3. GINGER BAKER. Cream

En 1967, mientras en Abbey Road los Beatles se juntaban para grabar el disco trascendental de la historia del rock, “Sargent Pepper´s Lonely Hearts Club Band”. Un afroamericano cruzaba el Atlántico en excursión educativa hacia las Islas Británicas, tratando de encontrar el sonido perfecto, inspirado en los riffs de Pete Townshend y Eric Clapton. En los suburbios londineneses, en los clubes de beatniks sonaban los Yardbirds, Page y Beck a la cabeza; un trío, conjugaba lo mejor de un época, un sonido innovador, experimental y, a su vez, distintivo, único, sofisticado: una mezcla del blues negro (que, paradójicamente Hendrix conocía a la perfección), con la dosis justa de improvisación jazzera y el sonido itinerante del rock. Este grupo, formado por Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker, se autodenominaba “La Crema”.
Baker, de orientación jazzística, le otorgaba un respiro a la música trifásica de Cream. Una experiencia poco racional (estamos hablando del ápice de la experimentación psicotrópica), un viaje al subconsciente musical que devenía en eternos divagues, en fuertes impresiones, una conexión directa entre mente y realidad, músico, alma y materia = instrumento.
Ginger Baker, arrogantemente inigualable, estaba a cargo de la puesta en escena, hacía volver a la realidad a sus compañeros cuando se perdían en sus viajes mentales; cuando, la realidad musical adoptaba formas mitológicas y todo parecía erosionarse. Baterista de conservatorio, fue funcional de acuerdo a lo que duró Cream (entre 1966 y 1968), paralelamente, a escribir las páginas más gloriosas del rock.

"STRANGE BREW" de CREAM (nótese lo pasado de rosca que están en este video)

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