I LIKE THE WAY WE MOVE



Hola chicuelos,
Tengo el agrado y el placer de informarles que IMFREAKALOT crece, no de manera totalmente acelerada porque eso llevaría a que la velocidad de mis manos adquieran un ritmo vertiginoso, llevando a mi capacidad motriz al colapso. Pero, IMFREAKALOT evoluciona de manera - para mi - sorprendente. Y, resalto el para mi porque nunca creí en la repercusión del blog. Sobretodo, cuando se trata de que me siento a esperar que lo lean y no, de la manera contraria, buscando a mis lectores. Algo parecido le pasó a Mahoma con una supuesta montaña.

Nos encontramos diariamente en FACEBOOK, para quien quiera unirse al grupo se los reitero: YO LEO IMFREAKALOT

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Un saludo desde la inmensidad absoluta y la más insignificante nimiedad
IMFREAKALOT


CLASE V. DAVID BYRNE


LA SENSIBILIDAD DEL MOVIMIENTO


En mecánica el movimiento es un fenómeno físico que se define como todo cambio de posición que experimentan los cuerpos de un sistema, o conjunto, en el espacio, con respecto a ellos mismos o con arreglo a otro cuerpo que sirve de referencia. Todo cuerpo en movimiento describe una trayectoria.
La palabra movimiento, independientemente de un concepto tangible, suscribe a la idea de evolución. Un cuerpo con la habilidad de moverse, es capaz de cambiar su configuración y por supuesto, transgredir su estado anterior para avanzar.
Ese sistema de simple cinemática se refuerza y experimenta con la capacidad del ser humano para poder adaptarse a una realidad, a un contexto determinado, a una serie de factores que lo inhabilitan. Quien no tiene la capacidad de movimiento, queda congelado en el tiempo, en una fracción específica del espacio, y por consecuencia, termina siendo inerte.
Esa maravillosa capacidad de avance le otorgó a David Byrne trasformar su estilo particular, su incógnita filosofía, en un hecho causal de su música. Música en movimiento. El artista se explora a si mismo, en estado completo de revisión para poder evolucionar hacia nuevos estadíos. Mimetización inconsciente.
El músico experimenta nuevas formas de producción para revalorizar su estado anterior. Y el genio de David, ha sido, por muchos años, ese héroe pagano de la evolución musical. El constante inconformismo lo llevó a dar radicales contrastes en su estilo, en su música y poesía.
Y no quedó lisiado de argumentos. Porque ese constante cambio, migratorio, evolutivo, lo transformó en facto musical.

Stop Making Sense. Original Trailer



DAVID BYRNE nació en Escocia, en 1952. A los dos años, sus padres se mudaron a la tierra prometida del capitalismo, y en ese entorno, el niño David creció entre los constantes cambios geopolíticos.

Ya adolescente, el inquieto David mostraba una tildada inclinación hacia las artes. Aprendió a tocar la guitarra como mero pasatiempo. Primero, ingresó en la Escuela de Diseño de Rhode Island, iniciando su camino perceptivo de la sensibilidad artística. Un refugio de la imaginación en el libre estado. Influenciado en gran parte por el POPART de Andy Warhol y posteriormente, adaptándose a la idea de ARTE conceptual. David, experimentó un cambio rutilante en su cabeza y sintió la necesidad de expresar su furia artística en elementos que tenía a su alcance. En esa misma escuela conoció a Tina Weymouth y Chris Frantz, y empezó a moldear la bestia con cabeza que posteriormente transformó en Talking Heads.

La primera odisea musical del trío se llamó The Autistics, en un repertorio que consistía en versionar canciones pasadas de moda y adaptarlas a un género específico; y si hablamos de Byrne, ese género se atomiza en un no género. En 1974, el concepto de The Autistics iría mutando hacia nuevos estilos, con repertorio propio, y la inclusión de nuevos integrantes dio vida, por fin, a Talking Heads. Con el correr de los años y la aceptación popular, la banda liderada por David Byrne sería el estandarte de una sociedad que reflejaba un estilo ácrata, sensible a la vertiginosidad de la vida y a la pureza de las manifestaciones artísticas. Los Talking Heads parieron a un monstruo inconmensurable, sin identidad. Y Byrne es el Doctor Frankenstein.

Con fuertes bases en el rock psicotrópico de la década del ochenta y una mutación hacia el funk, el punk británico y los ritmos latinos, otorgaban a David el espacio perfecto para dejar fluir su pluma inexacta, perspicaz y romántica. La hilaridad también jugó un rol fundamental, que le daba pie a la imaginación para crear atmósferas y pequeñas piezas de teatro sobre el escenario. Ese encanto y desenfado fue la excusa para que el director Jonathan Demme (“El silencio de los inocentes” y “Philadelphia”) rodara “Stop Making Sense”, una idea de Byrne: la piedra fundamental de la música new wave. El estandarte sonoro-visual de una generación con ideas y sentimiento.

El hombre que nada quiso saber y que de pronto, todo lo supo. David Byrne era artista completo, líder de opinión y desarrollo, y puntero ideológico de un concepto que iba más allá de cualquier política: el arte como forma de expresión vital. Cantante, compositor, letrista, guitarrista, director de cine, escritor, actor, artista de videos, diseñador y fotógrafo, la revista Time le dio un nuevo rótulo para empalagarse de adulaciones: “Hombre renacentista del rock”.

Ya era imposible creer en la posibilidad de evolución, cuando lo parido es completo y uniforme. Pero el movimiento que rige la carrera de Byrne pudo más. A principios de los noventa, se separa de Talking Heads y comienza a recrearse en los ritmos psicofármacos. Luego, experimenta con la música popular latinoamericana. Luego, con la electrónica. Luego, con las baladas pop. Etcétera, etcétera. Su incansable capacidad de superación y supervivencia son el cerrojo a una carrera por demás increíble.


David Byrne es vanguardia. David Byrne está en Clase V.




TALKING HEADS. Burning Down the House


TALKING HEADS. I Zimbra


DAVID BYRNE. This Must Be the Place



LA LECCIÓN DE HOY ES: NO PIRATEAR

Me dirijo a ustedes, queridos lectores de IMFREAKALOT, para comunicar que por problemas legales y de carácter burocrático, - si, ese que fastidia tanto a IMFREAKALOT - este blog se ve en la obligación de quitar o reformar la reseña de "Humbug" de Arctic Monkeys, debido a una serie de links que se conectaban hacia el oscuro mundo de la piratería.
IMFREAKALOT, recomienda no inmiscuirse en esos asuntos porque pueden ser contraproducentes. De hecho, en la puerta de su casa, hoy, tiene a un grupo comando del FBI apuntando directamente a su cabeza.

Lamento las molestias ocasionadas a terceros; sólo se trataba de una humilde promoción a la banda.

