BURRITO BAILADOR". Grupo Ternura con Ariel Arnaldo "El Burro" Ortega

El burro Ariel Ortega se inicio en el fútbol a principios de los noventa, convirtiéndose súbitamente en un jugador exquisito, emparentados con aquellos que se divierten dentro de la cancha por su fútbol rítmico, acelerado y armonioso. Vistiendo la camiseta de River Plate ganó todo lo que jugó y luego emigró a Europa. Pero su conducta controversial, algunos problemas con vicios no despuntados que lo mantuvieron más cerca de la noche, los brillos y los excesos que de una cancha de fútbol, fueron mermando su talento, opacando a aquella figura que parecía, en los lejanos noventas, ser el discípulo directo de Diego Armando Maradona.
Todo converge en el mismo idioma popular, el fútbol es una fiesta del pueblo tanto como los ritos paganos de la música tropical. Aquí se juntan nuevamente para homenajear (se) en la canción del grupo Ternura, procedente de su Jujuy natal.

"EL BURRITO BAILADOR" de Grupo Ternura con Ariel "El Burrito" Ortega

"A CARLITOS TÉVEZ". Piola Vago con Carlos Tévez

Desde el Fuerte Apache, uno de los barrios más humildes y postergados del conurbano bonaerense apareció el prototipo del jugador del pueblo. A fuerza de coraje, voluntad, garra, carisma y gambeta, Carlos Tévez se convirtió en uno de los pocos jugadores de fútbol de éste país que trascendió cualquier color, bandera o camiseta. En Boca Juniors ganó todo y rápidamente, cuando la gente lo idolatraba, se fue a Brasil. Un año en tierras paulistas le sirvieron para ganar el Brasileirao, justamente allí, en tierras rivales donde gustan de un fútbol romántico y bien practicado. Luego, su paso siguiente: Inglaterra, nada más ni nada menos. El juego áspero lo favoreció y en su primer año logró salvar del descenso a su equipo, el West Ham, nuevamente idolatría y fiebre por él. Llegarán los equipos de Manchester, el United y el City, donde la trascendencia de éste jugador logrará su pico más alto, querido por igual, respetado y temido.
Carlos Tévez es el jugador del pueblo, rendido a sus pies una patria futbolera que lo alienta y venera cada vez que se calza la celeste y blanca. Aquí con sus amigos del Fuerte Apache, Piola Vago, interpretando una canción homenaje a ritmo de cumbia villera.

"A CARLITOS TÉVEZ" de Piola Vago con Carlos Tévez

"HACER EL TONTO...". Andrés Calamaro con Diego Armando Maradona

No alcanzarán los márgenes, las páginas, las Enciclopedias para describir el magnetismo mundial que despierta Diego Armando Maradona. Querido y odiado por igual, controversial, verborrágico, inclemente, genial; Maradona lo ha vivido todo. Ha cosechado amigos y enemigos dentro y fuera de la cancha, ha levantado banderas, ha fundado escuela, lo han convertido en semidiós, ha caído en las garras de los excesos, ha paseado su fútbol como enseña del cambio, en fin, es el Diego y ya no hay palabras que basten para describir su universo.
Tanto han escrito sobre él; tantos poemas, canciones, rezos, plegarias, cuentos, películas le han dedicado, que no bastaría una sección de éste humilde blog para clarificarlo. En una de esas aventuras maradonianas grabó junto a su amigo personal, el inefable Andrés Calamaro, esta canción: “Hacer el tonto” del álbum “Honestidad Brutal”.

