"CARNE TRÉMULA" (1997) Pedro Almodóvar


TITULO ORIGINAL: Carne trémula
DIRECCIÓN: Pedro Almodóvar
GUIÓN: Pedro Almodóvar, Ray Loriga, Jorge Guerricaechavarría (Novela: Ruth Rendell)
REPARTO: Javier Bardem, Francesca Neri, Penélope Cruz, Ángela Molina
GÉNERO: Drama
AÑO: 1997
PAÍS: España
DURACIÓN: 101 minutos.

Una noche de 1990, tres hombres y tres armas coinciden en la casa del cónsul italiano en Madrid. Está sola Elena, su hija, esperando ansiosa la llegada de un camello que le traerá droga. Los tres hombres son Víctor, un adolescente inmaduro y marginal, y una pareja de policías, David y Sancho. Entre los tres hombres estalla una violenta discusión. Una de las pistolas se dispara y la bala alcanza a David en la columna vertebral. Víctor es detenido y condenado a una pena de siete años de cárcel. (CULTURALIA)

¿Qué quedó de aquel director que dignificaba a la mujer? Aquel prosecutor de las burlas masculinas, del cine refrescante, colorido y natural. Ahora se desmaya en la cama, arrincona a sus personajes en el lado oscuro e imita aventuras tormentosas del film noir.
Los tiempos han cambiado para Pedro Almodóvar. Ya no es aquel travesti bonachón que descomponía el universo femenino para revalidarlo como único género estoico y viviente de la sociedad. En pleno desparpajo posfranquista, Almodóvar y un par más, habían salido del clóset cinematográfico para mostrar la cara b de España: la de los antros, la de los whiskeys, la de los lazos humanos.
En los noventa, el cine español está más maduro. Ya ni restos del pasado ni mea culpas que contar. Un profesionalismo a raja tabla y una manera de componer armónica y perfecta: ni pedazos de aquel desparpajo que hacía del cine español algo jovial, verdadero, lleno de emoción.
En ese plan profesional, Almodóvar encaró la segunda parte de su filmografía como una evocación al cine universal. Ese que lo albergó de tragedias, que lo dotó de conocimientos, pero que en ningún momento trató de adecuarlo, de llenarlo de sus pruritos. En los noventa, el buen Pedro comenzará su saga tragicómica con desvaída peripecia pero con la firme certeza de sus convicciones narrativas. Él, como pocos (quizás Lang, Hitchcock, Truffaut o Lynch), sabe internarse en la psicología humana y a partir de allí, crear el caos, el misterio, la angustia.
“Carne trémula” es, lo antitético de su cine. Un versus que se repetirá en los pasillos oscuros, en las luces opacas que resaltan los cuerpos humeantes de dos amantes. Una historia policial convertida en eje simétrico de la zozobra, de las incógnitas. ¿Laberinto de pasiones? Si, solapadas por el protagonismo de las encrucijadas indagatorias. Ya no es el alma quien se desgarra ante la mística de sus relatos (las canciones ayudan), ni los personajes que se encuentren mimetizados con el contexto claustrofóbico, causal de sus determinaciones. Aquí se desgarran los cuerpos (nada pasionales), por una bala, postrados en silla de ruedas, por el acto sexual tornadizo; enfrentándose a la pared sin poder sortearla, o, a la historia planteada por Almodóvar.
“Carne trémula” podría haber sido un gran film. Pero está sin alma almodovariana, tiene arrancado el espíritu pasional de sus obras. Hay mucho sexo, mucho diálogo, muchos personajes (des)coloridos. Sólo le falta la rúbrica esencial, le falta carne (y llantos, venas, emoción).

TRAILER DE "CARNE TRÉMULA"

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