Un saludo con parche en el ojo
IMFREAKALOT

"HUMBUG" - Arctic Monkeys



El Ostensible ascenso a la madurez

La explosiva y metalúrgica guitarra de Turner se estrellaba contra la furia adolescente. Era divague de emociones en un escenario insignificante. Era el humo negro que recorría las vísceras para dar cuerda al bailarín y encenderlo en chorros de sudor. La aplastante mixtura de los elementos en un éxtasis frenético: esa conjunción derivaba en espirituosas respuestas del otro lado.
Arctic Monkeys es la aplanadora del rock británico. Es exceso. Rebeldía a cuentagotas, reminiscencias de un pasado con fe en la suciedad punkroquer. A veces giros interminables sobre el dancefloor y sobretodo, cinética. Su premonitorio ascenso los depositó en un lugar privilegiado. Queriendo devorar el mundo como si se tratara de una gran torta de chocolate.
Pero esa fiebre interminable se convirtió en hastío, en vulgar respuesta hacia la vida. En un camino inconexo de derrotas existenciales. El tiempo iba a acabar con ellos, en fugaz movimiento.
Dos años fueron suficientes para que Alex Turner, esa fruta de raro sabor agridulce, madurara y se convirtiera en la quintaesencia de un movimiento que permanece viajando en subterráneo, pero que en cualquier momento, y de eso se trata, explotará desde las entrañas de la tierra, como una oruga gigante que fagocitará el rosa pop de transitorias estrellas.
El cambio ha sido provechoso y los Arctic Monkeys vuelven con un disco que no solo cambia la opinión ya gastada sino que los deposita y nos hace creer que era el disco necesario para convertirse en banda perenne de la historia del rock.
“Humbug”, su nuevo trabajo, nos entrega varias (sino todas) demostraciones de oscuridad y adultez. Esa que es necesaria adquirir en algún momento si no se quiere permanecer repetitivo, como un niño que no se cansa de la misma ronda, de la misma hamaca. Sin embargo, ese espíritu adolescente (fluorescente) que todavía ostentan – claro, tienen veintipiquito – no se pierde y la magia prevalece.
Se nota arreglos más complejos en la arquitectura del disco. Se nota un arduo y específico trabajo por prevalecer sobre la melodía, dejando de lado el sonido estruendoso que caracterizó a los Monkeys en sus antecesores discos. Este cambio radical trae aparejado la influencia de The Last Shadow Puppets, la banda transitoria de Turner en el parate monkeyiano. Canciones con más cuerpo, líricamente espirituales, proveyéndole color y armonía al incesante ritmo que proponen. Sin embargo, se nota una clara alusión a sus condiciones. Este disco es, sin dudas, el más oscuro. Guarda, en el interior de las melodías, un aroma melancólico, destino final, que trae a nuestra memoria un ostensible homenaje a The Smiths o The Doors. Y en este punto, se trata del disco más estadounidense.
“Humbug” confirma y resalta la presencia de Turner como líder natural de la banda. Y los deposita como una banda que sabe reinventar su estilo y se divierte con eso.


TRACK A TRACK

“Humbug” comienza marcando el camino de la transformación. En sus discos antecesores, los Monkeys, arrancaban con temas demencialmente roqueros, para afirmar y declarar a todos: suban el volumen. “My Propeller” es, la aguda profundización de ese cambio. La melódica y texana guitarra de Turner marca el ritmo, dando forma a ese transfiguración yanqui. El coro hace el resto.
“Crying Lightning” es el corte de difusión, que guarda en sus vísceras un instinto reprimido por sacar a la luz la vieja esencia de la banda, pero permanece sosegada por el constante y oscilante juego de guitarras y bajo que proponen.
“Dangerous Animals” debe de ser el tema que refleja fielmente el espíritu de libre creación de la banda. Donde se atreven a cambiar los climas de manera paulatina. La melodía podrida de la guitarra de Turner maneja de manera azarosa, como puente invisible entre el caos y la quietud.
La cuarta canción de “Humbug” es “Secret Door”. Armónica y romántica versión de los hechos. Es un tema sin precedentes en la historia de los Monkeys. Donde hace lucir a Alex Turner como un excelente vocalista. En ese sentido, comparte una relación simétrica con “Cornerstore”. Esa química única y espiritual que solo los británicos pueden traducir en canciones. La imperfección oscura hecha melodía.
Sigue “Potion Approaching” que, junto a “Pretty Visitors”, son las canciones que guardan el espíritu desbordante de los Monkeys, en rimas incoherentes y cambios de ritmo frecuente. El marcado sentido estético se mezcla con la desprolijidad que propone la evocación al punk vintage.
En las últimas canciones, el ritmo se aquieta y las aguas parecen transformarse en vapor. “Fire and the Thud” despierta un costado sensible de Turner, que parece ponerse el traje de cantante meloso y ambivalente, en el perfecto homenaje a Nick Cave. Para cerrar el disco de manera inquietante, abriendo las puertas a un final inesperado, con “Dance Little Liar” y “The Jeweller´s Hands”, haciendo prevalecer un mensaje aséptico sobre la música moderna. Todo parece ir hacia ese final confuso, hacia las profundidades del mar.



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"PLAYTIME" (1967). JACQUES TATI





Título Original:
Playtime
Dirección:
Jacques Tati (Jacques Tatischeff)
Guión:
Jacques Tati y Jacques Lagrange
Reparto:
Jacques Tati, Barbara Dennek, Jacqueline Lacomte, Valérie Camille.
Género:
Comedia
Año:
1967
País:
Francia
Duración:
167 minutos




La última cinta de Tati está impregnada de nostalgia clasicista. El uso frecuente e imprescindible del silencio, dan vida a un cine que parecía perdido gracias a los nuevos instrumentos de tecnología y las formas.
“Playtime” plantea un mundo futurista aséptico y demencial de la vida en las grandes ciudades: su ciudad, París. Un bloque sintético gris recubierto por cristales que exhiben la vida superflua y mecánica. Por eso, no es caprichoso que desfilen personajes de clara acción transitiva. Los turistas que actúan como si nada de lo que pasa ante sus ojos tenga un sentido desmesurado de la realidad. Van en una marcha cíclica. Como los burócratas de oficina.
Ese mundo de cristal, y de aparente fragilidad que plantea Tati, se pone al descubierto en las relaciones interpersonales. La distorsión de la realidad da paso a los desencuentros y pérdida de lo momentáneo. Tati, nuevamente, encarna a su célebre personaje, Monsieur Hulot. Víctima de ese mundo inorgánico, donde lo equívoco dentro de ese laberinto gris marca el ritmo del relato.
La película tiene una nula progresión dramática. No se involucra directamente con las emociones del errante Hulot. Sino que lo expone como un actor más – quizás nosotros – que trata de amoldarse en ese universo de aparente equilibrio. En este punto, Tati (Hulot) personifica al hombre que pondera su cine: quien toma decisiones versus al que no. Lo habilita de cualquier disgregación de tiempo y/o espacio para actuar instintivamente, contraponiéndolo con los turistas y burócratas que simplemente deambulan tratando de encontrar una razón a sus actos.
“Playtime” es una maravillosa lección de cine contemporáneo, que, contrariamente, reivindica los viejos paradigmas. Jacques Tati, recreando ese universo aséptico y despiadado, brinda desde lo visual y sonoro una crítica inteligente sobre la sociedad actual y sus comportamientos.



JACQUES TATI. CINE LEALTAD.

