"SALÓ O 120 DÍAS DE SODOMA" (1975) Pier Paolo Pasolini


TITULO ORIGINAL: Saló o le 120 giornate di Sodoma
DIRECCIÓN: Pier Paolo Pasolini
GUIÓN: Pier Paolo Pasolini (Novela: Marqués de Sade)
REPARTO: Paolo Bonacelli, Giorgio Cataldi, Umberto Paolo Quintavalle, Aldo Valletti.
GÉNERO: Drama
AÑO: 1975
PAÍS: Italia
DURACIÓN: 117 minutos.

En una mansión, cuatro señores se reunen con cuatro ex-prostitutas y con un grupo de muchachos y muchachas, partisanos o hijos de partisanos, que han tomado prisioneros. En la casa impera el reglamento de los señores, al cual nadie puede escapar. Esta ley faculta a los señores para disponer de la vida de sus prisioneros en cualquier momento y de cualquier modo, y las transgresiones se castigan con la muerte. FILMAFFINITY

El golpe del martillo sobre la madera sonó estridente; un escenario en blanco, las miradas azoradas del estrado hacia el juez: Pier Paolo Pasolini. ¡Ya ha dado su veredicto! Ha mutilado a una sociedad, a una casta de imbéciles que tiempo atrás agitaban sus palmas frente al vozarrón del duce, las ha sitiado con su arte verdugo: decapitando sus miembros viriles y lo que quedaba de ellos, el último sorbo de orgullo bebido.
Pasolini siempre le ha dado al pueblo, en su misión evangelizadora de erotismo, el placer, el deseo, las fobias; febritante de un gozo que solo la prole puede tener como cobijo del alma. Con “Saló o 120 giornate di Sodoma” descubrió las máscaras, el velo burgués, le otorgó un poder (complementario del natural: económico, social, militante), los colocó en un determinado contexto invisible: Sodoma, la última locura fascista, el último acto grotesco; y finalmente, los mutiló de ese algo que gozan sus esclavos, sus condescendientes, sus plebeyos: el deseo de desear. En ese lugar perverso, donde reina una reglamentación caprichosa, predispuesta a la doctrina de un puñado (cuatro) de eunucos, convocan del modo más violento al cuerpo popular con el objetivo de interrogar (prostitución, seducción, tortura, sadismo) y suponiendo al fin, un camino allanado hacia la investigación intrínseca de sus placeres. Pero todo es en vano, imposible, sus cuerpos ya han sido castrados de antemano. Ese escenario, esa puesta en escena farsante, sádica, inhumana es incapaz de ofrecerles lo que andaban buscando: la llave al placer, a la satisfacción.
“Saló…” investiga más que nunca, con el cincel de la militancia, de la antipatía, perversidad y a su vez, la sensibilidad humanitaria, la historia de la humanidad: el poder de unos cuantos subyugando a miles de otros, la sodomización, el ejercicio irracional de sumisión en el poder, la enfermiza megalomanía. Pasolini en su juego inconsciente de mover fichas en el tablero entiende que no puede arrancarle la materia (parte fundamental de la construcción de la burguesía), ni la intelectualidad. Depositado en el campo de las experiencias empíricas sexuales, el ser burgués está mutilado, aniquilado del placer más profano, simple y elemental del hombre (la raíz animal y constitutiva): el deseo coital. Arrancada ésta única llave maestra de libertad, de esperanza, de felicidad, revaloriza al pueblo, le da un poder suficiente para perseverar en su afanoso desdén.
El juez batió las palmas por última vez, burguesía castrada.

TRAILER DE "SALÓ O LE 120 GIORNATE DI SODOMA" (perdón por el doblaje en inglés)

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