"VIÓLAME" (2000) Virgine Despentes y Coralie Trinh Thi

TITULO ORIGINAL: Baise-moi
DIRECCIÓN: Virgine Despentes y Coralie Trinh Thi
GUIÓN: Virgine Despentes y Coralie Trinh Thi
REPARTO: Karen Bach, Raffaëlla Anderson, Delphine McCarty, Lisa Marshall.
GÉNERO: Thriller (Porno)
AÑO: 2000
PAÍS: Francia
DURACIÓN: 90 minutos.

Una joven de un barrio marginal es violada y, después, durante una discusión, mata a su propio hermano. Su destino se cruza con el de otra mujer, también marcada por un violento destino: es una prostituta que ha matado a su compañera de piso. Las dos chicas se encuentran por azar en su huida, y deciden aliarse en un salvaje viaje marcado por el sexo y la violencia. La pareja asesina sin piedad a todos los hombres que se cruzan en su camino. (FILMAFFINITY)

¿Qué diferencia al cine porno de un cine de autor con contenido de sexo explícito? Probablemente, la línea narrativa, el diálogo interno, la interpelación al espectador. Entonces, ¿qué queda de un cine de autor con contenido de sexo explícito donde la línea narrativa se resume a diálogos forzados (y mal actuados), asesinatos indescifrables y cero fotografía? Nada. De eso se trata “Baise-moi”. Una provocación, un sentido patológico de explicitación, una idea marquetinera de ingresar al circuito intelectual a fuerza de tiros, felatios y dogmas vontrierianos sinsentido.
La idea planteada hace ver desolador el futuro del cine (si no ha muerto ya en manos de las computadoras, en la capital del espectáculo), hacer un film salido de los estándares naturales de la narración posmoderna, entablar una nueva fórmula: aficionadamente, desprolija, explícita, buscando la aceptación de la crítica y espectadores por saturación, por enfermedad, por polémica. Yo no creo en este tipo de basuras. Todo el arte se ha rodeado de estas basuras para romper con los patrones establecidos y convertirse en un nuevo objeto de consumo, entrando a un circuito de oferta y demanda. Finalmente, éste tipo de arte perece porque no tiene argumentos para trascender, no se lo dota de nuevas escuelas ni nuevas deontologías. Tiene un fin concreto, finito.
Con ese pretexto, sus creadoras, Virgine Despentes y Coralie Trinh Thi (ex actriz porno), elaboran una suerte de ritual de videoaficionado, de estudiante primario del cine. Plantean una tesis sencilla, alejada de cualquier cuidado filosófico: la violencia que recrudece en las clases bajas de las grandes urbes. El escenario: París (aunque sólo lo sepamos por sinécdoque, por el dialecto, por sus estrechas calles). Las protagonistas: dos mujeres encerradas en un micromundo de escasas posibilidades; la impotencia sumado a la condición social estallan en violencia, en un instinto asesino. Perfecto. Nada de eso se ve en pantalla.
Sólo escenas que se suceden caóticas, una tras otra, muerte a muerte, eyaculación tras mamada. En algún poroso lugar del celuloide se escapa una suerte de enmienda feminista, una reivindicación de género, pero ni siquiera eso: solamente tienen sexo con hombres, es decir, se entregan a quienes suponen sus enemigos y, vaya paradoja, sus victimas no son aquellos con quienes tienen sexo: reivindicación del hombre.
¿Una reivindicación de lo marginal? Se sobreentiende el obstinado impulso de sus directoras para exponer la realidad de lo marginal, de lo que borda con las luces de ciudad. Y allí podríamos encontrar la respuesta y la decisión artístico-estética de su dirección. Sin embargo, cuando nos damos cuenta que esta obra, como tantas otras, se ha impregnado de imágenes “polémicas” para ingresar a un determinado circuito, sabemos que lo marginal es otra cosa: violencia psicológica, opresión de clases, desigualdad, poder político.

TRAILER DE "BAISE-MOI"

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