El cine comprende y se aplica a través de varias etapas que deben superarse mutuamente, comunicador y comunicando, donde se establece un código común entre ambos. Una suerte de entelequia sagrada e irrepetible que no solo funciona como unidad de enlace o puente, sino también, como idioma único de habla y comprensión.
El cine de Tati (Jacques Tatischeff) trabaja como un modelo pragmático donde se suscitan diferentes idiomas, lenguas, recuadros y sintaxis.
La universalidad de la lengua cinematográfica declara, ante todo, un principio envasado de dogmas, que, ataca profundamente a los realizadores que por ser demasiado ortodoxos, se pierden en el intento de convencer al estrado. Esa acción motora del cineasta como narrador omnisciente (dios de las máscaras) pondera el simple hecho de maniobrar las transitivas emociones de los espectadores, adornándola con pompas o decoro, el viaje al golpe bajo vía autopista.
Sorprender quitando información, gracias al montaje, el cineasta prepara el campo con incertidumbres para alimentar el ego o jugar a un dios megalomaníaco.
Tati propone lo contrario. Cercano al cine clásico, mudo y estético de Chaplin o Buster Keaton; deja que el espectador investigue, buscando el gag eficiente, mordaz. La composición de las escenas, extremadamente largas, sirve para poder descubrir el gag y motive a la percepción inconsciente. La búsqueda por encontrar en el plano varios elementos que puedan suplir el chiste fácil e inmediato.
De eso se trata la lealtad visual que propone Tati. No experimenta con la vulnerabilidad del espectador; lo hace participe activo de sus planos (que contienen mucha información) y pertenecer a una didáctica inteligible.
En este caso, contrariamente con Buster o Chaplin, Tati no acumula gags en pequeñas porciones de tiempo que apelan a la explosión final de la risa. Deja que permanezca dentro de la escena, y él, mágicamente, hace aparecer y desaparecer, envolviendo el ambiente de pequeñas sonrisas sincopadas.

OBJECT OF BLIND ADORATION: EMILE HIRSCH

Emile Hirsch pertenece, por suerte, a la nueva trouppe de jóvenes actores que invitan a un cambio positivo en la actuación. En el reinado de las máscaras de plástico, en las ficciones de terror, las aventuras capitalistas de cuentitos felices y amores perros.
El muchacho en cuestión ha logrado conseguir un lugar en la esfera hollywoodense y gracias a sus solventes y camaleónicas interpretaciones se ha ganado el derecho de elegir sus papeles; privilegio que muy pocos actores gozan.
La corta historia cinematográfica de Emile, arranca en la televisión estadounidense, haciendo un sobrio papel en “Houdini”. Donde aborda las primeras inquietudes del gran ilusionista. Su infancia, su peregrinaje hacia lo incierto, lo místico. Ese papel oscuro lo llevó a ser requerido por las principales cadenas televisivas (NBC y ABC) para posteriores papeles de niño prodigio en biografías no autorizadas.
Su primer y fundamental protagónico, viene de la mano de “The Dangerous Lives of Altar Boys” (La peligrosa vida de los niños del altar). Una película clase B que narra las inquietudes e inseguridades de los púberes que transitan su vida dentro de un colegio de monjas. Junto con Kieran Culkin (hermano de Macaulay), Emile deslumbra por un papel que se rige por el desconcierto generacional y las desaventuras; por el rezo infatigable como castigo a cualquier insolencia, o travesura adolescente. Ese grito solapado de soledad queda al descubierto, enfatizado por lograr en el Némesis adolescente (las monjas) un incorrecto accionar.
En 2003, bajo la dirección de Michael Burke, a Emile Hirsch le llega su reconocimiento que lo llevará a jugar en las grandes ligas del cine norteamericano (perdón, estadounidense). Compone a un personaje vacío, nostálgico, preso del pasado. Un adolescente que pierde su raíz, su lugar de cobijo: su madre. La muerte de ella, es el motor que dispara una historia anárquica. Duncan es un adolescente predestinado al fracaso. Al no tener un sostén tangible, sus intenciones se pierden en el abismo existencial y lo mantiene en constante conflicto con su padre, quien regula y proclama virilmente: - macho como yo. Duncan Mudge no encaja en una sociedad en la cual reprime al que no logra mimetizarse con el contexto.
A partir de ese papel, a Emile le llovieron propuestas y así realizó en 2004, “The Girl Next Door”. Una típica comedia romántica, de corte pochoclero, que narra las andanzas de Matthew, un nerd que se enamora de la despampanante Elisha Cuthbert, su vecina. La composición del personaje, nada impactante, logra (como los maestros del happyending saben) esa aproximación al muchachito de la película, la afinidad con el espectador, por la simple razón de su parecido: de lo mundano contra lo utópico.

Consecuentemente, rodó “Imaginary Heroes”, examina un año largo en la vida de una supuestamente típica familia de clase media-alta. Cuenta, con humor sarcástico y ternura, la historia de una familia contemporánea en crisis. Emile, compone al clásico adolescente en fuga y conflicto con sus padres. Sus gustos extravagantes, que lo hacen ser odiado y amado a la vez, lo contraponen con la sobriedad y burocracia de una familia formal, estructurada, yanqui.

Quizás, su papel emblemático, de la mano de la reconocida directora Catherine Hardwicke, es encarnando al skater Jay Adams en la película de culto “Lords of Dogtown”. Ambientada en los setenta, narra la vida de unos jóvenes de clase baja, de las costas pobres californianas. Que en busca de diversión, descubren el deporte skater y lo resignifican. Con el correr de los años, y aún hoy en el ámbito del medio caño, Jay Adams, Peralta y Tony Alba son próceres. Un papel sobrio, dotado de actos de verdadera masculinidad. Emile proclama su figura y la convierte en icono de niñas adolescentes en plena etapa de autoconocimiento, y modelo de varones con pelusa en lugar de bigote para EL MANUAL DEL HOMBRE CANCHERO.

Los papeles le llueven de manera precipitada. Personificando en “Alpha Dog”, al narcotraficante más joven buscado por el FBI. Un papel oscuro, siniestro y misterioso. Que se pierde en los vacíos de la consciencia y en los altibajos de su condición social-económica.

Hasta que en 2007, Sean Penn lo convoca para su película “Into the Wild”. Parece que los papeles biográficos le calzan a la perfección. Y Emile se luce, representando, quizás, su mejor papel. Es Chris McCandless, el tipo que dejó atrás una vida económicamente auspiciosa, para vivirla primitivamente, usando solo artefactos frugales y la razón. Sepultado en el espeso bosque de Alaska, Chris (Emile) nos da una lección sobre el verdadero sentido de la vida. Ya lo decía Saint-Exupéry.

Luego encarnó sobriamente a la mano derecha de Harvey Milk en el film homónimo de Gus van Sant, recomendado con creces por Sean Penn. Exalta su condición homosexual y la vuelve grito de rebelión en el silencio. Carismático y práctico para las funciones de Sean, que sin dudas, se roba la película.

Ese papel, le dio la posibilidad de transformarse en símbolo de la industria hollywoodense y ganarse un lugar de privilegio, luego de la versión de “Speed Racer” (o “Meteoro”) de los hermanos Wachowski (los mismos de la trilogía “Matrix” y “V de Vendetta”).

Emile tiene una capacidad asombrosa por transmutarse y revalorizar a los personajes que encarna. No sólo con la simplicidad que implica cambiar el look o volverse un excelso investigador del target que debe componer. Sabe que la actuación es un teatro de máscaras, y en ese sentido, pasa desapercibido con total naturalidad.

IMFREAKALOT brinda por la nueva generación de actores hollywoodenses; que no se pierden en el éxito frugal de la taquilla y esperan un papel que los elevará un escalón más en la escena. Emile, ya está esperando componer “Hamlet”.



