"SAMSARA" (2001) Pan Nalin


TITULO ORIGINAL: Samsara
DIRECCIÓN: Pan Nalin
GUIÓN: Pan Nalin
REPARTO: Shawn Ku, Christy Chung, Neelesha BaVora, Tenzin Tashi
GÉNERO: Drama
AÑO: 2001
PAÍS: India
DURACIÓN: 145 minutos.

Después de tres años, tres meses y tres días de reclusión voluntaria en una ermita perdida en la región del Ladakh en el Himalaya, Thasi emerge de un trance profundo. De vuelta en el monasterio budista donde vivió desde los cinco años, el joven va recuperando poco a poco sus fuerzas vitales. Pero el regreso trae resultados inesperados. Fuera de los rigores de una vida entregada al desarrollo espiritual, Thasi empieza a experimentar el despertar a la vida sexual. Estos sentimientos coinciden con un viaje a una villa cercana donde Tashi conoce a Pema, una bella joven de la que se enamora. Entonces, por primera vez, el joven lama comienza a cuestionarse los valores de su vida monacal en el monasterio. FILMAFFINITY

Desde Descartes el hombre es, existe. Por lo tanto, tiene una privación en el mundo, en la realidad, en las ideas; ya no funciona como parte de un todo literal, servil, sumiso a un poder invisible implementado por ideas fantásticas de una institución, de un ser fantasmagórico, espectral, supremo, que regula la moral del mundo. El hombre es libre en pensamiento, acción y fe (de sí mismo).
En algunas culturas la espiritualización del ser humano se utiliza como paso intermedio a la liberación, a un estado cósmico donde se unen alma y materia; alejadas de una evolución del pensamiento racional, del status quo de la sociedad, de sus diferentes oscilaciones, de lo real, lo mundano, lo terrenal.
Nalin, en su primer film “Samsara”, indaga en el choque de esas culturas, ubicando a su personaje central: un hombre que permaneció durante largos años en estado nirvanico en busca de una superación, al despertar se choca con el mundo vívido representado en la carne femenina, en la sangre, en la roca. Este exiguo trabajo, aunque soberbiamente ingenuo, requiere un proceso de adaptación de la materia – en este caso, sus personajes –, para adaptarlo al mundo de la sensibilidad, del roce, del clímax. Esa mixtura supone una doble paradoja. La superación no sólo viene de la mano de la introspección, de la búsqueda espiritual, sino, que tiene que estamparse contra el mundo exterior, y viceversa. Nalin, rediseñando el camino de “Siddartha” de Herman Hesse, se encuentra en una encrucijada, aquí no se permiten mediatintas creativas, narrativas, artísticas; él, tanto como su personaje, debe escoger el camino a seguir, tomar una decisión artera que lo deposite en un campo o el opuesto. Cuanto más arduo el camino, la prolongación del estudio, más eterna se hace la búsqueda introspectiva. Finalmente descubrimos, casi de la mano del director/personaje/espectador que, al aproximarnos a los secretos espirituales de la religión más nos alejamos de ella, más fácil es darle un revés, una espalda, la otra mejilla.
El sexo es la representación de ese mundo real que se ofrece ante la ingenuidad del personaje, ante la criatura que abre sus ojos ante un universo desconocido, fértil, virgen: una boca, una lágrima, el sudor, es suficiente para comprobar la belleza del mundo real.

TRAILER DE "SAMSARA"

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