"SHORTBUS" (2006) John Cameron Mitchell

TITULO ORIGINAL: Shortbus
DIRECCIÓN: John Cameron Mitchell
GUIÓN: John Cameron Mitchell
REPARTO: Justin Bond, Lindsay Beamish, Sook-Yin Lee, PJ Deboy
GÉNERO: Drama
AÑO: 2006
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 102 minutos.

Historia con sexo explícito en el que varios personajes neoyorquinos navegan por los vericuetos tragicómicos del sexo y del amor dentro y fuera de un club polisexual underground de última generación llamado "Shortbus". Sofia es una terapeuta sexual que nunca ha tenido un orgasmo. Lleva años fingiendo con Rob, su marido. Conoce a Severin, una dominadora, que decide intentar ayudarla. Entre los clientes de Sofia están James y Jamie, que empiezan a abrir su relación sexual hacia el exterior. James sugiere que los dos se lo monten con Ceth, pero Jamie se muestra reticente. Parece tener otros planes, tal como descubre Caleb, el hombre que los observa. (FILMAFFINITY)

En las entrañas de una sicótica y transexual Nueva York, en una casa de pasajeros en tránsito, se esconde Shortbus: un lugar donde los placeres profanos son satisfechos, algo que se da sin pedir retribuciones. Una hermandad, una logia sexual que procede de la manera más pura y carnal del ser humano. Si, en las entrañas de Nueva York se cuece (y no se habla de) el comunismo.
La película nos interpela, entiende que ante un público cerrado, inactivo, ávido de historias de sexo de gente común que se abre fuego ante nuestros ojos, lanzando sus patrones directos sobre nuestro organismo haciéndonos caer en la muerte del pensamiento, en el acto puro, la escena estereotipada, la burla permanente. La imagen del sexo-consumo se reitera por aliteración. Nosotros, individuos del cine domesticado, del que todo se sirve en bandeja, ya no existen metáforas ni entrelineas, sólo simulacros, sólo imagen. Entonces, “Shortbus” batalla contra esa prefiguración del sexo-imagen, internándose en el colectivo imaginario, en la parte privada del asunto: el sexo puertas adentro. Es necesario abrir la cabeza (y el corazón). Entender que John Cameron Mitchell elabora un pensamiento de choque, plantea un costumbrismo desaforado y por ello, las imágenes realistas del acto coital se reproduce ad infinitum por fuerza intrínseca. El sexo no es más una imagen desvirtuada por los flashes lumínicos, la puesta en escena y la belleza compositiva; el sexo es real, impuro, sucio, desvergonzado; la gente se equivoca, se disculpa, vuelve a intentarlo, penetra, se excita; aquí hay sudor que empaña el foco. Y esa pulsión enfermiza de mostrarlo todo, expone al espectador ante un reto que choca con su búsqueda de un cine meramente explotado, de un mero acto de placer voyerista. “Shortbus” lo implica como espectador, ya no le entrega el servicio en bandeja.
El lugar es Shortbus, un bar-boliche donde se juntan los gays, lesbianas y transexuales bohemios de todo Nueva York. Puertas afuera es el lugar para desconectarse de la tensión social, de los cánones de una sociedad conservadora que todo aniquila, pensamiento, alma y acción. Sin embargo, al adentrarse en el bricolage fastuoso de su puesta en escena descubrimos que se trata de algo más, no sólo establecer un parámetro de conducta, una suerte de acracia libertina e intelectual, sino, una hermandad sellada en el silencio, en el sexo como arma de unión, de entrega y solidaridad. Las almas en busca de placer, aquí lo tendrán. Los hombres en busca de respuestas existenciales, aquí lo tendrán. Quienes buscan su punto g, éste es el lugar.
Porque el capitalismo ha vencido todas las barreras posibles de la alienación humana, se ha metido en las alcobas y lo ha saturado de patrones ideales; el comunismo como arte de unir fuerzas, ha reivindicado al sexo como fuente de autoconocimiento y solidaridad.

TRAILER DE "SHORTBUS"

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