"Lords of Dogtown"



"Into the Wild"



"Speed Racer"

Todos cambian, IMFREAKALOT también.

Todo debe cambiar, transmutarse en nuevas especies, es el ciclo vital. Y por eso, IMFREAKALOT cambia: un poco por aburrimiento, otro, por expandirse, también es un ciclo vital – la ambición desmedida, el comportamiento antinatural, la baja autocrítica – hacen que todo esto cambie.

A partir de este momento, el formato y/o sistema del blog será de esta manera.

Cada dos días, aparecerá ante ustedes una sección diferente, resumida, sincrética y cada quince días verán la aparición de nuevos informes (si es que le quieren llamar así) como veníamos haciendo hasta este momento, sobre música, cine y Schedule en general.

Las nuevas secciones son las siguientes:

Object of blind adoration.
Todos los directores de cine tienen sus actores fetiches. Tarantino tiene a Samuel L. Jackson, Michael Madsen o Uma Thurman. Tim Burton a Johnny Depp. Claude Chabrol a Jean-Paul Belmondo. Juan José Campanella a Darín.
IMFREAKALOT también tiene sus actores fetiches, que, aunque no trabajen en ninguna superproducción personal, son los encargados de ir desarrollando una lista; para que disfruten de su arte dramático, de su capacidad camaleónica por componer personajes. Una vez por semana iremos mostrando y exponiendo los actores fetiches de IMFREAKALOT. Esta semana empezaremos con Emile Hirsch, luego con Virna Lisi y así sucesivamente.

Necesarias
Existen películas de todo tipo, género, rótulo, avance y hechura. Existen películas marketineras y de bajo presupuesto. Algunas denominadas “cine de autor” y otras megaproducciones comerciales. Algunas son dignas de repetición en cable, otras bizarras, clase B y otras, muy por el contrario, paradigmáticas.
Esta sección tratará una vez por semana, películas que son imprescindibles (según IMFREAKALOT, y gracias a la investigación a gente que sabe más del tema) para disfrutar del cine en toda su armonía, complejidad y megalomanía.
A su vez, confeccioné una lista de trescientas películas para que usted, si lo desea, pueda bajársela e ir poniéndole una cruz si la vio o no. Esas mismas películas son la que semana a semana, IMFREAKALOT irá desarrollando.

PUEDEN BAJAR LA LISTA ACÁ

El disco de la semana
Esta sección no presenta nada nuevo. Iremos desglosando pista por pista los discos que salen recientemente al mercado. Como primera medida, y como IMFREAKALOT intenta hacer; es transmitir la sensación inmediata, primaria, que contiene el disco. Luego, en una segunda lectura, poder determinar con certeza la calidad sonora y artística. Y por fin, elaborar un buen comentario del disco.

Clase V
En contraposición con la “clase B” de la B larga, que significa que algo está realizado con bajo presupuesto, con pocas luminarias artísticas o rudimentarios elementos de construcción. En la sección CLASE V, iremos desarrollando y mostrando los diferentes artistas que lucharon y murieron por entregarle a las dos artes privilegiadas por IMFREAKALOT: cine y música, un nivel superior de autenticidad, de excelencia estética. Con el correr del tiempo, y si IMFREAKALOT se anima, se meterá en otras artes para poder ampliar el espectro e involucrar más a todos.
Clase Vanguardia.

Los informes especiales de IMFREAKALOT vuelven más sintéticos que antes. Ya ninguno tendrá que decir que los mismos son demasiados extensos. Él lo sabe. Sabe que cuesta mucho detenerse en la computadora a leer una narración de 50 líneas. Sabe también lo inmediato y fugaz de la Internet. Por eso, a partir de la próxima entrega, los márgenes se acotarán.
Volviendo a las próximas entregas, IMFREAKALOT ofrecerá:
- Los mejores cantantes masculinos (como ya lo hicimos con los femeninos).
- Cine y adolescencia
- La segunda parte de Las películas de la infancia.
Además de invitarlos a participar del próximo DOSSIER, en la elección de un director que más les guste.

Sin ninguna otra cosa que decir. Espero que disfruten de la nueva cara del blog, así como de sus nuevas secciones. También quiero que se sientan libres de poder expresar sus sentimientos, nostalgias y aventuras sobre las cosas que más les gustaron en el cine y la música, para ello, IMFREAKALOT tiene su grupito de FACEBOOK:
Yo leo Imfreakalot

Y, si están interesados en conocer más sobre la escritura de este freak heterogéneo, visiten la página de un amigo peruano:
ROCK EN LAS AMERICAS

Próximamente en Twitter y otras delicias más.

Un beso grande a todos. Gracias por soportar los delirios de:
IMFREAKALOT

SOLO UN NIÑO SABE

Las estaciones estaban cambiando. Me recuerdo, correr con la pelota entre mis piernas a través del jardín, marchitando con el follaje, vestido para la ocasión. Era el noventa y dos. Y mi mundo se limitaba a las imitaciones de héroes paganos: televisión, revista, fútbol. En ese momento, estaba siendo parte de una final decisiva. Boca contra alguien. Estaba jugando uno de mis mejores partidos cuando la tarde empezaba a acaecer. Entonces el grito de alerta de mi madre no se hizo esperar: - dale, que está empezando a anochecer, entrá. Mi espíritu se desvanecía. Mi intención de prorrogar el partido un tiempo más comenzaba a truncarse. De mala gana conteste: - ahora voy. Entonces tomé la pelota (siempre entre mis pies), gambeteé al limonero y se me fue un poco larga. Con el último esfuerzo llegué a puntear la pelota y gracias a ese movimiento logré deshacerme de la marca del jazmín (frondoso árbol que ocupaba gran parte del patio). Esa finta maravillosa me depositó de cara al arco. Yo sólo, con el viento y mi perro Tomás de testigos. Cerré los ojos e imagine a mí alrededor al Manteca Martínez y al Beto Márcico pidiéndome desesperadamente el balón, de cara a La 12. Omití la petición y con derechazo cruzado la puse contra el palo (o columna de quincho de todas formas). Gol sobre la hora. Campeón del mundo, de la Tierra, del universo.
Entro a mi casa, todavía sin saber la sorpresa que aguardaba por mí, en el compartimiento, entre la televisión y los libros de cocina.
Espero el café con leche y las Lezama: en aquel tiempo tenía un gusto particular por esas galletitas con gusto no identificado, desabridas. Pero la adrenalina previa a degustarla lo era todo para mí. Depositaba la galletita en cuestión sobre la boca de la taza. Con un rudimentario movimiento ninja, ejercía un golpe sobre la misma (que tenía forma de oblea) y de esa manera se partía en dos, cayéndose hacia el interior del líquido. Así eran mis tardes. Simples.
Como mencioné antes, el averno estaba llegando y con eso las posibilidades de seguir el torneo eran remotas. Pero en ese momento, algo mágico ocurrió.
Mi padre llegaba nuevamente de su ámbito laboral, como todos los días. Lo espere en la cocina y noté que tardaba unos segundos más de lo habitual: esto se llamaba rutina. Llegaba, se iba al baño y luego salía para entablar una especie de charla con el resto de los individuos de su institución familiar. Esta vez, llegó, me miro fijamente y me dijo: - andá al living, traje algo. Con paso tímido y curioso, caminé los veinte pasos que separan la cocina del living y allí lo descubrí. Finalmente mi papá había traído la reproductora de VHS. La emoción me colmó, pues, en aquel entonces, mi padre la había adquirido años antes junto con un amigo, pagando el 50% de la misma. Esta negociación requería que cada año, el aparato en cuestión era propiedad de cada una de las familias, sucesivamente. Finalmente lo comprendí: ya había pasado un año desde el momento en que aquel preciado objeto se fue de mi casa, para engalanar la sala de la otra familia.
Mis días de invierno por fin, cobraban otro sentido.
Un poco por la circunstancial estación del año, otra, por el deseo reprimido de conquistar nuevos mundos, pasé ese invierno encerrado en mi casa mirando cuanta película se me ocurría.
La rutina había cambiado. En vez de aguardar el tiempo necesario post digestión para salir al jardín a demostrar (me) mis habilidades futbolísticas. Me impacientaba por el momento en que sin más pretextos, mi mamá me acompañaba al videoclub (en auge por aquellas épocas, luego vino el parripollo y las canchas de paddle) para poder elegir una película.
De esa manera, comprendí que ese universo ajeno a mí hasta ese momento era realmente cautivador. Comencé a forjar mi interés por el cine. No me importaba la calidad visual, narrativa y/o pedagógica de las cintas. Me importaba el carácter de entretenimiento. Esa necesidad que con el tiempo se pierde conforme uno va creciendo. A medida que las necesidades cambian, uno se vuelve más exigente con lo que ve por una cuestión de tiempo (es decir, pérdida de tiempo). En esa época, no importaba de que nutrirse sino cual era la excusa perfecta para adentrarme en otro mundo.
Así, devoré mis tardes de vacaciones invernales junto al hogar, mirando esta serie de películas que IMFREAKALOT pasa a detallar.

