S´TAS IGUAL

La música, universal, es un campo de exploración continuo, de ampliación de márgenes predeterminados, de búsquedas necesarias para la construcción y la orientación de nuestra cultura, intelecto, necesidad.
Desde el comienzo de nuestra historia antropológica, el ser humano sintió la necesidad de expresar a través del arte de combinar los sonidos, los sentimientos, la espiritualidad, el odio o la plegaria como idioma único de comunicación. Cómo un código universal establecido entre aquellos que podían decodificarlo y aprehenderlo.
Luego, los siglos, las civilizaciones, la necesaria atención a los campos artísticos, han hecho evolucionar este lenguaje en infinitas formas, en variadas expresiones que ahora, con la libertad de elección (o más o menos), cada miembro de este mundo puede adoptar para sí.
Durante todo este recorrido la música permaneció inalterable. Aunque explorada al máximo, invertida, revuelta, coordinada, siempre mantuvo las formas: su objetivo de comunicación y expresión.Pero hoy en día, ya empezando la segunda década del siglo XXI. Con más de 300 mil años de civilizaciones, la música se ha vuelto uniforme. Se ha convertido en un esquema inalterable en el cual, los músicos, envueltos en una encrucijada quienes, por supuesto, no tienen el desarrollo infinito y universal que la música presupone, han copiado viejas melodías con tal de pasar desapercibidos, de vender discos y promociones. De sentarse en las mesetas de la mediocridad a beber su champaña y esperar que ese hit obtenido, se convierta en el número uno, para poder seguir bebiendo, para poder tener una chica en su cama, etcéteras.
Allá ellos.
Hoy, IMFREAKALOT quiere obsequiarles a ustedes una breve lista de par de canciones que las une una misma melodía o un ritmo subalterno que la identifica con la otra, ¿inconsciencia?¿casualidad?¿intención? Júzguenlo ustedes, porque aquí les va.
En este ataque de los clones, veremos que las formas se repiten, que la música es una más allá de las intenciones.
Hagan esto: (Si tienen una computadora que se las banque). Pongan ambos videos, de las supuestas copias, y reprodúzcanlas en sincronización. Entonces, juzgarán ustedes mismos si se trata de alguna casualidad de la música o de la falta de originalidad.


Strawberry Fields For Ever – The Beatles
John, el esquizofrénico – Calle 13
Esta combinación es algo leve y caprichosa, la melodía inicial de la flauta en “Campos de fresa…” quien marca los primeros compases pueden fundirse de manera clara con el tono que marca el ritmo en “John, el esquizofrénico”.
Como verán, la universalidad de la música (sobretodo, si hablamos de los Beatles) permite comparar al rock psicodélico con el hip-hop, tan amplios los márgenes como la genialidad de Lennon y McCartney. Inconmensurables. De hecho, Calle 13 se permite jugar con algunos arreglos roqueros a través de la canción para trazar un esquema de comprensión con el modelo de “Strawberry Fields”.

"Strawberry Fields For Ever" - The Beatles


"John, el esquizofrénico" - Calle 13


Avril Lavigne – Complicated
Athlete – El Salvador
Dada la contemporaneidad de ambas canciones (las dos fueron concebidas con pocos meses de diferencia), no se puede definir si se trata de una copia o de una mera casualidad. La diferencia la marca la tónica que tanto Lavigne (o sus productores) y Athlete (banda británica) quisieron imprimirle a sendas canciones. Por un lado, “Complicated” se trata de un retrato pop de la adolescencia y fue concebida en 2002 como estandarte de esta joven para darse a conocer en el mundo del mainstream. Mientras que “El Salvador” (salvo por algunos arreglos electrónicos podría ser la copia más fiel de la canción de Lavigne), fue el intento sensiblero de esta banda que traía, allá por 2003, aires renovados (o no tanto) al pop británico siempre en vanguardia.

"Complicated" - Avril Lavigne


"El Salvador" - Athlete


The Beatles – Obladi – Oblada
The Offspring – Why Don´t You Go Get a Job
Nuevamente, la genialidad de los Beatles vuelve a ser evocada, homenajeada o algo por el estilo. No se llega a definir con certeza si, la aventura de los punkis Offspring es una imitación sarcástica a “Obladi Oblada”, el experimento de los Beatles con las líneas reggeas que llegaban a Inglaterra por aquellos años, o, si realmente se trata de una melodía que, por obra de la casualidad, se unen indefinidamente en los coros.
Lo cierto es que, dada las características de ambas canciones: saltos de eje dentro del repertorio usual de cada banda; sabemos quien lleva la delantera.

"Obladi Oblada" - The Beatles


"Why Don´t You Go Get a Job" - The Offspring


Blink 182 – Adam´s Song
30 Seconds to Mars – R-evolve
Escuchen con atención como empiezan ambas canciones. Y ahora, díganme si el rock no se aproxima a un destino inevitable de mortalidad. Sobretodo, si va de la mano de MTV y del nuevo punk de promoción. Acá tenemos dos productos tan parecidos como marquetineros, que, en su afán de convertirse en nuevas estrellas de la música roquera yanqui, convocan en sus notas el mismo resultado: una decadencia de composición, de originalidad y de patetismo.
Ni los gritos de Jared Leto (que actúe, que es lo mejor que hace), ni la seudo polenta de los Blink uan eiti chú, le dan un aire privativo a cada canción. Más de lo mismo, en el Imperio MTV.

"Adam´s Song" - Blink 182


"R-evolve" - 30 Seconds to Mars


Spirits in a Material World – The Police
La Bestia Pop – Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
Aquí prevalece la subjetividad ante todo. Mis oídos perciben una métrica similar, que, por capricho o insolencia hacia estos genios de la música, me suenan iguales, clones de la música. Se trata, por un lado, de uno de las mejores canciones del trío comandado por Matthew Gordon Summer (Sting) y, por otro, de la versión carnavalesca con que se dieron a conocer los Redondos, allá, por mil novecientos ochenta y pico. A ambas canciones, los une tres años de diferencia (“Spirits” es de 1981 y “La Bestia Pop” de 1984), sin embargo, para decir algo a favor de mis compatriotas: esta canción es una de las primeras de su repertorio, cuando, tocaban en bares de mala muerte por La Plata a fines de los setenta.
O Sting, una noche de copas terminó en algún bar de 7 y 48 y se encontró con Indio Solari entonando esta canción o, las coincidencias de la genialidad tienen un punto en común que nosotros, humildes oyentes, no alcanzamos a dilucidar.

