"KILL BILL (VOL. I & II)" (2003/04) Quentin Tarantino

TITULO ORIGINAL: Kill Bill Vol. I/Vol. II
DIRECCIÓN: Quentin Tarantino
GUIÓN: Quentin Tarantino
REPARTO: Uma Thurman, David Carradine, Daryl Hannah, Michael Madsen
GÉNERO: Acción
AÑO: 2003/04
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 110/137 minutos.

Análisis

En el inventario de Quentin Tarantino se fusionan las herramientas del cine universal. Un popurrí de lenguajes que configuran la visión de este profuso director contemporáneo. La venganza, cabe remarcar, uno de los temas predilectos del cine de todos los tiempos, adquiere aquí, en la doble función de “Kill Bill” su estado más excelso, profundo y abarcativo, como jamás nadie haya contado. Partiendo de la premisa, de la idea somera, Tarantino abre todos los campos posibles, abrigando al argumento – como dije, somero e indestructible – de todas esas herramientas que nutren a su yo creador. La fusión de los elementos que han participado en él, las inquietudes de su plasticidad artística: alegorías del western – el género venganza por excelencia –, las películas samurai de los setenta, el animé, las películas clase B de los años sesenta y la pletórica narrativa que aparecen en sus antecesoras obras, convergen en el relato de manera automática y sincrética, sin yuxtaposiciones, como formas obedientes de expresión que no remiten al mero capricho artístico, sino, a una urgencia estética que le da vigor y solvencia al relato; que le aporta policromía de manera tal, que, a modo de muñecas rusas, encierran otros relatos y así sucesivamente.
Lo logrado por Tarantino en “Kill Bill” es la confirmación de su capacidad narrativa, respaldada por la sólida estructura. La idea ya exteriorizada en “Pulp Fiction” aunque asimétrica de contar por capítulos, se vuelve aquí, la carta mejor guardada para destrozar – en el buen sentido – las estructuras, para atomizar el relato y volverlo parte de una novela épica, donde nuestra heroína (Beatrix Kiddo, AKA Black Mamba, AKA
The Bride) forma parte de esa revolución narrativa en el juego de tomar y sacar información que construye, al fin y al cabo, el espacio para desarrollar las tensiones, para desempolvar lo atractivo del film: lo inesperado.
“Kill Bill” no sólo es la síntesis de las esteticidades que forjaron la imaginación de Tarantino, también, es la exposición de todos los elementos cinematográficos que revalorizan a la obra en su más exiguo tratado: la ya mencionada estética (con todas sus policromías), la música, el color de los personajes, los guiños en su máxima expresión: donde aquí Tarantino no especula con nada, sino que la sobrecarga de pequeños detalles que hacen felizmente demente al film; y finalmente, el sello irreductible de su creador, la sangre a borbotones, las degolladuras, los textos lascivos y filosóficos, los planos “pie-fetichistas” que aparecen en todas sus películas.
Lo que nos queda, es la sensación de que Tarantino nunca defrauda, ni a sus más fundamentalistas seguidores, ni a los críticos de reojo que especulan con la locura del director para ensartar la daga de la hipocresía. “Kill Bill” era, hasta “Inglorious Basterds”, la mejor obra de Tarantino, porque pudo en ella, otorgarle su más suculenta inventiva y sobretodo, un guión explosivo que determina el carácter natural de su cine.

TRAILER DE "KILL BILL VOL. I"


TRAILER DE "KILL BILL VOL. II"

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