Cabe aclarar, antes de empezar con el recuento, ustedes, participes objetivos del blog, notarán una clara impregnación de romanticismo y nostalgia por las cintas citadas. Esto se debe a la subjetividad de los recuerdos, las percepciones y los olores que vienen a mi memoria y que es imposible renegar de ellos.

Sin más
IMFREAKALOT

"LOS GOONIES" (1985) Richard Donner

TITULO ORIGINAL: The Goonies
DIRECCIÓN: Richard Donner
GUIÓN: Chris Columbus (Historia: Steven Spielberg)
REPARTO: Sean Astin, Josh Brolin, Corey Feldman, Martha Plimpton.
GÉNERO: Aventuras.
AÑO: 1985
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 111 minutos.

Mikey es un muchacho de trece años que, junto con su hermano mayor y sus amigos, que se hacen llamar "Los Goonies", deciden subir a jugar al desván de su casa, donde su padre guarda antigüedades. Allí encuentran el mapa de un tesoro perdido que data de los tiempos de los piratas. (FILMAFFINITY)

Hay ciertas películas que enmarcan el camino de una persona. Suele suceder con grandes éxitos de renombrada taquilla así como viñetas introspectivas; obras de arte y manufactura comercial. Escondidas en recónditos lugares de la batea del videoclub o postulada con luces de neón en marquesinas de monopolios cinematográficos. Puede ocurrir con “El Padrino”, “Scarface”, “Volver al Futuro”, “Magnolia”, “Star Wars”, “El ladrón de orquídeas”, “El sabor de las cerezas”, “Citizane Kane” o “Casablanca”. Puede suceder con cualquier cosa.
Si existe una película que marcó mi sentido de pertenencia generacional es “The Goonies”. Simplemente el hecho de mostrar a un grupo de niños/adolescentes en un propósito irrisorio y descubrir, sin demasiados miramientos, que ese propósito puede ser real es algo mágico. Era el incentivo perfecto para encaramarse en una búsqueda sinsentido hacia un algo, no importa que, si el sentido de la aventura prevalecía y la enseñanza era aún mayor, porque no se encuentra en los manuales de la escuela ni en los reglamentos de la vida: se encuentra en el barro, en los golpes, en las escondidas, en la aventura misma. Claro, “Los Goonies” no es una película didáctica, ni tampoco debe ser un modelo fílmico destinado al museo para que los niños se aproximen a observarla con curiosidad. No. El significado se desprende por si solo, cae de maduro al darse cuenta uno, siendo niño, que para vivir hay que salir a vivir, a desmantelar la fina capa que cubre el verdadero sentido de la vida: el respirar aire fresco, el sentarse a contemplar el mundo que pasa impávido entre la rutina y el malhumor. Esperar que las cosas pasen es una lección maldada por algún concursante de la vergüenza.
La vida está ahí y está para descubrirla, para Goonear por ella, para darle un sentido particular: la vida tiene tantos sentidos como almas en este planeta.

TRAILER DE "THE GOONIES"

"LABERINTO" (1986) Jim Henson

TITULO ORIGINAL: Labyrinth
DIRECCIÓN: Jim Henson
GUIÓN: Terry Jones
REPARTO: Jennifer Connelly, David Bowie, David Goelz, Tobby Froud.
GÉNERO: Fantasía.
AÑO: 1986
PAÍS: Reino Unido.
DURACIÓN: 101 minutos.

Sarah debe atravesar un laberinto para rescatar a su hermano pequeño, que ha sido secuestrado por los duendes y está en manos del poderoso rey Jareth. Sarah descubre, casi inmediatamente, que ha llegado a un lugar donde las cosas no son siempre lo que parecen. Dirigida por el creador de los Muppets. El guionista es Terry Jones, George Lucas es el productor ejecutivo y Frank Oz el animador. (FILMAFFINITY)

El trabajo artesanal, de costumers, titiriteros y montajistas es principalmente lo destacable de todo esto. En tiempos donde el código binario lo hace todo y por todos. Trasportarnos a aquel universo donde el trabajo manual, doblemente eficaz, rescata la esencia de las cosas; aunque se note el cartón corrugado, los hilos que penden y algún que otro efecto fallido. Lo rescatable es, el poder de credibilidad hacia el escenario, las actuaciones, las situaciones. Eso era antes. Antes de que el cine se transformara en una bolsa de pochoclos o en un viaje “Al Centro del Universo Capitalista”.
Eran pocas las veces en que se podía disfrutar de la leyenda analógica, del cuento de hadas prismático y los sueños en la gatera. Esos sueños, aunque conscientemente irrealizables, se presentaban y eran un lujo. La excusa por escaparse en plena tarde a dibujar pedazos de aventura sobre el pasto del jardín.
Ahora recuerdo a “Labyrinth” con nostalgia y frustración. ¿Frustración? Cada vez que intento volver a verla, mi espíritu adulto (o no tanto) sabotea la imaginación, el instinto primario, el deseo en plan de levitar oníricamente. En parte hay algo de arrepentimiento. Recuerdo que no pude terminar de verla porque Bowie, haciendo de malo, me causaba muchísima impresión y pavura. Por esa época no sabía quien era. Por suerte, el destino nos unió más adelante.
En la retentiva emocionante se archiva la quintaesencia de este conteo. El rescatar a través de la memoria, esos momentos de auspiciosa felicidad otorgada por el séptimo arte. Que no se desprende inmediatamente de una construcción intelectual del ser humano, sino por la libertad imaginativa. Por la necesidad de salir de un mundo que, está claro, no es apto para los débiles.

