"EL DIABLO EN EL CUERPO" (1986) Marco Bellocchio

TITULO ORIGINAL: Diavolo in corpo
DIRECCIÓN: Marco Bellocchio
GUIÓN: Marco Bellocchio, Ennio De Concini (Novela: Raymond Radiguet)
REPARTO: Maruschka Detmers, Federico Pitzalis, Anita Laurenzi, Ricardo de Torrebruna.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1986
PAÍS: Italia
DURACIÓN: 110 minutos.

La historia trata de una extraña chica llamada Giulia Dozza a quien un joven estudiante conoce durante un incidente que se presenta en un tejado anexo al colegio donde él estudia. Andrea -así se llama el chico- la sigue y se entera de que ella es la novia de otro muchacho que está siendo procesado por pertenecer a las Brigadas Rojas. Ella parece amarlo pero, cuando conoce a Andrea, se entrega a él por completo aunque, por momentos, intenta huir de esta relación que la perturba y ante la cual se siente bastante posesiva. (FILMAFFINITY)

Tenemos en nuestras manos, y ante nuestros ojos, un clásico melodrama. Una mujer (Giulia) es la prometida de un hombre que está procesado por militar con las Brigadas Rojas. Por otro lado, Andrea, un inocente estudiante secundario. El colegio de Andrea lindera con la casa de la posesiva suegra de Giulia (una campiña donde viven ambas). Primeros minutos de película, unos cruces sugestivos de mirada y elipsis (uno). Andrea persigue a Giulia. Se encuentran en el juicio a los militantes. La mujer conoce a Andrea, intiman. Y elipsis (dos). Ahora Giulia ríe locamente (e insoportablemente) en una canoa. Ambos navegan algún río de Italia. A partir de ahora todo será ir y venir en el romance: posesión, arrepentimiento y... sexo. Clásico melodrama pero con la fatalidad de las medias tintas.
En el melodrama se llevan las pasiones al extremo, sin mediatintas. Acá, las flojas actuaciones, el guión irresoluto y la inexistencia del argumento producen una suerte de muestra gratis de sentimentalismo que ni Marco Bellocchio, su director, resulta salir airoso. Pese a los encuadres indagatorios, pese a una búsqueda (fallida) por respuestas psicológicas en la acción de sus personajes. Una película desteñida, allí, donde no cantan las sirenas ni el río se vuelve un revoltijo de espejos que transmiten la verdad. Las acciones están dadas porque sí. Porque es necesario avanzar con el drama para convertir a una intención en obra cinematográfica. Sobretodo, si identificamos en ella algunos rastros que podrían haber sido provechosos para realzar el drama. El padre de Giulia fue asesinado por las Brigadas Rojas (punto uno). El padre de Andrea, un psicoanalista errático y poco paternalista, sufre una especie de obsesión inconfensable por Giulia (punto dos). Una escena, desaprovechada. El padre de Andrea sufre una especie de sueño/pesadilla al atender a uno de sus pacientes, ve a Giulia transfigurada en él, quien ríe (con esa risita estúpida), lo asusta y se va.
Ante todo esto, y las inoportunas escenas de sexo (fingido); una sola resalta por su intención (¿comercial? ¿educativa? ¿dramática?). En una de esas noches en la que los amantes se atienden, se desobligan de sus vidas, se entregan, Giulia le practica sexo oral al joven inexperto. Acá se viola el lenguaje, el dogmatismo clásico de los melodramas. Y quizás, Bellocchio en su afán de no caponarse ante el terreno fértil del dramatismo fatídico, buscó inventar un lenguaje, explícito. Sin embargo, hasta ese intento desahuciado de reinvención es austero y sin reflejos. Ni diablos ni cruces, ni pasiones abarrotadas ni efervescencias psicopáticas. Todo un mejunje de intenciones vanas.

ESCENA DE "DIAVOLO IN CORPO"

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