"PERVERSA LUNA DE HIEL" (1992) Roman Polanski

TITULO ORIGINAL: Bitter Moon
DIRECCIÓN: Roman Polanski
GUIÓN: Roman Polanski, Gérard Branch, John Brownstain (Novela: Pascal Bruckner)
REPARTO: Hugh Grant, Emmanuelle Seigner, Peter Coyote, Kristin Scott-Thomas
GÉNERO: Drama
AÑO: 1992
PAÍS: Francia
DURACIÓN: 139 minutos.

Nigel y Fiona disfrutan de su séptimo aniversario de boda con un crucero por el mar. A bordo ambos se encuentran con Mimi que parece encontrarse indispuesta, y la llevan a su camarote, donde conoceran a su marido, Oscar que está impedido en una silla de ruedas. A partir de ese día Nigel se obsesiona con Mimi. Oscar se da cuenta y propone a Nigel que intente seducirla. Para ello le relata sus experiencias sexuales con Mimi antes de sufrir el accidente que le dejo paralítico. (FILMAFFINITY)

Un viaje al interior de Polanski (creador): claustrofobia, oscuridad, intensidad, amoralidad, perversidad, masoquismo. Sus pensamientos se delinean casi siempre inconclusos (basta ver “Rosemary´s Baby”, “Cul-de-sac” o “Knife in the water”), pero profundos, inquietantes, faltos de toda responsabilidad moralizante, capciosos. Desentierra de su empolvado subconsciente el cómo de su fuerza narrativa, sin entender, quizás, que consecuencias perturbadoras conmueven al que, sin esperar nada a cambio, está espectando sus obras.
Redefinamos su posición creadora. Claustrofobia: Polanski siempre estructura sus films en un lugar (en este caso físico) imposible de escapar. El encierro (psicológico) lo pone como maestro ajedrecista; sus personajes, los peones de la historia. Cercados, mutilados de toda posibilidad de huída, sitiados en sus intenciones, los obliga a actuar, a un “ir hacia el frente” de las acciones, a no permanecer estancado entre ese cerco imaginario o real, inoportuno siempre cuando existe una desgracia desencadenante. En “Bitter Moon”, el barco, Altamar y un destino remoto que nunca llegará.
Oscuridad: los directores privilegiados utilizan una sola paleta de colores, inalterables a su gama o fondo: la escala de los grises. Quien utiliza la gama de los blancos tiende a ceñir sus historias a una nostalgia tangible, un romanticismo violado por las reglas, un fundamentalismo y amor al cine dicotómico. El blanco es pureza, lealtad, pero también, náusea, amnesia, inconsciencia. Los que utilizan los grises, los mediatintas, probablemente se pierdan en el camino, diverjan sus neurosis hasta finalmente bifurcar su obra y reducirla a la nada. Los que utilizan los negros, ¡Ah, esos impiadosos compositores de la vejación humana! Maestros de los hechizos, pociones y traumatismos psicológicos. Esos, genios reprimidos por el establishment cinefílico, emprenden odiseas salvajes contra la propia naturaleza del ser humano, indagando en lo profundo de su espíritu corrompido. En “Bitter Moon”, la saga de relaciones humanas entre matrimonios: insatisfacción versus placer corriente, amor versus odio, sometimiento versus sumisión.
Intensidad: el ritmo, musical, atónico, atemporal, barroco, de la composición fílmica es perfecto. No utiliza una noción espacial definida, se mueve en cuantas notas pueda tocar, indistintamente, casual, repetido. Los tiempos de sus creaciones (“Bitter Moon”, con sus flashbacks caóticos y su presente aún más terrible) se mueven en el espacio sin dejar rastro alguno de lo antecedente y precedente, son extraordinarias secuencias, planos, una oreja, un ojo, piel, la punta de una mesa… Un correlato que, imperceptiblemente, toma forma de un todo maquiavélico.
Amoralidad-Perversidad-Masoquismo: nadie está para dictar leyes sobre la moral. Ni siquiera, un director de cine puede hacerlo (aunque lo quisiera, estaría traicionando su naturaleza). Algunos demiurgos del oficio aspiran a conmover rocas con su mensaje moralizante. Una moralina estúpida y poco gratificante, una seudo-evangelización de la cinta fílmica; acaban soslayando el trabajo orfebre del découpage. “Perversa…” no tiene ningún fin moralizante, todo lo contrario, expone a flor de piel, áspera de luna, el costado más siniestro del ser-humano. No hay dudas, tras la fachada (matrimonio feliz) se esconde la cara oculta del amor (y el sexo). Moral: los restos del pellejo de ese amor.
No es perversión. Ni tampoco esconder el resultado agobiante del fracaso amoroso. Es biselarlo, abrirlo como una cáscara de naranja, extirpar la pulpa (al matrimonio/amor terminado), modificarla, machacarla furiosamente hasta extraerle el jugo que calme la sed (la angustia existencial). En ese lenguaje casi metafísico de perversión-honestidad que propone Polanski encontramos el significado de “Bitter Moon”: no hay sufrimiento si no hay amor, redefinirlo sirve para seguir sufriendo, seguir amando.

TRAILER DE "BITTER MOON"

10 crónicas póstumas:

Looooooooooo dijo...

mmmmmmmmmm.
Ganas de verla: 10 Lorena´s!

Santiago dijo...

¿Muchas?
En una de esas la "alquilo" en Taringa!.

Lo dijo...

Siiiii.
Me debés un par de bajadas.
Esta podría ser una.

Santiago dijo...

Done-di

looooooooo dijo...

Love-it!

Lo dijo...

Espero, también, el análisis de "El hombre de al lado".

Gracias!!!!

Imfreakalot dijo...

Ya vendrá la crítica de una de las mejores películas argentinas de 2010.
(aunque no vi "Carancho" y la gente me explicitó que la mire)

Lo dijo...

Yo no soy "gente".

Muá

Anónimo dijo...

La vi hace mucho, exelenteee!!!

Alejandro Laex dijo...

Para me dio un embole... en fin.... Hugh haciendo de el como de costumbre...Oscar personaje y actor descollan, genial... el encierro, y el barco re berreta, una produccion berreta, pero bueno Polansky es grande y lo respeto, un embole respetuoso diria yo....
alejandrolaex hotmail.com