TRAILER DE "LABYRINTH"

"WILLOW" (1988) Ron Howard

TITULO ORIGINAL: Willow
DIRECCIÓN: Ron Howard
GUIÓN: Bob Dolman (Historia: George Lucas)
REPARTO: Val Kilmer, Warwick Davis, Joanne Whalley-Kilmer, Jean Marsh.
GÉNERO: Fantasía.
AÑO: 1988
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 120 minutos.

Cuento medieval con brujas, enanos y poderes mágicos. En las mazmorras del castillo de la malvada reina hechicera Bavmorda, una prisionera da a luz una niña que, de acuerdo a una antigua profecía, pondrá fin al reinado de la hechicera. La comadrona salva a la niña de la ira de Bavmorda, pero se ve obligada a arrojar su cuna al río cuando es alcanzada por sus perros de presa. La corriente le hace alcanzar un pueblo de enanos en donde es adoptada por el valiente Willow.

Las películas épicas sobre héroes musculosos que pelean contra un mal absoluto, ya habían colmado las salas de proyección durante toda la década del ochenta. Las historias sobre guerreros mitológicos, las hadas, los duendes, las brujas y los magos, se habían tornado soporíferas e insoportablemente indigeribles: “Conan, el bárbaro” o “Excalibur”. En ese intento del imperio hollywoodense por lograr metáforas del bien y el mal (capitalismo versus comunismo), dosificados con luchas de espada, rayos magnéticos y pociones.
“Willow” es la típica historia de hadas. Sin embargo, el carácter narrativo de la historia apuntaba a un estadio diferente y aún mayor. Aquí, el protagonista, héroe y capitán de odisea, es un enano. Y el guerrero, es un anti-héroe, borracho, marginal y ególatra.
El ritmo de la película es rápido y no se detiene en las formalidades del género. Se basa en la búsqueda por reconstruir palmo a palmo la divergencia entre los protagonistas, y a su vez, como se enfrentan a un destino irremediable en post de una superación. De esta manera, Wilow, el tímido enano, se transforma en un valiente hombrecillo que lucha por el bien. Y Mad Mardigan (el anti-héroe), transformar su egoísmo en coraje.
Así, el guión, finamente hilado, compone grandes dosis de humor con dignas proezas bélicas, que le confieren a la emotiva historia, pasajes de reconocimiento hacia los personajes; ese sentimiento que se desprende cuando ya todo esta dado y sobre todo, se los construye desde lo terrenal, desde lo inmediato: artesanalmente.
Una bella aventura que conjuga amor, amistad, fantasía, magos y guerreros.

TRAILER DE "WILLOW"

"LA HISTORIA SIN FIN" (1984) Wolfgang Petersen

TITULO ORIGINAL: Die unendliche Geschichte (The Neverending Story)
DIRECCIÓN: Wolfgang Petersen
GUIÓN: Wolfgang Petersen & Herman Weigel (Novela: Michael Ende)
REPARTO: Barret Oliver, Noah Hathaway, Moses Gunn, Tami Stronach.
GÉNERO: Fantástico.
AÑO: 1984
PAÍS: República Federal de Alemania
DURACIÓN: 94 minutos.

Escondido en el desván de su colegio, Bastian devora durante las horas de clase un libro enigmático, ”La historia interminable”, que relata la paulatina destrucción del Reino de Fantasía. Una especie de ”Nada” misteriosa destruye todo el país y a todas las criaturas que lo habitan. A medida que avanza en su lectura, Bastian se da cuenta de que la salvación de Fantasía depende de él. De que consiga entrar dentro del libro. (FILMAFFINITY)

Recorrer un camino es siempre lógico para llegar a un destino inevitable. Ese camino recorrido es el que importa, es el que nos marca y nos diferencia del resto. Todos, invariablemente, somos presos de un destino que nos vincula y atomiza simultáneamente: nos hace parte de un esquema vital. Ese sendero consciente y perenne es la madurez. Pero, ¿qué es realmente la madurez? ¿Significa cordura? ¿Responsabilidad? O ¿abandonar la práctica didáctica porque se es consciente de que ya el vaso de la sapiencia se colmó?
“The Neverending Story” plantea, a modo ilustrativo y preciso, el camino en el cual un niño, con todos sus clichés propios de la edad, debe afrontar el rumbo inevitable de su destino. Pero a su vez, debe desentrañar una incógnita que resulta precisa: no abandonar la fantasía, la habilidad por la sorpresa, el libre albedrío a la imaginación. El protagonista, Atreyu y su colaborador-lector Bastian, tienen la oportunidad de desviar el rumbo a medida que transitan ese camino hacia lo inevitable: la adultez, símbolo de razón. El contrapunto es flexible y es allí donde la película cuadra para todas las edades. No es entonces sinónimo adultez con pérdida de inocencia. Todavía se puede salvar ese Reino de la Fantasía por más de que los años pasen y nos descubra ya impávidos a todo, sin capacidad de sorpresa, sin la creencia de un inverosímil. Se puede ser adulto si eso significa compromiso y cordura, pero la cinta pondera una variable que no puede ser olvidada: la fantasía también nos alimenta más allá de cualquier edad que se tenga.

TRAILER DE "THE NEVERENDING STORY"

"TOP SECRET!" (1984) Jim Abrahams, Jerry Zucker y David Zucker

TITULO ORIGINAL: Top Secret!
DIRECCIÓN: Jim Abrahams, Jerry Zucker, David Zucker.
GUIÓN: Jim Abrahams, Jerry Zucker, David Zucker, Martyn Burke.
REPARTO: Val Kilmer, Omar Sharif, Peter Cushing, Michael Gough.
GÉNERO: Comedia
AÑO: 1984
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 90 minutos.

La famosa estrella del rock americano Nick Rivers llega a la Alemania Oriental de nuestros días, para presentarse a un importante festival cultural. Pero este hecho forma parte de un plan para distraer la atención del mundo exterior sobre lo que está sucediendo realmente. El Alto Mando de Alemania Oiental, encabezado por el general Streck, se propone reunir nuevamente las dos Alemanias bajo un sólo Gobierno, el de Alemania Oriental. (FILMAFFINITY)

Mucho se insiste y se adiestra a los educandos de la pluma para dar real cuenta de lo que es hacer reír a la gente. Y justamente, el método más fácil, el camino más corto, es la comedia. Sin embargo, estos estudiosos del género se debaten en pletóricas fórmulas que aburren de inconvenientes, que intenta encontrar un significado lógico a una pulsación inherente al ser humano, que lo diferencia de otro ser vivo: la risa. Para llegar al orgasmo hilarante, al Olimpo del comediante, no existen pruebas veraces ni métodos probados para dibujar una sonrisa en el público. Simplemente, existen ciertas normas con los que muchos comediantes (o actores que hacen comedia, mejor) han sobresalido, o en las antípodas, se han autosepultado.
El itinerario es muy sencillo: hay dos grandes grupos de formas de comedia. La primera, el humor de gags. Este es el clásico género imperdurable, más teatral, inherente al cine mudo, que catapultó a la fama a Chaplin, Buster Keaton o los Marx. Del gag, que significa remate en términos comedísticos, se desprenden dos subgéneros: el físico y el verbal.
Por otro lado, se encuentra la comedia del diálogo. Propia del humor inglés o neoyorquino: Woody Allen, los Monty Python o The Kids in the Hall, por citar algunos. Este humor se basa en lo verbal, en las situaciones equívocas o desequilibrantes y en el tratamiento sobre el personaje. Muchas veces, equivocadamente, se relaciona este tipo de humor con el rótulo inteligente, pero, que alguien me diga si Chaplin o Keaton o el Groucho no lo eran.
Esta introducción, algo espesa sirve para diferenciar el tipo de códigos que manejan los Zucker. En contrapunto con el humor judío de New York, el humor judío californiano (el de los Zucker) retoma la vieja esencia de la comicidad, la vuelta a las fuentes: el humor ágil, de gags sincopados, de vertiginosidad lasciva. La mejor muestra de talento de estos hermanos recae en “Top Secret!”, donde el ritmo humorístico no da respiro gracias a la acumulación sucesiva de gags verbales y físicos, esto dado por la premisa fundamental del humor, ya lo decía Dolina: “El humor consiste en poner una cosa en otro lugar”.