"HACER EL TONTO" de Andrés Calamaro con Diego Armando Maradona

"MESSI". Los Búhos

La figura futbolística más descollante y sorpresiva que ha aparecido en los últimos tiempos aquí y en el mundo es, sin dudas, Lionel Messi. Héroe de odiseas en el Barcelona que lo vio crecer, todavía es resistido por parte de la afición argentina debido a su juego poco comprometido. Quizás, la exigencia de ocupar el lugar vacante del semidiós le pese en la espalda; o tal vez, porque se trate de un pibe de 21 años que sólo juega al fútbol. Esas expectativas que la gente, incoherente, el periodismo iletrado, los dueños de la pelota y un par de inexplicables gordos del fútbol se acrecientan cada vez que éste pequeño hombrecillo entra a una cancha de fóbal.
Lo tiene todo para ser el mejor, no hay dudas, pique corto, habilidad, destreza, pegada, definición, todo. Pero la mochila que cae sobre él es un muerto que otros, los que miran el fútbol acomodados en su sillón, con su LCD de 60 mil pulgadas y su panza fofa de sedentarismo le han impuesto.
Aquí, en donde realmente lo veneran, Barcelona, una banda de allí le dedica una canción. Simplemente “Messi”.

"MESSI" de LOS BÚHOS

"ICH ROQUE". Sportfreunde Stiller

No sólo la locura y el fanatismo que mueve al fútbol se respira por aquí; quizás, en menor dosis, en otras partes del mundo, ese sentimiento tenga un contorno más inocente y palpable, más evocador y no se lo considere prioridad, y así es como debiera ser.
Pero lo cierto es que la cultura futbolística se ha globalizado y aggiornado con el correr de los tiempos, adquiriendo un carácter cada vez más importante en las sociedades del mundo. Cada uno con las proporciones de acuerdo a la idiosincrasia de su pueblo, a la resonancia estabilizadora que genera un acontecimiento tan fútil como efectivo como es el balompié. Esta cultura ha ido aumentando en varios países en los últimos tiempos, y en otros, ha nacido con el crecimiento y la potencia de su fútbol y la importancia que esto genera. Uno de esos países es Alemania, siempre presente en los momentos decisivos de la Copa del Mundo, siempre temible por rivales; caracterizado por su fútbol fuerte, táctico y potente.
Una de las figuras sudamericanas que ha logrado trascender en ese fútbol apático es el paraguayo Roque Santa Cruz. Por sus actuaciones en el Bayern Munich, el equipo más importante de ese país, le ha valido la idolatría o, en todo caso, el respeto de sus aficionados. En esta canción, el grupo alemán Sportfreunde Stiller le dedica esta canción, “Ich Roque”, algo así como: “Yo soy Roque”.

"ICH ROQUE" de SPORTFREUNDE STILLER

"OLLI KAHN". Die Prinzen

Los mundiales marcan una historia, precedente y escuela que conduce el futuro del fútbol hacia un determinado nivel. Un mundial sirve para calificar o para entender cual es el sentido estratégico, táctico y técnico que adquirirá el juego en los años siguientes, o al menos, hasta el próximo evento, cuatro años después.
Esas escuelas se han fundado debido a los éxitos, por supuesto, de diferentes combinados que han sabido traducir en espectáculo su receta futbolística. Tal es el caso de “La Naranja Mecánica” holandesa, comandada por Johann Cruyff en el mundial de Alemania 1974: con una teoría y práctica de juego denominada fútbol total, donde, avalado por los resultados (no así en la final de esa copa), la premisa fundamental era el ataque continuo, el pase rápido y corto, y la movilidad de todos los jugadores del campo, haciendo que ninguno de ellos tenga un puesto fijo.
Los años han transformado al fútbol en un juego especulador. Quizás, por la torpeza de sus líderes en creer que lo que depositan en la cancha es la vida misma, apostando siempre al error rival. En el año 2002, se practicaba un fútbol apático, mezquino, donde el juego defensivo y contragolpeador ponderó al más apto, con la excepción brasileña (siempre Brasil). Para graficarlo mejor, una de las figuras de este mundial no fue un armador de juego, ni un delantero letal; la figura fue un arquero: Oliver Kahn. Los alemanes, pese a haber perdido la final contra Brasil (con dos grotescos errores del arquero), le dedicaron esta canción.