"Spirits in a Material World" - The Police


"La Bestia Pop" - Patricio Rey y sus redonditos de ricota


The Beatles - Wild Honey Pie
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota - Masacre en el puticlub
Lo que cité antes puede ser refutado una vez que se me ponga frente a mis ojos (o a mis oídos en este caso) este “homenaje” que los Redondos hicieron a (nuevamente) los Beatles. Aquí ya no hay excusas, salvo por un tono más bajo de una canción con respecto a la otra. La composición del tema es exactamente igual. Entonces, todo lo que dije a favor de “La bestia pop” con anterioridad carece de sentido al escuchar la clonación que hicieron en “Masacre en el puticlub” con respecto a “Wild Honey Pie”, del maravilloso disco blanco. Si, son dos canciones completamente diferentes, pero las atraviesa la misma arquitectura en la composición.
¡Ay, si no fuera por esas notas descendentes que las hace iguales, yo tendría la razón!

"Wild Honey Pie" - The Beatles


"Masacre en el puticlub" - Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota


Red Hot Chili Peppers – Pretty Little Ditty
Crazy Town – Butterfly
Bueno, esto se trata de uno de los robos mayores del rock contemporáneo. Los Peppers, a través de años, nos han aportado nuevos ritmos, canciones e hitos que son imposibles de soslayar para la cultura roquera de nuestros tiempos. Mucho le han dedicado a esta empresa: sus discos son trabajados con una extenuante e intensa planificación. Desde aquellas odiseas de rock-funky de principios de los ochenta, extensas, atrevidas, sexys y virtuosas, a estos últimos discos que detallan la madurez y el brillo de Kiedis, Flea, Smith y Frusciante.
Pero nada de eso sirve si llegan unos batos, oriundos justamente de la California natal de los Peppers y con una par de arreglos, los copian y se suben al tren del éxito y la fama (mucho tiene que ver MTV) con su One Hit Wonder, “Butterfly”. No les bastó con plagiar algunas notas para su promocionada canción, sino que luego, imitaron su imagen: mucho músculo, tatuajes y desnudos.

"Pretty Little Ditty" - Red Hot Chili Peppers (a mitad de la canción)


"Butterfly" - Crazy Town


Laura Branigan – Gloria
Keane – Disco 2000 (Pulp)
Una, es parte del repertorio fiestero por excelencia. La otra, es una versión que los (ahora edulcorados) Keane utilizaron para homenajear a Pulp. Se trata de dos canciones totalmente diferentes, pero la concordancia se encuentra en los arreglos de los sintetizadores. Los une, indefectiblemente, un espíritu bailable, una suerte de marcha que culmina en el baile, en el mareo. Luego, se bifurcan, en los arreglos vocales y en la melodía. Pero, si se escucha con atención, ambas podrían ser parte del repertorio del mash up de cualquier DJ.

"Gloria" - Laura Branigan


"Disco 2000" (Pulp) - Keane


Oasis - Wonderwall
Green Day - Boulevard of Broken Dreams
Intenten ejercitar sus oídos por unos instantes. Antes que nada, reproduzcan paralelamente ambos hitazos de Oasis y Green Day, y verán que son iguales.
Probablemente, en el afán por consolidar un disco con espíritu Ópera Rock, los Green Day probaron colocar a sus canciones todas las influencias recibidas a lo largo de los años. Y en esa experimentación, llegaron a darle a su “Boulevard of Broken Dreams” los matices que caracterizan a toda la obra de Oasis. Un espíritu encallado en las bases de los Beatles, donde se encuentra como ejemplo más claro “Wonderwall”, su canción más identificable. Allí se encuentra el paralelismo entre ambas canciones: en el encuentro inconsciente con las notas de Harrison deslizándose por el diapasón. Entonces, ¿Green Day copió a Oasis? O, ¿ambos están empujados al vacío de sus composiciones por las influencias adquiridas?

"Wonderwall" - Oasis


"Boulevard of Broken Dreams" - Green Day



Rick James - Superfreak
MC Hammer - U Can´t Touch This
La versión de MC Hammer, un ignoto rapero ochentoso, mantiene las bases de “Superfreak” de Rick James, inclusive, con el consentimiento de éste. Hasta acá está todo claro. Sin embargo, ¿desde que punto de vista se podría apreciar una cosa semejante? Subirse al barco del éxito con una canción “extraída” a otro artista, en donde, ni por asomo se le buscó otra vuelta de tuerca. Está claro, que esta clase de artistas carece de cierto sentido de originalidad pero, ¿no podría haber reinventado la canción? Claro que sí. Esto es un choreo indecoroso, impune ante los ojos de todos nosotros. Porque lamentablemente, MC Hammer se ha beneficiado con todo esto. Logró un par de Grammys (es lo de menos), recaudó una cuantiosa suma de dinero y, como si fuera poco, hasta el día de hoy, lo venimos soportando en las radios que reivindican aquellas épocas de clásicos plásticos.
Banco mucho más la versión de Rick James.

"Superfreak" - Rick James


"U Can´t Touch This" - MC Hammer

NAH... (AHORA VA EN SERIO)

Disculpen mis lectores (si es que queda alguno que no se haya recuperado del sacudón). Solo estaba tratando de gastarles una broma, a ustedes, a mi, a este rock argentino cada día más en decadencia.
Ahora si, ya está. Terminamos con esta lista. Hemos revisado más de cuarenta décadas de rock argentino a través del talento, la originalidad, la influencia y la genialidad de los grandes artistas que han contribuido a nuestra esencia popular. Desde el onirismo de Spinetta con sus bandas impostergables, la avanzada de Charly, el siempre presente en las voces de la calle, el sarcasmo de Calamaro, los hitos culturales (Soda, Redondos, Sumo), las bandas contemporanes y, nos dimos el lujo de revisar las nuevas promesas del rock, como Pez y Natas. Esto ha sido todo por el momento.
Espero que lo disfruten, lo sientan, y, por supuesto, los invito a participar: coleccionar comentarios, sugerencias, etcéteras.
Los dejo, con los mejores 5 discos del rock argentino.