TRAILER DE "TOP SECRET!"

"MI PRIMER BESO" (1991) Howard Zieff

TITULO ORIGINAL: My Girl
DIRECCIÓN: Howard Zieff
GUIÓN: Laurice Elehwany
REPARTO: Macaulay Culkin, Dan Aykroyd, Jamie Lee Curtis, Anna Chlumsky.
GÉNERO: Comedia/Drama
AÑO: 1991
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 90 minutos.

Vada Sultenfuss es una niña obsesionada con la muerte. Su madre ha muerto y su padre dirige una funeraria. Además está enamorada de su profesor de inglés y se apunta a unos cursos de poesía en verano sólo para impresionarle. Thomas J., su mejor amigo, es alérgico a todo. Cuando el padre de Vada contrata a Shelly -una experta maquilladora- para su negocio, comienza a enamorarse de ella. Pero Vada se enfada e intentará hacer todo lo posible por torpedear la relación. (FILMAFFINITY)

La historia puede parecer simplista, carente de una objetividad que le imprimen los estudios técnicos (psico y sociológicos), apelando al golpe bajo y la emotividad desmedida. Si, puede parecerlo. Pero vista tras los ojos de un niño, con total inocencia y poca conciencia de un mundo real, tras la ventana o la puerta, es una historia cálida, con moraleja incluida, como los buenos cuentos. Y si hablamos de cuentos, en Hollywood son los mejores para contarlos.
Vada es una niña sumergida en el mundo adulto: las preocupaciones, temas y obsesiones los absorbe inconscientemente, pues, es partícipe de ese cosmos maduro y frío. La muerte, el enemigo perentorio y evidente es el concepto (hablo de concepto y no consecuencia) más cercano a la verdad de ese universo adulto. Es decir, la única certeza lógica del destino de una vida y, por lo tanto, lo que más inquieta a la vida adulta. Irónico. Es más inquietante temerle a un enemigo premonitorio que al camino que se debe atravesar para llegar a él. Vada es parte de ese mundo oscuro, triste.
En contraste, Thomas (un sobrio Macaulay), refleja la inocencia. Lo que Vada dejó de ser inconscientemente, víctima de esa absorción inminente. Thomas, es el niño común y corriente, con sus inquietudes, sus anhelos y sus travesuras.
El camino que recorre la película es el inverso, y por eso valedero. Ambos niños se unen en una amistad impostergable, y gracias a ese lazo fraterno, se reconocerán indistintos pese a sus posibilidades. La recuperación de la inocencia, del juego y las trampas, en contraposición con la idea de que el niño debe madurar.

TRAILER DE "MY GIRL"

"CUENTOS ASOMBROSOS" (1985/86/87) Steven Spielberg (varios directores)

TITULO ORIGINAL: Steven Spielberg´s Amazing Stories
DIRECCIÓN: Varios directores (bajo la supervisión de Steven Spielberg)
GUIÓN: Varios guionistas (bajo la supervisión de Steven Spielberg)
REPARTO: Varios actores
GÉNERO: Comedia/Ciencia ficción/Terror
AÑO: 1985-86-87
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 25 minutos aprox.

Cuentos asombrosos (Amazing Stories) fue una exitosa serie de televisión estadounidense dirigida por Steven Spielberg entre 1985 y 1987 para la NBC. Cada semana ofrecía nuevas historias al estilo de otros programas como Dimensión Desconocida. Pero al contrario que dicho programa, no tenía una línea argumental continua. En 1990, se editó una serie de cinco compilaciones adaptadas para película.

Es imposible, aunque se trate con mucho esfuerzo y esmero, sacarse de la cabeza las películas de Esteban Spielberg. No sólo porque es el conductor habitual de la mecánica hollywoodense sino porque además marcó nuestra generación, indefectiblemente. Los que pertenecemos a la franja etaria entre los veinte y treinta años crecimos con sus superproducciones, alimentadas por el monstruo del marketing.
Sin embargo, cabe aclarar ante todo, que sus filmes son mucho más que apoteóticas aventuras de tiburones asesinos o bestias malévolas, de prehistóricas criaturas o arqueólogos intrépidos, de seres de otros mundos o temibles invasores. Todas y cada una de ellas tienen un sello particular, una subtrama impredecible que se sostiene mecánicamente por una elaboración singular, sin puntos flacos, sin torpezas. El resultado lógico de un desmenuzamiento narrativo que basa los puntos clave de la historia en el perfil de los personajes y, sobre todo, como punto álgido de su historia cinematográfica: el equilibrio entre las situaciones, que, aunque inverosímiles, pasan desapercibidas por el tratamiento sofisticado que le imprime a la credulidad de los actores. Esteban es un esteta de los escenarios, de sus contextos, de su interacción y habilidad para transmutar lo increíble en un término que deviene de sorprendente. Busca, con facultad de sobra, posicionarse entre los personajes como un atractivo melancólico y realizable, llegando a la sensibilidad de los espectadores: es por esto que cada uno (espectador), sufre y se desgrana sintiéndose parte de la escena.
Esta facultad fue transmitida con empeño a “Cuentos Asombrosos”. Una colección de cortometrajes que abordaban el género fantástico de aspectos creíbles; sustrayendo el verdadero jugo de lo que pasa en escena: la manipulación de información, la complicidad con el espectador, el juego siniestro del suspenso agobiante y, como si fuera poco, un fina capa de emotividad impresa en sus planos cortos, en la música acorde de violines y el ralenti.
Si algo sabe Esteban, eso es, jugar con el espectador.

INTRO DEL PROGRAMA "AMAZING STORIES"

"QUERIDA, ENCOGÍ A LOS NIÑOS" (1989) Joe Johnston

TITULO ORIGINAL: Honey, I Shrunk the Kids
DIRECCIÓN: Joe Johnston
GUIÓN: Ed Naha & Tom Schulman (Historia: Ed Naha, Stuart Gordon, Brian Yuzna)
REPARTO: Rick Moranis, Matt Frewer, Amy O´Neill, Marcia Strassman
GÉNERO: Comedia
AÑO: 1989
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 100 minutos.

