"LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO" (1985) Woody Allen


TITULO ORIGINAL: The Purple Rose of Cairo
DIRECCIÓN: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
REPARTO: Mia Farrow, Jeff Daniels, Danny Aiello, Dianne Wiest
GÉNERO: Comedia
AÑO: 1985
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 85 minutos.



Cecilia es una mujer gris e introvertida. Vive una vida insipiente al lado de un hombre borrachín y vago. Trabaja arduamente como mesera de una cafetería. Pero todo lo que tiene, todo lo que atesora, son sus tardes de soledad junto a una pantalla de 16:9. Allí están, desfilando frente a sus ojos vidriosos y esperanzados sus añoranzas, su sueño atrapado en celuloide. La vida de Cecilia, invariablemente no puede cambiar. Está presa de su destino, al lado de su borrachín, limpiando los vasos donde otros beben el vino y los platos donde comen sus grasosos sándwiches.
La realidad alimenta la fantasía – sobretodo, si esa realidad es hostil y gris -, en la reiteración, en la evocación permanente. Desprendiéndose de algún lugar errático de la mente, esa quimera, ese sueño inerme parece cobrar vida; parece desperezarse para rendir homenaje en devolución a tantos años de devoción.
La confrontación de dos mundos totalmente anacrónicos, la veracidad, el ensueño y la superación marcan el destino de “La Rosa Púrpura del Cairo”.
Woody Allen explora el mundo del cine desde una óptica platónica que sumerge al espectador en una realidad paralela formada por valores inmutables, situaciones armónicas y conceptos ideales. Proponiendo como juego el traspasarnos de un lado al otro entre lo artificial y lírico del cine al realismo crudo de la vida común y corriente. Pero como en todo Allen, el gran maestro de la satirización humana, el objeto de estudio guarda un doble sentido. El mundo de los sueños que era el cine de aquella época depresiva, choca contra la realidad, de nuevo la ilusión es destrozada por la existencia. Sin embargo, esa idealización se vuelve parte de la realidad, volviéndose austera y corriente, despreciativa e inicial. Ya no como válvula de escape a una realidad aniquiladora, sino, como una imposible manera de armar el rompecabezas de la cotidianeidad. Tom Baxter, el protagonista de la película – es decir, de la metapelícula -enamorado de la pobre Cecilia, no es más que una ilusión, aún vuelto realidad, es un deseo imposible de concretarse en un mundo que le es ajeno y por tanto, su supervivencia se ve supeditada a un cambio del que es imposible revertir. Su vida parece finita y acotada. Cecilia, entonces, debe decidir: aceptar vivir en una constante fantasía que, tarde o temprano, terminará esfumándose. O volver a su realidad, y aceptar que los sueños son inalcanzables e inalterables.
Woody Allen como nunca, trabaja con dos discursos, con dos formas de narración que, avanzada la cinta, empiezan a transfigurarse. Por un lado, la realidad: Depresión, vida de Cecilia, New Jersey. Por otro lado, fantasía: La Rosa Púrpura del Cairo, lugar donde habitan los sueños, Tom Baxter y las comedias musicales. Una vez quebrantadas las normas, las posibilidades son infinitas. Si algo caracteriza a Woody Allen es que, cuando la narración llega a un callejón sin salida, él logra abrir puertas que otros ni siquiera imaginan.
A partir de ese momento, la película adquiere un ida y vuelta constante. Una cita entre la realidad que se vuelve ficción, y la ficción que se vuelve realidad. Por tanto, la incidencia de algún universo tiene repercusión en el otro, y viceversa. Las decisiones de Baxter, el deseo de libertad impulsado por el amor hacia Cecilia dejan sin destino inmediato de crecimiento a la ficción. La ficción, que alimenta los sueños de los espectadores se trunca, entonces, todo parece convertirse en una sola dimensión, en un solo discurso, que no confunde realidad de ficción, haciéndose parte de un todo.
Esa alegoría magnífica, impuesta desde la narración por Woody Allen, agudiza la crítica sobre lo que el cine representa. El mencionado espejo de la condición humana.
Vivimos presos de una rutina, de una realidad asfixiante. Lo que nos mantiene vivos es el deseo, el anhelo, la esperanza de que, algún día, esa rutina comience a desvariar su rumbo mecánico y cíclico. De que esa dimensión se confunda en el deseo y que por fin, todos tengamos la posibilidad de ser libres, para después poder elegir nuestro camino.

TRAILER DE "THE PURPLE ROSE OF CAIRO"


WOODY ALLEN: EL HOMBRE-CINE
Olvidándonos de su habitual personaje neurótico-compulsivo, Allen en esta ocasión, homenajea las fuentes del cine clásico, plagado de megaestrellas y secundarios, de productores ambiciosos y managers ansiosos. De grandes decorados y atrezzos, de expresionistas luces en blanco y negro, de las mastodónticas multinacionales encorsetando la creatividad sin reparar en lujos. Todo ello dándole una vuelta de tuerca más a las circunstancias, viviendo esta aventura desde perspectivas inimaginables que sólo se le pueden ocurrir a un genio portentoso como el del neoyorkino.

UN PEDACITO DE PELICULA (PERDÓN POR EL GALLEGO)

0 crónicas póstumas: