"THE RASPBERRY REICH" (2004) Bruce La Bruce

TITULO ORIGINAL: The Raspberry Reich
DIRECCIÓN: Bruce La Bruce
GUIÓN: Bruce La Bruce
REPARTO: Sussane Sachße, Daniel Bäschter, Andreas Rupprecht, Dean Monroe.
GÉNERO: Comedia-porno.
AÑO: 2004
PAÍS: Alemania y Canadá.
DURACIÓN: 90 minutos.

La historia, desarrollada en Berlín, se centra en un grupo de terroristas cuya misión es la revolución gay, y que imita en apariencia y roles al Ejército Rojo alemán. La lucha armada empieza con el espectacular secuestro de Patrick, hijo de uno de los banqueros más ricos de Alemania. Clyde, uno de los militantes, se apasiona por el rehén, poniendo en peligro los planes de Gudrun, la única mujer del grupo. (FILMAFFINITY)

Los tiempos cambian, mi viejo. La revolución será televisada, repetida en los aparatos hasta masificarse y por tanto, volverse nula ad coram populo. La revolución será Adidas®, Beldent®, Levi´s® y AllStars®. Será publicada en las contratapas de Cosmopolitan® y Gente®. La revolución sólo será un chiste de mal gusto para los rostros pálidos y las panzas enormes. Para los bigotes nicotínicos y los papafritas (McD®). Esta nueva revolución estalla en los bares de Palermo Soho (o Hollywood o Freud o Queens o Sensible o Cañitas o Chico o Viejo o Martín, ¡uff!) o se abre de gambas ante la música Reggae y le pide un bis a la Coca-Cola®.
El pletórico fondo: un macroretrato del Che, mientras un hombre se destornilla succionando con total hedonismo una .45. Y violentamente, las imágenes se sobreimprimen, con la vertiginosidad absurda del video clip, frases de Mao, de Fidel, de (Wilhelm) Reich, de Marx, del mismísimo La Bruce. La jefa de toda esa organización homo-revolucionaria (chiste, una mujer), panfletea en el ascensor, mientras ficciona un coito.
¡Qué lindo es el tiempo del hombre! – dijo la hermosa revolución.
¿Una grata sorpresa o un chiste de mal gusto a la Revolución? Ninguna de las dos. Bruce La Bruce, el principal hacedor del milagro porno gay, íntima con el Manifiesto Comunista para elaborar una crítica contracultural sobre el estereotipo consumista homosexual, parte activa (sino fundamental) de la oferta y demanda en las grandes urbes. Pero (y aquí el error sintáctico de su materia filmográfica) que error para la elaboración del pensamiento crítico, acentuar, justamente, las partes del cine desde donde proviene la praxis capitalista (la imagen del deseo = la pornografía estereotipada), la aliteración insaciable de escenas sexuales ya conocidas (aunque para el gran público homofóbico, asqueantes).
Quizás, La Bruce economiza el tratamiento: no apela al gran público. Es conciente de que su línea argumental y visual va dirigida automáticamente a ese público (el homosexual). Lamentablemente, al accionar de manera, se autocensura, se autodiscrimina, sesga su condición (y la de tantos – millones – otros). Porque, para algunos, por más de que se tenga la cabeza abierta y no se disguste con las extensas escenas de fellaciones, de coitos y manoseos, resulta extenuante. El argumento pasa a un segundo plano. La historia, que bien podría despertar la paranoia de tantos (las barrigas enormes, los bigotes nicotínicos, los papafritas, etcétera), queda relegado a la mera acción sexual. Entonces, esos sobreimpresos, esas voces que piden (y gritan) libertad, no hacen más que obstruir y molestar una cinta pornográfica homosexual con contenido.

ESCENA DE "THE RASPBERRY REICH"

2 crónicas póstumas:

el amarillo dijo...

Intenté verla y me aburrió profundamente, no la terminé. Las escenas de sexo terminan imponiéndose en la historia que al final parece un chascarrillo ridículo sobre una revolución de unos cuantos batos. Es irónico pero no deja de ser vacío.

Imfreakalot dijo...

Hay un poco de todo. Intenta cautivar a los espectadores con ese montaje frenético del videoclip; pero, vaya ambigüedad! Se estanca en las escenas sexuales de veinte minutos. Podría haber sido un buen chiste (nunca una revolución cinematográfica), podría haber significado un despertar del homosexual frente a su actitud consumista. Podría haber sido... No lo es.

Abrazo grande!