Wayne Szalinski es un científico e inventor que desarrolla una máquina que permite encoger el tamaño de los objetos. Una pelota de béisbol activa accidentalmente la máquina sobre sus hijos, que vivirán una auténtica aventura intentando atravesar el césped del jardín hasta la casa, convertido ahora en una auténtica "jungla" para ellos. (FILMAFFINITY)

Definitivamente el escalofrío que corre por la espalda al ver “Querida, encogí a los niños” ahora, a veinte años de su estreno, no es exactamente el mismo que recorría la espalda de los niños, que al igual que yo, disfrutaban de ese cine artesanal, de atrezzos magníficos y magnificados, de superproducciones teatrales sin la necesidad de recurrir al (gran) sistema teledirigido por máquinas superinteligentes.
Sin embargo, después de acostumbrar la vista a las apoteóticas escenas computarizadas, a la magia del chromakey* y sus efectos residuales, es indefectible no caer en silogismos caóticos. Hablo también de un refinamiento de lo visual, aunque insista con creer que sin las computadoras que crean mundos y escenarios irreales el cine estaba mejor. A medida que nuestro globo ocular se fue colmando por nuevas tecnologías fuimos perdiendo esa proximidad con lo que se veía, el sentimiento de verosimilitud más allá de lo austero de la puesta en escena. Sigo insistiendo, aquello era trabajo artesanal, sobretodo porque se contaba con un gran capital para llevarlo a cabo de las arcas Disney, y era dignidad, manufactura humana, sacrificio: lo realmente valedero. Es ver una construcción apoteótica donde la mano del hombre es capaz de realizar un mundo paralelo sin depender de las facilidades que ofrece el mundo cibernético.
La aventura era una excusa para someterse a un pleno ejercicio de la imaginación.

* O estudios virtuales, que consisten en la integración de una acción captada por una cámara en un fondo (verde o azul) o escenario virtual generado por ordenador, para esta integración se utilizará la técnica del chromakey. Este escenario virtual debe adaptarse en cada momento a la configuración de la cámara: zoom, pan, ángulo, travelling, etc.

TRAILER DE "HONEY, I SHRUNK THE KIDS"

"LOS BICIVOLADORES" (1983) Brian Trenchard-Smith

TITULO ORIGINAL: BMX Bandits
DIRECCIÓN: Brian Trenchard-Smith
GUIÓN: Patrick Edgeworth, Russell Hugg.
REPARTO: David Arque, John Ley, Nicole Kidman, Angelo D´Angelo
GÉNERO: Aventuras
AÑO: 1983
PAÍS: Australia
DURACIÓN: 99 minutos.

Tres jóvenes australianos pasan las horas y las disfrutan montados en sus bicicletas tipo BMX, hasta que encuentran dos walky talkies que pertenecen a una banda de atracadores de bancos que los emplean para conectar con las frecuencias de la policía y saber su posición a la hora de dar los golpes. El jefe de la banda decide que hay que recuperarlos y eliminar a esos adolescentes tan molestos, que serán perseguidos en una caza sin cuartel en la que mostrarán sus habilidades y destreza en el uso de sus bicicletas.

Como una paradoja que cabe remarcar, como si fuera el fin del simulacro y la aparición de la verdad; yo creí algún momento ser un bicivolador. Y desandar mis tardes montado a una superbicicleta, haciendo derrapes y giros monstruosos, saltar por una rampa empinada y quebrar la cintura sobre la loma. Eso creí. Pero, cuando me enfrenté a la verdad, no cabía más remedio que aceptarla. Así que tarde mucho en tomar una bicicleta: la peor, la inglesa. La del canastito adelante y la chapa atrás. Para aprender verdaderamente a, por lo menos, mantener el equilibrio ante el inminente enemigo: la gravedad.
Lo mío era sueño y poesía. Algo, que por suerte no abandono. Estaba claro que ese aire romántico que me contagiaba no era lo suficientemente poderoso para hacerme vencer el miedo y montarme por fin a una rodado 16. Me tuve que conformar, inclusive hasta la pubertad, con que mis amigos me llevaran en el frío y tieso caño, haciendo un esfuerzo sobrehumano para soportar el doble peso del habitual. En fin.
De la película, muy poco. Se puede uno tomar el tiempo para tratar de hacer revisionismo, pero los esfuerzos son demasiados, al igual que aprender a montar una bicicleta. Las causas son nobles. El film está construido sobre las piruetas de los ciclistas, el resto queda librado al azar de los infortunios que los mismos se someten. Están los buenos que intentan escapar. Los malos que intentan atraparlos. Los personajes estereotipados: el canchero, la niña linda (en el debut cinematográfico de Nicole Kidman), el tontuelo, el malo desprevenido, el secuaz radical. Como mencioné, nada de lo que diga sobre esta película puede ser tomado en serio. Basta con sentarse a observarla (y hablo de observarla y no mirar, justamente) para que al rato uno se empiece a preocupar por lo que dejó de hacer.

TRAILER DE "BMX BANDITS"

"LEYENDA" (1985) Ridley Scott

TITULO ORIGINAL: Legend
DIRECCIÓN: Ridley Scott
GUIÓN: William Hjortsberg
REPARTO: Tom Cruise, Mia Sara, Tom Curry, David Bennent.
GÉNERO: Fantástico.
AÑO: 1985
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 89 minutos.

Lili es una bella princesa a la que le gusta pasear por el bosque encantado. Ella dice que va a ver a unos parientes, pero en realidad va a encontrarse con Jack, un extraño personaje verde. Mientras, una personificación del diablo intentará extender la noche eterna asesinando al unicornio de esas tierras. Aunque no parece que haya salvación, Jack y sus amigos se enfrentarán a él para salvar al mundo y a la princesa. (FILMAFFINITY)

Ridley Scott. Vivaz, provocativo, ecléctico, eléctrico. Sabe deslumbrar con la puesta en escena, con el laberíntico mundo que rodea a sus películas, con el solaz tratamiento psicológico que imprime a sus protagonistas. Siempre sumergido en abismos, siempre jugando a manejar los tiempos, a perderse en una nada cuando parece que todo está concluyendo. Sabe como moverse en el suspense y sabe, sin lugar a dudas, manejar la cámara en espacios gigantescos, sin libar nada al azar.
Ridley Scott se embarcó en esta megaproducción luego de su gran película “Blade Runner”, tratando de apuntar a otro público. Esta vez, la historia sería apócrifa, minimalista, irreal. Las hadas y los duendes dueños de un mundo mágico. Los ogros y demonios, naturalmente, los malos. Y el gran Ridley nunca defrauda. Sabe mostrar el detalle, el olor a hierba, la colina roseada de nieve, la lágrima congelada, el suspiro y sentir el calor del fuego que penetra. Lo sabe hacer de maravillas. La música de Jerry Goldsmith, tampoco defrauda. El encanto, la suavidad y el caos estaban servidos sobre una madera que sirve de mesa. Sin embargo, al verla nuevamente, hay algo que no termina de convencerme (digo esto ahora antes de arrepentirme). Esos sueños tan puros y reales caen como follaje seco ante el pobre guión. Esa magia que Ridley cautiva con los planos largos y los planos detalle parecen inútiles ante el lento avance de la historia.
Todo llega a su lugar, sin equivocaciones ni riesgos. En una suerte de adivino momentáneo, uno sabe que ocurrirá minutos después sin tratar de empeñarse demasiado. Ahí falla el guión. No se arriesga, no toma caminos equivocados, no elimina información demás, no se consustancia con sus personajes (aunque parezca todo lo contrario), se mueve en un especie de meseta inclaudicable.
Lo que mantiene viva la llama de esta película es el toque sensible y, a la vez, siniestro que le imprime Ridley a sus tomas, por el contrario, el guión intenta sabotearlo completamente.

TRAILER DE "LEGEND"