1. "BASTARDOS SIN GLORIA". Quentin Tarantino

TITULO ORIGINAL: Inglorious Basterds
DIRECCIÓN: Quentin Tarantino
GUIÓN: Quentin Tarantino
REPARTO: Brad Pitt, Mélanie Laurent, Christoph Waltz, Diane Kruger
GÉNERO: Drama, Comedia, Acción.
AÑO: 2009
PAÍS: Estados Unidos, Alemania
DURACIÓN: 153 minutos.





Cambiar la historia (del cine)
Hace ya 20 años que Q Tarantino nos sigue exponiendo su mundo paranoico y homicida frente a nuestra jeta. Será, el empuje furioso por devolvernos toda la podredumbre humana que nos acobija, que nos desconsuela, que nos retroalimenta. Será, las ganas de divertirnos, de hacernos estrellar contra una pared entre razón, movimiento, inquietud, desconcierto, sarcasmo, fiebre, balas y vértigo. Y será, su poderosa obsesión por satisfacernos siempre con su cine: estoico, único e irrepetible entre sí.
Las aristas de la historia, así, tridimensionales como son, ejercen a través del tiempo una profunda catarsis, un conjunto de ideas del ¿cómo? ¿por qué? y ¿quiénes? más allá de nuestros preconceptos, percepciones o idiosincrasia. Esa historia inmutable se rige a través de los hechos que la engloban, que la exponen y que la cuentan (esta tercera parte menos creíble por la carga subjetiva), de esta manera, nuestro aparato de comprensión termina acabando una idea general sobre la historia, sobre un hecho fundamental dentro de la misma.
Todos sabemos sobre lo aterrador e ignominioso del Holocausto, sabemos sobre el nacimiento del nazismo y, sobretodo, tenemos una idea general sobre lo megalomaníaco de Hitler, la SS y demás cuestiones votimivas de la historia contemporánea. Ese concepto no va a tambalear por más de que se juegue con ello, que se lo reinvente y exprima, de manera tal, que la historia (tanto narrativa del cine, como la conceptual) cambie por completo. Nadie, ningún director postmoderno se ha animado a hacerlo. ¿Por qué? Porque siempre permanece latente el tabú de las muertes, de las persecuciones y de los infiernos existenciales por los que atravesaron aquellas víctimas del aparato nazi. Pero Tarantino, sin sofisticaciones ni refuerzos, visceral como es, expuso una cinta (de las mejores de los últimos diez años) al alcance de todos. Y lo valioso, es contar una, dos, tres historias paralelas, sobre el nazismo y el Holocausto, si; pero también, sobre la naturaleza infernal e impiadosa del ser humano, o, sobre la sobreposición de la adversidad, sobre la vida, el amor y los sentimientos. En el fondo tétrico de las balas y, como era de esperar, su temática siempre recurrente: la venganza.
“Bastardos sin gloria” es la obra maestra de Quentin Tarantino, no sólo por la fuerza que ejerce una historia (narrativa) totalmente explosiva y policromática, sino por la presencia única de los diálogos, razón fundamental por la cual, las escenas de casi quince minutos pasen por alto, concentrando toda nuestra atención, desenredándonos en el enjambre conflictivo que presenta Tarantino. Y la dirección actoral es el matiz final que Q le da a su obra: sobretodo, la formidable actuación del histriónico y complaciente Hans Landa, oficial de la SS, magníficamente interpretado por un ignoto Christoph Waltz.

TRAILER DE "INGLORIOUS BASTERDS"

3 crónicas póstumas:

Anónimo dijo...

Comparto.
No podia haber un podio sin esta joyita !

Lorena dijo...

¿Sabías esto?
(Clicka mi nombre)

Leé el único renglón de Vida Personal.

Claramente, el mundo es muy pequeño.-

Imfreakalot dijo...

El mundo es muy pequeño o las mujeres siempre eligen a los exitosos. Pensar que ese chabón sin su hit de turno, hoy, estaría vendiendo cervezas en el lado protestante de Irlanda.
Un genio.

Gracias Lorenita por el aporte