"LA MISIÓN" (1986). Roland Joffé


TITULO ORIGINAL: The Mission
DIRECCIÓN: Roland Joffé
GUIÓN: Robert Bolt
REPARTO: Robert De Niro, Jeremy Irons, Liam Neeson, Aidan Quinn.
GÉNERO: Drama.
AÑO: 1986
PAÍS: Inglaterra
DURACIÓN: 125 minutos.




LA FORMA SAGRADA DE DECIR ERES MÍO
Qué tal si una invasión extraterrestre nos sorprendiera hoy, Siglo XXI, y a fuerza de armas nucleares, intromisión y caritativismo nos hiciera cambiar de filosofía, de cultura, de rutina y de acción. ¿Sería ilógico pensar que ha causa de la ambición y la sodomización cristiana hoy somos hombres ambiciosos, inescrupulosos y primitivos?
La piedra fundamental de nuestra historia media como civilización (término que detesto, debido a la gran carga burguesa que contiene) está escrita sobre la sangre, la esclavitud y la intromisión. Entonces, aquel salvajismo o primitivismo que, según sociedades avanzadas, caracterizaba a nuestros pueblos originarios son el estado más puro de nuestra conducta, inducida por el factor doblemente amargo del adoctrinamiento cristiano que llevó a cambiar la creencia de millones de indígenas.
El problema subyace en la moralina desprendida en la historia de las misiones jesuíticas. Con la excusa (podríamos denominarla de cualquier forma, sin embargo) de preservación de especies, del culto y el respeto por las creencias primitivas, los jesuitas se introdujeron selva adentro para adoctrinar y mostrarles el sendero luminoso de la divinidad cristiana a guaraníes. Aquello, sin embargo, es un acto totalitario y de sumisión. Por más de que la determinación de aquellos primeros jesuitas haya sido la convivencia imparcial de los cultos, inminentemente se los fue subyugando hacia el culto cristiano hasta transformar su historia, su cultura y su tiempo en otro pueblo más hechizado por la fe y los mandamientos del buen pastor.
Desde alguna cara del prisma, aquello fue provechoso, se les suministró en tanto pudieron, las armas valiosas para defenderse de los continuos avances españoles y de los inescrupulosos bandeirantes portugueses: asesinos, fugitivos y violadores, que enviaban desde el Viejo Continente al basural sudaca. También, la enseñanza de nuevas formas artísticas, perfeccionando la escultura, la pintura y la música de estos pueblos. Pero, todo lo que hace la fe cristiana tiene un doble sentido, entonces, cuando se impone algo sobre alguien, que a su vez tiene un determinado sistema de valores, juicios y cultura inherentes, se trata del gen totalitario y la posterior sumisión.
La película de Roland Joffé, “La Misión”, avanza sobre el tema de manera paulatina, olvidando quizás este vaciamiento cultural, y aprovechando la centralización en el aspecto más humanitario de los jesuitas, que lo tuvieron, no hay dudas. En este sentido, la importancia del padre Gabriel, encarnado de manera perfecta por Jeremy Irons, dará vida a una nueva era entre los indígenas y los jesuitas españoles. Una era de respeto intercultural, de honestidad y caridad, más allá de las presuntas acciones anfibológicas.
Por otro lado aparece Rodrigo Mendoza y su drama personal. Está enamorado de la mujer de su hermano, se enfrenta con éste y termina matándolo. Huye, encontrando su lugar de escape con los jesuitas. La forzosa conversión lo llevará ¿al perdón? Se sabe, que la condena celestial (es decir, una vida postmorten ardiendo en las llamas del infierno) por lo pecados terrenales caerán sobre él si a cambio, devuelve un trozo de humanidad. Momentáneamente, Mendoza se adapta a la vida jesuítica y comienza a misionar junto al padre Gabriel. Pero el conflicto se desata ya avanzada la cinta, cuando, súbitamente la avanzada portuguesa comienza a debilitar a los (poco) instruidos guerreros guaraníes. Aquí se abre el abanico. Si se va al frente a luchar, a la insurrección, a dejar la vida por lo que tardaron en construir, instigados por Rodrigo Mendoza; o se refugian en la fe, en el perdón y en el sacrificio. Este enfrentamiento causal de un contexto apremiante, es la meta del filme. Por un lado, el poder de la espada es la crítica a ese levantamiento, a la fuerza invasiva con la cual se sometió a un pueblo y por tanto, el símbolo de una época, que en ese rincón del mundo se trató de olvidar. Una fórmula prevista y poco caritativa, devolviendo a los indígenas ese primitivismo que se trató de doblegar.
Por otro, el poder de la oración, apócrifa e irresoluta. Se sabe, que ninguna fuerza sobrenatural se hará tangible por el mero hecho de la plegaria. Si quiera, se podrá derribar la intolerancia, el odio o la avanzada belicosa. Sin embargo, el padre Gabriel, fiel a su condición, se refugia en ello como el método (simbología exacta) de supervivencia; como el rito contestatario en consonancia con una lucha ante la política imperialista de la Iglesia Romana y la Corona Real.

TRAILER DE "LA MISIÓN"


JOFFÉ: IMPACTO DE LOS CINCO SENTIDOS
“La Misión” es un cuadro de Velázquez, la armoniosa construcción sinfónica de Bach, convertida en piel negra aborigen, hecha rito pagano y tropical.
Rolando Joffé oficializa de maestro de ceremonias a un espectáculo originario. Sólo, el efímero momento material se ve solapado por la monumentalidad del escenario natural. Solo se adecua a mostrar el espectáculo, sólo filma entre la selva con la naturalidad que esta ofrece y que no basta para enmarcarla en un cuadro de 16:9. Como construcción complementaria, el recurso barroco de la fotografía: los claroscuros, los tonos tenues y apagados, le dan valor agregado a la apoteótica visual, convirtiendo a la cinta en una película que otorga además de belleza visual, en una prolongación de fragmentos pictóricos.
El resto lo hace la musicalización. Ennio Morricone, el genio musical del spaghetti western, llevado a un extremo donde fusiona los instrumentos indígenas con la armoniosa cadencia barroca. Gran parte de la película, se entrelaza la música y el silencio, el sonido directo del eco vibrante de las cataratas, el ahuecado y estrepitoso ruido del agua cayendo en marejadas. Volviéndose un elemento más que importante en la construcción narrativa, la característica de un todo natural, personajes, paisaje, música.
El arremetimiento final, logrado por Joffé, es la austeridad del relato. De manera simplista y despreocupada, utiliza recursos inmediatos para la preservación de un guión (escrito por Robert Bolt, guionista de las películas épicas de David Lean: “Lawrence de Arabia”, “El puente sobre el río Quai”, “Doctor Zhivago”, entre otros) que de por sí, requiere el más fulgoroso cuidado. Manteniendo un clima enrarecido y de constante peligro, Joffé se mueve lentamente a través de la jungla, relatando como si fuera un cronista colonial, la subrepticia vida guaraní. Por eso, la importancia del ritmo, lento y pausado, a modo descriptivo y subnormal, como si se quisiera delatar una verdad encubierta, como si se quisiera levantar un manto para develar el misterio.
Joffé le da el vuelo poético necesario a “La Misión”, manejando de manera natural, repito, como un escenario de estas características lo requiere tanto la historia.

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