"AGUIRRE, LA IRA DE DIOS" (1972) Werner Herzog


TITULO ORIGINAL: Aguirre, der Zorn Gottes
DIRECCIÓN: Werner Herzog
GUIÓN: Werner Herzog
REPARTO: Klaus Kinski, Ruy Guerra, Helena Rojo, Del Negro.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1972
PAÍS: República Federal de Alemania
DURACIÓN: 94 minutos.

En 1560, poco después de la destrucción del imperio inca, una expedición española parte de las montañas de Perú rumbo a las selvas del Amazonas, en busca de la legendaria tierra de El Dorado. A través del diario del fraile Diego Gaspar de Carvajal iremos conociendo aquella peligrosa aventura. (FILMAFFINITY)

Redescubrir el mundo, encontrar en él nuevas formulaciones, imágenes, pasadizos que nos develen una nueva verdad, un nuevo imaginario para poder pensar que todo esto (lo que nos rodea, realidad, visión, percepción) es una cortina de humo, mutable, variable, alucinógena. Dos aventureros, autócratas y viciosos: Lope de Aguirre/Werner Herzog. Capaces de rehacer un mundo que siempre estuvo ahí palpitante. Extinguiéndose en las cenizas del olvido, borrándose inexpugnables. Los dos, antorchas en la oscuridad, guías de un lugar prefigurado para una nueva existencia: la del caos, la muerte, la locura y el terror (LdA), la del arte y la vida (WH).
Introduzcámonos en el tema de las imágenes en el cine. Una parte que se oculta, otra que se representa como un todo del mundo. Un juego metonímico donde se aporta la consecutiva visión sobre ese universo imaginado; el director, el dios creador, demiurgo incansable, robustece a ese mundo (la estética); la cámara es ese ardid entre tratado activo (el de la imagen) y realidad óptica. Lo que allí ocurre y luego, en el 16:9, pasa por delante de nuestros ojos como una consecuencia de un mundo alterado, conducido por ese “dios creador”; a veces, reconocido como parte de un todo costumbrista, a veces, descubierto como una nueva realidad. Werner Herzog ha luchado contra esos demonios de la imagen real, del mundo aparente y ha plasmado en su arte de filmar una nueva realidad, nunca vista, imágenes inéditas de un mundo que ya estaba ahí, descubierto, al acecho de cualquier óptico, crítico o transformador. Lo que WH ha logrado (y de ahí su importancia en la universalidad del cine) es introducir un nuevo código de imágenes, donde, lo que ya estaba dado de por sí (el mundo real y estático) se encuentra reformulado como una nueva visión, donde el espectador evidencia al mundo como una realidad inédita. Entonces, colocará al espectador en otro lugar, de reconocimiento de esa nueva imagen y por ende, establecerá nuevos códigos de relación con él. “Aguirre der zorn Gottes” es la muestra magnífica de ese arte de captar impresiones auténticas sobre una realidad aparente. La selva no sólo es el escenario donde los personajes desarrollan el conflicto del film; se trata de un inclusión dramática, una puesta en escena para darle vida a la historia.
Lentamente, sombrío, fatal, caótico, nos introduce dentro de las fauces de la demoníaca selva Amazónica; todo lo captado ha partir de allí será una consecuencia de ese camino que lentamente irá conduciendo a Lope de Aguirre hacia su locura de poder, de ambición, a su trance psicopático.
La primera secuencia resultará evidente, todo parece signado por la hostilidad, la fealdad y el destino trunco de la empresa (una ilusión ya no óptica sino de deseo, espejismos). En ese universo de imágenes parece imposible romper con los códigos del lenguaje herzogiano, todo se establece sobre la idea de reforzar la historia. La maravilla del cine se despierta, se mueve agazapada en una selva que parece predecir el futuro de los intrusos, de los conquistadores, de los locos, de los terroristas; ese mundo descalzo, esa jungla tupida e intensa será el último bastión que separa la cordura del infierno. Y tragados en la vorágine de poder, Lope de Aguirre y su séquito devorarán toda esa maldad como un espejo que se devuelve lapidario hacia sus sienes. Ese laberinto (ir)real logrará conmover el último resquicio de libertad de ese pueblo abarrotado tras su extensión.
Herzog deposita allí a su único intérprete. Un personaje desvariado, envuelto en una locura que paulatinamente comenzará a comerse sus nervios; un personaje (el de Kinski) que va en contra del resto, haciéndolos cómplices o víctimas de su monomanía desenfrenada. Como WH, va reventando las ideas y envuelto (también) en su afán de conquista del imperio cinematográfico, sin importar las voces que van en la dirección contraria, se lanza a la odisea de la imagen, el mensaje y la posteridad.
“Aguirre...” no sólo es una pequeña historia del gran genocidio, ni los artilugios utilizados para hacerse con la “idea” del oro. Es, en profundidad, la historia de un loco (hablo de Herzog) que marcó el quiebre definitivo de la historia del cine, utilizando la cámara como el arma más poderosa de conquista.

TRAILER DE "AGUIRRE, DER ZORN GOTTES" (en inglés)

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