Nos vemos en la próxima.
Un abrazo grande
IMFREAKALOT

1. "Artaud". LUIS ALBERTO SPINETTA (O PESCADO RABIOSO) (1973)


Este disco se le atribuye a Pescado Rabioso (Spinetta, Lebón, Amaya, Cutaia), pero en realidad es un disco de Spinetta solista que contó con la colaboración de sus ex compañeros de Pescado.

¡Despojáte de la razón! – Te lo recomiendo – Empezá a abrir tus sentidos hacia lo más extremo. Empezá a creer en el instinto, en las ondulaciones y los golpes que ejercitan el corazón. No es tiempo de pensar, ni de construir teorías sobre la estructura, composición y filosofía de esta obra sublime del rock argentino (que digo argentino, universal). Porque lo que obtendrás son caricias, roces, soplos al alma. Imágenes construidas a partir de relatos oníricos, de epopeyas signadas por la belleza visual del texto y, como si todo esto no diera sus frutos, la composición instrumental de “Artaud” acaba con exprimir la sensatez, la experiencia inmediata. Todo está sumergido a una construcción de percepciones, impalpables, indefinibles, subjetivas y fugaces.
Cada milímetro de vinilo es recorrido por un vuelo surrealista que nos transporta a los escondites más secretos de nuestra imaginación. Cada nota, cada esbozo del canto-lamento de Luis Alberto Spinetta es, la experiencia más intima, más personal. Sólo el autor, el cantante, el expropiador de almas y nosotros, en la inmensa oscuridad del cuarto, acompañados por la música de este “Artaud” increíble y fundamental.
Spinetta, luego de sus expediciones con Pescado Rabioso, decidió emprender un viaje de aleccionamiento a Europa. Quien sabe si allí, habrá visto algo que lo cautivó, que lo conmovió, que lo llevó a esbozar su obra fundamental de aquellos tiempos.
Ya repuesto del viaje, comenzó a elaborar este disco, con los restos de Pescado y Almendra, con lo que vendría luego, Invisible, y con la prosapia de los genios se inventó nueve canciones en total, que son parte de esta odisea a través del subconsciente, a través de los sentidos y de las partes más inmunes de nuestra percepción.
Desde el manifiesto “Todas las hojas son del viento” uno se atreve a permanecer inerte ante los avances subrepticios de L.A.S., porque, desde la sutil melodía que recorre la canción, avanza esa experimentación entre música y sentido. Como un golpeteo galopante que emerge desde el corazón o, si no se expresa de esa forma, desde las vísceras, que manifiestan su hormigueo, en busca del destino final: la sien. Y allí comienza la aventura. El atrevimiento poético del cadáver exquisito en “Por”. El tenue “La sed verdadera”, abre paso al mítico “Bajan”. Luego, el comienzo del final. “A Starosta” himno beatleano de cadencia “White Album”, el superblues “Cementerio Club” y el hermoso y onírico “Cantata de puentes amarillos”. Todo es desborde de sentidos, los ojos abiertos recepcionados a imágenes inmaculadas, no antes vistas. Los oídos vencidos, la boca sedienta. Y las venas hinchadas, como un vientre femenino, como una tierra curtida.
El despojo es total y la vuelta a la realidad, luego de “Artaud” es imposible.



PARA ESCUCHAR Y VER "ARTAUD", DE LUIS ALBERTO SPINETTA

2. "Clics modernos". CHARLY GARCÍA (1983)


El éxtasis de sus bigotes moviéndose al compás de un ritmo de, vaya a saber uno, que extraña influencia parecía. Es que aquel, hombre de años de batallar ante las injusticias, le estaba dando paso a las músicas insurrectas del primermundo, que globalizaban y achataban las posibilidades de creatividad. Nuevamente, el rigor invitaba a la discrepancia. ¿Cómo era posible que Charly, el hacedor, se sumergiera en las superfluas oscilaciones del pop? Era posible, porque García Moreno, lo puede todo. Puede archivar en su memoria toda la historia recogida, en el exilio, en su patria, en donde fuese. Podía absorber el idioma musical de cualquier lado, porque claro, tiene oído absoluto. Y puede, porque es la gran bestia transformadora de opinión, reformar la ecuación, volviéndola acatable a toda norma. El gran suceso incontenible de las últimas décadas, que él sólo, junto a su piano y a sus dedos deshechos por la artrosis y las punzadas, seguía firme para relatar la condena de todos aquellos que sean dignos de historias. En esa incontinencia por la narración, en esos paisajes tan metafórica e incorruptiblemente escritos se alojan los pedazos del poeta más irrefrenable, más convulsionado y horrible de los sucesos argentinos. Porque en la guarda de su lamentable corazón, que sufre al paralelo de las condiciones de su suelo, se archivan los golpes y de esa forma, se dispone a relatarlos, con la impunidad de los grandes, con la genialidad de los maestros.
Junto a su banda de los ochentas, G.I.T. (Guyot-Iturri-Toth), Daniel Melingo, Fito Páez y Fabiana Cantilo, Carlos Alberto García Moreno desplegó con la fuerza de las cataratas y las sutilezas de los pájaros que arañan los tallos, un manuscrito inmortal y necesario para la historia hecha canción de rock, o, en este caso, opciones más acordes a su contemporaneidad.
Un sonido más inflamable, más latoso y reverberante que en sus anteriores sesiones, pero con la característica inalterable de su condición como solista, más allá de bandas, de parlantes y soportes, tras toda esa rudimentaria máquina de sonidos estaba él, piano y voz para charlarnos; eso, charlar sobre nuestra naturaleza.
“Clics modernos” abre paso al Charly profetizado con sus serenatas ecuménicas y su sinceridad, así, desfilan “Los dinosaurios”: el intento más documentario escrutado sobre las ruinas aún no levantadas, sobre la putrefacción de los cuerpos inermes. “Nos siguen pegando abajo”, como desmesura de ese contexto. La nostalgia del exilio, con “Plateado sobre plateado” y “No soy un extraño”. Y más, más García para contemplar, admirar, revisar.
En pequeños (o grandes a estas alturas) fragmentos que muestran al Charly más auténtico y espiritual, más desproporcionado con las formas, pero, a su vez, más necesario con su contexto.