"OLLI KAHN" de DIE PRINZEN

"DIDIER DROGBA". Jimmy Jimmy

Durante los años, sobretodo luego del suceso que provocó la derrota Argentina (último campeón de entonces) uno a cero ante una desconocida Selección de Camerún en el Mundial de Italia 1990, el fútbol africano ha ido en aumento de sus cualidades técnicas y tácticas. La morfología de estos jugadores, robustos, atléticos, musculosos, la han destacado cada vez más, a medida que el fútbol se convierte en algo más físico que cerebral, más ágil que hábil, más potente que sutil, marcando una diferencia con sus pares asiáticos.
Lo cierto es que el fútbol africano no ha pegado el gran salto a escala internacional, sólo por el talento y la destreza de algunos de sus jugadores que se someten a la alta competencia. Tal es el caso del marfileño Didier Drogba, portentoso delantero del Chelsea, en el cual se depositan las esperanzas del fútbol continental africano.
Su coterráneo, un ignoto Billy Billy, le dedica esta canción.

"DIDIER DROGBA" de JIMMY JIMMY

"AZZURRA". Selección Italiana (versión 2000)

Aquí voy a trazar mi mirada fundamentalista con respecto al fútbol. A mi me gusta divertirme cuando miro fútbol y, dentro de mis posibilidades, cuando lo practico. Me gustan las escenas tragicómicas que suceden dentro de un partido, los arrebatos del destino que produce el juego, la imponderabilidad que propone, el repentino devenir de las acciones, lo inesperado; pero sobretodo, me gusta la habilidad, el lujo, la destreza, y por tanto, los equipos y jugadores que le aportan esa inyección de diversión al fútbol-juego. Algo que me coloca en la vereda opuesta al fútbol italiano: especulador, mezquino, apático, defensivo, engañoso, físico, rudo, etcétera.
Se comenta que la revolución de ese fútbol se produjo de la mano de un argentino, Helenio Herrera, que rápidamente emigró a Marruecos y allí hizo escuela. En 1967 con el Internazionale de Milán, ganó la Liga de Campeones con un sistema táctico que a partir de ese momento sería la enseña del fútbol italiano, el Catenaccio, o sea, el candado. Cerrar las puertas del arco a los rivales de cualquier forma, ya sea con artilugios defensivos o de índole extra-futbolísticas. Colocando un líbero (o sea, un jugador libre) detrás de una línea defensiva de cuatro jugadores y realizando un exhaustivo seguimiento hombre a hombre a su rival, obviamente, con este sistema táctico las posibilidades de diversión se redujeron a cero.
Es por esto que cada vez que juega una Selección Italiana de fútbol espero la victoria de su rival, cualesquiera sea.
Aquí, aparentemente, se juntaron para grabar esta canción con aires de tarantela, para darse ánimos en vísperas de la Eurocopa versión 2000.

"AZZURRA" por Selección Italiana de fútbol

"A POR ELLOS OÉ!". Selección Española (versión 2006)

El fútbol español nunca ha tenido un estilo determinado, un patrón que indique cual es el camino de su escuela a lo largo de los años. Los rendimientos de sus selecciones siempre se quedaron por debajo de la expectativa depositada. Tal vez será, el contraste que significa contar con una de las ligas más importantes del mundo a fuerza de derroche monetario, de ingreso de jugadores extranjeros, de variación de tácticas, etcétera. Priorizar el desempeño y la jerarquización en el nivel de clubes hicieron que su fútbol cuente con igual cantidad de jugadores nacionales como extranjeros, determinando la nulidad de una identidad.
Creo, igualmente, que la Selección Española está en ese camino de encuentro con un dogma para su fútbol, quizás marcado por una generación de grandes jugadores o quizás, porque han encontrado la clave: la simpleza.
Para desterrar los fantasmas del pasado, una mochila que la selección española siempre a colgado en sus espaldas debido a los fracasos deportivos, se juntaron un par de jugadores y se dieron ánimo con ese escueto y lánguido: “A por ellos oé!”. Finalmente quedaron nuevamente en el camino de la consagración en ese 2006; dos años después, esa misma base saldría campeona de Europa.

