"INTIMIDAD" (2001) Patrice Chéreau

TITULO ORIGINAL: Intimité (o Intimacy)
DIRECCIÓN: Patrice Chéreau
GUIÓN: Anne-Louis Trividic, Patrice Chéreau (Historia: Hanif Kureishi)
REPARTO: Kerry Fox, Mark Rylance, Timothy Spall, Philippe Calvario.
GÉNERO: Drama
AÑO: 2001
PAÍS: Francia e Inglaterra
DURACIÓN: 119 minutos.

Una pareja mantiene encuentros sexuales sin que ninguno parezca desear ningún tipo de relación más. Ella viene a verle los miércoles por la tarde y únicamente quiere sexo. Un día, ella se marcha. No tiene idea de dónde vive, ni de dónde procede. Ya no viene a la casa, sino que baja directamente al sótano que él no puede permitirse amueblar, y donde ha puesto en la moqueta mantas y edredones. Una habitación donde todo está permitido menos la claridad. (FILMAFFINITY)

La soledad y el sexo parecen buenos compañeros. Uno necesita del otro para poder sobrevivir en un cuerpo, en una materia o en un espíritu. Porque la soledad es el arrinconamiento mortal de la privación, y porque el sexo es el estado más puro de contacto con el otro, más gentil y solidario. Un cuerpo (y un estado) en soledad necesita del sexo para no sentirse único, para ser revalorizado como parte de un todo. Y el sexo (en sus miles de variantes) malhecho y rutinario y obligatorio termina por aislar a esos seres en dos soledades opuestas.
“Intimité (o “Intimacy”)” le otorga al sexo esa necesidad de no “apartarse” del mundo. Dos seres extraños, adultos, maduros, con sus vidas realizadas, se buscan para no caer en la trampa alienante de un suburbio londinense y no morir en el intento. Ellos no hablan, sólo se detienen al placer del acto consumado, se miran, se refriegan y no se atraen; hay una suerte de código implícito en ese acto. Sin embargo, como todos los códigos de la vida (adulta) tienen que ser violados; sobretodo, si tenemos que dar rienda suelta a la máquina cinematográfica. El hombre sale a buscarla, a indagar sobre su extraña benefactora quitasoledad. Es allí cuando la película crece, avanza y se desentiende del mero acto sexual. Es allí cuando se tiñe de melancolía, al reconocer en el personaje masculino un cierto patetismo, un reniego, una suplica. La vemos a ella, ¿feliz? con su marido cómplice y su hijo travieso. Oscura, siniestra, (también) melancólica.
Chéreau entabla así un tratamiento sin palabras (sólo el sexo habla). Nos sumerge en ese mundo (también el nuestro) de realidades impostadas, de autocensuras, de evasiones a la realidad. Un sueño que parece prolongarse cuando ya no se tiene nada (y al personaje masculino lo abandonó su esposa, o enviudó, no lo sabemos) y se sumerge en la fútil reflexión sobre la existencia. Allí se interna y disecciona la bestia de nuestra cotidianeidad, en la intimidad de dos seres cualquiera, con sus típicos problemas existenciales. Donde todo el mundo utiliza una máscara, en esta sociedad apostémica, triunfalista y sin retorno, para ocultar sus temores y sus tribulaciones. “Intimité” es una bella (y austera) obra que habla de sensaciones y de huidas, de necesidades y urgencias.
Porque el sexo es también una fuga necesaria ante la calamidad del mundo, ante tanta soledad de pies de plomo.

TRAILER DE "INTIMITÉ (INTIMACY)"

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