PARA VER Y ESCUCHAR "CLICS MODERNOS", DE CHARLY GARCIA

3. "Almendra". ALMENDRA (1969)

“Hubo un tiempo que fue hermoso, y fui libre de verdad. Guardaba todos mis sueños, en castillos de cristal” – decían, en interposición, Charly García y Nito Mestre, de Sui Generis. Aquel eco nostálgico, celebrando la paz de una sociedad idealizada, bien podría haber sido el logo preñado al arte del disco homónimo de Almendra. Aquel arlequín (gnomo, diría) huraño y melancólico, lloraba en el caos (de vaya saber que cosa). Quizás, por el engranaje del rock recogido, donde los héroes de las guitarras (Hendrix) caían en las penumbras, donde en una terraza de Liverpool se lloraba la disolución de la banda más grande de todos los tiempos. Esa lágrima, que permanece estanca, vacilante en la mejilla del gnomo rosado, parece ser, el sello preciso de una época, de aquella época. Entre las flores marchitas que perdían su poder en revoluciones intelectuales sosegadas por la crudeza de las armas y el poder omnipotente del dinero.
Bajo ese telón, las argucias de la genialidad se mantenían intactas para tratar de captar, con la más solemne oscuridad, el sentimiento y la furia hecha canción, la geografía fotográfica de esa época. Al mando, el capitán Luis Alberto Spinetta, un nuevo héroe de las guitarras, ¿un poeta? Ya se sabrá. Lo cierto, es que este disco, que nace junto con el prematuro rock argentino, es, la carta de presentación de uno de sus próceres.
Melodías discordantes, reminiscencias de la lisérgia, del ánimo elevado, de los vuelos freudianos a través del inconsciente. Melodías, melodías, tintineantes, flautas nutren las formas (como armonías de Ian Anderson y su Jethro Tull), canciones brumosas, llenas de espíritu lacónico, en mezcla de Lennon y arrebatos de Dylan. Proceden, cautelosamente, con el júbilo de la experimentación, con las entrañas puestas en su arte. Como un fogón, en el centro de un grupo de afiliados juveniles, que no se extingue, que muta sus formas, sus colores: de un amarillo cirroso y fluorescente, a un violáceo exánime, mutando a un rojo nacarado en naranja tormentoso. Esas expresiones, esos colores que resaltan la música, los ánimos, son la paleta que conforma un arco iris universal de matices, de verdades a punto de revelarse.
Para abrir el fuego (el espectáculo de colores), la guitarra empieza a entonar y es allí, cuando sospechamos que el camino nos dirige a un lugar definido. Es allí, por tanto, que nos damos cuenta que lo que escucharemos permanecerá tatuado en las emociones. Esos primeros segundos de “Almendra”, son el avance inicial a la historia del rock en Argentina. “Muchacha ojos de papel, ¿adonde vas?, quédate hasta el alba” – respira Luis Alberto sobre una guitarra de colores. La historia se nos presenta y nos da una bofetada de conmoción. Si no nos recuperamos, luego viene “Figuración” y su exótica y encantadora flauta. Luego, “Ana no duerme”. Imposible levantarse de la contusión. “Fermín”, “Plegaria (para un niño dormido)”, “A estos hombres tristes”, “Laura va”, “Color humano”, “Que el viento borró tus manos”. Uff. Respiración. Agitación. Respiración.
Ahora comprendemos la lágrima del viejo gnomo que no sonríe, ni calla, ni nada. Que se mantiene al borde del abismo, con su sopapa en la cabeza, con su ojo penetrante. Lo entendemos, sabemos que esa lágrima impertérrita es la de todos al recordar, finalmente, los tiempos aquellos en las odiseas del Almendra querido.


PARA ESCUCHAR Y VER "ALMENDRA", DE 1969.

4. "Lobo suelto/Cordero atado". PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA (1993)


¿Cómo se hace para esconder una masa considerable de gente? Imposible. Entonces, ¿por qué ocultar en la historia a Los Redondos? ¿Qué arguyo del destino los olvida? Por estar enfrentados con un sistema de tomaydaca, porque se refugian, porque no dan la cara. Pero ellos son sólo, y nada más que su música, resplandeciendo a una parte de la sociedad: como banda de sonido a las acciones cotidianas. Al mercader que se sube al tren para vender chucherías a dos pesos. Al carnicero, ante la sanguinolenta rutina del deshuesado. A la maestra de pueblo, atravesando pastizales y lagunas. Etcéteras. La voz del Indio Carlos Solari, retumba más allá, como fondo musical de las vidas de los argentinos que pelean en el asfalto o el campo, en la comuna o la ciudad, dándole vida a la rudimentaria máquina de supervivencia. Por eso son grandes los redondos, por eso no hay que hacer demasiado esfuerzo para apreciarlos, para motivarse con su lectura inclusiva, universal.
Pelean a los vientos con la fuerza de remolinos, entre sus canciones de histeria, de contemporánea razón, en el diapasón de Skay y las penurias de un agotado Solari, hinchado frente al micrófono.
Años de fiesta ricotera. Años de banderas y bengalas, pancartas y corridas. El grito parecía inmortal, petrificado en el aire de cualquier estadio, ante las llamas bermellones del pogo y la arenga, del canto unísono. Allá lejos el recuerdo, en el tiempo de la fiesta.
Pero luego, los lugares se hacían pequeños, insignificantes. Interminables parabellum de la policía contra las multitudes que no entraban, ni cabían en los conciertos. Irracionalidad, muertes, furia… y censura. Cada vez menos (por no decir nunca), los redondos encontraban el lugar preciso de reunión, de fiesta. La llama lentamente se consumía entre las polémicas, entre la desidia y la politización. Hasta la gran despedida, el shock final, ese abrazo eterno que colmó a miles y miles de almas en River, para decir adiós a una historia de desencuentros, pero sobretodo, a una historia de amor entre la música y el pueblo. Adiós Redondos.
Pero, volviendo atrás, en aquellos años de irradiación, mientras se cuidaban las formas de no traicionarse. Se refugiaban en los bares, en cavernas acuosas de sopor alcohólico y allí nomás, frente a decenas de personas, labraban el rito – buñuelitos de ricota incluido -. Payasos, magia, fiesta, carnaval, acompañaban al panfleto musical del Indio y Skay; por entonces, acompañados por el inseparable Semilla Bucciarelli, Piojo Abalos, Willy Crook, Tito Fargo y las esporádicas apariciones de Lito Vitale en piano. “Gulp!” discreción y después. “La bestia pop” colmó las radios, y el ascenso se hizo notorio. Llegaron los demás, y a medida que los himnos ricoteros quedaban inmortalizados en el canto uniforme de las masas, los bares se hacían microestadios, los microestadios, campos, los campos, estadios, y luego, esos estadios se multiplicaban por tres o cuatro o cinco.
En esas épocas, de paulatino aunque ya manifiesto ascenso, presentaban lo que para mí, es la obra cumbre de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: el extenso, abultado, filosófico, enérgico, platónico, manifiesto, revolucionario, “Lobo suelto / Cordero atado”. Dos discos, que componen en 25 canciones la bilogía ricotera, en su más extrema diástole. En su más profunda consciencia del caos, de los atenuantes, de la polémica, del amor recíproco con el público. Himnos inmortalizados a través del agudo Indio, del clásico empuje de Beilinson y de la mística inescrutable de los redondos: “Un rock para el Negro Atila”, “La hija del fletero”, “¿Lobo estás?”, “Caña seca y un membrillo”, “Ladrón de mi cerebro”, en fin, poesías, ritmos que describen la geografía más exacta del universo ricotero.