"A POR ELLOS OÉ!" por SELECCIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL

"AMOR MÍO". Cristiano Ronaldo

La grandilocuencia es sinónimo de éxito, inflado por el entorno de un simple pibe que por un talento especial, de golpe, empieza a verse acorralado en un mundo ajeno. Criado en una realidad totalmente sitiada por los fracasos y luego, de repente, un shock, un flash, un golpe rápido, lo depositó en la cumbre del mundo. Sin respuestas ni itinerarios que marquen como actuar ante tal volantazo de la vida, esos pibes quedan flotando en el reflujo de sus acciones, en la inconsciencia que representa un mundo totalmente nuevo y paralelo, haciendo gala de sus nuevos atributos materiales, el despilfarro, el exceso, el trastorno. Varios pibes han caído en esa vicisitud fatal de la vida, porque cuando se tiene todo y de golpe ocurren estas cosas, se cae a un vacío insondable y sin retorno. Esos pibes, futbolistas o boxeadores, han vivido al borde de un suceso que ni ellos pueden explicarlo, ni siquiera asirlo. En este país, Argentina, donde la identidad cultural es patrimonio de las industrias o de los monopolios, sucede que se utiliza a este pibe para propaganda y luego, como recipiente descartable, es arrojado a la nada.
Me pregunto: ¿será el caso de Cristiano Ronaldo? La diferencia radica en un solo y hegemónico punto, es europeo. La idiosincrasia allí es relativamente peor en términos explotadores, pero, la inteligencia propia y del entorno lo ayudan a entender que existe un futuro próximo, y la base económica, ese colchoncito creado en su vida activa de futbolista lo solventará para el resto de su existencia y la de sus hijos, y la de sus nietos, y la de sus bisnietos, etcétera.
Acá, incentivado por el usufructo comercial, desanda una de sus pasiones: el canto. Y un par de gorditos con plata le sponsorean el capricho. “Amor mío” de Cristiano Ronaldo.

"AMOR MÍO" por CRISTIANO RONALDO

"AY HAITÍ". Sergio "Kun" Agüero, Diego Forlán, Kaká, Andrés Iniesta y Sergio Ramos.

con Shakira, Alejandro Sánz, Miguel Bossé, La Mala Rodríguez, Marta Sánchez, Bebe, Juanes, La Oreja de Van Gogh y más.

Cuando el comercio se convierte en fin benéfico, levanto el pulgar. Cuando se juntan un par de artistas y no tanto para la producción de una causa noble que genere un usufructo solidario se genera un clima de aceptación popular, más allá de intérpretes y protagonistas. Se soslayan los errores, la pluralidad se vuelve un tanto más reivindicada y el hecho en sí adquiere un sentido simpático.
Varios artistas españoles y algunos foráneos se juntaron para grabar la canción “Ay Haití!”; las ventas de ese single fue depositada para otorgar un abrazo económico a una país postergado y víctima de una catástrofe natural. Pero lo rescatable de esta apuesta es que los artistas (músicos en su mayoría) abrieron el abanico de posibilidades e invitaron a futbolistas a sumarse al proyecto, al menos en su parte audiovisual como verán a continuación.

"AY HAITÍ!" con KUN AGÜERO, DIEGO FORLÁN, KAKÁ, ANDRÉS INIESTA Y SERGIO RAMOS.

