6. "La era de la boludez". DIVIDIDOS


Es uno de los discos que son capaces de adquirir forma antropoide, de saltar de los parlantes para dar pelea al oyente, al espectador de esas imágenes que refleja “La era de la Boludez”. Es un muestrario inagotable de sonidos eclécticos, de forma repetitiva, incansable, el power trío de Hurlingham expresa su forma más visceral en canciones hechas puñetazo, hechas mosh, hechas calavera. Se presentan de forma carnal en pincelazos de poder, de furia, de anarquía musical; en esa rara mezcla de angustia y cañita voladora (sic Ricardo Mollo). Es Divididos la amorfa bola humana que combina, en un cóctel explosivo, a Hendrix, Atahualpa Yupanqui, Sumo y Parliament Funkadelic en la batidora musical, que adquiere la forma de nuestra cabeza, de nuestros sentidos.
En “La era de la Boludez”, Mollo, Arnedo y Gil Solá, pueden desplegar su estado puro de fiebre estética, cada arreglo minucioso es perseguido por una suerte de margen para el delirio (aunque se trate de la canción más melosa y silenciosa), siempre latente la sensación de poder, de furia tribal. En donde despliegan su verba estrepitosa, su rima incongruente, su poder de aprehensión a las nuevas normas, su hilaridad, su compromiso ineludible por el sólo hecho de ser latinoamericanos. De ser barro y tierra aborigen, de ser uña de civilizaciones colonas, de ser parte del mercado industrial, de ser hombres de opinión y bandera.

DIVIDIDOS, "INDIO DEJÁ EL MEZCAL"

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