PARA ESCUCHAR Y VER "CAÑA SECA Y UN MEMBRILLO", DE LOS REDONDOS

5. "Divididos por la felicidad". SUMO (1985)



Las tendencias de avanzada navegaban los canales de la censura, y allí, se filtraban en nimias proporciones, las nuevas bases del futuro. Es que las cosas parecían no funcionar, entre el ceño fruncido, la cámara humeante de un fusil, una horca y las desérticas-desoladas Islas Malvinas, en los pedazos de los pequeños héroes desprotegidos.
Esa censura se ejerció, ya sin fuerzas ni resultados copiosos, a través de los años. Pero cuando el manto descubrió a aquellos que colmaban los subterráneos porteños, librando una batalla espectral con un arte figurativo: cuando esas personas fueron protegidas por el inmenso brazo de la democracia; aquellas tendencias: sonidos prematuros, orgasmos artísticos, autores fetiches, se volvieron realidad en una era de movimiento visceral, de fiesta orgánica, de liberación popular.
Y entre las mustias calles de Buenos Aires (Jean Jaures y Corrientes, por ejemplo, en el Abasto mismo), entre el arte teatral, las pocilgas de los ocupas, el humo de la marihuana aún llameante y el sopor del whiskey de anteayer, aparecía, ordinario y fisgón, un sabio mimo de las alcantarillas del primermundo. Un tano, que habla inglés, que canta reggae y punk, y nos microrrelata los acontecimientos de una Buenos Aires acalorada, sinfín. Fuck you! – Fuelle tano que, respirando pampas se aporteñó, explicó –
Pero el tiempo lo descubrió, ya sólo y embebido en las penas de la incomprensión (quizás). Ante un reducido grupo de discípulos, escoltas, interminables, que si creían en su palabra. Lo convirtieron en mito, más allá de sus locuras, de sus debilidades, rezando en las paredes las simples palabras de agradecimiento o beatificación: Luca Vive.
Pasaron un par de años, luego del estallido bélico entre el Imperio británico y Argentina, donde estaban prohibidas las canciones en lengua no castellana, para que Luca Prodan, viajara a Buenos Aires, se acomodara con su culo poético y empezara a relatar como un cronista urbano, a los porteños acorralados, entre la demencia de lo que fue y la incertidumbre del porvenir. Lo acompañaban, Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Germán Daffunchio, Alejandro Sokol, Superman Troglio, Roberto Pettinato y una casta de artistas malditos, endemoniados, que probaban sus artes en escena. El debut fue certero, naciendo como brotes de las entrañas de la tierra, experimento causal del movimiento independiente, Sumo dio vida a su primer álbum: “Divididos por la felicidad”. Una caja de Pandora ante la ignorancia de las tribus porteñas, que no asimilaban el reggae como local. Que pensaban al ska como una conducta suicida hacia el desastre sonoro. Que no imaginaban el punk renacer en tierras sudacas, ni morir allí mismo.
Es, el comienzo de una nueva era para el rock argentino. Descubrir los aromas, los encantos foráneos y volverlos arrabal, o pampa, o suelo patagónico. Y acá, las muestras son sobradas. Desde los funkys apretados y contraculturales: “Rubia tarada” o “Debede”, hasta los reggaes “Regtest”, el sexual “No acabes” y “Reggae de paz y amor”.
“Divididos por la felicidad” es más que una sospecha de que algo cambiaba por entonces, es el cambio, hasta ese momento ignorado por todos, inclusive por Prodan y su casta. Pero el tiempo aprovechó para inmortalizarlo.



PARA ESCUCHAR Y VER. TODO "DIVIDIDOS POR LA FELICIDAD", DE SUMO.

"CASABLANCA" (1942). MICHAEL CURTIZ

TITULO ORIGINAL: Casablanca
DIRECCIÓN: Michael Curtiz
GUIÓN: Julius y Phillip Epstein, Howard Koch (Obra de teatro: "Everybody Comes to Rick´s", Murray Burnett y Joan Alison).
REPARTO: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Reins.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1942
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 102 minutos.