BONUS TRACK

"Fasolera de tribunas" de THE GARB (GERMÁN ADRIÁN RAMÓN "MONO" BURGOS)
"Mi Buenos Aires perdido" de MIL HORMIGAS (FERNANDO "RIFLE" PANDOLFI)

El fútbol y la música siempre fueron de la mano, homenajeándose el uno al otro. Los jugadores, desde la cancha, con sus movimientos rítmicos, con sus bailes sobre el balón, con sus intrépidas hazañas armoniosas, despiertan en el otro, la música, una incontenible musa inspiradora de creación. Y éste, lo ha citado en innumerables canciones hacia un determinado jugador, hacia un determinado equipo o, en su caso más genérico, al juego mismo. Los dos tienen en su gen una hermandad, la pasión que desata en el espíritu humano los convierte en refugios de nuestra cultura, en figuras de acceso popular, en temas recurrentes de reuniones sociales, despertando iras y aplausos, ambos aprendieron a vivir al lado del pueblo.
Lo que no se sospechaba hasta el momento era que esos dos exponentes se fusionen o que, algún protagonista de cualquiera de las dos actividades se pasara de bando. Estaba claro que la actividad profesional del futbolista les impedía físicamente a los músicos cambiar la guitarra por los pantalones cortos, pero, dentro de las posibilidades más asibles, uno de ellos iniciara un camino en la música, acertado o no.
El genial arquero “Mono” Burgos logró el sueño de muchos realizando una magnífica carrera como futbolista y a su vez, convirtiéndose en el vocalista de una banda de rock. En cambio, el “Rifle” Pandolfi formó su banda, Mil Hormigas, luego de cansarse de la práctica del fútbol, del entorno, del vestuario y lanzó su carrera como músico, un poco más seria y profesionalizada.
Dos incomprendidos del fútbol, dos músicos diferentes.

"Fasolera de tribunas" de "MONO" BURGOS


"Mi Buenos Aires perdido" de "RIFLE" PANDOLFI

"CONGRATULATIONS". MGMT (2010)


LA HISTORIA DE LA PSICODELIA (HOY)
La evolución, el cambio, los movimientos sociales, culturales, las transformaciones estéticas, la volubilidad de las cosas, el arte como propaganda, como objeto de consumo, el Show Business, el marketing, la fuerte influencia de los medios, la televisión, el avasallamiento tecnológico, Facebook, Twitter, el mundo globalizado: el mundo alienado. Todo ha cambiado, los de hoy y los de ayer transformados.
Las primeras sentencias de un grupo de innovadores que, con más entusiasmo y prueba, ungieron en la probeta de los hechos artísticos un movimiento capaz de transmitir y asimismo, contribuir a la exploración de la psicología humana con artefactos de luminiscencia musical, con causas provocadas por una intelectualidad que marcaba el rumbo de una era, que pronto llegaría a su fin, presa del exceso producido por la experimentación devenida en caos.
Aquel rumbo incierto que dibujó en la historia mundos inhóspitos, la lisérgia como método de base sobre la cual ese universo explotaba y erigía “Lucy in the Sky with Diamonds” en las solapas de la música, rebotaba luego, en la cabeza de Syd Barret para crear el cosmos de Pink Floyd, y así, en la experimentación alucinógena, el rock se fue transformando y con el paso de los años, conforme esas neuronas se iban consumiendo al hábito, al despojo y al camino sitiado, el método de bandera fue quebrando a aquellos lúcidos exponentes.
Luego de los sesentas nada volvió a ser como era. La experimentación fue más ruin, atrapada por el mismo instinto de caza, aunque, revolucionada por la tecnología y el consumo publicitario que fue devorándola en los años venideros, aquella psicodélia fue perdiendo sus lugar, pero más que nada, su ideal: la inocencia, la experimentación, la inquietud.
En esta nueva era de ingobernable caos musical, de estrellas de brillantina, de militancia capitalista, de efervescencia finita; la compulsiva manía por crear productos musicales que atraigan, sobretodo, a las masas especuladoras, al sentido inmediato de la obra en particular. Dos pequeños hombrecillos, de una New York que vive al ritmo de la vida material, repelaron ese sistema de connivencia artística-económica poniendo su espalda, abrazando a la austeridad y a la propia causa que los moviliza, el sueño de poder crear su propio universo sin pensar en el pulgar levantado de la masa, de los críticos, de los productores cerdos. Nutridos por la experimentación, por la inquietud, los MGMT lograron éste, su tercer disco (dos con MGMT, antes como The Management), sin miramientos, colmado de desperfectos, todo con la más pura libertad de creación: en la versión más alucinógena del pop (pregunto: ¿en la historia?).
No se quedaron en los lauros de la gloria obtenida con su certero “Oracular Spectacular” del año 2007; donde las convergencias positivas de todos los puntos en cuestión habían paralizado al mundo pseudo-intelectual que se alimenta de estos nuevos sucesos y se lanzaron al instinto de creación en sí mismo, logrando una concepción única para los tiempos que corren: el despojo de todo aprieto de intereses.

