15. DOMINIC HOWARD. Muse

Armar una superbanda, pero, desde sus orígenes, sin pactos publicitarios, sin previas licencias, ni sabotajes marquetineros. Nacida de las entrañas mismas de la guitarra de Angus Young en un “For those about to rock, we salute you”, en el último intento, sofocón, escapada a desenterrar los huesos roídos por el tiempo del cuerpo del rock. Constituidas desde sus cimientos por emisarios del buen gusto, de un paladar sin tamices, con una extraña consciencia sobre el amplio tejido musical, pero, fundamentalmente, saber trabajar esas texturas, entramados, bordes y líneas para abrigar a todo aquello perdido en falsas propuestas, en fachadas de cartón, en canciones pasajeras. Esas bandas (gracias por todo, querido Bowie) se forman con músicos corajudos, infernales, serios, profesionales. Matt Bellamy, Christopher Wolstenholme y Dominic Howard de la gran banda (¿la última?) de rock, Muse.
Howard corresponsal de la potencia, de los climas, del golpe exacto de despertador. Allí, donde se funden en las melodías psicotrópicas de Muse una suerte de sueño profundo, Dom Howard reaviva el fuego, lo explota, lo atisba: virtuoso, potente, extra-terrestre.

"BUTTERFLIES AND HURRICANES" de MUSE

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