2. "Clics modernos". CHARLY GARCÍA (1983)


El éxtasis de sus bigotes moviéndose al compás de un ritmo de, vaya a saber uno, que extraña influencia parecía. Es que aquel, hombre de años de batallar ante las injusticias, le estaba dando paso a las músicas insurrectas del primermundo, que globalizaban y achataban las posibilidades de creatividad. Nuevamente, el rigor invitaba a la discrepancia. ¿Cómo era posible que Charly, el hacedor, se sumergiera en las superfluas oscilaciones del pop? Era posible, porque García Moreno, lo puede todo. Puede archivar en su memoria toda la historia recogida, en el exilio, en su patria, en donde fuese. Podía absorber el idioma musical de cualquier lado, porque claro, tiene oído absoluto. Y puede, porque es la gran bestia transformadora de opinión, reformar la ecuación, volviéndola acatable a toda norma. El gran suceso incontenible de las últimas décadas, que él sólo, junto a su piano y a sus dedos deshechos por la artrosis y las punzadas, seguía firme para relatar la condena de todos aquellos que sean dignos de historias. En esa incontinencia por la narración, en esos paisajes tan metafórica e incorruptiblemente escritos se alojan los pedazos del poeta más irrefrenable, más convulsionado y horrible de los sucesos argentinos. Porque en la guarda de su lamentable corazón, que sufre al paralelo de las condiciones de su suelo, se archivan los golpes y de esa forma, se dispone a relatarlos, con la impunidad de los grandes, con la genialidad de los maestros.
Junto a su banda de los ochentas, G.I.T. (Guyot-Iturri-Toth), Daniel Melingo, Fito Páez y Fabiana Cantilo, Carlos Alberto García Moreno desplegó con la fuerza de las cataratas y las sutilezas de los pájaros que arañan los tallos, un manuscrito inmortal y necesario para la historia hecha canción de rock, o, en este caso, opciones más acordes a su contemporaneidad.
Un sonido más inflamable, más latoso y reverberante que en sus anteriores sesiones, pero con la característica inalterable de su condición como solista, más allá de bandas, de parlantes y soportes, tras toda esa rudimentaria máquina de sonidos estaba él, piano y voz para charlarnos; eso, charlar sobre nuestra naturaleza.
“Clics modernos” abre paso al Charly profetizado con sus serenatas ecuménicas y su sinceridad, así, desfilan “Los dinosaurios”: el intento más documentario escrutado sobre las ruinas aún no levantadas, sobre la putrefacción de los cuerpos inermes. “Nos siguen pegando abajo”, como desmesura de ese contexto. La nostalgia del exilio, con “Plateado sobre plateado” y “No soy un extraño”. Y más, más García para contemplar, admirar, revisar.
En pequeños (o grandes a estas alturas) fragmentos que muestran al Charly más auténtico y espiritual, más desproporcionado con las formas, pero, a su vez, más necesario con su contexto.

PARA VER Y ESCUCHAR "CLICS MODERNOS", DE CHARLY GARCIA

0 crónicas póstumas: