17. "Manal". MANAL (1970)


Con la tierra aún fértil, con las soledades de los principiantes e innovadores, un cierto grupo de personas le dieron vida a la especie rock en Argentina. Muchos han construido esa historia a lo largo de años de lucha y desempeño musical inclaudicable. Otros han permanecido tapados por su vulnerabilidad o por el olvido. Si existe un prócer tapado del rock argentino, ese es Javier Martínez. Conductor de aquella innovadora propuesta de fin de los sesenta y principios de los setenta con su alma solitaria, liderando el primer trío de rock nacional. La receta era simple, más allá de la construcción de sus canciones, plasmar la austeridad y la depresión de los barrios a sus letras que conmovían con el trasfondo auténtico de la música afroamericana: Blues, Jazz, Soul, Rythm & Blues.
Desde las sombras, Javier Martínez ayudó a construir esa maquinaria (ahora prostibularia y reiterativa), con ese sentimiento melancólico afincado en su barrio, en el arrabal errante: imágenes devastadas por las soledades, el adoquín y los perros sarnosos. Desde allí, poeta. Desde otro punto, músico. Único con el sello inconfundible de ser baterista cantante, ejerciendo esa doble responsabilidad con la jerarquía de los grandes. Y respaldado por dos músicos excepcionales, Claudio Gabis y Alejandro Medina, brindando para la posteridad este disco del año 1970, de homónimo título, que conjuga con total melancolía y emoción las narraciones del poeta y las proezas musicales del trío. Quedarán grabados en la memoria “Jugo de tomate”, “Avenida Rivadavia”, “Casa con dos pinos” y “Avellaneda Blues”, como eco constante de aquel sentimiento siempre presente.

MANAL, "AVENIDA RIVADAVIA"

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