"CONGRATULATIONS". MGMT (2010)


LA HISTORIA DE LA PSICODELIA (HOY)
La evolución, el cambio, los movimientos sociales, culturales, las transformaciones estéticas, la volubilidad de las cosas, el arte como propaganda, como objeto de consumo, el Show Business, el marketing, la fuerte influencia de los medios, la televisión, el avasallamiento tecnológico, Facebook, Twitter, el mundo globalizado: el mundo alienado. Todo ha cambiado, los de hoy y los de ayer transformados.
Las primeras sentencias de un grupo de innovadores que, con más entusiasmo y prueba, ungieron en la probeta de los hechos artísticos un movimiento capaz de transmitir y asimismo, contribuir a la exploración de la psicología humana con artefactos de luminiscencia musical, con causas provocadas por una intelectualidad que marcaba el rumbo de una era, que pronto llegaría a su fin, presa del exceso producido por la experimentación devenida en caos.
Aquel rumbo incierto que dibujó en la historia mundos inhóspitos, la lisérgia como método de base sobre la cual ese universo explotaba y erigía “Lucy in the Sky with Diamonds” en las solapas de la música, rebotaba luego, en la cabeza de Syd Barret para crear el cosmos de Pink Floyd, y así, en la experimentación alucinógena, el rock se fue transformando y con el paso de los años, conforme esas neuronas se iban consumiendo al hábito, al despojo y al camino sitiado, el método de bandera fue quebrando a aquellos lúcidos exponentes.
Luego de los sesentas nada volvió a ser como era. La experimentación fue más ruin, atrapada por el mismo instinto de caza, aunque, revolucionada por la tecnología y el consumo publicitario que fue devorándola en los años venideros, aquella psicodélia fue perdiendo sus lugar, pero más que nada, su ideal: la inocencia, la experimentación, la inquietud.
En esta nueva era de ingobernable caos musical, de estrellas de brillantina, de militancia capitalista, de efervescencia finita; la compulsiva manía por crear productos musicales que atraigan, sobretodo, a las masas especuladoras, al sentido inmediato de la obra en particular. Dos pequeños hombrecillos, de una New York que vive al ritmo de la vida material, repelaron ese sistema de connivencia artística-económica poniendo su espalda, abrazando a la austeridad y a la propia causa que los moviliza, el sueño de poder crear su propio universo sin pensar en el pulgar levantado de la masa, de los críticos, de los productores cerdos. Nutridos por la experimentación, por la inquietud, los MGMT lograron éste, su tercer disco (dos con MGMT, antes como The Management), sin miramientos, colmado de desperfectos, todo con la más pura libertad de creación: en la versión más alucinógena del pop (pregunto: ¿en la historia?).
No se quedaron en los lauros de la gloria obtenida con su certero “Oracular Spectacular” del año 2007; donde las convergencias positivas de todos los puntos en cuestión habían paralizado al mundo pseudo-intelectual que se alimenta de estos nuevos sucesos y se lanzaron al instinto de creación en sí mismo, logrando una concepción única para los tiempos que corren: el despojo de todo aprieto de intereses.

"FLASH DELIRIUM" de MGMT



TRACK A TRACK
Con el primer golpeteo de batería, un recorrido hacia lo oscuro que nos pone en las antípodas del brillo de “Oracular Spectacular”; es, “It´s Working”, que destaca un pop en clave western de Ennio Morricone y se mezcla con el código ochentoso de The Cure.
Y en ese sinparar propuesto en el tema uno, “Song For Dan Treacy” vuelve a bailar en las oscilaciones de la experimentación: un pasaje un poco más lumínico con el compás del pop actual y los juegos de efectos, empujados inconscientemente, sinsentido al vacío. Pero ese ruido vuelve a opacarse y caer en un vacío, una guitarra armoniosa ribetea sonidos a través de “Someone´s Missing”, un guiño a The Roxy Music en el retorno a la oscuridad que prontamente se ve interrumpido por un hálito de festividad: la alternancia de coros infantiles. A partir de ese momento, todo parece tener coherencia. VanWyngarden y Goldwasser se encuentran en plan de recuperar aquellos pequeños momentos donde el pop se conjugaba en experimento, ultratumba y rima pesada. Entonces, aparece “Flash Delirium”: una rara mezcla de Bowie y quejidos, enmarcados en la atmósfera siempre barroca de la banda, la sobresaturación de sonidos, la variación de ritmos.
I Found a Whistle” y “Siberian Breaks” parecen ser el ejemplo más claro de reivindicación. Canciones emparentadas en su tónica con “Grand Control to Major Tom” por la psicodélia ordenada, por los acordes de guitarra que caen como pesadas gotas de lluvia y enmarcadas en las notas de un órgano de iglesia o de Ray Manzareck en la etapa fructífera de los Doors. Inclusive, ésta última parece caer en el mismo hechizo que cautivó a Jim Morrison al escribir “The End”, por lo extenso, por lo pronunciado, por lo variable.
Para que no quedaran dudas de la idea de ésta obra, los MGMT le rinden tributo a uno de los héroes de aquella época de rock arte, de pop experimental, con “Brian Eno”, en una de las canciones más bellas del disco. Y nos contraponen en la paradoja de éste nuevo pop, sintético, superfluo y corrosivo, en alusión a una de sus nuevas figurillas de cartulina en “Lady Dada´s Nightmare” donde demuestran su increíble habilidad sonora, su buen gusto, animándose a la sesión de cuerdas como cortina musical apocalíptica como lema desesperanzador.
Para cerrar, “Congratulations” es el broche austero pero merecido que tiene este disco homónimo. Donde esbozan lo primordial del género, rima pegadiza y construcción simplista (a primera vista).
Lo necesario para entender a los MGMT en este nuevo disco es despojarse de la idea que habían planteado en “Oracular Spectacular”. Saber que la evolución tiene sus pasajes negros, que el cambio no puede ni tiene que conformar a todos.
Más maduros, más herméticos y seguramente, más geniales.

"BRIAN ENO" de MGMT


"CONGRATULATIONS" de MGMT

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