"THE BROWN BUNNY" (2004) Vincent Gallo

TITULO ORIGINAL: The Brown Bunny
DIRECCIÓN: Vincent Gallo
GUIÓN: Vincent Gallo
REPARTO: Vincent Gallo, Chloë Sevigny.
GÉNERO: Drama
AÑO: 2004
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 90 minutos.


Bud Clay se dedica a correr en motocicleta y emprende un viaje de cinco días hasta California, donde tiene la siguiente carrera. Cada día, a Bud le asaltan los recuerdos de la última vez que vió a la mujer de su vida. Él desea que esos recuerdos desaparezcan, por lo que durante el viaje tiene encuentros con diversas mujeres. Busca un nuevo amor que le haga olvidar a Daisy. Pero Bud no puede sustituirla, a pesar de que cada día lo intenta. (FILMAFFINITY)

Vincent Gallo elabora su ejercicio sobre la soledad y la melancolía. Cuando se ha perdido el amor de la vida, los recuerdos vienen en marejadas de espanto. El protagonista se pierde, utiliza la carretera (kilómetros y kilómetros de asfalto, de nada) para enfrentarse a la catarsis, a sus propios juicios y en algunas otras camas, el amor disoluto que hagan recordarla. Pero esos caminos desolados, los verdaderos protagonistas del film, conducen (como un sueño o realidad, nada sabremos porque nada se nos dirá) a la misma mujer, una y otra vez.
¿De qué sirve utilizar el lenguaje cinematográfico? Para exponer ideas, revoluciones; para anidar conceptos sobre el universo, sobre la existencia. Para establecer imágenes que desestructuren, ensayen, se mimeticen con los problemas del ser humano. El cine es un complejo sistema de lenguas que interactúan unas con otras para emitir un mensaje, un sonido, una voz. A veces fresca, natural e innovadora. A veces, trillada, aburrida, monótona. Pero en ciertas ocasiones, el cine rompe con sus esquemas, entablando un sistema de metamensajes, deformidades lingüísticas.
Por más que se lo tilde de pretencioso, Vincent Gallo ha utilizado los recursos cinematográficos para romper contrato con ellos. Para establecer una forma nueva de idear el cine: un documento escrito, una cámara viva y esquizoide, un concepto de realidad inalterable por el paso del tiempo. El cine es: sin acción no hay historia, sin historia no hay cine. Pero acaso, ¿la soledad no es una acción en sí? ¿Qué hay de la monotonía, del suplicio, de la enfermedad? ¿Cómo retratar el vacío? Con más vacío, digo yo. Con cámaras que se pierden sinfín en el asfalto, que cuadran al personaje en sus miles de danzas introspectivas (sin que el off se entrometa en sus pensamientos), con camas desvestidas, con botellas a medio tomar.
Quizás todo el relato, el microcosmos creado por Gallo a lo largo de setenta minutos, esperando un algo que no va a llegar, implosiona. Ese letargo cinematográfico termina cuando, ¿quién sabe? preso de una pulsión excéntrica (o comercial), filme una extensa escena de sexo oral (a cargo de la gran actriz generación under Chloë Sevigny, “Kids”, “Gummo”, “American Psycho” o “Dogville”). Escena inexplicable, luego de varios minutos de tertulias sinsentido, en lo que no se distingue realidad de sueño. ¿Fin promocional?
Lo cierto es que Vincent, termina explotando del cine su veta más convencional y enfermiza. Setenta minutos de vacío, veinte minutos de pornografía (el cine comercial).

TRAILER DE "THE BROWN BUNNY"

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