"(500) DÍAS CON ELLA": SUMMER FINN

TITULO ORIGINAL: (500) Days of Summer
DIRECCIÓN: Marc Webb
GUIÓN: Scott Neustadter, Michael H. Weber
REPARTO: Joseph Gordon-Levitt, Zooey Deschanel, Geoffrey Arend, Chloe Grace Moretz.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2009
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 95 minutos.




SUMMER FINN (ZOOEY DESCHANEL)

Tom aún sigue creyendo, incluso en este cínico mundo moderno, en la noción de un amor idealizado, predestinado por el cosmos y que golpea como un rayo sólo una vez. Summer no cree lo mismo, para nada. La mecha se enciende desde el primer día, cuando Tom, un arquitecto en ciernes convertido en un sensiblero escritor de tarjetas de felicitación, se encuentra con Summer, la bella y fresca nueva secretaria de su jefe. Aunque aparentemente está fuera de su alcance, Tom pronto descubre que tienen un montón de cosas en común. La historia de Tom y Summer cubre desde el enamoramiento, las citas y el sexo hasta la separación, las recriminaciones y la redención.

Chico conoce a chica: las luces del cine se apagan, el proyector emana su onda azulina a través del polvo de la sala, y en la pantalla, los primeros acordes de una guitarra feroz empiezan a impregnarnos del mundo Indie; de esa fatal y ambigua conexión entre la taquilla y la imaginación, entre la novedad y el invisible lazo que nos ata a las alfombras rojas.
Entonces, conocemos a nuestro protagonista: un típico muchacho que no tendría problemas de liarse a cualquier jovenzuela que quisiera, inclusive, con escasos recursos de seducción. Sin embargo, cuando abandona todo por alguien y espera mucho más de lo que realmente existe, y finalmente, cuando termina destruido por la densidad de su relación, no podemos explicarnos por lo que atravesó. Pero cuando vemos los grandes ojos celestes de Summer (Zooey Deschanel) lo entendemos completamente. En ella depositó su acrecentada expectativa del amor, casi perfecto y onírico, casi espiritual y bastardo a otros. Simplemente, porque ella es perfecta, salvo por una condición: no cree en el amor; lo siente ajeno y superfluo, como una fachada que esconde lo más pueril del ser humano, que lo obliga, inconscientemente, a protegerse en él para no aguantar en solitario lo triste y desolador del mundo.
Tom – nuestro caballero errante – entiende que debe vencer esa fría barrera que se antepone ante ellos, y busca en los pasajes más eclécticos de su redada amorosa, doblegar la insensatez de su amante, a su vez, que siente la espada correr por su espalda, amenazadora y final, que sentenciará su relación.
Summer – nuestra perfecta asesina – mirará todo con distancia, elucubrará sus sensaciones, las tamizará de poesía y sin pensarlo, se perderá en los recovecos del amor, de los buenos momentos; aquellos que se tiñen en olores y conversaciones, en respiraciones, fotografías, tardes veraniegas, amigos, peleas. Sin embargo, nada le hará cambiar de parecer y la relación llegará a su fin, la espada traspasará impiadosa la espalda de Tom. Pero ¿qué se esparce entre medio de esta vida juntos? la invisibilidad de las respuestas, una nada enmascarada en el vacilar de su conducta; porque finalmente, Summer hallará el amor, se casará y renunciará paradójicamente a sus preceptos. O, a veces, las excusas pueden ser tan bien elaboradas, suspicaces y arteras, que ni el deseo vence a las ideas.

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