9. JORGE ARAUJO. Divididos - La Gran Martell

¿Puede un baterista marcar a una generación? Si. La mía, sí.
Jorge Araujo tuvo que adaptarse al ritmo de la dupla consolidada, indestructible, Mollo-Arnedo. Tuvo, además, que romper los patrones establecidos (y no) del jazz, volver su sonido a un estado hipnótico, metálico, crujiente, y de esa forma, darle sentido a la mejor formación de Divididos de todos los tiempos.
Antes y después de Magoo, ya nada es igual. La apertura musical, el encuentro de diferentes enfoques trazaron en la musicalidad de Divididos, un cruce entre la percusión, el ritmo, el tempo, etcétera, y la melodía. El reggae-chacarera, patente Araujo. El jazz-canción, patente Araujo. Acompañado por una experimentación que sumió a Divididos y, casualmente, en paralelo con la estancia de Araujo en la banda. Desde “Gol de Mujer” a “Vengo del placard de otro”, Divididos estableció un código, una performance más allá de los sonidos posibles: experimentación, búsqueda etnológica, nuevas variaciones, nuevos instrumentos. De esta forma, ampliando los márgenes y las posibilidades de ejecución a Araujo.
Por vanguardista, pero sobretodo, por accesibilidad, carisma y respeto, Jorge Araujo sentó un precedente y marcó a una generación de nuevos bateristas: Catriel Ciavarella (M.A.M., Divididos), Martín Carrizo (A.N.I.M.A.L. entre otros), Sebastián Cardero (Los Piojos), Andrés Vilanova (Carajo), Miguel Abril Sosa (Cuentos Borgeanos, Catupecu Machu), entre otros.

"CASI ESTATUA" de DIVIDIDOS

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