"FLASH DELIRIUM" de MGMT



TRACK A TRACK
Con el primer golpeteo de batería, un recorrido hacia lo oscuro que nos pone en las antípodas del brillo de “Oracular Spectacular”; es, “It´s Working”, que destaca un pop en clave western de Ennio Morricone y se mezcla con el código ochentoso de The Cure.
Y en ese sinparar propuesto en el tema uno, “Song For Dan Treacy” vuelve a bailar en las oscilaciones de la experimentación: un pasaje un poco más lumínico con el compás del pop actual y los juegos de efectos, empujados inconscientemente, sinsentido al vacío. Pero ese ruido vuelve a opacarse y caer en un vacío, una guitarra armoniosa ribetea sonidos a través de “Someone´s Missing”, un guiño a The Roxy Music en el retorno a la oscuridad que prontamente se ve interrumpido por un hálito de festividad: la alternancia de coros infantiles. A partir de ese momento, todo parece tener coherencia. VanWyngarden y Goldwasser se encuentran en plan de recuperar aquellos pequeños momentos donde el pop se conjugaba en experimento, ultratumba y rima pesada. Entonces, aparece “Flash Delirium”: una rara mezcla de Bowie y quejidos, enmarcados en la atmósfera siempre barroca de la banda, la sobresaturación de sonidos, la variación de ritmos.
I Found a Whistle” y “Siberian Breaks” parecen ser el ejemplo más claro de reivindicación. Canciones emparentadas en su tónica con “Grand Control to Major Tom” por la psicodélia ordenada, por los acordes de guitarra que caen como pesadas gotas de lluvia y enmarcadas en las notas de un órgano de iglesia o de Ray Manzareck en la etapa fructífera de los Doors. Inclusive, ésta última parece caer en el mismo hechizo que cautivó a Jim Morrison al escribir “The End”, por lo extenso, por lo pronunciado, por lo variable.
Para que no quedaran dudas de la idea de ésta obra, los MGMT le rinden tributo a uno de los héroes de aquella época de rock arte, de pop experimental, con “Brian Eno”, en una de las canciones más bellas del disco. Y nos contraponen en la paradoja de éste nuevo pop, sintético, superfluo y corrosivo, en alusión a una de sus nuevas figurillas de cartulina en “Lady Dada´s Nightmare” donde demuestran su increíble habilidad sonora, su buen gusto, animándose a la sesión de cuerdas como cortina musical apocalíptica como lema desesperanzador.
Para cerrar, “Congratulations” es el broche austero pero merecido que tiene este disco homónimo. Donde esbozan lo primordial del género, rima pegadiza y construcción simplista (a primera vista).
Lo necesario para entender a los MGMT en este nuevo disco es despojarse de la idea que habían planteado en “Oracular Spectacular”. Saber que la evolución tiene sus pasajes negros, que el cambio no puede ni tiene que conformar a todos.
Más maduros, más herméticos y seguramente, más geniales.

"BRIAN ENO" de MGMT


"CONGRATULATIONS" de MGMT