5 CANCIONES CON TRECHOS EN OTRO IDIOMA

Dirán, burlonamente, los más conspicuos conocedores del vasto universo musical que cada obra, para que ésta sea digna de sus oídos, del regocijo espiritual; deberá ser completa, inabarcable, llena de impulsos creativos, de suntuosos arreglos, de parafernalias varias, de una letra apasionante. Dirán, que para conocer ese espacio (el de unos pocos), jugarán apuestas, moldearán sus gustos, pero nunca abandonarán ese espacio de seudo-poder en el que se acomodan.
Ellos nada saben; sólo desprecian lo que es ajeno, lo que no pueden entender, lo que sus oídos (ya amasijados por las frecuencias, volúmenes y ondas que emiten sus auriculares – o cómo dicen los modernos, headphones –) captan con un cierto ruido angustioso. Todo lo que es ajeno se rechaza; como los conservadores, chupacirios, milicos, taxistas, rechazan un pensamiento antitético, como una milanesa fría repele al dulce de leche o un pie desnudo al sorete. Así son, conservadores de su espíritu religioso de deliberación musical: carentes de todo aprendizaje nuevo, de toda aventura no testeada.
No entienden de sumatorias rítmicas ni burlas sonoras. De confecciones, rupturas y desacuerdos. No conciben el morbo de la mezcla ni la experimentación.
Es un arduo aprendizaje, un camino de educación auricular. Dejar el tamiz de lado, borrar toda evidencia de una experiencia previa, romper las normas de formación artística. Y de esa forma, convivir (en algunos casos, resignarse a convivir), pelearse, buscar alternativas.
¿En qué manual se escriben las normas de la música? Oídos sordos escuchen como se mezclan los idiomas, como se fusionan los estilos, como vibra el desagrado y la creatividad.


Discoteca – Pet Shop Boys
En 1995, los londinenses Pet Shop Boys emprendieron la gira “Discovery Tour”. Durante esta gira visitaron Latinoamérica y allí se produjo el verdadero descubrimiento. Encontraron a su paso, nuevos ritmos, nuevas formas de sentir la música. Un año después, lanzan “Bilingual” en el que fusionan el particular estilo synth pop con ritmos tropicales de ésta zona del Continente. Pero la exploración no sólo se basó en la mera fórmula de fusión de estilos, en “Discoteca” (como en “Single”), amplían el horizonte idiomático y prueban con el español, un tanto retorcido, un tanto chic, un tanto precario.



Caralho Voador – Faith No More
¿Cómo definir a Faith No More? Una banda que rompe con todos los paradigmas de la música contemporánea, porque no se acomoda en ningún estilo, prueba, busca, se recompensa de nuevos aires. Todos los ritmos se sostienen gracias a la amplitud vocal de Mike Patton, definitivamente, pueden jugar con todas las variantes musicales, pueden animarse a versionar a los Bee Gees (“I Started a Joke”) y a los Commodores (“Easy like Sunday Morning”). Pueden, romper el esquema del hip-hop y volar alto con guitarras enfurecidas (“Epic”). Mike se la banca como pocos. Y aquí, ensaya unas frases en portugués, como si hiciera falta una prueba más.



La isla bonita – Madonna
Existe una figura inimputable dentro de la escena actual: Madonna Louise Veronica Ciccone. O Madonna, a secas.
¿Quién sabrá lo que se cuece en esa cocina del terror? ¿Qué títeres, payasos y bailarines de caño corren peligrosamente tras escena? Vaya a saber uno que pactos con el diablo firmó esta mujer, ¿cómo llegó hasta acá? Evidentemente, se debe a un solo factor, la relación (casi) metafísica entre figura y público. ¿Carisma? ¿Entelequia? ¿Fuerza de voluntad? ¿Catarsis? Ellos (el público) todo perdonan, se dejan atravesar por esa mística popera inigualable, omiten las manchas del repertorio, juegan el juego de la diva y el ratón sin chistar.
“La isla bonita” es uno de esos experimentos inimputables del catálogo madonniano. Madonna, estás perdonada.



El baile y el salón – Café Tacuba
Gente solitaria bailando en la pista. Se buscan con miradas lascivas, se desentienden con guiños furiosos. Todos bailan. Mientras tanto, dos se reconocen. Aprietan sus cuerpos, se agitan instintivos al calor de su danza. Oscuridad. Cuatro ojos que rebotan y dibujan un universo abstracto. Café Tacuba susurra algo en francés, el idioma del amor, dibujando cosas sobre un lienzo negro. Se separan, se desentienden. Todo vuelve a comenzar.



Lazy Lover – Brazilian Girls
Estos neoyorquinos usan de todo; una suerte de clímax festivo, mezclas compuestas de bossa nova y electrodos, fugacidad y poesía. Todo un bello arte de combinar empresas, de sumarse al espectáculo glam con una alta gama de composiciones narrativas. De esta manera, se animan a interpretar idiomas corrientes sin espanto, revitalizando la prosa y generando variados tintes a su música: castellano, francés, portugués y por supuesto, su inglés nativo. Acá, un amante perezoso, un casanova errabundo. Y Sabina Sciubba se confiesa en italiano echándole culpas, animándolo, despertándolo de su siesta emocional.

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