Hagamos un ejercicio simple y práctico. Pensemos, transportándonos, y gracias a la universalidad del cine, que “Casablanca” se estrenó ayer. Que nosotros (ustedes lectores, yo, escritor de turno) la vimos por primera vez. De ahora en más, sabremos, que el film es nuevo y por tanto, no se presta a la melancolía que ofrece la lejanía o al clasicismo en el que se la adecua. Una vez realizado este ejercicio, digamos que “Casablanca” se presta al análisis por su única condición de obra cinematográfica, desligando a todo factor externo que infiera en los comentarios subjetivos de quien les relata o, luego, comentara.

SOBRE AMORES Y GUERRAS
No nos hablen de idealismos, ni de amores rosas. No expongamos nuestro corazón al rechazo, al desatino, al malhumor. Estamos frente a la película más popular y, por tanto, más genialmente ambigua en la historia del cine. “Casablanca” nos documenta la verdad, sin zozobras, sin oscuros mensajes hirientes: sólo el reflejo de un realismo que se filtra en cada átomo del celuloide. Porque esa es la verdad del amor, porque ahí se juntan las inquietudes del ser humano, mezcla de autodefensa, de ilusión, de melancolía.
¿Una imagen? Probablemente, el hombre se mueve a través del mundo de las imágenes que carecen de connotaciones polisémicas. Todo es realidad ante nuestros ojos, vivencias absolutas y, cuando, nos desanima la realidad, buscamos en los ideales, en las puestas en escena, en espejismos. Y eso, es doblemente hiriente. Cuando esa muralla irrebasable se convierte en algo que no se puede revertir, cuando nuevamente la realidad aparece inquietante e insatisfecha, nos devuelve hacia la melancolía, la soledad, la culpa.
Aquí tenemos la historia de dos amantes, dos viejos amantes que se reencuentran luego de un tiempo. El conflicto se desarrolla una vez que ella, Ilsa, ha recuperado a su marido de la guerra. El otro, el hombre, Rick, vivió prendido a esa imagen etérea de un amor imposible. Rick tiene en sus manos la posibilidad de salvar al marido de Ilsa, pero, si apela a su egoísmo o a esa imagen errada y nostálgica de su pasado con ella, surge la posibilidad de atinar a delatarlo para luego hacerse con su amor. Pero ambas cosas están implicadas, ambas resoluciones, incluso la responsabilidad por el destino de Victor Laszlo, el reaparecido marido de Ilsa. Lo que se pone en juego aquí, ya no es el capricho de un amante – el enigmático y solitario Bogart, haciendo de Rick -, sino es la suerte de un refugiado, héroe de la resistencia checa en tiempo de ocupación nazi en Marruecos (por entonces territorio francés). La batalla se libera, el antiguo amor comienza a mutar en repugnancia, en desatino cuando Ilsa se ofrece a cambio de una visa que pueda sacar a Laszlo del país.
No es posible configurar un campo donde todo se permita, las limitaciones de la personalidad de Rick nos lleva al dramatismo, porque él, se mueve sospechosamente hacia un bando, con tal de pasar desapercibido, de no inquietarse y, a su vez, permanecer impune ante el ideal: ante Ilsa, que ya no tiene opciones. La resolución es encantadora, porque dentro de las restricciones que ofrece una obra de carácter romántico – es verdad, la fuerte opresión social de ese contexto también influye en el desarrollo – porque se evade del compromiso adecuado a la INDUSTRIA. La expectativa fluye en el encuentro de aquellas almas que supieron amarse. Pero claro, correrías mediante, inquisiciones y amenazas, toda aquella llama se ahogó por las lágrimas y el desdén. Entonces, no queda alternativa para Rick. Es consciente de los peligros así como de lo imposible, su papel será entonces fundamental. No sólo para la felicidad de Ilsa, sino, para el desarrollo de la Guerra Mundial.

TRAILER DE "CASABLANCA".


Para sumergirnos en la atmósfera "Casablanca", es ineludible escuchar este tema y esta escena: "Play it, Sam" ("As times goes by")


LA SUGERENCIA DE CURTIZ
Sino hubiera sido Curtiz, hubiera sido cualquiera. Seguramente, al tratarse de una superproducción de Warner (por ese entonces, versión opuesta de las películas inquietantes y más intelectuales que proponían David O. Selznick), cualquier director de turno, contratado para la ocasión, hubiera tenido la muñeca para manejarse entre el atrezzo, el decorado, las estrellas y la lente. Sin embargo, “Casablanca” hubiera sido otra sin el lenguaje del director austro-húngaro Michael Curtiz (en realidad, Mano Kerstez Kaminer). La austeridad precisa para manejarse dentro del cuadro, imprimiéndole esa atmósfera de constante convulsión, porque, para ello le vale su escuela europea. Una mirada expresionista de acuerdo a sus claroscuros inquietantes, que supieron redefinir el perfil de los personajes. Pero, sobretodo, se realza un estilo cautivador, cargado de sentimentalismo, de nostalgia, que refleja en cada uno de los silencios y en cada uno de los sonidos imprecisos que se filtran entre el humo del tabaco de Rick, entre las pinceladas melódicas de Sam, mientras entona “As Times Goes By”, entre el tintineo de las copas de una supuesta fiesta nazi. Allí, se desplaza con total sugerencia, sin temor a quebrar el clima con algún atropello. Todo es austero y siniestro, entre la pausa exacta de una lágrima filtrada, entre el rouge de Bergman que parece quedar impreso en la mejilla de Bogart, por siempre. Curtiz sugiere, no amenaza, no expone sino que da pistas, como delineando una historia que se transforma a medida que los personajes aparecen y desaparecen, todo subyace en la coherencia del relato. En una metódica forma por hacernos quedar clavados frente a la pantalla, esperando un desenlace apoteótico, esperando la muerte o el beso, que nunca parece llegar.
Quizás, allí se aloje la grandeza de “Casablanca”. En la módica suma de los elementos. Si bien, se trate de una superproducción, hecha para las necesidades de la recaudación y de la competencia. El talento de Curtiz – por entonces, relegado a las películas melodramáticas y agridulces – para mantenerse siempre a la expectativa de que las cosas pasarán, de mantener una brecha coherente entre el relato y la sugerencia.

Si, este es el final. Mirenlo

HOLA 2010!

