11. MATT CAMERON. Soundgarden - Pearl Jam

Experimento-experimentado: atravesar una época signada por un género, una etiqueta de descarte y salir airoso, reinventar el sonido, volverlo sintético, perfecto. Matt Cameron, baterista de Soundgarden, puntal del grunge, de la melancolía noventosa, sonaba (y hacía sonar) desatornillado, impreciso, violento. Sumido en esa bola de lamentos, de represión, de furia que escupía desde su garganta Chris Cornell y hacía, irremediablemente, que sus músicos sonaran igual. El grunge murió autoconsumido por la reiteración de la moda MTV, por la clonación sin límites de exactos esquemas, porque finalmente, el mensaje había perdido peso. Ya no eran aquellas estrellitas opacas, austeras, autónomas, autistas, que lloraban por una existencia errática, más bien, porque sus canciones dejaban de rotar en la cadena de videoclips.
Varados, perdidos en la niebla de la confusión (Matt Cameron uno de ellos, baterista prodigioso) se escaparon por un agujero negro: el brit pop había llegado para repetir nuevamente ese mismo y sistemático juego.
Quienes se reinventaron (y así su sonido), los privilegiados, y tampoco murieron en el fragor de las batallas (Cobain, Layne Staley, Shannon Hoon, Elliot Smith, etcétera); escapando al rótulo, independientes, ¿libres?, canonizados.
En esa reformulación de conceptos, Pearl Jam, banda de culto, resignificó su sonido: más cancionero, más emocional, más privativo; y así, su baterista, ex – Soundgarden, Matt Cameron, aportando un sonido más intimista, profundo, personal, contundente.

"ANIMAL" de PEARL JAM (en Argentina!)

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