Ahora si. Ya estamos dispuestos a arrancar un nuevo año y de esta manera continuar con las cosas pendientes del año anterior. Con el peso de una mochila que acabó con las energías, pero que ahora, renovadas y con un carácter esperanzador, se refrescan y vuelven practicamente nuevas para que podamos seguir intercambiando opiniónes, amores y odios en IMFREAKALOT. El primer paso: terminar con la lista de los 50 mejores discos de rock argentino. En esta oportunidad, acercándonos al final del conteo, con expectativas - espero que sí - hacemos un recuento de los 45 puestos que dejamos atrás. Aquí están y, por ultima vez, les deseo un gran año.

Abrazo
IMFREAKALOT

6. "La era de la boludez". DIVIDIDOS
7. "Canción animal". SODA STEREO
8. "Durazno sangrando". INVISIBLE
9. "La grasa de las capitales". SERÚ GIRÁN
10. "Narigón del siglo". DIVIDIDOS
11. "Pescado 2". PESCADO RABIOSO
12. "Fabulosos calavera". LOS FABULOSOS CADILLACS
13. "Pelusón of Milk". LUIS ALBERTO SPINETTA
14. "El amor después del amor". FITO PÁEZ
15. "De Ushuaia a La Quiaca". LEÓN GIÉCO
16. "Yendo de la cama al living". CHARLY GARCÍA
17. "Manal". MANAL
18. "3er Arco". LOS PIOJOS
19. "El número imperfecto". CATUPECU MACHU
20. "Color Humano". COLOR HUMANO
21. "Oktubre". PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA
22. "Máscaras de sal". LAS PELOTAS
23. "Honestidad brutal". ANDRÉS CALAMARO
24. "Los orfebres". PEZ
25. "Volúmen 2". PAPPO´S BLUES
26. "Aquelarre". AQUELARRE
27. "Sueño stereo". SODA STEREO
28. "El león". LOS FABULOSOS CADILLACS
29. "Spinetta y los Socios del Desierto". LUIS ALBERTO SPINETTA
30. "La biblia". VOX DEI
31. "Despedazado por mil partes". LA RENGA
32. "El hombre montaña". LOS NATAS
33. "La máquina de hacer pájaros". LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS
34. "Fotos de Tokyo". PEDRO AZNAR
35. "Trance Zomba". BABASÓNICOS
36. "Crucis". CRUCIS
37. "After Chabón". SUMO
38. "El nuevo camino del hombre". A.N.I.M.A.L.
39. "Chaco". ILLYA KURYAKI AND THE VALDERRAMAS
40. "Espiritango". LOS VISITANTES
41. "Don Leopardo". BERSUIT VERGARABAT
42. "Ns/Nc". CIENFUEGOS
43. "Bocanada". GUSTAVO CERATI
44. "Eco". WILLY CROOK & FUNKY TORINOS
45. "Locura". VIRUS
46. "Peligrosos gorriones". PELIGROSOS GORRIONES
47. "La cofradía de la flor solar". LA COFRADÍA DE LA FLOR SOLAR
48. "Alta suciedad". ANDRÉS CALAMARO
49. "Árbol". ÁRBOL
50. "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones". SUI GENERIS

6. "La era de la boludez". DIVIDIDOS


Es uno de los discos que son capaces de adquirir forma antropoide, de saltar de los parlantes para dar pelea al oyente, al espectador de esas imágenes que refleja “La era de la Boludez”. Es un muestrario inagotable de sonidos eclécticos, de forma repetitiva, incansable, el power trío de Hurlingham expresa su forma más visceral en canciones hechas puñetazo, hechas mosh, hechas calavera. Se presentan de forma carnal en pincelazos de poder, de furia, de anarquía musical; en esa rara mezcla de angustia y cañita voladora (sic Ricardo Mollo). Es Divididos la amorfa bola humana que combina, en un cóctel explosivo, a Hendrix, Atahualpa Yupanqui, Sumo y Parliament Funkadelic en la batidora musical, que adquiere la forma de nuestra cabeza, de nuestros sentidos.
En “La era de la Boludez”, Mollo, Arnedo y Gil Solá, pueden desplegar su estado puro de fiebre estética, cada arreglo minucioso es perseguido por una suerte de margen para el delirio (aunque se trate de la canción más melosa y silenciosa), siempre latente la sensación de poder, de furia tribal. En donde despliegan su verba estrepitosa, su rima incongruente, su poder de aprehensión a las nuevas normas, su hilaridad, su compromiso ineludible por el sólo hecho de ser latinoamericanos. De ser barro y tierra aborigen, de ser uña de civilizaciones colonas, de ser parte del mercado industrial, de ser hombres de opinión y bandera.

DIVIDIDOS, "INDIO DEJÁ EL MEZCAL"

7. "Canción animal". SODA STEREO


Y sí. El sonido de los wonderful kids de Belgrano necesitaba potenciarse, necesitaba adquirir el grito afónico y enlodado del rock, necesitaba estrujar las vísceras contra los parlantes y asomarse a la oscuridad. Una necesidad que pedía a gritos escaparse, natural, porque desde sus discos anteriores, más glams y capciosos, “Ruido blanco” y “Doble vida” (el peorcito para mí), se escapaban por entre los acordes de Cerati un ruido imposible de soslayar. Desde los profundos golpes de Alberti y los quejidos del bajo de Zeta. Y entonces, 1990, fue el año en que los tres Sodas, luego de sus eternas giras por Latinoamérica, se sentaron a planificar un disco que le cambió la cara (para bien) a su sonido. Que los expropió del lugar de meros intérpretes de canciones poperas, tímidas y algo superfluas, para revalidar la chapa (que bien tiene ganada) como la banda más importante de la escena roquer latinoamericana. El resultado es una avalancha de canciones con tintes dramáticos, de una ingeniería magnífica, impulsadas por el sonido maltrecho de las guitarras (siempre necesario en el rock), por la profundidad de la producción y por la composición de himnos eternos, cercanos a The Cure pero con la tónica explosiva de Deep Purple. De esa manera, Soda Stereo configuró un disco impostergable para la historia (ya madura) del rock argentino, “Canción animal”. No sólo por el éxito de su cansador “De música ligera”. Sino, por clásicos de una extraña contundencia, de un poder que los acerca más al suburbio, a la exploración: finalmente, a convertirse en hombres, alcanzando el punto exacto de maduración y coherencia. Ejemplos abundan: “Un millón de años luz”, “Canción animal”, “Hombre al agua”, “Entre caníbales”, “Té para tres”, etcéteras.

SODA STEREO, "HOMBRE AL AGUA"

8. "Durazno sangrando". INVISIBLE


Es algo tan sofisticado que no se puede describir con palabras sensatas. No se puede establecer una referencia, por el carácter polisémico de la obra, ni dar instrucciones para su recepción o teorizar sobre su contenido. Es, la obra más poética y elocuente de Luis Alberto Spinetta. Capaz de superar cualquier estado de cognición, de realidad o estructuralismo. Porque, simplemente, es una oda a la imaginación, a los sueños, a la música.
El campo spinetteano ya estaba sembrado de preciosas gemas que componían un paisaje deslumbrante. Con verdaderas odiseas musicales, que, junto al resto de sus copilotos han llevado hacia un extremo inalterable de creatividad. Lo hecho por Pescado y Almendra era tan sutil y, a la vez, tan efervescente que ya no había posibilidad de algún cambio, de alguna vuelta de tuerca hacia lo posiblemente audible. Pero claro, en frente estaba Luis Alberto, el gran flaco, que desde su sapiencia – un poco más experta que proyectos anteriores – recobraban fuerzas nuevos argumentos contra la limitación sonora.
Lo planteado en este segundo disco, el genial “Durazno sangrando”, junto con Machi Ruffino y Pomo Lorenzi, era el comienzo hacia la exploración onírica de Spinetta, hacia lo irreal y lo profuso, hacia un campo que se mantiene siempre bordeando con una metafísica musical. Porque, los sonidos que permanecen en ese disco, grabados con una simplicidad que asusta, adquieren formas innumerables en cada pasada, porque sobrevuelan entre sí, para convertirse, posteriormente, en otras estructuras, en otros tempos, en otros ritmos. Ese sustento, especial para que luego, Luis comience con su desbarato de las normas, con su magnetismo poético siempre cerca de Bretón y Artaud, con su impacto visual, siempre cerca de Dalí y Buñuel, con sus tonos oníricos, siempre cerca de Ravel o Debussy.
Y entre tantos espejismos, la fascinación de quien se prende al encanto de la música que emana “Durazno sangrando” de Invisible.

INVISIBLE, "EN UNA LEJANA PLAYA DEL ÁNIMUS"

9. "La grasa de las capitales". SERÚ GIRÁN


Todo lo que sube, baja. Montaña rusa invisible, perdió en el camino, en el horizonte, al hombre de bigotín bicolor, en su intrépida carrera por devorarse velozmente al pensamiento, por ganarle a un parpadeo, a una respiración. En ese vertiginoso mecanismo de giros, balanceos, vueltas y rulos, la música también marchaba acompañada de ese ritmo decadente, de esa veloz máquina que convertía a las estructuras en manías predefinidas o pociones automáticas para el disfrute. Y en el camino, escupiendo desde los carritos que componen al denominado cerro soviético, como gotas de una baba desagradable y putrefacta, los artífices de la música en clave rock, brotaban en caída libre al suelo, en choque fatal contra el sólido cemento: la incorruptible e ignominiosa censura. Devorados o exiliados, corrían por los pasillos de ese parque de diversiones demoníaco, con espadas de telgopor.
Pero el hombre del bigotín bicolor, se aferraba intrépido a la maquinaria, al jadeo constante provocado por la presteza de su ingeniería. Unas vueltas y de nuevo a la calma bastaban para la concientización. Aquel año, entre el ´78 y ´79, las correrías de la clase media – siempre inactiva, siempre cegada – entre el consumo de las nuevas tecnologías y el pseudo entretenimiento ofrecido en bandeja por los milicos, ocultaban el caos y el terror, que desde los sótanos más inhóspitos, a la vuelta de cualquier esquina, se “chupaba”, se torturaba y se lo desaparecía a nuestros hijos idealistas. García, aquel héroe que años atrás, en vano agitaba desde su guitarra a los remolinos juveniles con el poder de su prosa inconmensurable veía como se escapa la utopía. Refugiado en un viaje psicotrópico a las playas norteñas del Brasil, junto a Lebón, Aznar y Moro, le dieron vida al invento de esa época y, teniendo a Charly del bando de los buenos, eso sería una pequeña revolución. No sé si será por la estupidez de los milicos, por su incultura o su abyección, o por la genialidad de García y compañía, que lograron posicionar sus canciones, en grito metafórico de clemencia, como los himnos frente al caos sin que ningún sorete militar se diera cuenta del mensaje y haga notar, que los Serú Girán eran sus enemigos.
“La grasa de las capitales”, segundo disco de la banda es, quizás, la obra que más revele esta conciencia sobre lo que estaba pasando y, aún así, nunca padeciera ante la censura ni el horror. Canciones como la que bautiza al disco, “Viernes 3 AM”, “Los sobrevivientes” o “Paranoia y soledad”, son el tratado sutil – desde su lirismo – a ese estado del terror, como una lucha metafórica, como un libro que no alcanzó las llamas. Y la coyuntura de una banda explosiva y virtuosa.
Pero de nada valía, aún así, los que permanecían ajenos al caos, con el culo frente a la tevé, se dignaron en darse cuenta. Quizás, fue demasiado el trabajo de los cuatro músicos. O quizás, el despotismo simbiótico en el que se vivía, los despojó de la atención.
Pero luego de que las aguas de la democracia vuelvan a resurgir en su cauce, los Serú Girán – exagero un poco, pero digo, ¿los Beatles argentinos? – tienen el lugar que se merecen: junto a la nostalgia y a la genialidad gracias al tamaño insoslayable de esta obra: “La grasa de las capitales”.

SERÚ GIRÁN, "NOCHE DE PERROS"

10. "Narigón del siglo". DIVIDIDOS


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DIVIDIDOS, "LA ÑAPI DE MAMÁ"